Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.
Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.
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Capítulo 3
Edward PVO
―Voy a estar siempre junto a ti―susurro en su oído mientras la tomo de la cintura y la dejó de espaldas al colchón.
― ¿Siempre? ―interrogó antes de darme un beso en la boca.
―Sí, no te podrás deshacer de mí nunca―aseguró mientras ella rodeaba mi cadera con sus piernas.
―Espero que así sea, Edward―me contestó mientras me besaba.
― ¿Por qué diría una mentira después de hacer el amor? ―inquirí mientras la tomó de la cintura y la acerqué a mí.
―No lo sé, tengo miedo, Edward, nunca me dejes―hablaba con voz entrecortada, insegura, mientras tomaba mi cara y posaba sus labios en los míos―, te acabo de entregar lo más valioso que tenía, debes de tomarlo en cuenta antes de decidir algo como irte con otra―su voz temblaba aún más rápido en las últimas palabras.
―Te quiero para que seas la madre de mis hijos, mi futura esposa. Quiero pasar el resto de mis días contigo, ¿Por qué te dejaría?―aseguré mientras besaba todo su rostro, bebiendo todas y cada una de sus diminutas lágrimas, que habían escapado de sus ojos cristalinos.
―Eso lo dijiste para convencerme de hacerlo contigo, pero no estoy segura de que esas palabras sean verdad, aunque deseo pensar que sí―repuso, riendo mientras me golpeaba tiernamente en el brazo, aún sonriendo y sus ojos azules brillaron con intensidad.
―Claro que no, lo digo porque es verdad, tan verdad que, te tengo que decir algo que puede cambiar las cosas―le dije mientras ella fijaba sus ojos en los míos.
― ¿Me vas a pedir matrimonio? —preguntó fingiendo horror.
— ¿Eso quieres a los dieciocho años? —Interrogó el cobrizo, mientras volvió a besarla, —porque si eso es lo que deseas ahora mismo nos vamos a las Vegas y nos casamos—aseguró mientras ella se sonrojaba furiosamente.
—Creo que no es para tanto aun, no sé si después lo deseé, pero ahora no es algo que tenga planeado—me aseguró.
—Entonces lo único que te tengo que asegurar es que te quiero tener para siempre a mi lado—comenté mientras me acercaba a su oído—y lo importante que te iba a decir es que no sólo era tu primera vez—aseguré mientras ella se ría.
—Eres un mentiroso, pero te creeré, porque suena más romántico que haya sido la primera vez de ambos—dijo golpeando mi brazo aun divertida.
—Porque crees que estaba tan nervioso, —refutó escondiéndome en su hombro—, no mentiría con algo tan serio, aunque no lo creas con mis novias anteriores no había llegado tan lejos; siempre asocié la primera vez a algo importante—aseguré, mientras sonreí.
—Bueno, pensaré en creerte, y ahora deseo que sea nuestra segunda vez— susurró y volteé a verla y estaba sonrojada.
—Sus deseos son ordenes, mi hermosa princesa—dije antes de empezar a besarla.
— ¿Quién sigue en el juego? —comentó Félix sacándome de mis recuerdos.
—Yo continuo—asegura un ebrio al otro lado de la mesa.
—Yo también—comenté, mientras continuo apostando una vez más.
El juego vuelve a darse igual, cada vez los demás participantes están ebrios y van saliendo conforme van perdiendo dinero. Los más aguerridos comienzan a quitase el reloj; las cadenas que traen consigo para seguir jugando y bebiendo, yo simplemente los observo y continuo hasta terminar el dinero que traiga para ese momento. Entra partida y partida me pierdo en mis pensamientos…Siempre me ha llamado la atención un hombre en especial, siempre trae dinero, lo irónico es que siempre pierde y vuelve al día siguiente con dinero, es fácil de reconocer. Siempre trae un bastón consigo.
—Charlie es hora de que te retires—comentó Félix, viendo al hombre que se está cayendo del banco.
—No aun no, aún tengo dinero—aseguró con un obvio tono de borracho.
—Ya lo sé, pero estás muy ebrio, no debes continuar ya vamos a cerrar—contradijo Félix y toma del brazo al hombre para evitar su caída.
—No me quiero ir, aun quiero seguir aquí—comentó el tipo en tono necio.
