Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.
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Capitulo Siete
Bella PVO
En mi vida hay pocas cosas que disfruto, uno de mis mayores placeres es ese que da al estar despierta, durante unos cinco segundos, en el que no sabes nada de tu vida, tu único recuerdo consiente es que estás respirando y con eso es suficiente, ahí no sabes todo lo que te tienes que enfrentar en el día actual.
—Dormilona, es hora de despertar—escucho una voz no tan lejana, aún me encuentro sin despertar por completo.
Me comienzo a estirar, deseo volver a dormir, me siento demasiado cansada, mi cuerpo parece ser de chicle. Todo me duele; pero, no de una manera molesta sino, hasta cierto punto, rico. Me vuelvo a estirar y siento cómo la cama se hunde a mi lado.
—Dormilona, ya es hora. Tienes que levantarte.
Comienzo a abrir los párpados despacio, y los vuelvo a cerrar al momento en que la luz me molesta en los ojos; decidida, vuelvo a hacerlo, lo primero que veo es a Edward sentado alado mío, sus ojos esmeraldas fijos en mi cara, me hacen sentir un escalofrió que recorre mi espina dorsal, sonrío, no me atrevo a hablar. Es de mañana, debo de tener mal aliento, no recuerdo haberme lavado los dientes la noche anterior, entonces, la avalancha de recuerdos vienen hacia mí, comienzo a dudar de mi sobriedad ya que no es algo que yo hiciera, ¿Qué pasaba por mi cabeza para meterme a la tina con él?, ese fue el primero de los interrogantes, porque de ahí se desataban todos los demás de ¿cómo me acosté con él? y no solo una vez sino que lo repetimos al salir de la cama e intentar bañarme, lo repetimos una vez más, al regresar a la cama en dos ocasiones, ¡Dios, ¿Qué he hecho?!, maldigo en mi interior.
— ¿Sucede algo? —pregunta Edward preocupado, no quiero ni imaginarme la cara que acabo de poner.
No.- respondo, soy consciente de que estoy acostada boca abajo y lo agradezco, el único problema es que la sábana la siento hasta el inicio de mis caderas. Como puedo la comienzo a alzar, Edward no me deja de mirar intrigado por lo que estoy haciendo, cuando termino de taparme, me volteo y comenzó a levantarme.
—Lo de ayer, fue un error, uno muy, pero de verdad, muy, muy, muy grande—es lo único que atino a decir mientras me siento en la cama y me tapo por completo con la sábana.
—Bella, creo que eso es innecesario, llevo toda la noche viéndote desnuda, no tienes nada que ocultar de mí—responde Edward tranquilo, levantándose de la cama. — ¿Por qué fue un error? —cambia de tema, mientras se agacha a unos pasos.
—Por Dios, ¿no somos nada y todavía me preguntas por qué?
—Ok, en eso tienes razón, pero somos adultos, Bella. A estas alturas es normal tener sexo, y…
— ¡Me pagaste para venir aquí, ahora me he convertido en una prostituta! —chillo, Edward me sigue observando.
Niega con la cabeza y acerca una pequeña mesita con lo que parece ser el desayuno, y me la deja enfrente, soy consiente en ese momento en que su vestimenta está reducida a sus calzoncillos y puedo observar su muy bien marcado abdomen; en sus hombros hay una que otra marca de mis dientes; en sus pecho, marcas de mis uñas. No me quiero ni imaginar su espalda, mis manos desean volver a pasearse por todo él como anoche en la tina, volver a sentir ese placer que me proporcionaba… Alejo enseguida ese pensamiento, me acabo de volver una prostituta y sigo pensando en acostarme con él.
—No te digas prostituta, no lo eres—comenta casi molesto conmigo y lo veo—, ya te lo dije: simplemente fue sexo entre adultos sin ataduras, casi como sexo casual.
—Lo soy, Edward ambos sabemos que me pagaste por estar aquí, eso al acostarme contigo me convierte en prostituta—sigo en lo mismo.
—Bella, eres demasiado terca, no lo eres, a una prostituta no se le da placer, solo se busca el propio y créeme que me di cuenta que te di mucho y no está mal que lo hayamos hecho. Bella, nos conocemos, solo fue sexo como el que pudiste haber tenido con cualquiera. —su voz es casi desesperada.
—Tú no eres cualquiera, eres alguien que me pagó.
—Sí, por venir hasta aquí hasta el sábado después de la reunión—dice cuidando mucho sus palabras, las reflexiona.— Ahora tú quisiste seguir acompañándome y, después de una horrible reunión, tuvimos relaciones, y ahora lo único que quiero es que te dejes de describirte de un modo tan despectivo y comas el desayuno que te preparé.
—No me digas cómo tengo que actuar. Sé que para ti es muy fácil el simplemente decir que nos acostamos; pero, para mí no, y si no soy una prostituta soy una zorra.
