Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.
Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.
Capitulo Ocho
Bella PVO
—Bella, Bella—escucho cómo el llamado se va acercando.
Entre más cerca está la voz más reconocible me parece, volteo para confirmar mis sospechas y en efecto: una cabellera larga y lacia y de color rubio como el de mi madre hace su aparición con una sonrisa amplia que ocupa toda su cara, sus ojos brillan ilusionados al verme. Emocionada y enojada le regreso la sonrisa aunque no con tanta alegría como la de ella, ya que se para en seco y me observa sorprendida, me acerco a ella y, sin que lo espere, la abrazo fuerte.
—Bella, ¿qué sucede?
— ¿Qué haces aquí?—pregunto confundida y ella sonríe entristecida.
—Tenía tantas ganas de verte, y si contestaras el teléfono te hubieras enterado que tengo esta semana libre así que decidí venir a visitarte.
— ¿Con qué dinero lo hiciste?
—Si contestaras el teléfono—se voltea y se despide de un muchacho que entra a una camioneta y acelera—, venimos varias personas de la universidad y nos cooperamos entre todos para hacer el viaje, así que no salió caro para que no digas nada de eso y bueno a todos los dejamos en sus casas pero te quería sorprender así que decidí venir hasta acá para que no tengas como pretexto el trabajo.
— ¿Pretexto?, Vanessa Swan, tú bien sabes que no es un pretexto es algo que llevo haciendo desde hace mucho y que si no lo hago…
—Ya sé, Bella, no hay escuela, no hay comida y no hay nada, lo sé; pero solo creo que a veces, sería bueno que lo dejaras de lado solo unos momentos para hablar conmigo y enterarte de mi vida.
—Siempre me interesa tu vida y estoy enterada de ella y lo sabes.
—No, ayer no, me dejaste colgada por tu trabajo.
—Ayer no fue un buen día, lo siento—bajó la mirada y descubro unos pasos viniendo hacia nosotras. —Hola Alec siento el estarme tardado pero como puedes ver acabo de recibir una enorme sorpresa, ella es Vanessa mi hermana—comenté señalándola, ambos se sonríen.
—Un gusto, Vanessa, que bueno que por fin se me hace conocerte, tu hermana te menciona mucho.
— ¿De verdad?, bueno Bella deberían de hablar de otras cosas, ¡qué flojera hablar todo el fin de semana de mí!—comenta Vanessa como si nada, haciéndome enrojecer.
— ¿Fin de semana?—interroga Alec.
— ¿No es él?, viaje… familia…buen… fin de semana—mi mirada deja a Vanessa perpleja y enrojece—, no lo sabía lo siento—susurra para mí.
—Habla de un viejo muy viejo amigo con él que te confundió, es que tiene mala memoria y hace mucho tiempo que no hablamos.
—Sí, debe de ser eso, me debes de poner al día, Bella.
— ¿Por qué no comenzamos desde ahora?, si me permiten las puedo invitar a cenar.
—Me encanta la idea, la verdad es que muero de hambre, no como desde las doce del día y vean la hora.
Vanessa no me deja decir nada cuando comienza a avanzar para el coche de Alec. Éste se adelanta y abre la cajuela para que mi hermana pueda meter su pequeña maleta y enseguida nos subimos, creo que la única incomoda y la que no ha olvidado el comentario de mi hermana soy yo, ya que ellos conversan como si nada hubiera pasado hace unos momentos. Comentan cosas triviales como es el clima, los deportes y cosas sin mucho sentido.
Al llegar al restaurante, Alec nos baja enfrente y él se va a estacionar el coche, en cuanto nos bajamos, Vanessa me observa con intensidad y por más que rehúso su mirada ésta se hace más intensa.
— ¿Qué significa esto, Bella?, ¿viejo amigo?, ¿hace mucho?, creo que tenemos mucho de qué hablar.
—Vanessa, simplemente son cosas que no vas a entender, eso es todo y deja de mencionar a Edward, Alec no sabe nada de eso.
