Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.
Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.
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Capitulo Cinco
Bella PVO
—Yo puedo hacer el pago, si tú pasas este fin de semana conmigo. —Aseguró Edward como si nada y solo me quedé pasmada Quiero proponerte algo, ¿qué dices, aceptas?
—Ok muy buena broma Edward, ¿realmente qué me quieres decir?—repliqué tranquila después de pasarme un gran trago de saliva que estaba atorado en mi garganta.
—No es broma—contestó serio viéndome a los ojos y mis piernas comenzaron a templar—, yo doy las mensualidades que tienes atrasadas y tú pasas el fin de semana conmigo, es como un…—pone sus dedos golpeando levemente el mentón—trueque, si exactamente, tú pasas dos noches, tres días conmigo y yo pago. —aseguró como si fuera el trato más común del mundo.
—Está bien que estoy en problemas financiaros, está claro—acepté molesta levantándome aunque fue difícil hacerlo rápido después de la caída—, pero una cosa muy diferente es volverme prostituta, de mis problemas a la prostitución hay una brecha muy grande, Edward—refuté mientras echaba la silla para atrás para comenzar a caminar.
— ¿Quién está hablando de sexo? —preguntó con diversión e incluso sorpresa.
Comencé a avanzar y enseguida escuché su silla retirarse. Odié en ese momento tener una pierna en tan mal estado que no me permitía avanzar ni cinco pasos cuando él en dos ya estaba tomándome del brazo.
—Me estás malinterpretando, yo nunca dije que te acostaras conmigo, hoy lo que te dije una vez más—repuso con voz tranquila mientras me jalaba discretamente para regresar a la mesa—, siéntate y aclaremos el punto para que te lo diga una vez más—propuso mientras me abría la silla.
—Si no es lo que entendí, ¿Qué es? —lo reté y él tomando asiento enseguida y siguió comiendo antes de responderme, no pude evitar verlo con furia.
—Yo te estoy diciendo pasa el fin de semana conmigo, nunca te estoy diciendo, duerme conmigo ese fin de semana, como tú lo dices son cosas diferentes—comentó tranquilo mientras daba un sorbo a su copa.
—No te creo nada, siempre he sabido que todo tiene un precio en esta vida, y aún no caigo tan bajo como para prostituirme—refuté con furia queriéndome levantar de nuevo, hasta que Edward sobre la mesa me tomó del brazo.
—Estás haciendo un escándalo por nada, déjame terminar—esta vez su tono suena un poco más alterado. —, solo dame unos minutos para explicártelo—suplicó y suspiré al ver esos ojos verdes que parecen sinceros.
—Te voy a dar solo dos minutos—sentencié y él sólo sonrió coqueto.
—Te estoy pidiendo un fin de semana, porque es el aniversario de mis padres y se va a celebrar en este fin de semana y necesito una linda acompañante—aclaró enseguida y me quedé sorprendida.
— ¿Por qué a mí? —interrogué y el sólo me mostró su sonrisa.
—Eres linda, inteligente, lo que mi familia quiere para mí, sin contar claro que mi hermano no nos vio en la mejor situación—explicó casi con diversión mientras me sonrojaba ante el recuerdo.
—Sabes que trabajo, no puedo—comenté más tranquila—, invita a otra persona—sugerí mientras él me volvió a ver entristecido.
—No hay otra persona, Bella, —dijo triste mientras tomó su mano—, no te pediría esto si no fuera muy importante, no te pido que finjas que me amas sino que simplemente me ayudes a decir que tenemos algo que ver—su voz es tan delicada que me dejó sorprendida.
—Una amiga, una compañera de trabajo, Edward, ¿Por qué yo? —volví a interrogar mientras solté su mano él volteaba a verme a los ojos.
—Eres la única que conozco que podría cumplir con esto—suspiró antes de continuar—, yo sé que es mucho pedir, fingir algo por alguien que no conoces, que tal vez ni siquiera es atractivo, pero si no lo necesitara de verdad, no te lo estaría pidiendo. Por eso acabo de decirte el trato de que yo pago las mensualidades de tu casa, y así ambos ganamos—sus ojos verdes se volvieron tristes y no pude hacer otra cosa que no fuera tomar su mano y acariciarla.
— ¿Es este sábado? —pregunté mientras él sonrió triste, aunque sea extraño ese simple discurso me hizo ver lo difícil que era para él.
—Sí, es fuera de aquí, es en una hacienda que rentan—comentó Edward desviando la mirada—, no te sientas comprometida a ir, solamente quería que dejaran de seguir acosando con la idea de que no llevo a nadie—su voz suena tan ligera que no estoy segura de escucharla.
—Ok, intentaré ir, en el restaurante me deben algunos días; así que, intentaré pedirlos para pasar el fin de semana contigo—contesté tranquila sonriendo.
—Es algo de lo que no te arrepentirás te lo aseguro—exclamó con una enorme sonrisa en su rostro.
— ¿Me llevas ahora a mi casa? —pregunté mientras me levantaba y él sonrió encantadoramente haciendo lo propio.
—Sí, por supuesto, te voy a tener tres días, ¿cómo no compartirte ahora con tu padre?—aceptó mientras enrojecía completamente.
El camino fue tranquilo, me explicó brevemente qué era lo previsto para la fiesta de aniversario de sus padres, cómo es su familia, de quiénes se compone y datos sobre el lugar al que podríamos ir si me dan los días…Se despidió con una enrome sonrisa y un casto beso que me dejó mareada y aturdida, pensando en que era realmente lo que somos, algo hay de verdad: los amigos no se besan pero tampoco somos amates ni nada. Estábamos en ese terrible intermedio del cual no hay salida con facilidad.
