Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.

Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.

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Chicas un aviso muy importante, para las nuevas lectoras desde el cap. Pasado, tuve un enorme y penoso error al subir el capítulo 2 corregido por mi beta y no está completo. Pasen de nuevo y ahora si léanlo completo por favor y una enorme disculpa.

CapituloCuatro

En menos de quince minutos estamos fuera del despacho donde nos reunieron. Después de eso nos pasamos a un restaurante para convivir como cada aniversario luctuoso del abuelo. La plática es banal al menos por mi parte. Mi cuñada y mi hermano en ningún momento dejan de verme con coraje por lo que ellos consideraban un "berrinche" al haber salido así de pronto del despacho. Me tenía sin cuidado su opinión, pero no dejaba de incomodarme sus miradas acusatorias.

Decidí cambiar de apartamento y de este modo seguir hacia delante. Con el cambio de departamento, planeaba tirar todas las cosas que me recordaban a Jessica y así, dejar atrás mi pasado. El trabajo monótono de la oficina no me ayudaba demasiado a desconectar de mis pensamientos, pero nunca me he arrepentido de haber estudiado Derecho. Mi especialidad fue en Derecho Mercantil, nunca para estar detrás del escritorio de la constructora familiar para ayudar a los papeleos que se necesitan para las obras que se van a realizar, o en el peor de los casos, las casas que tiene contratos de compra-venta. Mi sueño de independizarme lo sentía cada día más lejos; y eso me molestaba y frustraba mucho. Con el tiempo, comencé a sobresalir y más tarde a liderar como uno de los despachos más brillantes de todo NY. Pero no dejaba de molestarme, las juntas con los nuevos inversionistas no era algo que me apasionase demasiado. No como a mi padre, el cual volteó a verme con constante desaprobación al darse cuenta de que no estaba tan atento como debiera. Después de terminar, la junta, se acercó con cautela:

—Edward yo sé que odias estas juntas y que no son tu sueño, pero deberías poner al menos un poco de atención en ellas. Es importante, esta empresa es el futuro de Emmett y el tuyo—declaró con una sonrisa en la cara.

—Estoy atento, solamente que no me apasionan como a ti estas juntas. Eso es todo—contesté restándole importancia.

—Como abogado debes dar cierta confianza para que aprueben el nuevo proyecto. Eso es lo único que te pido, hijo, proyecta la confianza que la persona necesita ver en el abogado de la empresa, que sepan que si algo ocurre aquí, estarás tú para defenderlo—dijo mientras golpeaba mi hombro.

—Lo hago y lo haré, lo sabes. Sólo que ahora no es un buen momento porque estoy con el cambio de departamento. Estoy un poco cansado—me justifiqué pobremente y él sólo sonrió de lado, no creyendo mi excusa barata.

—Me da tanto gusto que te cambies de casa, eso es un paso muy impórtate; porque ya es hora de que comiences a buscar de nuevo una mujer que te pueda quitar todo esa amargura y esa pesada carga que traes encima—expuso con inseguridad esperando mi molestia que no estaba dispuesto a demostrarle.

—Ahora estoy bien sólo con el cambio de departamento. No necesito nada más, estoy bien así—contesté con una sonrisa educada.

—Deberías de abrirte a nuevos horizontes, y comenzar a conocer gente y dejar que tu hermano o tu cuñada o, tus mismos amigos te presenten a alguien nuevo. Alguien ideal para ti para que te quite esa idea de que no necesitas nada. Cuando llegue la indicada, toda esa actitud pasota cambiará—aseguró con una sonrisa esperanzada.

—Es hora de irme, esta plática no llevará a ningún lado y mi madre te espera en casa, no quiero que cene sola. Será mejor que me retire—declaré comenzando a caminar pero mi padre se adecuó a mi paso sin dificultad para continuar insistiendo:

—Edward necesitas conocer nuevas personas para que conozcas a la mujer con la que vas a querer pasar toda tu vida a su lado…—sus palabras me hacen recordar todas mis palabras y todas sus respuestas vacías.

