Capítulo 25

Yugi ya no trabajaba en la tienda de su abuelo, ahora tenía su propia empresa de juegos y se dedicaba al diseño de videojuegos en una empresa grande. La mayor parte del tiempo estaba en su casa diseñando y salía a dar paseos cortos, pocas veces hablaba con sus amigos así que no estaba enterado del regreso de Tea y su hija. Yugi seguía soltero, no se había casado y durante los 6 años que habían pasado sólo tuvo una novia y duró con ella dos años, sin embargo era una relación de más besos y abrazos que de salidas y cosas más profundas. No se sentía cómodo con ninguna mujer, seguía amando a Tea y esperaba algún día volverla a ver y conocer al que posiblemente era su hijo.

Yugi se encontró con Joey en el camino a la compañía de juegos.

-Hola Joey, tiene tiempo que no nos vemos.

-Yugi, ya nos has abandonado desde que estas como diseñador.

-El trabajo me consume.

-Yo igual, pero al menos nos vemos de vez en cuando.

Se separaron y ya se iban cuando Joey lo llamó.

-Yugi, por cierto tengo que decirte algo.

-¿Es urgente? Tengo que irme.

-Tea vino a visitarme.

Yugi sintió el balde agua caer sobre él.

-¿Regresó a Japón?

-Sí, dice que se va a quedar para siempre aquí.

Yugi no respondió, sólo lo miraba.

-Gracias por el dato.

Se marchó Yugi, no quiso preguntar nada del hijo, no sabía si se trataba de una niña o un niño solo sabía que era probable que tuviera un hijo con Tea, su mujer amada.

Ese día, Yugi no pudo concentrarse en su trabajo correctamente por pensar en el regreso de Tea, tal vez existía la posibilidad de estar con ella al fin y con su hijo, pero era consciente de que Tea no deseaba estar con él y que sólo regresaba porque probablemente extrañaba su tierra.

Tea recibió una visita en la casa de su madre.

-¿¡Mai!?

-Hola Tea ¿creíste que te iba a dejar irte sin mí?

-Pensé que tardarías más en venir.

-Me llamaron de mi trabajo para venir a Japón y decidí venir a verte.

-Me alegra.

-¿Cómo esta Tea Elizabeth?

-Muy bien, ya se adaptó a la vida en Japón.

-Eso es buena, todavía es pequeña así que es más fácil para ella.

-Gracias por toda la ayuda que me diste cuando fui a Rusia.

-De nada, para eso son las amigas.

-¿Cuánto tiempo estarás aquí?

-Va a depender de cómo me vaya en el trabajo o si me encuentro un novio japonés.

-Jajajaja, Mai, te aseguro que aquí hay muchos hombres guapos.

-Eso espero, quiero dejar la soltería.

Ambas se rieron y pasaron el resto del día juntas divirtiéndose con la hija de Tea.

Unos días después Tea fue al parque con su hija y mientras la pequeña se subía a los juegos, Tea se sentó en la silla a descansar. El nombre de su hija era Tea Elizabeth y sus cabellos eran tricolores pero estaban caídos, no había forma de saber quién era el padre, tanto se parecía a Yami como a Yugi y ambos también eran idénticos así que la niña tenía rasgos de ambos, solo el ADN podía revelar de quién era hija pero ella misma reconocía que le daba miedo averiguar la verdad, además no quería seguir causando problemas a los muchachos. Un hombre se paró cerca de la silla donde estaba Tea mientras la observaba.

-¿¡Tea!?

Ella volteó al reconocer la voz, se sorprendió al ver al hombre.

-¿¡Yami!?

Continuara...