—Ya llegó tu hija, es hora de que te retires—objetó Félix mientras lo volvió a tomar del brazo.
Cuando iba a pararme para ayudar al corredor con el hombre, entró en ese momento una castaña de cabello ondulado arreglado en un chongo de lado con una falda de tubo pegada al cuerpo y un saco igual de pegado a su cuerpo, acentuando cada una de sus curvas. Caminaba en tacones altos arrastrando los pies en actitud cansada.
—Padre, por favor ya vámonos—comentó con vergüenza en la voz.
—No aun no, Isabella, aún me queda dinero—repitió el hombre mientras no podía desviar la mirada de esa mujer que estaba parada frente al hombre llamado Charlie que se aferraba a la mesa de juego.
—Mañana regresas temprano, ahora nos espera el taxi—antes de que terminase de hablar el hombre vomitó a pocos centímetros de los pies de ella.
—Ok, creo que sí se me pasaron un poco las copas, vámonos—aceptó al fin mientras se limpiaba la boca y la chica sólo negaba con la cabeza con evidente resignación.
—Lo siento, Félix—se despidió avergonzada.
—No sólo lo hace tu padre, lo hacen todos, no te preocupes, Bella, no es nada—comentó Félix con una sonrisa mientras la ayudaba con su progenitor.
Me levanté hacia la barra esquivando el vómito tratando de no olerlo para no terminar yo también en la misma situación ya que no estoy tan en mis cinco sentidos como debería. Voy a manejar y aunque es una imprudencia hacerlo así; no era algo que me tuviese muy preocupado, ahora mi vida no es realmente importe. Decidí pedir otro brandy mientras regresaba Félix, guardando una propina. Enseguida que se percató de que seguía tomando se acercó tranquilo con una sonrisa en la cara.
—Edward, te recomiendo que ya no tomes, o mejor te pido un taxi y mañana recoges tu coche—propuso sin esperar mi respuesta, a pesar de que yo sólo meneé la cabeza y bebo los restos de mi trago en silencio.
—Este es el último y manejaré, estoy bien—contesté con voz dura. Bien, me alegré de que en mis últimos seis meses me hubiera hecho tan bueno mintiendo hasta estando ebrio.
— ¿Estás seguro?, para mí no sería molestia pedirte un taxi—comentó en tono preocupado y le sonreí, estoy seguro que el olor me delata.
—Mejor hazme otro favor—le comentó mientras tomé el último trago, el asiente—. Cuéntame sobre el hombre que acaba de irse. ¿Quién es él? —mi curiosidad es palpable en mi tono de voz.
— ¿Charlie? —Preguntó y yo sólo asentí suponiendo que es él porque así lo llamó—, es un hombre que lleva bastante tiempo asistiendo a este lugar. Cuando yo entré a trabajar aquí, él ya venía y yo tengo aproximadamente unos tres o cuatro años trabajando aquí—comentó, encogiéndose de hombros y negando con la cabeza.
— ¿Quién vino por él?, ¿su esposa? —vuelvo a interrogar mientras, él sonríe.
—Para nada, es su hija, una pobre chica que siempre termina pagando los endeudamientos de su padre, casi siempre después del trabajo viene por él para llevarlo a casa—dijo Félix en tono de desaprobación y baja la mirada, —, ella es una buena chica que no merece un padre como ése—comentó, mientras sonreía discretamente.
—Nunca la había visto, ella es… guapa—comenté sutil al ver la sonrisa que apareció en el rostro de Félix al hablar de ella.
—De hecho así es, pero si su padre sigue así, pronto esa belleza se extinguirá—expuso Félix triste mientras yo pagué la cuenta.
—Gracias por todo—comenté mientras acerco un billete a Félix.
Siempre a ese hombre le doy generosas propinas, ya que me trata bien y me da un buen servicio; además de que, siempre se interesa en los demás, a diferencia de su patrón el que maneja el "casino" casi clandestino donde he estado asistiendo desde los últimos meses. Es en el único lugar donde ves hombres que son más miserables que tú y siguen ahí parándose día a día sin aspiraciones o tal vez lo único que hace que se levanten de la cama es el volver a ir a ese bar de mala muerte para volver a apostar.