—La encontré y la perdí. Nunca la volveré a encontrar porque fue Jessica, no va haber otra como ella, ella era esa mujer—manifesté molesto mientras aceleraba el paso aún más para dejar la charla por la paz.

—Está bien, sólo es mi opinión, Edward. No quise molestarte—repuso mi padre y se retiró hacia su despacho.

Salgo de la oficina con un cumulo de emociones, de coraje, de tristeza, decepción, que en cuanto pongo en marcha el coche, en lugar de ir al nuevo departamento, me voy directo al bar. Ahora no me pongo un presupuesto para gastar, ahora simplemente quiero emborracharme, jugar y olvidar todas esas palabras de la gente que pensaba que debía de opinar de mi vida, de mis sentimientos y de aquello que debería hacer, simplemente porque me quiere. Buscaba olvidarme de las palabras de Jessica, de los consejos bienintencionados, de todo. Solamente quería ser un hombre más igual que los otros, un ebrio más.

En cuanto llegué al antro me senté en la barra y enseguida pedí una botella del mejor Whisky del lugar. No era uno que tuviera demasiada calidad, ya que el bar era de mala muerte, pero era lo suficientemente bueno para poderme emborrachar pronto y comenzar a apostar sin sentido. Me resultaba tan sorpréndete como en un lugar como éste, pasaba tan desapercibido, ya que todos estaba metidos en sus juegos o en su bebida sin darse el tiempo de conocer a quien tenían en frente, ni conocer tu maldita historia. Una historia que ya me cansé de contar, de que el mundo entero la sepa. Tan sólo quería desaparecer, dejar atrás la presión de mi familia para que encontrase pronto a alguien y así me convirtiese en un hombre de bien. Estaba harto. Todos querían que olvidase ocho años de mi vida como si nada, como si no tuviera recuerdos importantes de este tiempo. Para ellos era tan fácil como levantarse un día decidirlo y ya todo estaba bien y no era así. No para mí.

—Hola, ¿te encuentras bien? —preguntó un hombre que jala el banco de mi lado derecho.

—Sí—respondí monótono dándome cuenta que en esa pequeña reflexión terminé con media botella.

—No lo pareces, pero solo quiero hacerte una pregunta, ¿eres Edward Cullen? —interrogó el hombre. Lo volteé a ver y sonrió, dejando ver una dentadura descuidada.

—Así es, ¿lo conozco? —inquirí con confusión, más que nada porque mi cerebro había empezado a embrutecer por la cantidad de alcohol.

—No, bueno no directamente. Hemos jugado algunas veces en la misma mesa, pero nunca hemos tenido una charla como ahora—dijo el hombre nervioso tomando su bastón entre las manos y en ese momento recordé quien era. —, ¿me invitas un trago? —preguntó tímido.

—Sí, sólo si me dices, cómo conoces mi nombre—le advertí alejándole un poco la botella cuando hizo el amago de tomarla.

—Es que tengo un problema y Cayo habló de ti el otro día, de donde trabajabas y quien eras. Dijo que contigo puedo tener una solución rápida—su habla entorpecida se ve anulada cuando le pido un vaso y se lo comienzo a servir.

— ¿Qué tipo de problemas tiene?, no entiendo porque Cayo le hablo de mí —cuestioné mientras acerqué el vaso, que casi es arrebatado de mi mano.

—No me hables de usted, eso me hace sentir un hombre responsable que no soy, así que prefiero que me llamen Charlie, Charlie Swan—anunció mientras extendía su mano en un saludo cortes que correspondí enseguida—, bueno ahora que nos conocemos creo que debo hablarte de mi problema—asentí para que prosiguiese pero antes se sirvió más alcohol en su baso—. Mis deudas con Cayo están por sobre pasar su paciencia, y como puedes ver ya hace años fue cobrada una y me dejó con esto—aseguró mientras tomaba su bastón y tocaba su rodilla—, así que ahora necesito hipotecar mi casa para poder pagar esa deuda y supe que tu trabajas en una empresa que se dedica a esas cosas—dijo mientras con la mano le restaba importancia.

