Capítulo 26

Yami se sentó al lado de Tea, no hablaban, no sabían que decir, Yami se fijó en la niña de cabello tricolor.

-¿Es tu hija?

-Si.

-¿Cómo se llama?

-Tea Elizabeth.

-Le pusiste tu nombre.

-Siempre me gustó la combinación de mi nombre con Elizabeth.

-Es muy hermosa.

-Gracias.

De nuevo el silencio hasta que ella rompió el silencio.

-¿Cómo has estado?

-Bastante bien ¿y tú?

-Muy bien, acostumbrándome otra vez a vivir en Japón.

-¿Te vas a quedar o te iras de nuevo?

-Me quedaré para siempre. Extraño mucho mi casa, mi ciudad y mi familia.

-Qué bueno, es mejor que te quedes aquí con tu hija.

Tea se dio cuenta que Yami no sabía de qué forma hablar sobre el tema de la paternidad de la niña.

-¿Quieres averiguarlo?

-¿Te refieres a Tea Elizabeth?

-Sí ¿quieres averiguar si es tu hija?

-Prefiero no hacerlo.

-¿Estás seguro?

-Si no es mía me sentiré triste porque deseaba tener un hijo contigo pero si resulta ser mía querré estar con ella siempre y no puedo ahora volver atrás ahora.

-Me debes de odiar por lo que hice.

-No, has cometido errores como todos, pero eres una mujer maravillosa y mereces lo mejor del mundo.

Las palabras sorprendieron a Tea.

-Gracias por eso.

-Sólo digo la verdad.

-Perdón la pregunta pero ¿Por qué dices que no puedes volver atrás? ¿A qué te refieres?

Yami la miró firmemente.

-Tea, hay alguien a quién amo ahora y quiero pasar el resto de mi vida con esa persona. Si descubro que es mi hija probablemente querría volver contigo.

-Me da gusto que ames a alguien, creí que no lograrías tener pareja por el daño que te causé.

-Creo que aprendí mucho sobre el amor gracias a ti.

-Por lo menos dejé algo bueno.

-Siempre fuiste buena conmigo.

-También tú lo fuiste conmigo.

-Aunque no seamos pareja me gustaría hacerme cargo de tu hija si me lo permites.

-No, Yami, te lo agradezco pero quiero continuar cuidando de mi niña sola.

-Como desees.

Tea Elizabeth se acercó con flores en la mano.

-Mamá, ten estas, las recogí para ti.

-Gracias.

-Y para usted también.

Tea Elizabeth le dio un bonche de flores a Yami, este abrió los ojos asombrado y tomó las flores, después abrazó con afecto a la niña, la pequeña se asombró de que un desconocido la abrazara con cariño. Yami sentía ternura por la niña, la que podría ser su hija, Tea lloró en ese momento, ella tampoco quería saber quién era el padre de su niña, y sabía que Yami estaba feliz de haberla conocido al fin después de 6 años.

Al terminar todo, la pequeña se alejó a seguir jugando y los otros se levantaron de la silla.

-Debo irme. Me dio gusto conocer a tu hija.

-Igual yo. En verdad deseaba que algún día la vieras.

Yami se acercó a Tea y le dio un beso en la frente, un beso lleno de ternura y cariño.

-Te deseo todo lo mejor, Tea. Eres la mejor mujer que pude haber conocido.

-Tú también eres un gran hombre y deseo que seas feliz con la persona que conociste.

-Hablando de eso, en ocasiones he visto a Yugi.

Tea abrió los ojos sintiendo un golpe en su corazón.

-Él no te ha olvidado.

-¿Qué dices?

-Tea, te amé más que a mi vida por eso lo sé, Yugi te adora como a nadie y sigue esperándote. Si lo encuentras y se da la oportunidad no lo dejes ir.

-Pero Yugi y yo no…

-Algo que he aprendido es que el amor es eterno, no tiene principio ni fin, aún después de la muerte continua existiendo. Sé que Yugi jamás ha perdido su amor por ti, no dejes que se aleje, tú también lo amas y eso es lo que importa en una relación.

Tea lo miraba sorprendida y sin saber qué decir. Yami se alejó caminando, Tea entendió en ese momento que Yami ya no estaba en su corazón, ese pedazo de amor que tenía por él desapareció completamente, pero de Yugi no estaba segura. También comprendió que Yami ya no la amaba y entonces deseó con toda su alma que Yami fuera feliz con su nuevo amor. Reflexionó las palabras de Yami, que Yugi aún la amaba, no podía creerlo pero sabía que Yami no mentiría con algo así. "El amor es eterno" eso ya lo había entendido ella también porque en su corazón Yugi seguía muy dentro, en lo más profundo de este. Esa fue la última vez que Yami y Tea se vieron por el resto de sus vidas, jamás volvieron a verse ni a saber uno del otro del destino que le toco a cada uno vivir. Si una pizca del amor que estaba entre ellos aún vivía ese día se murió cuando se separaron, tampoco supieron nunca si Yami era el verdadero padre de Tea Elizabeth y ambos prefirieron quedarse con esa duda para lograr vivir en paz con ellos mismos.

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Yami llegó a una mansión enorme fuera de la ciudad Domino, pasó una tarjeta y entró con un código. Una vez dentro, se duchó, se arregló y se sentó en la sala a esperar a la persona con la quedó de verse ahí. Una hora después esa persona llegó.

Continuara...

Aviso a todos los lectores, esta historia esta por llegar al final. Les agradezco haber llegado hasta aquí