—No eres nada de eso, Isabella, no eres ni una zorra ni una prostituta.—su voz se altera ante mi terquedad.
— ¿Entonces qué soy?
—Eres una mujer adulta que decidió tener sexo y es normal, y para que me entiendas, si tú fueras una zorra como dices, hubieras despertado sola, ahora solo almorcemos y sigamos con este teatro.
—No, lo siento, pero no puedo, ya no estoy a gusto. Tú quieres cambiar mi opinión y no lo vas a hacer, sé lo que soy y no, Edward, lo siento, pero ya no me voy a poder parar frete a tu familia a fingir que todo está bien, me quiero ir inmediatamente—repliqué, mientras Edward me veía con desagrado.
— No te entiendo, ayer yo era el que me quería ir y no me dejaste, y ahora ya te quieres ir a la voz de ya. Bella no te entiendo, teníamos planes, esto no debe cambiarlos.
—Claro que sí puede y lo va a hacer, ¡me quiero ir ya!, — remarqué la última parte— y si me dejas sola para vestirme lo agradecería mucho.
—Ok, en cuanto me vista, voy y les digo que ya nos vamos—aceptó Edward, mientras se levantaba y me dejaba ver su espalda enrojecida, me sonrojé, sigo sin moverme y tomé más fuerte la sábana. Él toma un pants y voltea a verme—, es incensario que te cubras, ayer conocí cada parte de tu cuerpo y no puedo olvidar ese lunar que tienes en el muslo derecho casi llegando… Tú sabes a dónde y menos el que tienes al casi al final de tu pecho derecho, son muy bonitos.
Me deja sin habla, mientras me tapo aún más llegando hasta los hombros mientras él me dedica una enorme sonrisa y baja, me vuelvo a tirar en la cama y muevo la almohada para ponerla en mi cara y gritar.
Mi mente es un caos, una parte de ella dice que está bien y que lo que dice Edward es correcto, solo fue sexo y él pago expiró una vez que yo dije que no nos íbamos y otra, dice que debo bajar a buscarle y repetir una vez más y eso es lo que más deseo, y otra, que es la que ganó en el momento que ganó en la discusión, dice que está mal, que la educación que me dieron en mi casa no era para acostarme con el primer hombre que me pongan enfrente.
Aunque sé que Edward no va a subir, me enredo en la sábana, suspiro derrotada por el debate que tengo interno, mientras escucho unos golecillos en la puerta. Me vuelvo a tirar a la cama, lo que menos deseo ahora mismo es ver a su mamá, porque así de verdad no podría irme, aunque creo que es peor tenerla engañada con algo que claramente no se va a dar.
—Edward, mi madre está preocupada porque aún no llegan, me mando a ver que todo estuviera bien—es la voz de Emmett al menos no es Elizabeth.
—Amm, sí pasa algo… Bella no se siente muy bien, de hecho ya nos vamos a regresar nada más que esté lista, porque la comida le hizo daño—escuché decir a Edward y enrojezco por la vergüenza de preocupar a su familia.
— ¿Seguro, no será otra cosa?—preguntó Emmett con diversión.
—Así es, Emmett, no le cayó bien la comida, ahora voy a hablar con mamá— aclaró Edward con fastidio.
—Bueno yo solo digo, puedo que sea otra cosa por la cual se quieren retirar, como no sé, que aquí no tienen suficiente intimidad.
—Basta, Emmett, ahora voy a la casa—dijo Edward entre molesto y fastidiado. —Auh, ten cuidado—casi grita Edward.
—Ahora entiendo porque no quieren ir, bueno los disculparé con mamá, supongo que tuvieron una muy buena noche y quieren seguir en alguna de sus casas—se carcajeó Emmett mientras cierra la puerta.
—¡Emmett, cállate!—grita Edward abriendo la puerta.
No puedo evitarlo, mi cara ya es un tomate, y creo que este estaría descolorido al lado de mi cara, supongo que para evitar más habladurías de las ya que va a hacer su hermano a nuestras costillas lo mejor es ir unos momentos. Edward cierra la puerta con molestia y bajo unos escalones.
—Lo mejor será ir unos momentos, supongo—hablé y Edward voltea a verme.
—No, ahora mismo voy a ir con Elizabeth a decirle lo mismo que le dije a Emmett, mientras vístete para irnos—su voz es sin emoción y me recorre otro escalofrió diferente al de la intensidad de su mirada.
Sin decir más se da la vuelta y se va, me quedo pasmada sin saber qué hacer: por una parte, entiendo su reacción de molestia, al tener esas atenciones conmigo la noche anterior y el mismo día de hoy y como lo traté cualquiera se molestaría, eso es claro; pero, esa frialdad que maneja me deja anonada, regreso a la habitación y me pongo a buscar mi ropa para darme un baño, suspiro al dejar la sábana al suelo y ahora sí puedo ver todos los estragos en mi cuerpo: mis pechos siguen rojos e hinchados y con la marca de los dientes de Edward, mi cadera tiene un enorme chupetón; mis muslos tiene la forma de sus dedos alrededor y todo duele. Me meto a bañar, eso es lo mejor que puedo hacer ahora.