—Así es Charlie, mi empresa tiene una pequeña fracción para las hipotecas—afirmé mientras él sonría.

—Y eso es lo que necesito, Edward, ¿Te puedo llamar Edward? —preguntó con rapidez y alegría. Sólo asentí en respuesta—. Necesito que hipoteques mi casa, sólo no sé… por de unos seis meses, no más. Ahora he tenido una mala racha pero mejorará y voy a poder pagarte—aseguró mientras me tendió un papel.

—Esto se debe hacer en la oficina, no aquí—protesté rápidamente al ver que el papel eran las escrituras de su casa.

— ¿Lo harás? —me cuestionó mientras sus enormes ojos chocolates me veían con intensidad.

—Si tienes pagada la casa no veo cuál podría ser la razón para no hacerlo—contesté y él sonrió.

—Dame tu dirección y mañana mismo te busco—contestó feliz mientras le escribía la dirección.

Enseguida se fue a su mesa de juego y a hablar con Cayo, el dueño del lugar y seguir apostando. Su felicidad por una deuda más me dejó anonadado, nunca en todo mi tiempo trabajando en la oficina vi alguien tan contento como a él por hipotecar la casa.

Al día siguiente al llegar a la oficina con lentes obscuros que ocultaban las ojeras y me tapasen un poco de los rayos del sol, que sin duda pretendían dejarme ciego y hacerme recordar que no debía tomar hasta caerme.

Entré a mi oficina y pedí los papeles para la hipoteca de una casa a las afueras. A mi secretaria le llamó la atención, pero no me interrogó demasiado. A continuación llamé a la recepcionista de la entrada y le indiqué que en cuanto llegue el susodicho lo hiciera pasar a mi oficina y no a la oficina donde se realizaba el trámite. Enseguida tuve listo el papeleo, ya que las escrituras seguían en mis manos.

—Edward, pensé que olvidarías nuestra reunión— esa son sus palabras nada más traspasar la puerta.

—No Charlie, para nada, una reunión es una reunión—contesté mientras le tendí la mano que apretó rápidamente. —El papeleo está listo, sólo necesito una firma, y aclarar algunas cosas del contrato—proseguí mientras él se sentaba frente a mí.

— ¿Qué sucede?, ¿es algo malo?—Charlie habló con voz alterada.

—No, para nada. Tú anoche me pediste que la hipoteca fuera por sólo seis meses y eso no es posible, la mínima que te puedo dar es por un año, con pagos un poco más altos de los usuales—comenté mientras le tiendo un documento con las cifras de pago de cada mes, las observa con cuidado.

—Necesito unos pagos más pequeños, en las buenas rachas no saco tanto para pagar los atrasos—comenta mientras se sobó las manos con nerviosismo.

—Las otras que te puedo ofrecer son de dos a cuatro años—le prepuse mientras le pasaba los documentos y los leía con detenimiento.

—Necesito la de cuatro años, es la más accesible—contestó nervioso.

—En esa el atraso generara intereses más altos, ¿no importa? —mi voz era formal y él sólo negó con la cabeza.

Terminé de imprimir el documento oficial y lo firmó sin pensarlo demasiado. Minutos después, lo acompañé a la oficina donde recogió el cheque y se fue con una sonrisa en la cara.

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Al salir de la oficina a las 22:30 decido ir dando un paseo que me condujo al bar, no era mi plan ir por ahí en ese momento, pero era como un hobby ya que hoy hace un tiempo apacible y las ocupaciones en la empresa me estresaron. Pero con lo que yo esperaba encontrarme era con Charlie Swan a estas horas, por lo que decidí acercarme para saludarlo cuando…

—Tengo una hermosa hija, tiene veintisiete años, es castaña, de cabello largo, justo como a ti te gustan—oí que decía Charlie al hombre que estaba sentado a su lado.

—Ya te dije que no me interesa tu hija, lo que me interesa es el dinero o las escrituras de tu casa—refutó molesto el hombre de cabello rubio largo.

—Deberías de pensarlo, una noche con ella por mi deuda, es muy razonable—suplicó el hombre del bastón.