— ¿Con quién de los dos estás saliendo, o es con ambos? —mi hermana comienza a molestarse.
—Para nada, no salgo con ninguno de los dos, Alec es solo mi amigo.
— ¿Y Edward?...
No comentamos nada más porque en ese momento llega Alec y enseguida ordenamos, la plática se centra ahora en Vanesa y su carrera de odontología, sus materias… las cosas mejoran un poco conforme avanza la noche, después de una hamburguesa y papas fritas, Vanessa sigue ordenando malteadas, en su mirada detecto al hacerme pagar una cuenta alta es su manera de castigarme por mi silencio respecto a lo de Edward y no me quiero ni imaginar lo que va a suceder cuando sepa lo último. Suspiro al darle el ultimo sorbo a mi malteada y detecto la mirada de Alec sobre mi haciéndome sonrojar, le sostengo la mirada unos segundos y desviamos el tema para la cuenta y cosas menos importantes, después de una discusión de que yo debo asumir el pago, nos retiramos del restaurante y nos lleva a la casa que está obscura; y después de toda la noche pegada a nosotros, por primera vez Vanessa se adelanta dejándonos solos.
— ¿Sabes que aunque hayas pagado me sigues debiendo una cita?—preguntó Alec mientras me abre la puerta del coche.
— ¿No quedó todo saldado con ésta?
—Para nada, tenías chaperón así que no. A la siguiente te quiero para mí solo, como aquella vez a la salida del antro—susurra haciéndome enrojecer.
— ¿Te llamo? Para cuando esto se pueda llevar acabo.
—MM. Mañana, ¿no podrás ser libre?
—No lo creo, yo te llamo cuando mi hermana regrese a la universidad y salimos…
Sus labios no me dejan terminar de hablar porque se están estampando contra los míos, comienzo lentamente a besarlo hasta darme cuenta de que eso no es lo correcto, siento la mirada de mi hermana desde el piso de arriba, me alejo enseguida y la mirada de Alec es de confusión, mi cabeza se vuelve un caos al recordar la conversación anterior con mi hermana, pero recuerdo que soy soltera y que realmente puedo besarme con quien quiera, porque si para Edward no significo nada nuestro encuentro para mí tampoco debería significar nada. Me acerco lentamente de nuevo a Alec y lo beso.
—Yo te llamo, Alec, en cuanto sea libre te lo haré saber y retomamos nuestra cita—comento al terminar el beso.
Me doy la vuelta y camino hacia la casa con paso decidido aún sintiendo la mirada de Alec detrás de mí. Al llegar a la puerta, escucho el motor encenderse y lo despido con un saludo de mano y le lanzo un beso, una mirada penetrante atrás de mí se hace presente, me niego a voltear, pero al percatarme que todo está obscuro me doy cuenta de que Charlie no está, no es algo que realmente me sorprenda; pero, es algo que de verdad ahora necesitaba que apareciera para salvarme del interrogatorio de mi pequeña hermana.
Vanessa sigue observándome hasta que doy la vuelta para encararla y su cara de pocos amigos me da a ver que no está de acuerdo con lo que acabo de hacer, no me dice nada y pasa de largo a la cocina. Me quedé unos segundos reflexionando las cosas que están sucediendo, ¿Qué estoy haciendo?, ésta no parece ser la persona que siempre he sido pero claro nunca desde que terminé con Max me di la oportunidad con nadie más por estar ocupada trabajando y educando a Vanessa. Es ahora mi momento para ser completamente libre ya que nadie depende de mí, Vanessa se sienta en la sala esperando de mi presencia y voy con ella.
— ¿Con quién sales, o lo haces con ambos? —a diferencia de lo que esperaba su voz suena tranquila y curiosa.
—Con ninguno de los dos tengo compromiso, y ambos son mis amigos así que no creo que cuente como salir.
—Bella, es que no entiendo, hace una semana hablábamos de que te ibas a ir un fin de semana con uno y vengo y te encuentro con un fulano que ni siquiera sé quién es, ¿cómo es eso posible? Esa no parece ser mi hermana.
