Los pensamientos de Diamante Amarillo habían girado en torno a su última conversación con Jadeíta respecto a la integrante más joven de la autoridad. Como Perla predijo, no había ido nada bien aquella reunión. La líder estaba por demás alterada ante la información que la gema científica había compartido -maliciosamente- con ella
.—Un diamante no puede ser menos que perfecto. Estás equivocada. .—sentenció, alzando la voz más de lo que debía. Jadeíta se mostró impertérrita, lo que sólo presionó un poco más el temperamento de la gema más grande.
.—Puede no creerme si así lo desea, mi señora. Sólo le informo de la conclusión a la que llegué después de revisar atentamente los registros. Tarea que usted personalmente me asignó.
De esa manera la conversación había finalizado y Diamante Amarillo había decidido regresar hacia su palacio. intentando por todos los medios mantener la calma. Su pequeña doncella podía adivinar por qué.
No era normal que una diamante fuera menos que perfecta.
Mucho menos que fuera defectuosa.
Habían existido gemas que no cumplían con los requerimientos dignos de su tipo para pertenecer como miembro activo dentro de la jerarquía. A veces era por la mala supervisión, otras por la mala calidad de los elementos que formaban las Guarderías establecidas. Independientemente del tipo de defecto, eran inservibles.
Si tenían suerte, eran asignadas como guardias en urbanizaciones antiguas que aún contenían algo de información -en su mayoría irrelevante o desactualizada- o a cuidar planetas abandonados que ya estaban considerados muertos. Completamente inservibles.
¿Qué podría hacer una Diamante defectuosa? ¡Era una locura!
La cuestión que más conflictuaba a Diamante Amarillo, y su fiel perla, era lo que pensaría la sociedad que conformaban. Miles de gemas creadas y por crear cuya confianza estaba concentrada en las ahora cuatro gemas que conformaban a la Autoridad Diamante. Listas para seguir órdenes. Preparadas desde el momento en que abandonan el terreno para defender el nombre de sus líderes que sólo podían mostrarse como los perfectos seres que eran.
—Perla, haz una solicitud para reunirme con Diamante Azul. —fue la orden de la líder poco tiempo después, una vez que la conmoción de la noticia no afectaba por completo su razonamiento. —Hazle saber que es de carácter urgente que la vea.
—¡Sí, mi diamante!
Diamante Rosa, siendo la más nueva y novata entre el resto, tenía que dedicar parte de su tiempo a conocer la cultura, dominarla y saberse mover en la sociedad como la líder que se esperaba de ella. Azul era la responsable de educarla de la misma forma en que Amarillo había hecho con ella, y Blanco quien había iniciado aquel proceso de adoctrinamiento.
Al hacer la llamada, Perla encontró con que la perla de Diamante Azul. La doncella azul se encontraba cubierta por tintes rosados al igual que el ambiente de fondo que se lograba vislumbrar.
—Diamante Amarillo solicita una audiencia con Diamante Azul.
Perla Azul afirmó con la cabeza, manteniendo el pequeño comunicador entre sus manos con sumo cuidado y comenzó a caminar hasta llegar adonde se encontraba el trono de su dueña y su acompañante.
—Mi diamante, ha recibido una llamada.
Una mano azul tomó el pequeño objeto y se pudo escuchar una risa jovial cerca de Diamante Azul, que ahora encaraba la pantalla virtual por la cual la doncella había contactado.
—¿Qué es lo que deseas?
Perla se sobresaltó, al encontrarse prácticamente cara a cara con una diamante. Bajó sumisamente la cabeza, girándose hacia su propia ama para permitirle la pieza en sus manos.
—¿Y bien? —urgió Azul nuevamente, no impresionada por el cambio de gema durante la conferencia. —Tendrás que hablar rápido porque estoy ocupada.
—Veo que te encuentras acompañada. Eso es bueno, ¿podrías hacer que se acercara? Lo que tengo que decir le compete a ella también.
Diamante Azul soltó un bufido, pero maniobró el artefacto entre sus manos para que el radio de visión se expandiera un poco. A su lado se encontraba Diamante Rosa, con una sonrisa casual en su rostro.
—¡Hey! ¿Sucede algo malo?
—Como verás, estamos completamente dedicadas a la enseñanza, —Azul evidenció, y la más joven mostró un enorme manuscrito de historia. Enseñanza básica respecto a los antecedentes de su especie. —Así que no tenemos mucho tiempo.
—¡También leí algunos diarios viejos, aunque Blue dijo que no eran necesarios! Encontré muchos dialectos interesantes, podría mostrarte después, Yellow. ¿Es así cómo se decía tu nombre según los nativos que expulsaste en tu séptima colonia, no es así?
—Así es, Pink. —respondió la aludida, con una mueca de irritación en su rostro que no pasó desapercibido por la más joven.
—¡Oh, ese es mi nombre!
—Volviendo al tema. —comentó la diamante, regresando su atención a su igual. —Necesito que detengas tus sesiones con Diamante Rosa. Existen prioridades que debo revisar a su lado y estoy dispuesta a ofrecerme como su tutora para complementar dicho asunto.
Diamante Azul frunció ligeramente el ceño.
—Temo que debo declinar tu propuesta, hermana. Soy perfectamente competente para esto, tú misma me dirigiste para hacerlo. No hay razón admisible para que me veas incapaz de tomar responsabilidad por la educación de Pink. Si ese asunto es tan importante, cuéntamelo y también tomaré cartas en el asunto.
—Me temo que eso no será posible. Escucha, Azul, confío en tus capacidades, pero sólo yo puedo sobrellevarlo. No estaría pidiéndote de no ser así.