—No lo es, no me interesa sexo, quiero plata que es lo que importa—sus palabras son con un sonido fuerte.

—No tengo las escrituras de la casa, pero puedo endosarlas para que las tengas una vez acabada la hipoteca, no falta mucho—respondió el irresponsable castaño quien tiene pagos atrasados.

—Vamos afuera, Charlie—esa simple oración suena como amenaza.

—Yo te pago, lo que él te debe—comenté sin voltear mientras siento dos miradas sobre mí.

—No te metas en lo que no te importa—me dijo directo el hombre rubio.

—Conozco la deuda de este hombre es mucha, yo te pago lo que te deba ahora—repuse viéndolo fijamente.

— ¿Es cierto lo que dice? —pregunta el mafioso mientras tomaba del hombro a Charlie para evitar que huyese.

—Sí, bueno, no, bueno sí, ¿pero ves?, por esta noche él pagara, así que no hay problema, solo dame unos días me recupero y te pago lo demás—la voz de Charle es tan nerviosa que se vuelve entrecortada.

—Por ahora te libraste, pero no sé si después lo hagas—amenazó el otro hombre a Charlie mientras me observaba con actitud retadora.

No desvié la mirada pero el hombre simplemente se retiró a otra mesa de juego mientras me dirigí a la barra a pedir otro trago mientras hacía el cheque con la cantidad acordada. Esta vez, me lo arrebató en cuando se lo entrego. El hombre sonríe con molestia al ver de la empresa que viene, dejando así ver su dentadura amarillenta y haciendo sobresaltar un diente planteado en ésta.

—Te voy a dar un consejo que no me pediste muchacho pero que te conviene escuchar—comentó con voz áspera y sólo asentí—, no deberías estar tan cerca de ese hombre, no es una buena influencia para ti ni para nadie; no valora a nadie que no sea él y es capaz de vender a su hija si es preciso para obtener un trago y una ronda más. Yo diría que lo mejor que puedes hacer es alejarte de él—aseguró antes de darse la vuelta y retirarse.

Charlie llegó a los pocos segundo de que el hombre canoso se retira y me comenzó a agradecer encarecidamente por haber salvado su patrimonio, no dejó de decirme que lo que quiera obtendría a partir de ahora, después de más de media hora me volvió a pedir con supuesta vergüenza otro favor, que le prestase mi celular para hacer una llamada para que su hija pasase por él al lugar; ya que se quedado sin un centavo para el taxi de regreso a su casa, solo sonrió y le tendí mi celular. Salió ya que el escandalo no lo dejaba escuchar bien. Asentí como respuesta mientras me quedé pagando mi cuenta. Sin embargo, antes de lograr salir, otro hombre se me acercó a hablar conmigo ya que Charlie le informó que podía hacer un trato sobre una venta de una casa.

En verdad que me dejaba anonadado el hecho de que estos hombres puedan hacer cualquier cosa por un juego más, sin importarle su familia y sin remordimientos. Me quedé platicando sobre los posibles planes de acción que se pueden llevar acabo en el caso de este posible cliente…

Mientras la música comienza a descender se escuchan unos golpes afuera, pero aunque para cualquiera podría ser ese un factor de alarma o de salir corriendo por morbo, para las personas dentro del bar era como cualquier otro día ni siquiera ponían atención de quien era o qué pasaba. Simplemente todos siguieron en sus asuntos como si no sucediera nada afuera.

Después de unos minutos comencé a andar para la salida, en el umbral de la puerta veo mi celular destrozado y no es necesario avanzar para ver a Charlie a unos pocos pasos tirado intentándose levantar después de la paliza que el apostador le dio. Me acerqué a ayudar a levantarlo, no me quiero ni imaginar el impacto que va a recibir su hija al verlo de esa manera.

Antes de subirnos a mi coche le pido sus datos; y aún inconsciente me dio un número de celular y un "Isabella". Eso fue lo único que logró susurrar antes de caer en completa inconsciencia por la golpiza y el nivel de alcohol tan alto que trae en sangre.