En cuanto el agua toca mi cuerpo me comienzo a relajar, todo mi cuerpo sigue dolido, siento aún los dedos de Edward pasando alrededor de mis caderas, sus labios en mi hombro derecho, su sonrisa marcada en mi piel al momento en el que me volteé a verlo, sus labios devorando los míos de una forma verdaderamente sensual, mis manos en su cuello, no dejándolo apartarse, mi espalda pegada al azulejo, sus manos recorriendo centímetro a centímetro mi cuerpo, sus dedos en busca de mi cadera, mis piernas alrededor de su cadera, mis labios susurrando su nombre cuando comenzó a morder mi pecho y una de sus manos se adentraba de vuelta en mi intimidad por unos momentos hasta hacerme jadear y sustituirla por su pene que entraba despacio en mi haciéndome querer cada momento más…
Enseguida muevo la cabeza disgustada, debo dejar de pensar de esa manera y continuar con mi baño de manera normal, desviando mis pensamientos a cada momento.
Cuando salí, Edward estaba en la habitación al escucharme sin siquiera voltear a verme se bajó enseguida, eso me hizo sentir una punzada de dolor, aunque tenía que asumir que era en parte mi culpa, su rechazo me hacía sentir incomoda. Cuando terminé de guardar mi ropa bajé, Edward estaba entretenido viendo el resumen del béisbol en la televisión y me remontó por unos momentos a los años donde Charlie lo hacía cuando regresaba del trabaja mientras mi mamá y yo terminábamos de cocinar. Solté un enorme suspiro que casi me hace jadear al contacto de mi busto con el sostén.
—Mañana al respirar me estarás recordando constantemente—susurró Edward a mi oído antes de volver a devorar uno de mis pechos.
—Edward, ya estoy lista—comenté con voz firme.
—Perfecto, ahora subo por tu maleta—contestó sin voltear a verme.
Su rechazo al verme me hace querer gritar, pero al no tener ningún derecho, vuelvo a subir, decidí no aplicar ningún maquillaje y dejar mi piel al natural para que pareciera creíble la mentira. Mis ojeras estaban algo marcadas por lo poco que dormí en la noche, respiré profundo y me muerdo el labio. Edward tenía tanta razón al susurrar eso, subió y sin voltear demasiado tomó mi maleta y se bajó sin decir nada, lo sigo sin hablar también. Al salir del lugar la madre de Edward se acerca abrazarme enseguida y me siento aún peor.
— ¿Cómo te sientes, mi niña?—preguntó con visible angustia.
—Ya mucho mejor, ayer vomite algunas veces y para no causar más molestias prefiero irme ya—contesté con una media sonrisa, Edward no dice nada y sigue avanzando.
—Siento tanto que ya te tengas que ir, me gustaría conocerte mucho más—comentó la madre de Edward avanzado a la par conmigo.
—Sí, yo también, me da pena llevarme a su… Tu hijo antes pero ya lo conoces.
—No digas eso, claro que te tiene que llevar, no hay problema yo espero que pronto se repita la ocasión para vernos—la voz ilusionada de Elizabeth me hace sentir peor.
—Por supuesto.
Me limito a sonreír antes de subirme al coche, Edward se despide con beso de su madre quien le susurra algo al oído que lo hace sonreír y sin más se sube también. Nos despedimos con un gesto de mano de su madre y Edward toma camino mientras reina el silencio entre ambos, de una manera muy diferente a nuestra llegada; me limito a ver por la ventana todo un momento, mientras la tensión se puede sentir aún más.
Claro que entiendo la razón por la cual Edward se comportaba de esa manera, pero acaso ¿él me entendía a mí?, conocía cuál era su frustración y su coraje que no dejaba que me dirigiera la palabra, pero mi punto era tan difícil de entender también, mi educación en cuanto a lo sexual había sido estricta, mis padres siempre fueron de la idea de salir vestida de blanco era lo ideal y lo perfecto, claro con el significado de ser virgen, tuvo que pasar un año para decidirme a tener relaciones con mi ex novio el mismo con el que corté después de que Charlie nos encontrara a medio vestir y le rompiera una costilla.
Era eso por lo que se me hacía tan difícil el poder concebir el acostarme con alguien sin tener una relación, tampoco es que tenga mucho tiempo para una relación. El ser ama de casa, madre, enfermera y el sostén de la casa me hizo imposible conocer a alguien más después de él, ahora que lo había hecho con Edward se me hacía difícil de creer, no era que esperara una propuesta de matrimonio, claro que no, pero al menos esperaba comprensión, era como si algo distinto a lo enseñado en mi caso hubiera tomado el control de mi cuerpo y mente y me llevó a dejarme llevar por el deseo en mi sangre, y eso nunca me llevó a pensar que yo estaba en ese lugar por el precio que tenía mi casa, claro al menos ahora era una de las mejores prostitutas que había.