—Pues tú eres la primera en aconsejarme que cambiara, y seguí tu consejo en parte, y bueno, ayer salí con Bree y me lo encontré, me volvió a pedir mi teléfono estuvimos hablando mucho y bueno por eso quedamos de salir el día de hoy pero no tenías que preguntarle lo del fin de semana, Vanessa—mis últimas palabras suenan a reprimenda y Vanessa rueda los ojos.
— ¿Me estás regañando?, no Bella es tu culpa por no informarme quién es quién—comenta en tono indignado.
Cambiamos de temas y ambas nos relajamos en una conversación en la que terminamos tirándonos cojines que decoran los muebles de la sala, vemos el reloj de la sala y vemos que son pasadas las dos de la mañana y ambas estamos bostezando así que decidimos que es hora de irnos a dormir, ella se tarda más por ir por su maleta que dejó en la entrada de la casa, me subo y cierro la puerta detrás de mí, me comienzo a desnudar antes de llegar a mi cama por mi pijama que está debajo de la almohada, tiro por último el sostén a unos pasos de la cama, aviento la ropa a la orilla de la habitación y la puerta se abre de repente.
—Bella, no puedo entrar a mi cuarto esta con llave... ¡Por Dios! ¿Qué te sucedió?
Aparece mi hermana abriendo los ojos de una manera graciosa hasta que recuerdo que estoy a medio vestir y me doy cuenta de porque lo hizo, enseguida me tapo con los brazos los pechos, intento que ninguna marca se vea, pero después de lo observado, dudo que se olvide.
— ¡Maldición! ¡Vanessa Swan, toca antes de entrar!—grito indicando con una mano que cierre la puerta.
Vanessa sigue boquiabierta y no reacciona hasta unos segundos después, escuchamos la puerta de abajo ser abierta y entra y cierra detrás de ella, enseguida reacciono y me acerco a la cama y me pongo la blusa de mi pijama para que no pueda ver nada más de lo que ya vio, Vanessa cierra la puerta con seguro mientras los pasos de Charlie se intensifican al subir cada escalón, se escucha un golpe y luego susurra algo dirigiéndose a mi habitación no se le entiende por el nivel de alcohol que ingirió esta vez, seguimos ambas sin movernos y escuchamos el azote de su puerta y luego un golpe seco.
—Una vez más: ¿qué fue lo que te pasó?
—Nada, Vanessa, no me pasó nada—comento mientras me pongo como un tomate—, ¿Qué no te ibas a dormir ya?
—No puedo entrar al cuarto está con llave y la verdad es que no quiero regresar hasta que me cuentes quién fue lo que hizo eso—replicó pícara mientras señala mis pechos.
—Nadie, Vanessa, espérame afuera y ahorita abro tu cuarto.
—No, Bella, nada eso. Quiero que me cuentes qué fue lo que hiciste, con quién, todo lo quiero saber; así que me quedo aquí hasta que me lo cuentes.
—Vanessa, deja de comentar eso, nunca sucedió porque así es ahora en mi mente y deja ese tema por la paz y si no quieres esperarme afuera al menos date la vuelta.
— ¿Cómo pretendes que no pregunte, si Santa Isabella acaba de tener sexo?, porque discúlpame esas marcas son de una noche de sexo, no pueden ser de otra cosa por que tus muslos están igual—comenta dándose la vuelta.
Me hace enojar por ser tan observadora, en tan pocos segundos que me vio, vio exactamente todo lo que no quería que viera, niego con la cabeza mientras aprovecho para cambiarme pronto. Cuando termino de ponerme el pantalón de pijama, ya está volteándose porque considera que me dio el tiempo suficiente, su enorme sonrisa sin vergüenza no se borra de su cara.
—Ok, lo acepto porque es imposible ocultarlo, si tuve sexo con alguien y fue un error esa es toda la información que necesitas saber.