Al llegar a casa, encontré una nota dejada por mi padre avisando que ni siquiera lo esperase a dormir. Caminé lo más rápido que puedo hacia el cuarto en busca que de la laptop, al ver que siguiera dentro de la casa, suspiré con tranquilidad; era mi única conexión con mi hermana y es algo que no podía perder con facilidad.
Al descubrirla me encerré en el cuarto y me conecté a hablar con mi hermana quien comenzó enseguida a reclamar.
—Isabella, tengo más de media hora esperándote, ¿dónde estabas? —su voz no era molesta pero bastante curiosa.
—No fue nada importante, salí con un amigo—contesté hundiendo los hombros para restarle importancia.
— ¿Qué clase de amigo? —preguntó entusiasmada.
—Un amigo, Vanessa, simplemente un amigo, si se puede tener esa clase de amigos, deberías de experimentarlo—contesté rodando los ojos y ella rió.
—Pues deberías de experimentar otra clase de amigos, otros donde tal vez tengas algo más que ver que una simple amistad, ¿desde cuándo no lo haces? —la veo atreves de la videocámara con odio.
— ¿Recuerdas que soy tu hermana mayor y no debieras de estarme haciendo esas preguntas, Vanessa Swan?—casi grité con molestia mientras me fulminaba con la mirada.
—No tiene nada de malo, somos hermanas, Bella, es obvio que de repente hablemos de sexo y de otras cosas, a veces dudo que no seas virgen—comentó con diversión mientras la veo con desagrado.
—Ya Vanessa, déjame en paz, hablemos de tus estudios que son lo importante—mi tono indignado sale de verdad en lugar de ser fingido como pensé, ella ríe abiertamente.
— Bella, lo siento en algún momento tenía que expresar mi duda, eres tan… Reservada que apenas me lo contaste— repuso después de sus carcajadas.
—Ok, sí no lo soy, perdí mi virginidad hace mucho y ya—expuse cortante y ella me vio sorprendida—, ¿los estudios?, es para lo que te llamo—cambié el tema.
—Sólo era una pregunta, Bella, no debes ponerte así, ¿hace cuánto que no lo haces?, tienes mucho tiempo sin tener una relación, ya ni debes recordar nada—comentó con burla.
—Basta, Vanessa, si hace mucho que no tengo una pareja, pero eso no importa, luego uno hace tonterías por pensar en tus consejos o en los de Bree—repliqué rodando los ojos mientras ella me vio más entusiasmada.
— ¿Qué tontería hiciste? —preguntó exaltada sonriendo.
—Ninguna, Vanessa, deja el tema por la paz—dije en un noto que no admitía réplica alguna, y ella sólo negó con la cabeza —, ok, me besé primero con un chico lindo que conocí en una disco y tal vez pasaron otras cosas y al día siguiente me besé con la persona que salí hoy—declaré molesta.
—Eso está bien, que bueno, Isabella, por fin que hiciste algo con un hombre, eso es bueno—exclamó con las manos apuntando al cielo en una señal dramática.
—No, estuvo mal, no debí haberme besado con Alec, ya que Edward me invitó a salir después, mi vida es un caos—repuse mientras hundo la cabeza en la almohada que tengo enfrente.
— ¿Quién es Edward?, ¿él de la anterior vez? —preguntó intrigada.
—Sí, hoy salí con él y por eso llegué tarde a hablar contigo—contesté volteando a verla por la pantalla.
—Me encanta, ¿son amigos?, ¿Qué pasó en esa cena? —su voz estaba exaltada y llena de emoción.
—Me invitó a una cena familiar, solo eso—dije retándole importancia y ella sonrió alegre.
— ¿Vas a ir, verdad? —insistió sonriendo.
—Aún no lo sé, es complicado, es el fin de semana y tengo que trabajar. — contesté sin emoción.
—Por Dios tienes que ir, es tu oportunidad de tener a alguien en tu vida, es hora de que te des la oportunidad de tener a alguien más con quien convivir, a quien querer, a un hombre, Bella, por favor, ve—suplicó mi hermana y yo sólo reí ante sus ocurrencias.
Después de un discurso de porque sería tan bueno que saliera con Edward continuó con sus estudios que son los que realmente me importan, realmente es una chica muy inteligente su problema es que sueña demasiado con ese príncipe azul que no existe, que no llegara para ninguna de las dos, ese hombre el cual nunca se puede tener…
Suspiré al cerrar la laptop, sabiendo que es mejor dejar creer eso a mi hermana si es lo que la hace realmente feliz, sus palabras resuenan toda la noche en mi cabeza, no puedo conciliar el sueño como quisiera, entre sus palabras de que debo de conocer más gente y divertirme porque soy joven a pesar de que tengo la responsabilidad de la casa entera en mi espalda, las mismas palabras de Bree y la deuda que debo de seguir pagando por parte de mi padre, no me deja dormir tan profundamente como quisiera, al igual que la generosa promesa de Edward podría ayudar bastante.
Al salir el sol estaba completamente levantada y agradecida por no tener que dar más vueltas en la cama, me cambié dispuesta a salir al único lugar donde siempre encuentro consuelo, cuando me siento perdida siempre visito en su tumba a mi madre, para relajarme, al salir de mi habitación puedo ver que Charlie efectivamente no ha llegado. Devoro una barra de serial y tomo mi bolso, es hora de ir con mi madre, ella siempre sabía qué hacer en cada situación.