Desde mi celular del trabajo llamo a su hija, quien enseguida se puso histérica aunque sonaba dentro de una fiesta, se estresó enseguida dando soluciones estúpidas y preguntando lo mismo constantemente lo que entorpecía mi simple trabajo de dejarle a su padre en la casa. Pasados unos minutos me subí al coche y manejé rumbo a la dirección que me dio después de una breve discusión.

Mientras Charlie ronca en el lado del acompañante, el camino me hace comenzar a reflexionar sobre lo que comentó Isabella. Félix de que ella mantenía a su casa, de que ella era el sustento de la familia. El incremento de la deuda no creo que sea por su causa, incluso dudaba que supiera que esa deuda existía y me puse a pensar en la manera en la que le tengo que informar sobre la hipoteca que tiene su casa…

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El lunes llega con rapidez, más cuando me doy cuenta que sigo con resaca después de haber tomado el día anterior, me despierta el vibrar de mi celular con un mensaje de la hija de Charlie. Aún recuerdo su angustia al decirle sobre la deuda de su padre y me levanto para llegar antes que ella para poder arreglar facilidades de pago; ya que al ver su casa me di cuenta que su situación era precaria y de esta manera podía hacer una buena obra de calidad.

Al llegar a mi oficina con ropa más decente comencé a sentir una extraña sensación de nerviosismo y atracción por ella, aunque también cierta lastima por tener un padre como ése.

Al menos yo podía hacer de mi vida un desastre porque no tenía nada que perder, pero ese no era el caso de Charlie Swan; lo que consigue en cierto modo, enfurecerme conmigo mismo. No debí aceptar su propuesta; pero lo cierto es que era negocios, sólo negocios.

Por la noche me llegó un mensaje tan tierno agradeciendo lo que había hecho por ella, dándome conocer que es recepcionista en un bar de alto standing y en ese momento entiendo porque su vestimenta fue tan diferente cuando pasó por Charle.

Pronto comenzamos a tener una buena relación cordial al vernos cada mes, ya que ella sí era mucho más responsable que su padre. Aunque aún no tiene que pagar, mes con mes daba adelantos a sus deudas, y así fue como comenzamos a tratarnos en esas ocasiones; ya que siempre le pedía que pasase a mi oficina para poder hacer otro descuento por ella. Siempre terminaba sonrojada después de esta situación, siempre que terminábamos los trámites, platicábamos brevemente hasta la salida de la oficina. El poder ayudarla con la deuda, me facilitaba el poder hacer reservaciones en su restaurante para clientes difíciles que tenemos en la constructora. Ella siempre era amable y agradable, no sólo con los clientes porque tiene que serlo sino con todos.

Terminé de acomodar unos papeles para entregarlos a contabilidad sobre los nuevos contratos con los inversionistas, y di un paseo por las instalaciones cansado de mi trabajo cuando vi extrañado a Bella en las cajas dando un pago, cuando aún no era tiempo y no había pasado por mi oficina. Eso me extrañó, por lo que decido ir a hablar con ella, quien ni siquiera se había dado cuenta de mi presencia y pude ver que sus ojos estaba rojos e hinchados. La saludé y no pudo decir mucho sin ponerse a llorar, así que, decidí acompañarla hasta mi oficina mientras intentaba consolarla con leves toques en su espalda, aunque nunca he sido muy bueno en eso, intenté hacer mi mejor esfuerzo.

De pronto y sin apenas ser consciente de ello, estaba atacando sus labios apetitosos que estaban tan cercanos a los míos, besándola como lo deseé hacer desde que la conocí, ella se tarda uno segundos en reaccionar pero después me correspondió. No obstante, totalmente avergonzado por esa parte tan impulsiva de mí la solté e intenté apartarme un poco para darle su espacio, sin embargo, ella me tomó por sorpresa con otro beso más apasionado que el mío.