— ¿Alguien?, no eso no se lo haces a alguien lo sé por experiencia, eso lo haces con una persona que llevas mucho tiempo deseando—Vanessa con su comentario me hace enrojecer más mientras tomo asiento y ella comienza a cambiarse—, ¿Fue anoche?, ¿con el hombre de ahorita?, como se llamaba…
—No fue Alec, ¿quién me crees?, tenemos de conocernos nada…—en cuanto las palabras abandonan mi boca me arrepiento.
—Así que no fue con Alec, ¿con quién fue?... ¿El fin de semana?, por eso no quieres hablar de eso, ¿tan malo fue?
—Vanessa, ya te acepté lo que quieras, déjame por favor.
—O no, eso es el solo el diez por ciento de la información que quiero saber, es algo insólito esto, es la primera vez que la santa de mi hermana se porta mal.
—Déjame tranquila—le tiro una almohada y me la regresa aventándomela y golpeándome.
— ¿De verdad fue tan malo?, porque no encuentro otra razón para la que no quieras hablar de eso, pero solo déjame conocerlo, el tipo se esforzó.
—No lo conocerás, no fue nada y ya no lo voy a volver a ver, así de simple, Vanessa.
— ¿Te hizo algo malo?—su voz pasa de curiosa a furiosa, si supiera la verdad igual que Bree me querría matar.
Omitiendo el detalle en el que me pagó para estar en ese lugar, y que a la mañana siguiente me desperté llamándome prostituta le cuento la parte que requiere saber, solamente lo más mínimo ampliando su información por la cual nos comunicamos por mensajes, no queda muy satisfecha con mi respuesta de que tal vez llegar a tanto con Edward fue un error y al igual que Bree apoya en que somos adultos y eso es normal, diciéndome anécdotas que no me interesaban saber en lo absoluto. Sigue insistiendo el que por qué me desperté de mal humor como le expliqué para justificar mi arranque de miedo de no saber cómo reaccionar después de una noche de sexo que nunca había tenido sin no tener un compromiso de una relación, tampoco le cuento de los pagos de la casa porque eso solo la preocuparían, terminamos después de un rato la conversación y se queda a dormir en mi cama como hace muchos años no lo hacíamos.
El tenerla al lado mío me llevó a recordar a cuando murió mamá y se dormía conmigo para evitar las pesadillas y fue en ese momento en cuanto supe que me iba a convertir también en su madre y que por un tiempo mi vida había terminado y ese mismo acto me llevó a darme cuenta de que era hora de retomar mi vida con la mayor normalidad posible que se pueda tener cuando tienes que mantener la casa en píe.
Al despertar me doy cuenta de que estoy sola en la cama y me comienzo a estirar, ya que dormir en una cama individual con otro adulto te hace estar demasiado apretado; así que me tomo mi tiempo de estirarme y restregarme los ojos para regresar a la realidad de mi vida, pongo atención en los sonidos antes de decidir bajar. Escucho los murmullos, pero no logro identificar qué dicen, supongo que está hablando con Charlie, eso no me sorprende ella siempre se ha llevado mejor con él que yo, nuestra relación se deterioró después de la muerte e mi madre. Me quedé otro momento en la cama para no llegar a interrumpir su conversación y sigan disfrutando de ella de manera agradable. Cierro los ojos y otro número desconocido comienza a llamar a mi celular, sin muchas ganas de contestar me levanto y contesto.
—Hola Bella, ¿Cómo te encuentras?—no me dejan ni siquiera terminar mi saludo cuando me están interrumpiendo, reconozco enseguida la voz.
—Bien, ¿qué necesitas?—hablo cortante y escucho un suspiro frustrado.
—Bella, qué directa, no podrías hacerme más platica, hace mucho que no te veo.