En el cementerio, el tranquilo sol, la calma que se respira dentro del mismo me hace sentir más tranquila y comienzo a ver las diferentes tumbas, aunque sea extraño siempre he sentido una conexión especial con la muerte, al pasar por las lapidas siempre me pregunto quiénes fueron esas personas, si serán extrañadas, o visitadas, que fue de su vida, cosas que quisiera saber, pero nunca lo sabré, después de unos cuantos pasos más llegué a la lápida de mi madre, siempre limpia y con flores nuevas que me encargo de traer constantemente para que se mantengan vivas como a ella le gustaban, si no fuera por mi parecería otra persona más de las que estaban abandonas. Suspiré al llegar frente a ella y leer su epitafio, esas palabras son tan vacías para lo que ella era, para lo que significaba para mí, me siento para comentarle todo lo sucedido, sin pensarlo comienzo a llorar de nuevo, por su ausencia, después de tantos años sigue pareciendo ayer cuando nos dejó tan abruptamente sin pensar en el dolor que nos causaba, sin pensar en cómo nos afectaría a todos, en la esperanza que mataba con su muerte.
Después de una hora en ese lugar y de caminar por la ciudad, decidí que era hora de decidir qué hacer, lo que menos quisiera mi madre si viviera, era que nos hundiéramos en la miseria, que no tuviéramos donde vivir, y si Edward de verdad se prometía aventajar a mi deuda que había crecido tanto, las palabras de Mickey no era verdad, al menos no para la que lo rechazó una vez, los meses habían pasado y la llamada que tanto esperaba no se realizaba, mi deuda crecía cada día; así que, tomé mi bolsa más fuerte y con decisión y fortaleza que me hacía visitar a mi madre, me fui al restaurante para pedir mis vacaciones, no eran demasiados días era la verdad, solo seis, pero eran suficientes para realizar el "trueque" que había propuesto Edward, al fin que si no había sexo, no sería una prostituta solo una simple dama de compañía. Me regañé inmediatamente al pensar en eso pero no podía mentir, esa era la verdad, no era más que una novia contratada.
…
Cuando llegué al restaurante todos se sorprendieron al verme media hora antes de mi turno, ya que casi siempre llegaba justo a la hora de entrada, al verme con el gerente no le hizo demasiada gracia mi petición de vacaciones tan próximas, pero prefirió sólo darme dos días por las semanas que no había trabajado, y las vacaciones las pasaríamos para después, al menos ya tenía los días listos para ir al evento de Edward.
Traté de comenzar a ver las cosas como las veía Vanessa como un buen gesto de pensar en mi para ese compromiso, era un detalle muy lindo, debía admitir que incluso me sentía un poco alagada de que así fuera, podía elegir a otra mujer y era yo, con un pago, parecía justo para ambos dar algo a cambio. Aún templando sin encontrarle sentido al porqué lo hacía llamé a Edward, quien contestó más alegre de lo que podía esperar y me di cuenta de que en verdad estaba desesperado ya que el alivio en su voz era visible. Me citó al día siguiente en su oficina para realizar el pago confiando plenamente en que iba a ir. Suspiré al cortar la llama y saber que no hay marcha atrás, que no tengo otra opción más que ir, el trabajo es tan pesado que no me deja pensar en más cosas y simplemente me entrego al trabajo y dejo de pensar en lo que voy a hacer.
A la mañana siguiente el cielo se torna nublado, no siendo grisáceo sino solamente nublado con nubes blancas como si fuera una señal de que algo estaba mal, pero no podía pensar en eso, ya estaba inmiscuida en esto no había opción, era ir o perder mi casa, y simplemente esta no era una opción; así que, me levanté con un suspiro a desayunar algo antes de cambiarme para ir con Edward, se suponía que al menos debía de ir vestida arreglada ya que fingiríamos que éramos pareja. El mentir sobre ese tipo de cosas no se me hacía correcto aunque yo no soy precisamente la mejor para eso, ya que las mentiras no son en demasía lo mío, soy pésima mintiendo, pero valía la pena intentar ser una buena actriz.
El elegir un vestuario adecuado fue difícil, no lo pensé demasiado, simplemente me puse una blusa de encaje y unos pantalones de mezclilla para no ir tan informal, me puse a temblar cuando llegué al lugar de trabajo de Edward, mis piernas no querían sostenerme por más que respiraba profundo mientras iba en camino para su oficina. Su secretaria me saludó y enseguida me hizo pasar con él. En cuanto entré a su oficina una enorme sonrisa apareció en su rostro haciéndome sonreír a mí también.
—Bella, que gusto verte, por un momento pensé que no vendrías—exclamó mientras tomaba asiento y sonrió más amplio—, bueno debo confesar que no dormí pensando que no me harías este enorme favor—su sonrisa parece franca y sus ojeras lo delatan.
—Yo también pensé que no vendría, pero aquí estoy, es un compromiso ahora y además en parte a que mi hermana me convenció a hacerlo—acepté enrojeciendo al avergonzarme de aceptarlo en voz alta.
— ¿Hermana?, nuca me habías hablado de ella—comentó viéndome confundido.
—Ella estudia la universidad es más chica que yo, supongo que es por eso que no te había hablado de ella es porque no está aquí—mi voz se quiebra un poco al hablar de ella y suspiré.
—Cuando venga me gustaría conocerla, para poder agradecerle el favor que me hizo—comentó Edward tomando mi mano y sonriendo.
—Le vas a caer bien, ella es diferente a mí, supongo que sería bueno que la conocieras—sonrió de lado al terminar mi oración, supongo que esto no dudará tanto como para que la pudiera conocer.
—Con mayor razón para conocerla Bella e incluso darle un obsequio, no sabía que iba a hacer si tú no aceptabas —repuso levantándose de su lugar.
—Bueno ya no tienes que hacerlo, aquí estoy—contesté intentando sonar alegre pero no pasa, espero que piense que es por que hablé de Vanessa y no porque me muero de miedo.