El camino en coche no era tan complicado, ya que el tráfico era nulo a las tres de la mañana llegué al departamento que aún seguía teniendo ese olor a ella, esa esencia que después de tantos meses no logré desprender por completo, y me dirigí a la cama donde tantos recuerdos se formaron, donde cada noche me vuelve atormenta su olor, donde sigo sintiendo su cuerpo aun junto a mí, sus palabras vacías... Suspiré derrotado sin cambiarme me cobijo y me dejé ir a los brazos de Morfeo.
—Edward Cullen, no se te olvide que hoy en casa de tu mamá debes estar antes de las tres de la tarde—ese mensaje es de lo siguiente que fui consciente mientras abría los ojos.
Volteé a ver el reloj y aún eran las diez de la mañana así que me volví a voltear y a intentar seguir durmiendo, hoy era uno de esos día en los cuales no quiero salir de la cama y odio tener que hacerlo más por una estúpida reunión familiar que a mí ni me interesa, pues lo único que hacían era restregarme la felicidad de todos. No eso no es de mi interés, prefería mi cama, en ella aún quedaban recuerdos felices.
—Edward hermano, contesta sabemos que estás ahí, levanta el teléfono, estoy viendo tu coche—la voz de mi hermano era la que ahora se escuchaba en la contestadora—, no vamos a dejar de llamar, si no levantas ese estúpido teléfono—ahora la voz de la loca de mi cuñada.
Me levanté lentamente para no marearme, el contestador pitó dando por terminado el mensaje y enseguida entró otro diciendo que levantase el teléfono… comencé a andar lentamente hacia afuera de la habitación para contestar antes de que terminase el mensaje diciendo lo mismo una vez más; pero no lo logro, el pitido molesto que indicaba el final del mensaje se repite una vez más y volvió a sonar el teléfono.
—Hola, está hablando a la casa de los futuros Señores Cullen, deja tu mensaje y en cuanto podamos regresamos la llamada—su voz suena como si fuera ayer que compramos ese estúpido aparato.
—Si es que lo regresamos—es la continuación del mensaje con mi voz y al fondo su estúpida risa.
—Edward levanta el teléfono, ya mi madre está muy preocupada lleva mucho sin sab…—comenta mi hermano tranquilo.
— ¿Qué sucede, Emmett? —pregunté sin saludar, ese mensaje me alteraba demasiado y aunque digo que lo cambiaré todos los días, nunca estoy en casa lo suficiente para hacerlo.
—Edward, gracias al cielo que contestas. Pensé que tendríamos que llamar a la policía en cualquier momento—explicó mi hermano, mientras respira profundamente como sitiándose mejor.
—No es necesario ya contesté. ¿Qué sucede? —volví a preguntar sin ganas de que me comente nada más.
—Edward no debes desaparecer así sin dejar rastro ni llamar no después de lo que... —aconsejó Emmett preocupado y yo solo bufé en respuesta.
—Dilo, Emmett, di lo que me pasó, recuérdamelo, porque al parecer esta casa no es suficiente, el trabajo no es suficiente-. Viendo la mirada de lastima de todos, escuchando sus estúpidos murmullos sobre cómo nadie quisiera estar en mi lugar, cómo todos sienten pena por mí-. Dilo, Emmett que todos temen por mi salud mental después de la "situación que viví" sin que nadie lo llame por su nombre, que todos digan que soy un hombre patético que no puede mantener a nadie a su lado, dilo. ¡No hay nada que la gente pueda decir que yo ya no sepa!—grito todo molesto y furioso que se comporte de esa manera como si no fuera el último hombre al que le haya pasado mis manos se vuelven puños por el coraje.
—Hermano yo no quise decir eso, solo es que …—escuché un suspiro y cómo traga saliva— lo que pasa es que mamá está muy preocupada, te ha intentado localizar en las noches, pero no respondes sólo lo hace tu contestador—comentó Emmett mientras se oía el motor del coche ser apagado.
—El trabajo me ha absorbido más de lo que tenía planeado y he llegado a casa muy tarde—contesté en tono seco aun molesto.
Aunque sé que con mi familia no debería de desquitarme, mi coraje es contra el mundo y eso los incluye y el que quieran evitar el tema y hacer como si nunca hubieran pasado esos ochos años de mi vida me molesta aún más; que crean que una persona se borra de la memoria me hace alejarme de ellos, no quiero que la mencionen cada cinco minutos recordándomela sino que simplemente sepan que existió; y no me hagan sentir un loco que todo lo imaginó.