—Nuestra relación siempre ha sido de empleado-jefe, no creo que tengamos demasiado de que hablar, Mike. ¿Qué deseas?-
—A ti—escucho eso tan bajo que puedo jurar que lo aluciné—, Bella un saludo y una pregunta de cortesía no se le niega ni siquiera al jefe, pero como me doy cuenta de que no obtendré es de ti, sigo con el tema por el cual te llamo: necesito verte, supongo que Bree ya te puso al tanto de esto, ya que me dijo que te preguntaría para darme tu número a mí, ¿tan mal te he caído?
-No para nada, solo me besaste a la fuerza y quisiste meter tu mano entre mis piernas y un desconocido tuvo que salvarme, pero solo fue eso Mike, nada del otro mundo, ¿Por qué no somos amigos?- mi cerebro idea la respuesta perfecta y suspiro al saber que eso me haría perder mi trabajo.
—No es eso, solo le he dicho a mi amiga—remarco la última palabra—, que cuando dé mi número primero me consulte, nada del otro mundo.
—No deberías evadir las preguntas, en fin, ¿cuándo te puedo ver?
—Me puedes decir lo que quieras por este medio, no es necesario vernos— ¿Qué voy a hacer sin trabajo?, sí definitivo prefiero un despido por teléfono que en persona.
—No lo creo, prefiero verte de frente para hablar bien, te veo en dos horas en la cafetería, ¿te parece?—su tono de voz no da posibilidad de una negación.
—Está bien ahí te veo.
Cuelgo molesta por su descaro, me levanto enseguida y me cambio con ropa cómoda para que de nuevo no se le ocurra tomar mi vestimenta como una invitación a algo que claramente no va a pasar entre nosotros. En cuanto bajo veo que Vanessa está hablando con mi padre, incluso se ríe con él, sonrió feliz de verla bien, al menos su viaje no va a ser un desastre, preparo el desayuno y todos comemos con tranquilidad a pesar de la resaca que debe de traer mi padre. Me subo, me lavo los dientes y bajo enseguida dispuesta a irme, al abrir la puerta lo primero que capta mi atención es un Volvo pero no cualquiera es ese Volvo, cierro a toda prisa y comienzo a caminar.
—Bella, Bella—escucho cómo me comienza a llamar y sigo caminado más de prisa esperando de verdad que nadie dentro de mi casa lo escuche. — ¿Me permites unos segundos?
Mi corazón se comienza a acelerar, nunca esperaría esta visita, sigo avanzando para salir del radar de visión de mi querida hermana que solamente está al pendiente de mi vida, así que avanzo apresurada hasta salir a la siguiente cuadra, espero que nadie se le haya ocurrido la genial idea de salir porque veo que Edward me está siguiendo a pie, después de unos pasos más, volteo a enfrentarlo.
—Gracias por esperarme, ¿podemos hablar?
— ¿Qué no es lo que estamos haciendo?
—Bella, ¿quieres dejar de ser tan… sarcástica?, no lo estamos haciendo, me tienes persiguiéndote desde tu casa hasta acá, eso no es hablar porque cuando te he llamado no has ni siquiera volteado.
—No quiero que nadie te vea, eso es todo.
— ¿Por tu novio?—pregunta casi molesto y me sorprendo e inicio a ponerme en una posición a la defensiva.
—Puede ser, ¿qué deseas, Edward?—contesto cortante y él solo me observa buscando mi mirada que me reúso a sostener, nunca he mentido bien, pero menos cuando veo a la gente a la cara.
—Solamente quería pedirte una disculpa, me comporté como un imbécil contigo, cuando debí de a verte tenido paciencia y comprender tu punto no pude hacerlo… lo siento no debí haber sido tan grosero ni dejarte pensar cosas que no son, solo que no estoy acostumbrado a tratar con mujeres como tú, tan diferentes a las convencionales, y debí de insistir en hacerte cambiar de opinión en lugar de afirmar tu idea...
— ¿Eso es todo?, tengo un poco de prisa, ¿algo más que decirme?—hablé cortante y veo en su mirada frustración.
—Quería decírtelo desde ese día pero no podía, no eres la única con remordimientos y me siento mal por eso, pero aunque no sea justificación, cuando quería disculparme te vi con tu nuevo novio así que no se me hizo oportuno, no creo que sepa de mí—sus últimas palabras me suenan a reclamo.