—Y ya que estás aquí vamos por lo que te prometí, ahora mismo vamos a hacer el pago—comentó mientras me esperaba en la puerta.
Su mirada no se separa de mí en todo el camino, si no que se vuelve enigmática mientras hablamos del trabajo; con la intensidad con la que me ve, me hace desviar varias veces la mirada, me toma de la mano durante un pequeño tramo, me hace sentir una corriente eléctrica que me deja paralizada por unos momentos y comienzo a pensar en las palabras de Vanessa sobre darme una oportunidad, desecho esas palabras cuando realiza el pago y me doy cuenta de que sólo me está contratando para salir del paso, para evitar algo que desconozco y de lo cual no quiere hablar pero una parte de mí quiere pensar que tal vez sí sea interés lo que siente, que tal vez sí sea una opción para pareja en el momento adecuado.
— ¿Por qué no vamos a comer? Conozco un lugar excelente—sus ojos verdes se fijan en los míos sin dejarme negarme.
—Solo no podemos demorar tanto, tengo trabajo—contesté nerviosa al notar su mirada.
—No importa, es cercano y yo también tengo que regresar—en su voz se nota desagrado.
Enseguida me guía a su Volvo por el estacionamiento, me comienzo a sentir menos tensa mientras maneja en silencio solo acompañados por el CD de música que llena el coche haciéndome sentir menos nerviosa pero más melancólica ya que es música clásica que me recuerda a mi madre, cuando llegamos intento que mi mirada no se vea entristecida.
— ¿Te pasa algo? —preguntó atento en cuanto me abre la puerta.
—No es nada, solo recordé a mi madre—contesté cortante para que no haga más preguntas y el solo sonrió.
—Cuando quieras lo hablamos, pero por ahora comamos, supongo que será necesario hablar más sobre mi familia y la tuya y arreglar unos detalles para el sábado—su tono sigue siendo despreocupado mientras mis manos amenazan con sudar.
Entramos y nos atienden enseguida, Edward capta la mirada de la mesera como lo haría conmigo si fuera mi cliente, ruedo los ojos mientras mi acompañante se ríe al ver mi reacción y enseguida pedimos para no ser próximamente interrumpidos, me impresiona su tranquilidad al tratar ese asunto.
—Bueno supongo que debemos inventar algunas mentiras y no soy muy buena para eso—aclaro enseguida.
—Sí, eso sería lo correcto, no quiero aunque dudaría que sucediera que les disgustaras por la manera en que nos conocimos, pero digamos que esa no es una conversación agradable con mi familia—por primera vez lo veo nervioso y tomo su mano.
—Sería mejor que definamos las cosas desde ahora, no soy buena mintiendo y me gustaría practicar— dije sintiéndome nerviosa y él sonrió divertido.
—Y va a ayudar a no diferir en ese momento, así que bueno en mi noche sin dormir—comenta casi con gracia—, estuve ideando algunas cosas, como el lugar que nos conocimos, podría ser el lugar donde trabajas, que a partir de ahí te invité a salir y descubrí tiempo después saliendo de la oficina que tenías una deuda aquí y por eso nos frecuentamos y ahora estamos en una relación—sus palabras son tan seguras que me quedé impactada por un instante.
—Me parece bien—logré articular.
— ¿Es demasiado?, tengo otras opciones por si no te agrada esto, no quiero que creas que lo hago para que no conozcan tu origen o a tu padre—hago una mueca de desagrado, no es algo fácil de tratar—, pero es más fácil, mis padres no estaban de acuerdo con algunas decisiones que tomé cuando era más joven —su mirada se centró en la mesa mientras me paralicé.
—No eso está bien, lo que tú consideres correcto para mí está bien, y si no quieres que sepan por mí mejor, sólo me queda una duda—su mirada se dirigió a mí, sus ojos verdes se veían opacados, — ¿Qué fue lo que te arrojó a ese lugar?, si es posible saberse, claro—repuse al ver que me desviaba la mirada.
—Supongo que debo hablarte un poco de eso, aunque no creo que retomen mucho ese tema—comentó más para él que para mí.
La mesera trajo nuestras bebidas y la comida al mismo tiempo, y se despidió con un, estoy a sus órdenes, señor Cullen, en ese momento entendí porque el trato tan preferencial, Edward comenzó a partir con el cuchillo su comida mientras yo lo observé intrigada por lo que dijo.
—Hace mucho que no llevo a una mujer a mi casa, es por esa razón en la que terminé conociendo a tu padre supongo que fue una decepción que sólo el alcohol y el juego podían curar, así que así fue como llegué ahí—contestó sombrío sin verme.
—No debí de preguntar, lo siento—me disculpé al verlo y comencé a comer.
—No hay de qué preocuparse, fue hace tres años, así que será extraño llevar de nuevo a una mujer después de esa cantidad de años sin tener a nadie—expuso sin emoción y me hizo templar.
— ¿Voy a ser la primera en tres años? —pregunté un poco aterrada y sonrió levemente
—Bueno, no exactamente, tal vez dos. No es para tanto, Bella, estarán tan felices de verme con una mujer que no harán demasiadas preguntas, así que con que sepas información básica estará bien—tomó mi mano para darme confianza pero no lo logró.
Los detalles sobre su familia me hicieron sentir más insegura aunque supe que ya no había manera de huir de esto y lo agradecí. La comida siguió siendo sobre nosotros después de terminar con ese tema, el cambio me hizo sentir mejor. Al momento de regresar al coche volvemos a hablar de los planes.