Edward se veía tenso en el volante y su rostro era una obra de arte, era hermoso por supuesto que lo era, pero esa dureza que ahora mismo tenía lo hacía ver diferente, su rostro parecía tallado en piedra ya que no gesticulaba solo se limitaba a conducir y así lo hizo por dos interminables horas en las que hubiéramos podido incluso oír la caída de un alfiler en cualquier momento. Se limitó a preguntar dónde me dejaba y sin más manejó directo hasta mi casa.
Una vez que entramos a la ciudad, al estacionarse vacilé por unos momentos entre hablar o dejar todo como estaba, mientras tenía la chapa en mis manos pensando en qué iba a hacer, Edward bajó del coche y lo escuché ir a la cajuela donde bajó mi maleta, me quedé parada frente al coche al lado de mi maleta, esperando algo que era obvio que no sucedería, ya que, en cuanto dejó la maleta me vio y se subió a su flamante Volvo para arrancar enseguida dejándome como tonta en la acera.
Me puse a andar a mi casa con mi única maleta, pensando las cosas, ahora ya no era necesario decir más todo era claro. Esto no había terminado tan bien como mi mente se puso a fantasear durante unos momentos en el coche, donde me pedía una disculpa por su actitud y volvía a ser el caballero de la noche anterior. No, él desgraciado que era ahora dejándome sola en la acera como estúpida esperando una disculpa, una palabra lo que fuera algo que me dejara pensar que realmente no era una prostituta que era lo que me confirmaba con su actitud, así es como se le trata a alguien que vende sexo, ahora lo que había jurado nunca ser, por una noche fue mi nueva profesión.
En cuanto entré a la casa me puse en marcha a subir mi maleta al cuarto, el pie comenzaba a molestarme y me dificultaba aún más el subir las escaleras, que era diez veces más difícil subir el equipaje que bajarlo. En cuanto llegué al segundo piso y visualicé mi cama me entraron unas inmensas ganas de tirarme a llorar y descansar en ella; y en cuanto llegué, dejé la maleta en medio de la habitación y me arrojé a mi cama. El cuerpo entero me dolía, mis pechos dolían de una manera sacrílega porque cualquier movimiento me recordaba a Edward, sin poder respirar profundo o suspirar porque inmediatamente quería soltar un pequeño gemido.
No supe el momento exacto en el que me quedé dormida hasta que el vibrar de mi celular me despertó haciéndome saltar en la cama, una pequeña flama de esperanza comenzó a saltar pensando en que tal vez ese mensaje podría ser de Edward, era una posibilidad y sobre todo era algo que necesito y deseo. Vacilando tomé el teléfono lo desbloqueé y leí la procedencia, me molesté conmigo por guardar esa esperanza cuando era obvio que no sucedería.
Bells, buenas noticias: el señor Newton salía del hospital casi recuperado, y Mickey me pidió tu número, se lo di porque dijo que era urgente, espero que no te moleste.
Bree
Cerré el mensaje sin más y arrojé el teléfono a un lado, lo que menos deseaba era contestar aunque sabía que Bree esperaba que lo hiciera no deseaba hacerlo, ahora mi único deseo era que en este momento me tragase la tierra porque para mí la noche anterior fue más que solo sexo, tampoco esperaba ahora mismo el anillo de compromiso; sin embargo, tampoco esperaba la frialdad de un hombre que consigue lo que quiere y se va, y en este momento Edward es la clara representación de eso. Alargué mi mano para tomar la almohada y comenzar a gritar para descargar mi molestia, frustración y dolor de mi amor propio por estar metida en esta situación, mi celular comenzó a vibrar de nuevo y antes de siquiera tener un pensamiento coherente, mi esperanza siguió como el Ave Fénix y volvió a morir cuando vi que era otro mensaje de mi amiga.
Bells ¿te molestaste?, no lo intentes negar, lo sé; pero de verdad te prometo que él me juró que era para lo del trabajo, sabes bien que no se lo hubiera dado si no supiera tu situación, pero de verdad no te enojes conmigo.
Bree
Suspiré y mis pechos rozaron de una manera casi prosaica haciéndome gemir bajo y recordándome sus labios jalando mi pezón mientras sus manos tomaban mis nalgas para no dejarme mover demasiado sobre su creciente erección, mi vagina deseosa de contacto seguía buscando algo, mientras sus dedos se adentraban en mí haciéndome jadear su nombre como él lo deseaba. Me avergoncé al recordar todo lo anterior, al mismo tiempo que me molesté por eso, comienzo a maldecir y a dar una vuelta en la cama que me lleva directo al suelo, donde mi furia crece exponencialmente por su actitud, la mía y el haberme caído ahora de la cama por su culpa, realmente Edward Cullen me causaba daños al verlo de esa manera.