—Quedas disculpado, creo que con eso es más que suficiente para hablar. Mi vida privada no debe de importarte porque como ya lo dijiste no tenemos compromisos, así que esto así debe de quedarse y si me disculpas, Edward, debo irme.
Continuo avanzando sin mirar atrás aunque siento la mirada de Edward a mi espalda, avanzo con toda la seguridad que puedo, me siento realmente confundida tanto por el hecho de no haberle aclaro de que sigo soltera como del hecho de que se disculpara y me dijera que es un imbécil. Me subo al bus aún confundida y, observo por la ventana que ya no está, así que me dejo caer en el asiento, frustrada y confundida. Intento poner mi mente en blanco hasta que vibra mi teléfono, anunciando un nuevo mensaje.
Ahorita entendí todo muy bien, no te preocupes no te volveré a buscar y entiendo que no quieras saber nada de mí, está bien lo entiendo Bella, ya no te buscaré.
Edward Cullen.
Me quedo extrañada por ese mensaje y ahora creo que mi actitud fue la culpable de repelerlo y claro que lo entiendo; pero no es algo que me agrade, pero creo que es lo mejor ya que él no es alguien que realmente quiera en mi vida, o ¿sí?, bueno lo importante una vez más, para mi desgracia, es el trabajo no las personas a mi alrededor. Ahora sin su apoyo tendré que pagar con mayor rapidez la deuda de mi padre, al llegar a la cafetería tengo un vacío en el estómago que se intensifica a cada paso que doy, Bree me sonríe infundiéndome valor, al llegar a la oficina veo a Mickey detrás de su escritorio con actitud petulante.
—Hola, Bella, qué gusto verte. Pensé por unos minutos que no vendrías, pues te mostrabas tan…
— ¿Para qué me necesitas?
—Y volvemos a la misma actitud, pero está bien lo haremos como tú quieras, ¿podrías tomar asiento y hablar sobre tu empleo en la otra sucursal?—mi estómago se acaba de volver un hoyo negro al escuchar esa expresión.
— ¿Qué tiene?
—Pues como puedes ver aún mi padre no termina de recuperarse para poder regresar, pero ha decido abrir la otra sucursal, en la que tú trabajas, pero lo iniciaremos con un presupuesto algo limitado, así que necesito que me des una buena razón para que tú sigas siendo nuestra empleada. —su tono es petulante y grosero, me hace querer golpearlo y caer en su juego.
—Soy una buena empleada, llevo con un ustedes alrededor de seis años trabajando, nunca se han tenido grandes problemas conmigo, y mi despeño es eficaz y eficiente y cumplo con lo que me establecen.
—Eso me lo podría decir cualquiera, dime algo que tú hagas diferente para que tu lugar sea seguro.
— ¿Cómo empleada o como la persona que te rechazó? Y esta es una venganza.
— ¿Venganza?, ¿por quién me estás tomando?, para nada Bella, es lo que haría cualquier jefe que necesita despedir empleados, lo único malo es que tú estás en la lista de empleados para despedir.
—Sí, insisto que es por venganza por lo que pasó aquella noche en la que no te quise abrir las piernas—comento con tono cortante y seguro mientras me fulmina con la mirada—, pero eso no importa te daré una razón aún más importante, por la antigüedad que tengo en el trabajo me tendrían que dar mucho dinero que no quieren desembolsar en este momento así que pensaría mejor eso de desocuparme.
— ¿Quién dijo que te pagaríamos lo que dices?
—Bueno cuenta, serían los salarios que me debes del tiempo que me dejaste sin empleo, las vacaciones, aguinaldo y de más cosas que ahora no recuerdo pero que mi novio, el abogado, sí recordará—sonrió con descaro y la sonrisa burlona de Mickey se cayó en ese momento.
—No sabía que tenías novio.
—No es algo que tenga que informarte, pero ¿es suficiente eso o doy más razones para quedarme?