—Nos esperan el sábado al medio día, es a las afueras de la ciudad, no es una hacienda como tal, es más como fincas de retiro a unas horas de aquí, supongo que viendo esto, debo de pasar por ti a las siete de la mañana—su voz sonó calculadora, un vacío en el estómago se me formó repentinamente.
—No, a mi casa no debes ir—objeté enseguida comenzando a calcular la reacción de Charlie a eso.
— ¿Por qué?, no lo entiendo, si no paso a tu casa, ¿dónde te veo? —su voz y su cara son confundidas y sonreí.
—Pasa por mí…, llegaré al lugar donde me digas—mis dudas lo hacen dudar y una arruga pronunciada se le dibujó en su frente, además de una mueca.
— ¿A qué hora terminas tu turno el viernes? —preguntó mirando el parabrisas mientras se tensaba levemente.
—A las tres de la mañana, voy a cerrar—comenté, ya que ese día me tocaba trabajar doble turno, ese fue el trato.
—Paso por ti, y de ahí nos vamos a mi departamento a dormir y a que descanses para salir a primera hora— su voz era insegura y me sorprendió tanto que mis piernas temblaron.
—Mejor me das tu dirección y yo llego a esa hora—mi respuesta inmediata hizo que su boca se curvase en una sonrisa tímida.
—Bella, ya te lo dije, este trato no contempla sexo. No me sobrepasaré tampoco, no vamos a hacer nada que tú no desees a menos que tengas piedad por alguien que no ha tenido sexo hace mucho— guiño un ojo, su comentario me sacó una risa involuntaria.
— ¿Hace mucho?, ¿Cuánto exactamente? —me atreví a preguntar mientras su mirada siguió fija en el tráfico.
—No lo sé, perdí la cuenta, tal vez más de un año—contestó enrojeciendo por primera vez mientras se estacionaba.
—Me escribes tu dirección y yo llegaré a esa hora—aseguré mientras me bajaba para no pasar por temas desagradables para mí.
Su risa se transformó en nerviosa, cerré la puerta para encaminarme enseguida al trabajo aún templando. Las miradas no se hacen esperar al notar que me bajé de un Volvo y con un hombre, ya que nadie esperaba eso, en ese trabajo no me habían conocido a nadie, así que el cotilleo no se hizo esperar una vez que dejé el lugar donde nos cambiamos, ya que muchas me había visto al ser la hora de entrada.
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El sábado en la mañana llegó más pronto de lo que esperaba, agradecida de no haber tenido apetito la noche anterior, porque con los nervios mi estómago suele revolverse y provocarme un vomito que no creía necesario. Al tomar la maleta para subirla al taxi, las ganas de correr de vuelta a mi casa parecían dominar más que cualquiera otra sensación que había sentido antes, pero no me dejé llevar por éstas al ver que aún tenía un techo que cuidar, suspiré mientras le daba la dirección al taxista, cuando me aseguró que pronto llegaríamos, comencé a hiperventilar audiblemente.
¿Cómo mantendré una mentira por tanto tiempo? Ese era el menor de mis problemas sin duda ya que existían aun tantas cosas en las que no había pensado para que llegasen a consolidarse como la realidad por mis próximos días, al menos ahora solo sería sábado y domingo, era un día menos pero, ¿qué pasaría en este tiempo entre nosotros, con su familia, descubrieran la farsa? Eran demasiadas cosas las que me hacían querer salir corriendo.
Cuando nos estacionamos, Edward estaba afuera, subiendo su maleta y sonrió al ver el taxi, me abrió la puerta en cuanto el taxista se estacionó y salí con las piernas aun templando. En cuanto estuve fuera de taxi y vio mi vestido azul de encaje completo sus ojos se iluminaron.
…
—Te ves bellísima—comentó antes de pasar a la cajuela por mi maleta y pagar el taxi, mientras yo seguía pasmada de miedo en la banqueta
— ¿Sí estoy bien?, no sabía que ponerme para la ocasión, nunca he ido a ese lugar—mi voz salió insegura y él me dio un casto beso en la mejilla.
—Estás encantadora, mis padres te adorarán Bella, ten por seguro. No tendrían por qué no hacerlo y no me queda más que agradecerte—exclamó nervioso mientras nos dirigíamos al coche.
—Me parece un trato justo, así que no hay nada que agradecer, Edward, sólo rogar para que todo salga como está planeado—le dije mientras me acomodaba en el asiento y él sonreía.
—Yo sé que así será, Bella, relájate, todo saldrá excelente—contestó tomando camino.
Al ser tan temprano el trafico fluye con rapidez, en pocos minutos estamos en carretera, Edward no comentó nada en eso momentos simplemente se concentró en manejar mientras me jalaba los dedos en un acto de estrés. Desearía que fuera ya domingo por la noche y ya estar acostada en mi cama, sin tener que enfrentarme a ninguna experiencia desagradable…
Mis manos comenzaron a sudar mientras movía con desesperación el anillo que traía puesto.
—Todo saldrá bien, Bella, si te sientes incomoda o inconforme con algo, me lo haces saber enseguida y de inmediato nos regresamos y te llevo a tu casa— habló Edward tranquilo después de verme de reojo.
—No puedes dejar solos a tus padres ahora, yo me puedo regresar sola—aseguré con determinación y solo tuerce los ojos en respuesta.
—Bella debes entender algo, si vamos juntos, regresamos juntos, así que ni creas que te dejaré venirte sola. Si no quieres seguir con esto, hoy mismo nos regresamos, comemos en la fiesta para convivir un rato y regresamos—la voz de Edward era tranquila, en ningún momento parecía nervioso.
—Veremos cuando estemos en la fiesta, ¿vale? —comenté con un tono de voz que llegó casi al susurro y no volteo a verlo.