De pronto, escuché un carraspeo de garganta que enseguida reconocí como mi hermano, quien me pide que nos vayamos marchándonos con el dedo en su reloj para indicarme de que estamos a tiempo para la "gran junta" como ellos la llaman, donde cada mes se hablaba de la situación de la empresa y las nuevas estrategias que se iban a seguir. Es lo mismo de siempre e incluso me molestó que nos haya interrumpido para esto. Me despedí de Bella rápidamente, quien se sonrojó y se dio la media vuelta para irse, dejándonos solos.

No avanzamos ni medio metro antes de otra tos de mi hermano irrumpa nuevamente:

— ¿Quién es ella?, hace mucho que no te veía de esa manera con una mujer—inquirió curioso mi hermano.

—Ella es una amiga—respondí rápido sin saber qué decir, porque ni siquiera yo sé qué éramos.

—Discúlpame, hermano, pero eso no es amistad, nadie se besa con esa intensidad con una "amiga" —remarcó las comillas con sus dedeos mientras me golpeaba amistoso el hombro.

—Bueno no es amiga como tal, digamos que nos estamos conociendo, y por ahora estamos viendo que puede pasar—comenté sin darle importancia.

—Bueno, pues deberías de darte prisa. Mujeres tan bellas como ella son rápido de perder si no te pones las pilas. Y si en verdad te interesa tanto, deberías llevarla a la reunión del próximo sábado por la noche—propuso Emmett emocionado y yo sólo rodé los ojos.

—Aún no es nada tan formal para llevarla a la casa, nos estamos conociendo—contesté solamente sin emoción.

—Deberías de darte una oportunidad, ya es tiempo de seguir adelante—dijo serio mientras abría la puerta de la sala de juntas.

Los días pasaban lentamente sin volver a saber nada de Bella, por lo que decidí llamar al restaurante y pedir una reservación en el lugar de trabajo de Bella para aprovechar la ocasión para verla. Cuando llegamos con los clientes nos atendió una chica que no era Bella y eso me dejó intrigado y preocupado; ya que ella me dijo que hoy trabajaría.

Pasamos la noche hablando de planes de inversiones, de contratos, de cosas que no son muy interesantes que me mantienen desconcentrado, por lo que recibí constantes codazos de parte de mi hermano para que me concentrase sin conseguirlo.

Después de un rato oteando las mesas, vi a Bella en su puesto, así es cómo conseguí centrar mi atención en miembros de la mesa, los cuales charlaban sobre la junta que habíamos tenido hace unos días.

Me quedé en el lugar con el pretexto de querer tomar un trago más que provocó una mirada desaprobatoria por parte de mi hermano y de mi padre, a quienes les angustiaba mi manera de beber, pero no les puse atención. La busqué durante unos minutos y desesperado por no ver en ningún momento a Bella, salí frustrado.

Esperado que el valet parking me regresara el coche, escuché unos pasos cansados cercanos a mí, estoy tan desesperado que no volteo.

—Hola, no quise pasar a saludarte antes porque estabas reunido con gente importante—reconocí su voz al instante y sonreí en respuesta.

—Hola Bella, debiste haber pasado, hace unos momentos estaba en el bar esperándote—respondí sincero y ella bajó la cabeza.

—Ahora sólo recibí clientes, no los acompañé por eso no pasé—contestó en voz baja y tímida.

— ¿Me permites llevarte a tu casa? —pregunté en cuanto me entregaron el coche.

— ¿Lees mentes?, venía a pedirte apenas ese favor, ahora con un ingreso menos me dificulta el rendir el dinero—contestó avergonzada y sonrojada.

—Bueno sin saber esa razón te lo iba a pedir de todas maneras, entonces ahora es con mayor razón, ¿subes? —pregunté, abriendo la puerta del copiloto y ella sólo asintió.

Se subió al coche con dificultad y se quejó quedamente mientras lo hace, veo que su pierna tiene un golpe enorme, me paso a mi lugar y me pongo en marcha.

— ¿Qué te sucedió? —indagué mientras avanzaba por las calles de la ciudad.

—No fue nada, sólo soy un poco torpe y me caí, eso fue todo—comentó mientras bajaba su falda ocultando los golpes de su pierna.