Azul y Rosa intercambiaron miradas entre sí, la primera mostrándose recelosa mientras que la más joven parecía divertida ante el intercambio, pese a que se tratara de su propio desarrollo como futura gobernante.
—Blue, tú me has contado muchas anécdotas sobre tu propio tiempo como aprendiz. —Decidió intervenir Rosa, sonriendo cariñosamente a su tutora. Se notaba que en el poco tiempo de sesiones habían formado un lazo de complicidad. —Ella confía en ti y tú en ella, entonces… ¿por qué no?
Diamante Azul llevó una de sus manos hacia su rostro, permitiendo que la túnica cayera sobre su rostro para ocultarlo mientras meditaba en silencio. Era un gesto que rara vez hacía, pues gracias a la práctica lograba mantenerse impasible ante circunstancias de mayor importancia. Pero, tratándose de un asunto tan íntimo entre la autoridad, le era difícil ceder.
—De acuerdo, pero tendrás que reportar sus avances conmigo. Confío en ti, pero no dejaré toda mi responsabilidad en tus manos, ¿entendido?
—Es un trato. —Amarillo parecía satisfecha de sí misma al concluir el acuerdo de la manera en que le favorecía. —Arribaré allí en cuanto termines de ajustar algunos deberes pendientes. Saludos, Pink.
—¡Volvió a decir mi…!
Diamante Amarillo sonrió aunque había cortado la llamada antes de que terminara la frase. Durante unos momentos, se relajó.
Perla Amarilla ya había presenciado, hacía milenios, los métodos de enseñanza de su dueña. Era tedioso al principio, aunque con cada lección y evento descubierto el interés surgía en cualquier gema que escuchara a su diamante hablar sobre la historia. El honor de la conquista, la expansión del poderío. Diamante Azul había sido una aprendiz muy práctica aunque no tan devota, y Perla no sabía cómo sería la nueva estudiante. No se había molestado en pensar sobre ello. Pero su diamante tomaba las decisiones que consideraba oportunas.
El esperado día de la primera sesión había llegado. Diamante Azul había abandonado su rutina desde que residía en el mismo lugar que la más joven para regresar a su propio palacio. Pese a que era innecesario, parte de su propio modo educativo decidió alojarse en el hogar de su discípula para mantener su entera atención en su formación. No lo admitiría, pero servir como institutriz era emocionante.
Diamante Amarillo no seguiría las mismas reglas que su predecesora, sin embargo. Lo dejó en claro al llegar al salón de estudios.
—Blue estaba enseñándome el conflicto con los Göhndrad, ¿partiremos de ahí o prefieres evaluar lo que he aprendido? Blue me dijo que las evaluaciones son tu especialidad.
—Ninguna de las dos. —aclaró la aludida, sin sentarse como lo había hecho su anfitriona. —Hace poco las Bismutos terminaron de construir el salón que ordené, llévame ahí.
Diamante Rosa se mostró sorprendida ante la petición de su nueva tutora, colocando los manuscritos de vuelta en su asiento.
—¿El salón? Oh, bueno, acómpañame.
La doncella amarilla observó, sin apartarse de su ama, que las dos perlas que Diamante Rosa poseía caminaban una a cada costado de la gema. Una de ellas, la que había sido obsequiada por parte de la cabecilla de la autoridad, miraba hacia su diamante con anhelo. La otra, la rosada con su gema en el vientre, se mantenía serena caminando cual una sirvienta de su clase haría.
—Aquí estamos. —Ambas ingresaron a un extenso aposento, que exhibía decoraciones dignas de la realeza. Era de un tamaño similar al que utilizaron para darle la bienvenida a Diamante Rosa. —Creímos que las danzas ceremoniales podrían comenzar después de la parte histórica, por eso hemos prescindido de él.
—No lo utilizaremos para eso. Perlas atrás. —Diamante Amarillo avanzó, sus tacones haciendo eco a través del enorme espacio que tenía ante ella. Encaró a su aprendiz tras marcar una distancia considerable. Las pequeñas doncellas retrocedieron, silenciosas.
Diamante Rosa manifestó su curiosidad de forma reservada. Amarillo procedió.
—Antes de cualquier lección teórica es imperioso, y escúchame bien, que te enfoques en tu desarrollo como combatiente. —La diamante habló, mostrándose tan imponente como hacía al comandar un ejército. —Te enseñaré cómo invocar tu arma y desenvolverte en la batalla. Bajo mi cautelosa supervisión serás una gema experimentada y audaz, autosuficiente ante cualquier adversidad y sobre todo… Una gobernante inquebrantable como lo es cualquier diamante, incluyéndome.
¡Muchas gracias a todos! Lamentablemente no tengo mucho tiempo en la computadora, así que las actualizaciones acá no son tan rápidas como en Wattpad, (y no puedo editarlo en el celular pormiedo a que quede mal por el formato de la app ;-; de ff). Agradezco todos sus comentarios, favoritos y alertas, hacen mucho mi día.
angelwolf98 y leonelx, espero que sigan leyendo ;u; Muchísimas gracias.
SapphyLafy tú me sorprendiste mucho con los comentarios en diferentes historias. ¡Gracias! Espero que lo disfrutes e intentaré mantener actualizaciones en las otras ;u;
Perla Renegada, muchísimas gracias por tus comentarios y tu apoyo. Me siento feliz de leer tus palabras y saber que te encanta. ¡Te mando mucho cariño y amor! /u\
Tengan un buen día todos. ¡Saludos, y los quiero!