—Ok, eso me parece bien, y ¿por qué no para que te relajes, hablamos de otras cosas?, ¿por qué no me hablas un poco de tu vida?— propuso mientras tomaba mi mano por unos segundos haciéndome voltear—, bueno si no es molestia—su voz se volvió tímida.
— ¿Qué es lo quieres saber? —pregunté tomando su mano por unos segundos antes de que cambiase la velocidad.
—Lo que tú me desees contar, debe de ser interesante. Tengo la sensación que está repleta de secretos—comentó mientras siguió con la vista fija en la carretera, —es importante conocernos para que todo sea más sencillo.
— ¿Mis gustos?, a eso te refieres—interrogué confundida alzando una ceja aunque no me volteó a ver.
—Sí, eso me parece entretenido y te mantendrá distraída—en su rostro aparece una mueca.
—Me encanta la cocina, no es algo que haga mucho en la actualidad pero es algo que me fascina, quise estudiar en el instituto culinario de New York, pero después del accidente ya no lo pude hacer, pero sigo practicando en mis tiempo libre—la añoranza de mi voz me avergüenza y para Edward no pasa desapercibida.
— ¿Qué accidente? —su voz era discreta pero curiosa.
—En el que mi madre falleció y llevó a Charlie al lugar en donde se conocieron, fue un accidente de tráfico—contesté con tristeza y él se encogió de hombros, no sabiendo qué decir.
—Lo lamento Bella, no quise traerte malos recuerdos—su voz sonó apenada y sonrió.
—Fue hace mucho y ya no importa, ahora mi hermana está estudiando en la universidad, y eso es lo que realmente me interesa, que ella salga adelante y estudie lo que desea y así lo hace y con buenas calificaciones—le dije con orgullo y él sonríe.
—Eres una mujer excepcional, de verdad mi familia te adorará.
Dos horas después comenzamos a ver el lugar que me describió, las manos y las piernas me tiemblan, incluso sentí un poco nervioso a Edward pero cuando su cara se quiso transformar en una mueca de desagrado, cambió su expresión a una aliviada y tomó mi mano.
— ¿Lista para el show? —preguntó mientras estacionaba el coche.
—Supongo—contesté con un nudo en el estómago.
En seguida se bajó y se apresuró a abrirme la puerta. A diferencia de en casa, ahora aquí el paisaje era completamente despejado, el sol se asomaba con gran fuerza mientras caminamos. De una manera natural Edward toma mi mano y entrelaza sus dedos con los míos, haciéndome sentir particularmente bien con este contacto. Era como si se llenara un hueco que le faltaba, como si su mano siempre debiera ir en ese lugar.
Nos adentramos en la finca, que nos recibe con un pasto verde recién cortado, con un olor maravilloso que me hizo sentir bien. La casa principal nos abrió las puertas con dos enormes vitrales, Edward sintió mi tención y me tomó de la cintura con confianza, haciéndome relajar entre sus brazos.
Me condujo por un pasillo adornado con pinturas, sus paredes de madera lo hacían sentir un lugar fuera de lo común; cercanos se escucharon los gritos de una pequeña niña. Logré distinguir una pelota antes de que Edward me quitase su brazo y solo quedasen nuestros dedos entrelazados. Era una niña de cabello castaño obscuro y lacio volteó a vernos intrigada y se lanzó a correr directo a Edward.
— ¡Tío Edward!—exclamó mientras llegaba corriendo haciendo que Edward soltase mi mano.
— ¿Emma, cómo estás? —preguntó Edward antes de cargar a su sobrina.
—Bien tío, pensamos que no vendrías—expuso mientras se acurraba en su hombro.
—Claro que sí, Emma, ¿cómo pudiste pensar eso? —La voz de Edward es tierna. — Oye te voy a presentar a alguien.
— ¿A quién? —preguntó la niña emocionada ignorándome.
—A Bella, ella es mi novia—su voz sonó orgullosa y segura mientras mis pernas quieren flaquear ante esas palabras.
—No quiero conocerla, tú no debes de tener otra novia, tu novia es Jess—la niña habló molesta mientras la cara de Edward se descompuso en un halo de tristeza.
—Emma, no debes decir eso. Discúlpate con tu tío inmediatamente—refutó un hombre corpulento a la niña, mientras Edward la bajaba y me sonríe de lado.
— ¡No, no y no!—gritó la niña mientras salía corriendo.
—Lo siento, eso de ser la única nieta a veces trae problemas—se disculpó el hombre para ambos. — Debo presentarme, soy el hermano de Edward, Emmett—me tiende la mano.
—Un gusto—contesté nerviosa.
—Sé que debimos de conocernos antes, pero él es demasiado reservado con sus asuntos y bueno no nos había dejado conocerte—comentó Emmett mirando con desaprobación a su hermano.
—Aún no estaba lista, es por eso—contesté casual y sonrojándome al recordar cuando nos debimos de haber conocido.
—Bueno les dejo de ir, mi madre quiere verlos—aceptó y ambos hermanos rodaron los ojos.
Seguimos avanzando mientras una mujer espectacular, rubia estaba parada en medio del jardín con la niña, nos saluda con una media sonrisa y la mano. Ambos suspiramos al unísono por el momento incomodo que vivimos gracias a su sobrina. Al avanzar en una mesa con una sombrilla estaban dos personas conversando: un hombre rubio y una mujer de cabello bronce igual que el de Edward, ambos sonríen amables al vernos.
—Bella, te presento a mis padres, Carlisle y Elizabeth Cullen—habló enseguida formal Edward.
—Un gusto, Edward habla mucho de ustedes—comenté mientras me acercaba a tomar la mano de cada uno.