—Edward no me intentes engañar, trabajamos en el mismo lugar y sé que tus horas de salida han sido iguales—el tono desesperado de Emmett es interrumpido por un portazo.
—Tengo otros trabajos, el trabajo me hace dejar de pensar. Aparte acabas de llegar de viaje, ¿qué puedes saber?—me defiendo serio mientras regresaba al cuarto para desvestirme.
— ¿Puedo subir? —preguntó tímido después de unos segundos de silencio.
—Solo tú, no quiero a tu mujer en mi departamento—respondí con tono seco que hizo a Emmett respirar profundo.
—Está bien, de todas formas no se hubiera podido, Rose se va a quedar con Emma en el auto—aseguró negando con la cabeza. —Ahora te veo—comentó seco él también.
Escuché el sonido del desvío de llamada y suspiré, colgado el teléfono. Lo tiré a la cama y me puse a desvestirme más rápido de lo pensado, en menos de dos minutos iba a llegar mi hermano y lo que menos necesitaba ahora era un sermón de cómo estoy cometiendo errores al vivir mi vida y que debo de hacer algo diferente aparte de llegar tan tarde, ebrio y estar apostando. Ya que no era buena idea. Pensar en cómo pasé de ser el hijo modelo a ser la desgracia de la familia, cómo un solo día me marcó...
Me terminé de poner el pants cuando escuché unos golpes desesperados en la puerta, tomé la camiseta que me iba a poner y la coloco en el camino de la habitación a la puerta. Me di un vistazo rápido en el espejo que tengo en la sala y veo que todo parece un domingo normal, donde la gente suele no arreglarse y pasar el día en casa sin nada que hacer, parezco cualquier persona, que no soy yo.
—Edward es tan bueno verte—dijo en cuanto abrí la puerta y entró sin más y me abrazó.
— ¿Qué esperabas? —Pregunté alzando una ceja—, ¿Esperabas que te hubiera contestado mi fantasma y yo estuviera colgado en la habitación? —pregunté sarcástico mientras él me soltó y me miraba con coraje.
— ¿Lo has pensado? —interrogó en tono exasperado, pero sus ojos denotaban preocupación.
—Es estúpido que lo preguntes—contesté viéndolo con odio antes de sentarme, ¿Cómo me puedes creer una persona tan débil?
—Bueno no importa, yo nunca lo pensé, pero mi madre y Rose pensaban que era un enorme posibilidad. Nadie te ha visto bien en mucho tiempo—repuso Emmett avergonzado, bajando la mirada.
—Estoy bien, solo un poco distante—repuse, hundiendo los hombros —, pero, ¿por qué les haces caso a las mujeres?, todas son igual de exageradas y quieren vernos actuar igual que ellas—expliqué, sonriendo de lado aunque la sonrisa no llegó a mis ojos.
—Estás en lo correcto más la mía; pero sólo quisiéramos que hablaras con nosotros como lo hacías antes—comentó Emmett con añoranza.
— ¿Te puedo ofrecer algo de tomar? —pregunté desviando el tema, el pasado de ese tiempo donde éramos inseparables se acabó el día que él se casó.
—Agua por favor, traer a Emma y tener aliento alcohólico no se me hace correcto ni de un buen padre—expuso mientras me dirigía a la cocina.
En ese momento reflexioné sobre cómo mi hermano cambió de ser un hombre sin preocupaciones y fiestero, eso sí nunca infiel, pero sí que tomaba a cada momento que podía; que no sentía responsabilidad de nada, un claro ejemplo era su carrera que de ser de nueve semestres la hizo en doce por no sacrificar su vida social por el estudio. Todo ese estilo de vida cambió drásticamente cuando su hija vino para el mundo, cuando se enteró que iba a ser padre su vida dio un giro de 180º. Se dedicó a trabajar en la empresa familiar y se casó, algo que en la mía dudo mucho que suceda. Ese último pensamiento me entristece y lo alejo enseguida, estoy cansado de pensar en todo lo que no pasará en mi vida nunca.
— ¿Qué te trajo por aquí? —pregunté mientras regresaba con los dos vasos de agua para no tener conflicto sobre mi modo de beber.