— ¿Quieres ir por tu padre al bar? —pregunté antes de tomar el camino a su casa.

—No, es hora de que se haga responsable de sus cosas—contestó con una pequeña nota de coraje.

Seguimos hasta su casa sin comentar nada más, solo el ruido de la radio nos acompaña, cuando me estacioné frente a su casa, sus ojos están rojos de nuevo y se limpia enseguida las lágrimas. Le hablé pero no volteó, le toqué el brazo y se quejó nuevamente y esta vez sí se volteó a verme. En ese momento, sostuve su mentón para que no se voltease, desvía mi mirada y de su boca se escapó un pequeño sollozo.

— ¿Qué fue lo que realmente te pasó? —me aventuré a preguntar mientras intentaba hacer contacto con su mirada apagada.

—Me caí por las escaleras, eso fue todo—contestó sin verme y soltándose.

— ¿Charlie fue el causante? —pregunté sin rodeos y ella sólo se encogió de hombros.

—Algo así pero no importa, no es lo peor que ya me haya hecho—contestó sin decir más y sonrió con pena—, simplemente fue un accidente después de una discusión—su voz suena cargada de llanto y me acerqué más a ella. —Y creo que es mejor que me vaya—comentó mientras pongo el seguro.

— ¿Qué fue realmente lo que pasó?, ¿estás diciendo que te caíste de las escaleras o, él te golpeo? —mi voz sonó molesta y ella volvió a intentar abrir la puerta pero no pudo.

—Déjame salir, Edward—desesperada forcejea con la cerradura.

—No te puedo dejar ir, si no estoy seguro de que él no te golpeó—contrataqué y ella volteó a verme molesta.

—Ok, discutimos, estaba al borde de las escaleras, me quiso golpear así que, intenté huir del golpe bajando rápido. A mitad de las escaleras tropecé con mis propios pies y caí. Eso causó estos golpes—contestó con tono cansado sin verme.

—No debes dejar que te trate así, no después de que tú lo mantienes—comenté serio y ella se rió.

—Él dice que eso no importa, que siempre será mi padre—dijo con tono irónico.

—De todas maneras deberías dejar que él se haga responsable de sus deudas—exclamé mientras le sonreí—, ¿mañana trabajas? —pregunté desviando el tema.

—No, mañana me toca descansar—contestó con un triste tono, intentando ser feliz.

— ¿Cenas conmigo mañana?—inquirí y ella me vio con escepticismo—, es solo una cena entre amigos, nada extraño—continué y ella solo me vio en silencio.

— ¿Somos amigos?, pensé que esa etapa la habíamos pasado después del beso—objetó mientras se acercaba a mí.

—Pues pensé que tú querías seguir así, pero ¿aceptas? —repuse antes de volverla a besar.

—No lo creo, tengo cosas que hacer—comentó mientras se alejaba de mí antes de que volviese a besarla.

—Tendrás que aceptar o te quedas todo este tiempo en mi coche—aseguré divertido y ella sólo se rió.

— Está bien, vayamos a cenar pero déjame bajar, estoy muerta—explicó, rodando los ojos.

—Perfecto, mañana te mando un mensaje avisando a qué hora paso a recogerte—dije mientras abría los seguros para que ella pudiera salir con una hermosa sonrisa.

Al llegar a casa pude dormir con tranquilidad como hacía mucho no lo hacía. El día pasa increíblemente lento en la oficina, pedí a mi secretaria una reservación en un buen restaurante, uno ideal para que Bella no se sienta inferior pero que no sea informal, ya que deseaba hablar unos temas importantes con ella. Una vez tengo la reservación le mando un mensaje con la información y la hora en la que pasaré por ella. Contestó mi mensaje con un seco "ok".

Al salir del trabajo me fui directo a casa de Bella, donde ni siquiera es necesario bajarme cuando la veo salir de su casa, en un hermoso vestido blanco de encaje que remarca su pecho con un escote en "v" y una falda amplia que deja ver sus piernas, junto a unos zapatos de piso con los que caminaba con menos dificultad que con los tacones. Abrió la puerta para subirse y me regaló una sonrisa inocente.