—Pues que fortuna, porque muy apenas logramos saber tu nombre a base de mucha persuasión por parte de Emmett—objetó la mujer mientras se levantó y me abrazarme.
Su abrazo me recordó al de mi madre, sincero y afectuoso a pesar de que nos acabamos de conocer.
—Es un enorme gusto conocerte, Bella, ya queríamos ver a Edward con alguien—susurró en mi oído.
El padre de Edward igual se levantó y me abrazó de una manera más formal que fraternal a como su mujer lo hizo, Edward se vio particularmente incomodo mientras la familia se reunió en esa mesa, y como lo dijo su hermano, insistió enseguida en que contáramos cómo nos conocimos, siendo reprendido por la que me presentaron como su esposa, mientras la niña me seguía viendo con desconfianza.
—Bueno, bueno, ya va siendo hora de que nos cambiemos mientras llegan los demás, ahora les muestro sus habitaciones—exclamo Elizabeth en cuanto terminamos el almuerzo.
Agradezco el poder acostarme en una cama ya que pase todo el viernes trabajando, y cuando llegué a mi casa me puse arreglar la ropa para llevarme sin saber que debería ponerme. La mitad de mi closet terminó guarda en la maleta. Emmett y Edward se habían encargado de ponerlas en el vestíbulo mientras la señora Cullen terminaba de mostrarme la casa.
—Edward espero que no te moleste, decidimos cambiarte de habitación para que ésa ahora la ocupe mi hermano—comentó Elizabeth a Edward quien suspiró molesto.
—Está bien, ¿dónde voy a dormir? —inquirió con disgusto.
—La pregunta correcta Edward seria, ¿dónde van a dormir? —indicó su hermano entre risas.
—Muy gracioso, Emmett, conoces las reglas. Hasta no estar casados, no se duerme en la misma habitación—refutó Edward fulminando con la mirada a su hermano.
—Ya cambiamos Edward, entendemos que las cosas ahora son… Diferentes—habló su padre mientras ambos nos volteamos a ver.
—Sí, pensamos que bueno, ya que Bella está haciendo el sacrificio de acompañarnos, deberían de dormir juntos en la habitación del fondo—la voz de Elizabeth era comprensiva y acarició la mejilla de su hijo.
—Edward me comentó sobre la regla, por mí no hay problema de llevarla a cabo, señora Cullen—dije después de tragar mi nudo en la garganta.
—Nada de señora Cullen, llámame Lizzie—ahora me acarició a mí la cara y comencé a templar. Hacía tanto tiempo que nadie me daba una caricia tan tierna…— y no Bella, ya está decidido, dormirán juntos—aseguró mientras el nudo en mi estómago se volvía más grande y estrecho.
—Tal vez lo que le falta a Emma es compañía para dejar de ser una niña tan grosera—la voz del hermano de Edward sonó burlona, mientras avanzaba con nuestras maletas.
—Sígueme, Bella, te mostraré donde dormiremos—la voz de Edward era resignada.
Seguí el paso de los hermanos Cullen sin mucha dificultad, ya que al llevar las maletas ambos caminan despacio, salimos de la casa para irnos al jardín donde almorzamos. El silencio se vuelve tenso e incómodo, pero al entrar en una pequeña cabaña dentro parece ser una mini casa y Edward suspiró molesto.
—Yo preferiría esto si fuera ustedes, ahora vendrán todos los parientes de mis padres, créanme estar rodeados de parientes no es la idea que teníamos Rose y yo al venir para acá—aconsejó Emmett antes de salir al notar nuestra incomodidad.
—Te lo juro que nunca planeé esto, es fuera de lo ordinario. Pensé que nos iban a dar sólo habitaciones contiguas, lo siento—la voz de Edward era avergonzada mientras sonrió apenado.
—Estoy segura de eso, dormiré en el sillón—comenté mientras me siento en éste.
—No, claro que no, eso lo haré yo—objetó tajante.
Para su desagrado me quedé en el sillón que era incluso más cómodo que mi propia cama, no soy consciente de en qué momento me entregué a los brazos de Morfeo, cuando volví a ser consciente, la luz me calaba y me giré para evitarla, al momento no capté que debía de haber caido hasta que sentí otra superficie más suave que sobre la que dormí.
—Dije que yo dormiría en el sofá, eres muy terca—comentó Edward mientras llegaba a mi lado.
—Te lo dije, el sofá es cómodo, pude dormirme ahí—contesté con molestia fingida.
—Estabas más cómoda aquí, y que bueno que ya te despertaste, pensaba hacerlo en unos momentos, ya que es hora de la comida—informó viendo al piso mientras se sentaba—, te lo digo una vez más, aunque ya nos instalamos si te sientes incomoda me dices y nos vamos enseguida—me recordó mientras sonrió.
—Tu familia es muy amable no hay por qué precipitarse— repuse levantándome.
—Ok, pero no dudes en decirme si te sientes incomoda—contestó quitándose de la cama.
Enseguida me fui al baño para peinarme mejor ya que mi cabello era un caos al dormirme con él suelto, me peino y me pongo otro vestido ya que observo que Edward se cambió. En cuanto me ve cerca de mi maleta sale del lugar pero aún incomoda por la situación me voy a cambiar al baño, cuando salgo sus ojos brillaron con intensidad.
—Comenzamos con el nuevo show—comentó mientras caminamos por el jardín.
La familia de Edward era extraña, por una parte me ignoraban y por otra era el centro de atención, su cuñada enseguida me llamó a su lado y me puse a platicar con ella, quien notaba mi incomodidad por parte de los tíos de mi supuesto novio, no comentaba nada a cerca de nuestra vida personal, sino cosas sobre el clima, o donde trabajaba, era una plática sin mucha importancia. Su esposo y Edward nos hacían compañía a menudo, pero no tan seguido como ambos querían ya que los familiares los llamaban, después de una hora me dirigí al baño en busca de la paz que no obtenía en medio de tanto murmullo.