—Ya te lo dijimos, la reunión por el cumpleaños de mamá es esta tarde en su casa—replicó Emmett como si fuera la cosa más obvia.
—Lo olvidé por completo—contesté golpeándome la cabeza, sintiéndome estúpido al olvidarlo cuando tengo esa fecha marcada en el calendario desde hace meses.
—Rose pensó que eso pasaría y compramos algo para que le regales, —dijo quedándose pensativo—, Edward, de favor, ve con buena cara, no con la que tienes ahora de pocos amigos, una mejor para que ya no esté angustiada por ti. Incluso me comentó que está pensando proponerte y si tal vez aceptarías ir a vivir a casa de nuevo con ellos—la voz de Emmett es casi un susurro sus ojos denotan preocupación aunque desvié la mirada.
— ¿Cómo un fracasado?, ya me siento uno pero no dejo que nadie lo sepa, eso es… —no terminé la oración porque es mi madre, pero no deja de molestarme.
—Solo está preocupada Edward, compréndela un poco—contestó Emmett viéndome directamente—¸eres su bebé no importa que tengas treinta y un años. Eres su bebé y siempre lo seguirás siendo, ella no te quiere ver así, ve donde sigues viviendo, sigue contestando su voz cuando dejas entrar el mensaje. Es por eso que te quiere llevar lejos de aquí—la voz de Emmett es tan pacifica que incluso aunque me moleste llega a relajarme.
—Ya les dije a todos que estoy bien, que no me quiero ir de este lugar, es mi casa, y lo de la contestadora es mi decisión—contesté a la defensiva.
—Todos estamos igual de preocupados que mamá, sólo que ella lo expresa más abiertamente—comentó Emmett mientras se levanta.
—Les he dicho desde que regresé de viaje que estoy bien y que ya lo superé—repliqué tozudo, no estaba dispuesto a dar mi brazo a torcer.
—Eso lo sabemos, solo queremos que regrese el Edward de antes… queremos que seas feliz de nuevo, que encuentres a alguien nuevo que te regrese tu risa y jovialidad de antaño—explicó Emmett avergonzado mientras le abría la puerta.
—Soy feliz, Emmett—le recalqué mientras traspasaba el umbral de ni puerta—. Estaré esta noche en casa de mis padres—con esas últimas palabras cerré la puerta.
En cuanto escuché sus pasos alejándose, tomé el jarrón que nos regalaron después de cumplir un año viviendo juntos y lo estrellé contra la pared, mi siguiente víctima fue contestadora que terminó siendo estrellada contra el suelo. Continué lanzando algunas de las cosas que me regaló ella, como la torre Eiffel de cristal cortado de su primer intercambio, todos los suvenir los comencé a romper mientras me preguntaba cuál fue el que compró agarrando de la mano a otro. Después de una hora de destruir la mitad de mi casa, respiré más tranquilo y llamé a limpieza, la persona encargada no se alteró al ver la destrucción y me metí al cuarto de baño a la tina para relajarme sin decirle nada.
—Ten cuidado amigo, no debes dar a ninguna mujer por segura—me aconsejó Mickey mientras le daba un trago a mi cerveza.
— ¿Por qué lo dices? —pregunté molesto, no me gusta que mi Jess sea tomada como una mujer común.
—Las mujeres son interesadas y volubles y todas son iguales—lo veo con coraje mientras él sonríe—, recuerda amigo que cada quien habla de cómo le ha ido en la vida, a mí no me ha tocado conocer buenas mujeres, pero espero que Jessica sea la excepción y que te haga muy feliz—su tono es sincero al igual que su sonrisa.
—Así va a ser, me hará muy feliz, ella es diferente y pronto será mi esposa—comenté orgulloso de decirlo y él sonríe alegre.
—Espero que así sea, Edward, y no te lleves una decepción—aseguró Mickey mientras cambia el tema por algo muy diferente a Jessica.
—Hay que celebrar que en menos de un mes se nos casa Edward—llegó Emmett después de unos minutos de ausencia.
—Ya quiero que sea ese momento—contesté emocionado.
En ese momento era tan estúpido, de no ver esas intenciones tan claras en ese momento, de darme cuenta a qué se refería, me siento la persona más estúpida sobre la tierra al ver como todo era tan claro, todo lo tenía frente a mí y nunca lo vi.