Aun sin levantarme e iniciar a golpear el suelo en un claro berrinche que paró cuando fui consciente de los pasos de mi padre subiendo las escaleras. Volteó a ver el desastre que era, el vestido dejaba al descubierto una marca que Edward había hecho en mi pecho derecho y estaba tan mal acomodado que dejaban ver el inicio de sus dedos que se sujetaron a mis muslos para que no cerrar las piernas al momento de adentrar su cabeza en ellos. Me levanté y me puse en orden antes de que la puerta fuera abierta de golpe.
—! ¿Quién te crees?, ¡avisarme en una nota que te vas!—grita Charlie mientras me observa con rabia desde el umbral del cuarto —una cosa es que me mantengas y seas el sostén de esta casa, eso no te da ningún derecho de tomar esa clase de actitudes de largarte sin decírmelo de frente—vociferó mientras lo observo sin desviar la mirada.
—Estabas demasiado molesto para comentarlo con tiempo, así que por eso dejé la nota, aunque hubiera intentado hablarte me hubieras ignorado, así que daba igual porque medio lo hiciera—contesté con voz firme que hace que se acercase más furioso.
—Eso no es ninguna justificación, Isabella Swan, eres una inconsciente y una irrespetuosa a mí no me hablas así —me gritó mientras se para a unos pasos de mí.
— ¿En qué momento lo fui?, respondí a lo me preguntaste, no entiendo tu molestia.
—Cuida tus palabras, jovencita, no me hagas enfurecer más porque te guste o no, soy tu padre y debes de respetarme y tú sigues siendo una hija de familia que debe avisar donde está con tiempo y de frente no por medio de una absurda nota—sus manos se aprietan en puños al ver que lo reto con la mirada.
— ¡Esto ya no es una familia, lo dejamos de ser desde que Renne murió!—grité y sus ojos flamearon.
—Sigue siéndolo, no me lleves la contraria, Isabella, que me vas a hacer enfurecer más aún, porque no solo tienes el descaro de avisarme por medio de una nota, no, sino que también tienes el descaro de decir que llegas el domingo y llegas hasta el lunes. ¿Quién te crees?—vuelve a vociferar mientras me hago dos pasos para atrás.
—Una adulta, eso me creo, lo suficientemente grande para poderme ir un fin de semana y regresar el lunes.
—Eres una irresponsable.
—No tanto, ya lo dijiste soy el sostén de esta casa, así que no creo ser una irresponsable, soy la que te da de comer todos los días—contesté con toda mi molestia mientras se acercaba aún más.
—Lo eres, no me dejaste dinero para comer, ¿crees que me alimento de aire?—su voz es colérica al igual que sus ojos.
—Te dejé comida, dejé todo en la casa para no tener que dejar efectivo que te gastes en tus apuestas y tu borrachera—contesté alzando la barbilla para afrontarlo.
— ¡Eres una irrespetuosa!
Se acercó amenazadoramente, pero enseguida se da la vuelta y se va lo más rápido que su condición lo permite y me deja sola. Me quedé con más coraje del que ya traía, la cabeza me empieza a doler mientras tomo de nuevo mi celular.
Está bien, no hay ningún problema Bree solo que… Estaba dormida y por eso no contestaba, eso es todo no me molesté en ningún momento de hecho quiero verte
Bella
Después de respirar por unos momentos y relajarme aunque el dolor al contrario de bajar aumenta al igual que comienza a doler de nuevo mi pie. Le escribí a mi hermana para avisarle de mi regreso, al ser día feriado no tiene clases y me pide que le llame para que le cuente todos los detalles, ruedo los ojos en cuanto lo veo y respondo que no puedo porque me tengo que ir a trabajar, ese pretexto siempre me ha funcionado cuando no quiero hablar con nadie.
¿Está todo bien?, ¿Cómo te encuentras?, te estuve marcando el fin de semana y nadie contestaba en tu casa, ¿Qué pasa Bella?
Bree
Sonrío al ver esas palabras, todo está lejos de estar bien, y bueno el encontrarme no solo era molesta si no que era que iba a estallar si esto continuaba empeorando, conociéndola claramente no se esperaba lo que le tenía que contar. Suspiré aún molesta y frustrada por todo lo que está pasando y decido que me haría bien tomar un poco y decido llamarla.
—Bella, ¿qué pasa?, llevo desde el viernes buscándote y no das señales de vida, ¿estás bien?—esa simple pregunta me hace querer llorar por todo el cumulo de emociones que está a punto de explotar.
— ¿Podemos vernos después del trabajo?—es lo único que puedo contestar para no derrumbarme antes de tiempo y escucho su suspiro.
—Ay, Bells ¿qué te ha pasado?, pero claro que podemos vernos pero solo dime después de que trabajo, ¿el tuyo o el mío?—su voz está llena de preocupación.
—Del tuyo… Hoy no voy a ir a trabajar, pienso ir a pedir incapacidad me torcí anoche un píe y no puedo caminar ni en zapatillas mucho menos en tacones.