—Tío Edward, yo quiero a Jess de vuelta, esa novia tuya no me gusta—la voz de la niña captó mi atención, ¿quién es Jess?
—Ya todos te lo hemos explicado, Emma, ella ya se fue, no va a regresar nunca—la molestia de Edward me desconcierta, nunca se comporta así.
—Pues ella no me agrada, ¡quiero a Jess!—chilló la niña en tono de berrinche.
Edward suspiró molesto mientras intenta abrir la puerta. Incomoda por escuchar una conversación que no me correspondía abrí enseguida, sus ojos se separaron grandes al darse cuenta que yo estaba escuchando.
—No fue mi intención escuchar—comenté enseguida.
—Lo siento, está mal que Emma diga eso, pero aunque no sea justificación sólo tiene ocho años, aún no sabe bien lo que dice—justificó Edward entristecido.
—Edward no debo molestarme, esto es una farsa—le recordé con una sonrisa.
— ¿Deseas regresar a la fiesta? —preguntó mientras me tomaba de la mano.
No me deja responder mientras me dirige al comedor, la mesa nos recibe llena de gente, la comida se hace con las pláticas que no entiendo y simplemente me concentro en mi comida, sonriendo y respondiendo "aja" de vez en cuando o cuando creo que es necesario. La citación se torna incomoda cuando se trata el tema de matrimonio e hijos por parte de los familiares de Edward quien me tomó de la mano y respondió con evasivas, cuando todos se fueron retirando, respiré nuevamente tranquila y comenzamos a caminar por el jardín.
—Sé que no fue la mejor cena del mundo, pero mañana mejorará—dijo Edward mientras abría la puerta—, la mayoría se irá después del almuerzo, si no te molesta, podemos comer aquí—propuso mientras entramos al lugar.
—Sí, me parece bien—contesté quitándome los tacones en la entrada.
—Te veías encantadora—susurró Edward detrás de mí.
En cuanto terminé de quitarme los tacones, Edward aprovechó para voltearme y comenzó a besarme. Su boca tiene el sabor a alcohol que ingirió, muy ligero mientras me dejo llevar por su beso. Comenzamos a subir la pasión mientras mis brazos rodearon su cuello atrayéndolo más a mí, las manos de Edward bajaron de mi cintura lentamente dejándolas en las caderas mientras avanzaba lentamente por el hall.
Avanzamos por el lugar, sin ser conscientes dónde terminamos. Me recostó en la cama mientras el beso iba disminuyendo, mis manos pasaron a los botones de su camisa y los comienzo a desabrochar mientras los besos de Edward subieron a mis hombros y sus manos van a mi espalda para comienza a bajar el cierre de mi vestido lentamente.
—Edward, Edward—logré articular mientras mi mano recorre su pecho.
—Amm—comentó mientras sus labios volvían a los míos una y otra vez.
Un beso menos largo pero igual de pasional que el anterior. Me tomó desapercibida mientras sus manos comienzan a bajar mi vestido hasta dejarlo en la cadera.
—Edward, ve despacio por favor—me pedí cuando sus labios dejaron los míos—Esto me pone nerviosa—admití cuando sentí sus manos en mis muslos. —, solo ve despacio—repetí mientras me dejé llevar por sus caricias que cesan repentinamente.
—Lo siento Bella, esto no está bien—su voz sonó atormentada.
Se levantó y me dejándome sola sobre la cama a medio vestir, lo siguiente que escuché fue la puerta siendo azotada.
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Hola chicas, ¿Qué les pareció el capítulo? Espero que les haya gustado, quiero pedirles una enorme disculpa por tardarme tanto en subir, pero es que bueno quienes me tienen en Facebook lo supieron, pase por una crisis amorosa horrible, donde una parte de la primera parte del capítulo me lo recordaba y no podía continuar escribiendo y luego tuve una crisis de imaginación, creo que por fin hice clic bien con esta historia y ya tengo una mejor trama que la pensada en un inicio.
De verdad les ofrezco una enorme disculpa por tardarme casi el mes o el mes, no recuerdo, y bueno no me queda más mas que agradecerles su confianza por seguir con mi historia, espero muy pronto tener noticas de ustedes por medio de un comentario que no les quita nada dejarme y que me motiva a seguir escribiendo.
Un agradecimiento a mi beta Cristal82 por corregirme este cap.
Sin más me despido, gracias y nos leemos.
Respuestas.
zeron97: Lo siento es necesario dejar la intriga, pero bueno ya lo supiste.
patymdn: Fue algo bueno y si Charlie es un maldito, yo también lo odio.
jupy: MMM que te diré, hay que dejar que siga avanzando la historia.
Tata XOXO: Pues el acuerdo estuvo interesante, pero si así es la vida en un momento tienes todo y en otro lo pierdes.
cary : Si así es da todo sin recibir nada, es triste pero así es la vida y concuerdo contigo, los amigos no se besan y si Charlie está loco, pero todo mejorara.
Sully YM: de nada, gracias a ti por leerme, y bueno ya supimos que le propuso.
miop: gracias, siento tanto a ver tardado y sí, se va a saber todo sobre Edward y Jessica y claro en lugar de Bella ni lo pienso dos veces.
Jimena; Espero ya estarte viendo por aquí y que bueno que te gusto.
Merce: De nada gracias a ti por leerme.
Gracias chicas por darme esta oportunidad.
XOXO
Bere.