—Te ves muy guapa en ese vestido—comenté sin saber qué más decir y ella se sonrojó mientras se ponía el cinturón.

—Gracias—contestó aún sonrojada—, ¿es apropiado para el lugar? —inquirió insegura.

—Estás muy bien, es un lugar normal, no necesitabas algo demasiado elegante—repuse mientras echaba a andar el coche.

Al llegar al restaurante la ayudé a bajar del coche y nos dirigimos a la recepcionista, quien con una sonrisa amable nos dirigió a la mesa. Mientras Bella comentaba lo extraño que era que alguien le sirviera y lo bonito que era el local, enseguida llegó el mesero y pedimos nuestra comida.

— ¿Para qué me trajiste aquí, Edward Cullen? —preguntó antes de comenzar a comer su entrante.

—Para nada en especial, platicar y salir de la rutina—contesté, después de pasar el bocado.

— ¿No será, que es para darme la noticia de cómo no he podido abonar nada a la deuda, acabo de perder la casa?—interrogó mientras me observaba fijamente.

— ¿Qué estarías dispuesta a hacer para no perder la casa? —pregunté mientras ella me miró con confusión.

—Lo que sea—respondió rápido, sin pensarlo.

—Bueno podrías dar las mensualidades atrasadas—comenté y ella me vio extrañada.

— ¿Qué quieres decir?, no sabía que estar las mañana sin hacer nada en la casa me daba dinero—replicó sarcástica.

—No es con esa manera de ver—dije conciliador, mientras tomaba otro bocado y lo masticaba con tranquilidad y su impaciencia se hacía patente—, yo puedo hacer el pago, si tú pasas este fin de semana conmigo.—aseguré y ella me vio sorprendida- Quiero proponerte algo, ¿qué dices, aceptas?

…..

Hola chicas, ¿Qué les pareció este cap.? Y si Actualización sorpresa porque el capítulo anterior era muy poco y se nos hacía demasiado dejar un capitulo de 19 páginas, así que lo dividimos en dos, concejo de mi beta a la que quiero agradecer que se me fue en el capítulo pasado decirles que este cap. Fue beteado por Cristal82 al igual que los anteriores caps.

Ahora ¿creen que acepte?, bueno espero que les haya gustado y que dejen su opinión la cual es muy importante, y tengo que decir que este cap. y el anterior me ayudo como catarsis porque muchas de las opiniones de Edward son mías debo de confesarlo aunque agradezco a la ex pastelería favorita por darme la inspiración para el carácter de Edward él era muy así, bueno espero tener el próximo capítulo la próxima semana. De antemano gracias por su cometario y por leer.

Nos Leemos.

Bere.

Respuestas:

patymdn: Si la primera parte de eso se trataba de un pequeño engaño, pero van a ver capítulos parecidos con Bella.

Guest: Aquí esta, nos leemos en el próximo.

Merce: Mil gracias Merce, nunca me di cuenta que subí el cap. Incorrecto ahora que subí lo que corrigió mi beta, ahora lo arreglo y si es como dices. Gracias por tu apoyo y a mí me encanta que te encante el título.

Sully YM : Si se va a aclarar pero más adelante, tengo pensado en el siguiente cap. Si no en uno o dos más.

rosy canul: Si creo que se da un adelanto en el summary.

Tata XOXO: Me tendrás que esperar para que en el próximo capítulo sepas.

jupy: Claro que si y ya vimos que incluso son "amigos"

cary : Si lo de Jessica lo sabremos más adelante y si es cruel, como que no quería a sus nietos jaja. Nos leemos

Suiza19 : otro error que tuve, esta mal redactada lo siento, ahora la pongo bien redactada. Ahí hay una confusión porque se va a casar con Edward y Alec va a tener unas cosas que ver, pero hay que esperar. Así era la respuesta correcta.

miop: Bueno aquí estamos sin adelanto ni nada, nos leemos.

Anastacia T. Crawford : Aquí esta el próximo, espero que te guste y gracias a ti.

Besos y abrazos desde México.