—Salgo en dos horas, ahorita estoy en mi breve, muy breve descanso—escucho la burla en su voz y me hace sonreír—, así que te veo donde siempre en dos horas y media.
A lo lejos se escucha una voz llamándola y su resoplido me hace reír un poco más mientras nos despedimos rápidamente para que no tenga más problemas y quedamos a la hora y el lugar y aseguramos que no habrá cambios.
Pongo seguro a mi puerta para que mi padre no tenga la genial idea de abrir mi puerta en lo que me cambio y esto se ponga peor de lo que ya está por el hecho de a verme ido a tener sexo con quien sabe quién, y se ponga peor la cosa. Me cambio por unos jeans, una blusa sin hombros negra con estampando de flores, y unos zapatos de piso negro, me dejo suelto el cabello y me voy sin maquillaje para que me den más fácil la incapacidad.
Salgo de mi cuarto para darme cuenta de que Charlie se ha salido de la casa, respiro tranquila mientras me dirijo hacia el consultorio del doctor, al ir caminando mi cojera se intensifica al igual que el dolor del pie. Al llegar al consultorio, me hacen esperar un buen rato ya que no es emergencia, leo toda clase de revistas hasta que me pasan y me dan mi incapacidad por el día de hoy por un pie torcido del cual me recetan una pomada y pastillas para el dolor y de una supuesta indigestión por comida, es el único momento en que agradezco algo a Edward.
Voy a mi trabajo y la dejo, el jefe me ve con molestia y rueda los ojos, me exige presentarme al día siguiente a lo que respondo sin problemas que así será, me dirijo al nuevo bar que me dijo Bree en el cual nos veremos, mientras la espero me decepciono por tercera vez en el día al ver que Edward no se dignó a escribirme.
Me siento en la barra y pido un Martini para comenzar, lo comienzo a tomar tranquila mientras observo a la gente que está en el lugar, nadie parece preocupado, al contrario se ven alegres y divertidas por su vida, algo que no tendré nunca, una vida sin dificultades y sin preocupaciones. Cuando veo entrar a mi amiga le hago una señal y me sonríe con alegría mientras nos abrazamos por todo el tiempo que pasamos sin vernos.
— ¿Qué te pasó Bella?, no sonabas nada bien en el teléfono y no te ves nada bien—comenta mientras nos dirigimos a una mesa.
—Pasaron cosas que no me vas a creer, Bree, solo que no sé por dónde iniciar.
— ¿Qué cosas Bella?, no me asustes, tu cara parece la de un zombi. ¿Qué sucede?
—Ah, eso es porque anoche casi no dormir y no traigo maquillaje—contesté alzando los hombros.
— ¿Por qué no dormiste?, ¿tu papá está bien?, ¿tu hermana?
—Sí, todos están bien—sonrió y su posición cambia a una más relajada mientras traen nuevas bebidas—, es otra razón por la que no dormí… Es la misma que me tiene tan mal.
— ¿Qué sucede, Bella?, no me cuentes a medias.
—El fin de semana no estuve en la ciudad como tal…—hago una pausa mientras tomo otro trago y Bree me mira—, estuve en un lugar cercano aquí con un… amigo—no encuentro otra manera para llamarlo.
— ¡Oh Dios!, me vas a decir lo que creo que estoy pensando—casi grita emocionada y ruedo los ojos.
—Algo así…—respondo y ella me ve con más intensidad y me sonrojo—, o sea sí pasó lo que crees
— ¡Oh, Dios!, ya tienes pareja, que bueno que al fin lo hiciste te hacía falta algo así.
—No es mi pareja, Bree, es un amigo—contesto mientras suspiro y confirmo lo que pasó—y eso fue lo que me puso mal porque…
— ¿Era malo en la cama?—al momento de decirlo pone cara de asco que me hace reír.
—No, todo lo contrario—respondo sincera y sonrió mientras mi cara se vuelve más roja al recordarlo—, pero no era que esperara una propuesta para casarnos mañana, no por supuesto que no, simplemente no esperaba el trato que me dio.
— ¿Te dejó despertar sola?—pregunta indignada Bree mientras niego con la cabeza—entonces, ¿qué pasa?
—Ayer fue todo un caballero, tú lo sabes, solo había estado con Max, así que me tuvo paciencia y se comportó muy paciente y tranquilo pero ese no fue el problema, sino que fue un error, Bree—vuelvo a chillar mientras ella rueda los ojos.
— ¿Tiene novia?—niego con la cabeza aunque segura no estoy, recuerdo a la tal Jessica, —, ¿esposa?—Vuelvo a negar—, ¿entonces cuál es el problema?
—Qué no somos nada—respondo obviando mi respuesta y resopla.