Me veo al espejo y por primera vez en más de un año me comienzo a reconocer al fin, sé que todo lleva tiempo, pero esto ya tomó demasiado, está bien que con ella veía un futuro y la vi como la madre de mis hijos; pero es el momento de dejar todo eso atrás y es hora de ver un nuevo paisaje. Me veo con el traje puesto, la corbata color verde, que era su favorita. Maldigo en mi interior por dejarme atrapar por tantos recuerdos y me comienzo a peinar, intentado domar mi cabello sin conseguirlo.
—Dime por favor que para la boda lo vas a tener bien peinado, no quiero verte despeinado en las fotos que les enseñemos a nuestros hijos en algunos años—comentó acariciando mi cabello, suspira y me sonríe—, solo espero que saque tu color de cabello aunque eso lo descubriremos en menos de seis meses. Me muero por saberlo—su voz entusiasmada me contagia tanto que no puedo evitar besarla con adoración.
—Y yo espero que sea igual que su madre— contesté en respuesta mientras la vuelvo a besar.
Salgo de mi ensoñación de nuevo, me molesto conmigo por seguir pensando en ella, ella ya está muerta.
Ella ya no existe.
Ese futuro murió, ahora ya no hay nada.
Ahora es el momento de terminar de ser el hombre que siempre se está lamentando del pasado, regocijándose en lo que fue y ya no será, es hora de cambiar, me digo frente al espejo, decidiendo dejar todo atrás, Jessica es parte del pasado, es hora de darle vuelta a la hoja.
Seis meses después.
Entro al despacho tranquilo, bueno no es que alguna vez haya sido muy cercano a mi abuelo, al contrario llevamos una relación cordial, pero nunca fue algo realmente cercano, no como lo que se ve comúnmente donde los abuelos son las adoraciones de los nietos, no esto era muy diferente. Era simplemente una relación por Elizabeth, mi madre, quien se encuentra enfrente de todos abrazada de Rosalie, quien la está consolando en ese momento. Y mi padre está esperándome afuera.
—Hijo, que bueno que llegaste. Sólo faltas tú para iniciar—comentó con una sonrisa de lado.
— ¿Cómo esta Elizabeth? —pregunté, mientras abrazo a mi padre, quien sé que también era cercano al abuelo.
—Nunca nos ha gustado que nos hables por el nombre lo sabes—me regañó mi padre y me vio con desaprobación—¸pero ya está más tranquila, ahora Rosalie me está supliendo que me acerque hacia tu madre—comentó y suspiró.
—Estará bien solo déjala que se tranquilice y todo volverá a lo de antes—comenté mientras golpeé amistoso a su hombro.
—Eso espero—susurra angustiado sin perder de vista a mi madre.
Una vez que tomamos asiento en la pequeña sala de juntas donde se nos citó para la lectura del testamento, todo el ambiente se pone más tranquilo una vez que mi madre deja de llorar y toma un gran trago de agua. La saludé con un movimiento de cabeza que solo respondió con una sonrisa triste. En ese momento se abrió una puerta y entró un abogado de edad avanzada y se posiciona frente a todos y se aclara la garganta para comenzar.
—Es hora de la lectura del testamento del señor Anthony nombre de su abuelo Plantt —inició el abogado mientras todos guardamos silencio.
La lectura inicia con una reflexión de cómo debemos vivir la vida al máximo pero sin pasar por los excesos, de cómo debemos dejar ir a la gente que ya no está entre nosotros… en esos momentos me hace rodar los ojos porque muchas son palabras de mi madre que intercambió con él, esperando que tal vez eso me hubieran hecho reflexionar y dejar mi vida actual con la cual estoy muy a gusto.
—Después de dejarle las cosas más importantes a mi queridísima y única hija ahora siguen mis nietos que aunque mi carácter no ayudaba a mantenerlos cercanos a mí, no por eso los dejé nunca de querer y de saber lo que eran y serían capaces de alcanzar en un futuro aunque yo ya no esté. Son mi familia—dice el abogado mientras mi mamá toma mi mano y yo sólo asentí. —Para mis nietos, solo quedan dos condiciones aunque una es fácil de cumplir la otra, no tanto. La segunda requiere a la persona adecuada, la paciencia y el amor. Todo eso se necesita para un matrimonio; así que para que obtengan el cincuenta por ciento de mis bienes materiales, se debe cumplir con los siguientes requisitos: Deben estar casados por lo menos dos años para que se den cuenta de que mantener una promesa no es tan fácil como creen—aunque sé que no es culpa del abogado, volteé con odio hacia allá, hasta después de la tumba me seguía atormentando, me levanté abruptamente de la mesas con intenciones claras de salir de la oficina sin volver la vista atrás. Pero antes de llegar a la puerta, mi padre dijo:
—Hijo, tienes que regresar—.