—Bella, en la actualidad esto es de lo más normal, yo sé que tú eres anticuada por cómo te educaron pero debes de comprender que en la actualidad tener sexo con un desconocido o conocido es de lo más normal; aparte eres una…
—No me digas adulta, él lo repitió en todo el rato que estuvimos discutiendo esto—comenté interrumpiéndola y sonríe.
—Tiene toda la razón, e incluso tú lo piensas, lo sé por el día que estabas un poco alcoholizada fuiste y pues le besaste e hiciste más cosas con un desconocido, ahora lo llamas amigo con mayor razón tener sexo.
—Tú bien lo acabas de decir, estaba en estado de ebriedad así que no cuenta—me defiendo mientras ella ríe.
—No, lo que se hace ebrio es porque se pensó sobrio, no me salgas con ese pretexto, Bella.
Me mira con interés mientras bajo la mirada, sin que ordenemos otras bebías, el mesero llega con la otra ronda y unas botanas, Bree las agradece con una sonrisa coqueta que me ayuda a desviar el tema para preguntar sobre otras cosas que ya no sea nada que ver. El trato que nos comienzan a brindar es de primera, las bebidas llegan antes, junto con más botana, Bree está sorprendida porque nunca le había pasado eso en este lugar.
—Debe de ser una nueva administración, porque de otra manera no entiendo este trato tan amable—comentó cuando tomamos nuestro cuarto mojito.
—Supongo, solo me pregunto en cuánto saldrá la cuenta.
—Eso ya lo veremos en su tiempo, ahora tú solo déjate apachar ahora por el alcohol porque anoche lo hizo un hombre al cual maltrataste.—ríe sonoramente al terminar su comentario.
—Claro que no, él me está tratando como una…
— ¿Todo bien, señoritas?—una voz masculina no me deja terminar y agradezco no a verlo hecho, al voltear a responderle.
—Sí, estamos siendo atendidas de maravilla… Gracias—respondo con una mirada a ver al desconocido que mencionó, Bree.
—Es un gusto atender a muchachas tan lindas como ustedes—responde con una enorme sonrisa mientras Bree se levanta a contestar.
—Me vas a avergonzar, pero el servicio es excelente—logro hilar después de ver su sonrisa.
Sonrió en respuesta y se retira tranquilo hacia la barra, me quedo observándolo, le habla a un meso que no tarda en llegar con dos Martini, levanto mi copa cuando nuestras miradas se cruzan y ambos sonreímos, mientras regresa Bree.
— ¿Recuerdas a Diego?—me pregunta mientras de un trago termina su bebida.
—Por supuesto, es el hombre que te tiene loca.
—Exactamente esa es la definición loca, esta mañana discutimos por sus celos infernales de que no puedo sonreírle a nadie porque cree que les estoy coqueteando o no sé qué le pasa por la cabeza y ahora está hablándome para pedirme perdón, como si no me hubiera hecho enojar.
—Eso es bueno quiere decir que le importas—contesté y me duele que no pase eso en mi caso.
—No, está loco si cree que me voy a ir ahora mismo a buscarlo—responde y solo niego con la cabeza— ¿Debo de hacerlo?
—Eso es mejor que no tener ninguna noticia suya—contesto sonriendo triste y ella me observa fijamente.
—Pero si me voy, ¿con quién te quedas?—escucho la duda y la decepción en su voz.
—Solo me termino mi copa y me voy, tú vete y arregla esos problemas.
— ¿Segura?—duda mientras vacila entre tomar su bolsa o no, asiento y ella sonríe feliz mientras comienza a sacar su cartera.
—Yo invito, ya vete—le aseguré y sonrió.
Me sigue viendo durante unos segundos y después sonríe feliz y se va, comienzo a pasar mi índice por la copa mientras veo el celular y me doy cuenta de que nunca voy a recibir el mensaje que espero, estoy tan concentrada en mis pensamientos que no siento cuando la silla se mueve, sino hasta que otra copa esta frente a mis ojos.
— ¿Estás bien?—pregunta el hombre de la vez anterior.
—Sí, ¿por qué?
—Pareces un poco confundida y triste, es por eso que pregunté. No sé, te he visto más divertida.
—Estoy bien, solo que mi amiga me acaba de abandonar eso es todo.
—Eso la verdad me fascinó, para poder hablar contigo, pensé que nunca más te iba a encontrar—comentó mientras le da un trago a su baso.
—Dudo mucho que sea verdad eso, nunca llamaste.
—Esa noche extravié mi teléfono al regresar a casa, y dentro iba tu número, fui en distintas ocasiones a aquel lugar pero no te encontré hasta hoy—sonríe coqueto.
Le doy el último trago a mi bebida mientras él me sigue observando y niego con la cabeza.
—Ya me tengo que ir. ¿Puedes pedir mi cuenta?
—No hay nada que pagar, la casa invita—responde entristecido.
— ¿Cómo que la casa invita?, no, debo pagar por las bebidas y ¿tú aquí tienes influencias?