—No, no pienso regresar—contesté mientras salí del lugar.
—Edward, él nunca estuvo de acuerdo en esa idea tuya, esa era su única manera de expresarla, no esperaba que por ahora…—comenzó mi padre nervioso a mover las manos.
—No me importa que no creyera en lo mismo que yo, pero ¡demonios! no deja de molestarme. Yo sé que esto fue hace un año y no sé por qué ahora se está abriendo ese estúpido testamento pero… me irrita que sea así—comenté mientras daba vueltas sin saber a dónde ir.
—Mira hijo, no puedo decirte algo para hacerte sentir mejor, sé que el matrimonio siempre va a ser un tema difícil para ti, pero sólo te puedo pedir que regreses por tu madre—suplicó mi progenitor mientras yo negaba con la cabeza.
—Edward, hijo, por favor regresa, ya va a terminar—la voz entrecortada de mi madre me hace voltear. —, era sólo la opinión de mi padre, no la tomes en cuenta—dijo mientras se acercaba y me acariciaba la cara.
—Está bien, sólo porque tú me lo pides—le advertí directo a mi madre mientras le sonreía y ella me tomó del brazo para volver a entrar.
—Gracias, hijo, eres un buen hijo—susurró mientras se acurrucaba en mi brazo.
— ¿Puedo continuar? —preguntó el abogado un poco molesto.
Mi madre asintió mientras Rosalie y Emmett me veían con desaprobación.
—Ahora que tienen más de treinta años los creo capaces de tomar decisiones más coherentes. Es por eso que estipulo que el dinero de la herencia que les corresponda se les sea entregado en el momento que tengan treinta años cumplidos y estén casados, en un matrimonio estable del cual se les exigirá al menos estar un año con la persona para que su herencia sea entregada. —la voz del abogado no se altera al leer una condición tan estúpida.
En menos de quince minutos estábamos todos fuera del despacho donde nos reunieron. Después de eso nos pasamos a un restaurante para convivir como cada aniversario luctuoso del abuelo. la plática fue banal al menos por mi parte.
…
Hola chicas, ¿Cómo están?, ¿Qué les pareció el cap.? Yo se que es muy pequeño pero el primero era muy largo y decidimos dividirlo en dos, en cuanto mi beta tenga la continuación se los subo enseguida para que quede como recompensa de que este es muy pequeño, y no me queda más que agradecer su apoyo, de verdad yo ya pensaba borrarla porque no termina de centrar la idea pero ya estuvo y aquí seguimos.
Les dejo las respuestas a continuación
patymdn. Si va a ver drama mucho, pero vas a ver que le va a pasar algo bueno.
Sully YM mira será yo creo cada dos semanas si no tengo problemas de inspiración como ahora y hay que ir viendo cómo se desarrolla la historia.
Tata XOXO Si, en parte fue por eso, en parte por lo de su padre, pero en el siguiente capitulo veremos que más paso. Besos-
supattinsondecullenfueron días y espero que ya se normalice a cada dos semanas.
rosy canul ya sé, yo esperaba lo mismo pero se me ocurrió esta mejor idea y bueno aquí está un poco de la vida de Edward.
zeron97. Lo se, una tragedia
jupy. Si va a encontrar solución solamente hay que esperar.
Cary siento engañarte de esa manera pero no era Edward. Y bueno ya vas a ver lo que pasa en el siguiente cap después del beso.
libbnnygramajo una disculpa enorme por la tardanza pero tuve mucha falta de inspiración pero aquí esta.
Suiza19. ahí hay una confusión porque no se va a casar con Edward y Alec va a tener unas cosas que ver, pero hay que esperar.
jimena . tendrás que esperar para ambas preguntas una se va a resolver creo en el próximo cap. Pero solo te daré como pista que debes de leer bien el prefacio.
miop muchas gracias y que bueno que te gusto el cap.