—Soy el dueño del lugar, así que puedo decir que la casa invita, ¿no puedes quedarte más?—habló esperanzado mientras tomaba mi mano.
—¿Para qué?, no creo ser buena compañía ahora—contesto cortante.
—Debes dejar que yo lo decida, y debes quedarte para platicar, para que me vuelvas a dar tu teléfono y agendar una salida.
Me deja sin palabras por su respuesta y me quedo hablando con él hasta entrada la noche, todo tipo de temas. Él no querer regresar a mi casa me hace quedarme con él hasta que cierra el bar, nuestra platica va desde películas, libros, hasta la vida.
— ¿Puedo obtener de nuevo tu celular?—pregunta Alec con una enorme sonrisa que me hace regresarle la sonrisa.
—Por supuesto, ahora fuiste una muy buena compañía.
— ¿Y una cita?—escucho su duda mientras abre la puerta del taxi.
—Mañana escríbeme y nos vemos después de mi trabajo.
—Perfecto.
Contestó mientras entré al taxi e indiqué mi dirección, en menos de cinco minutos siento vibrar mi teléfono en la bolsa e inmediatamente sonrió, ese es el verdadero interés que se siente por alguien. Dejo ese pensamiento en el olvido para no pensar más en Edward, al abrirlo mis ojos se quieren casi salir de sus cuencas.
Sé que me comporte como un imbécil, lo siento.
Edward
Lo releo no creyendo, estoy segura de que es culpa del alcohol que traigo en la sangre el que alucine eso, simplemente lo borro y acto seguido llega el de Alec.
No puedo esperar hasta mañana. ¿Dónde te recojo?
Alec
Mi sonrisa se ensancha y me muerdo el labio, mi turno terminará temprano; así que decido invitarlo a cenar para que sea justo por él haberme invitado hoy.
En el Clam Bar, a las ocho de la noche que termina mi turno.
Bella
Me responde con un "ok" y una cara feliz que me hace sonreír aún más. Al llegar a mi casa, sigue todo como lo dejé, me cambio enseguida maldiciendo el recuerdo constante que voy a tener por días en mi cuerpo de Edward, pero lo olvido en cuanto mi cabeza toca la almohada.
A la mañana siguiente sigue sin presencia de Charle aunque sé que me debería preocupar decido olvidarlo y mejor dejarme llevar por la nueva oportunidad que se me está dando con Alec, ya que Edward resultó ser igual que los demás.
Me arreglo más de lo habitual para ir al trabajo, mientras mi celular no para de vibrar con llamadas de un número desconocido, no tomo en cuenta ninguna y me voy directo al trabajo. Después de una larga jornada de ir y venir y de que el pie me esté matando, por fin salgo, a las afueras veo a Alec con una enorme sonrisa fuera de su coche.
— ¡Bella!—alguien a lo lejos me llama.
…..
Hola chicas, ¿Cómo están?, bueno aquí me tienen de nuevo con la actualización de esta historia que esta genial, espero que les guste el capítulo, ¿Qué les parece Bella?, a mí me molesta un poco su actitud, pero bueno y ¿Edward?, en fin es un gusto estar de nuevo aquí, y sin más no me queda de otra que agradecerle todas sus alertas, sus favorites, sus reviews, no me esperaba una aceptación tan grande la verdad, pensé que iba a ser un fracaso como muchas de las historias que he subido y he tenido que borrar, de verdad muchas gracias por leer.
No me queda más que agradecer a mi Beta Cristal82 por apoyarme con la corrección de este capítulo.
Sin más que decir, dejo sus respuestas y nos vemos hasta el próximo capítulo, ya saben que cualquier cosa aviso en mi grupo, las quiero a todas, besos.
Zeron97: Ojala, pero quien sabe, solo te puedo decir que faltan muchas cosas por verse.
Melania: sí es egoísta no te lo niego, pero también hay que tomar en cuenta que no son nada.
Miop: Al menos en este cap. No la busco tanto como ella esperaba, pero de que surgirá algo sí va a ver algo como se dice en el summary.
Tata XOXO: Es una niña y no se le puede pedir mucho, pero sí que tuvieron confianza.
Alejandra: Pues el actuó frio en consecuencia de ella, así que ahorita no podemos culpar a Edward, pero no puedo revelar más.
Patymdn: Pues si lo hizo Bella, y ya veremos.
Cary: aún no se revela bien que paso con Jess, pero eso a su tiempo y sí se dejaron de llevar.
Mercchu : No si dan ganas de darle un par de bofetadas, y bueno ya se vio como regresaron.
Jupy: Siento romper tus ilusiones, pero si paso un distanciamiento.
Anastacia T. Crawford : Gracias, espero que tu también estés bien, un beso y saludos desde México.
Yoliki: Gracias, espero que te siga gustando.
Jimena: Espero a ver respondido alguna de tus preguntas en este, pero se responderán bien en los próximos.
XOXO
Hasta el próximo capítulo.
BERE