—Con esas son suficientes, regresa a reincorporarte el lunes al trabajo.
Sonreí al salir de la oficina victoriosa, y al caminar por la calle me arrepiento de mi inconsciencia al hacerme pasar por una persona con novio, ahora ya no tengo a Edward que en algún momento dado pueda ayudarme y también porque ahora dos personas creen en la existencia de una figura que no se hace presente en mi vida. Aunque jamás podría arrepentirme por ver como se le borraba esa sonrisa estúpida de la cara, así que, me voy victoriosa.
…..
Cuando el tiempo se pasa en compañía de las personas que se quieren y con las que realmente disfrutas estar con ellas, el tiempo se pasa demasiado rápido incluso parece que se va volando, una semana parece un par de días, así fue como me pasó con Vanessa no podía creer que ese domingo ya tuviera que irse de regreso a la escuela, él tiempo me parecía tan poco: las cenas y las desveladas implicaban muy poco tiempo para el que realmente le quería dedicar a mi hermana; pero con la mejor de mis sonrisas la despedí después de un fuerte abrazo y con un saludo de mano vi como desaparecía la camioneta donde regresaba a su vida norma, aunque ésta nos mantuviera alejadas era lo mejor para ella. Era el sueño de mi madre y tenía que hacer que se cumpliera y era lo que me hacía alegrarme de tener dos trabajos, aunque claro el ultimo lo había conservado a base de engaños, era necesario para que mi pequeña hermana pudiera continuar con sus estudios.
Es tan fácil acostumbrarse a la buena vida dicen por ahí y sin duda lo puedo creer, ya que regresar a la rutina de dos trabajos me costó tanto cansancio que al finalizar la jornada en el restaurante, ya no era capaz de levantar los pies para caminar sino que simplemente me arrastraba desde ese lugar hasta mi cama donde solamente me abría el uniforme y me dejaba caer en la inconciencia hasta que mi alarma me avisaba que era hora de mi siguiente trabajo, en la cafetería. Todo se mantenía con relativa tranquilidad, claro Mickey no se quería arriesgar a enfrentar a mi "novio, el abogado, imaginario".
Después de dos semanas mi rutina iba amoldándose a mi vida, así que Alec retomó la persuasión para seguir saliendo conmigo; aunque renuente a hacerlo después de un tiempo, decidí aceptar al darme cuenta de que las palabras de Edward sí eran reales, no me había buscado para nada, aunque si lo hubiera hecho hubiera tenido el camino libre para él yo no pensaba quedarme sentada esperándola, así que continúe con mi vida, si alguien me podía dar algo diferente en mi vida no lo alejaría como pensaba hacerlo si Edward quería seguir dentro de ella; pero al mes cuando tocaba dar la mensualidad de mi casa ni siquiera hizo una aparición casual me dio a ver que había tomado la mejor opción al no espéralo y seguir con Alec. Algo que tenía a favor Edward era que seguía estipulando mi descuento como lo había hecho con anterioridad causándome más felicidad de la que cualquiera podría esperar.
Sábado para la mayoría de la gente era el día más esperado en su agenda, ya que ese día tienen planes para salir con los amigos o con la familia y hacer actividades fuera de su casa, saliendo a desayunar, comer o cenar, haciendo por efecto que el restaurante o la cafetería se encuentre llena casi todo el día, familias van y vienen todas deseando ser atenidas de la mejor manera e inmediatamente, el trabajo se potencializa esos días causando que ese sea el día más valorado para descansar, cualquier empleado del lugar lo valora, pero creo que nadie lo hace al grado que lo hago yo, ya que esos días, termino más que muerta con ambos trabajos hasta el tope, me hacen arrastrarme al finalizar ambos turnos; claro que es peor el domingo en la cafetería, ya que ese día hay descuento en algunos almuerzos y todos desean comer en el lugar, así que aumenta de sobre manera el trabajo, por lo que, cuando me toca descansar el sábado en la mañana, es genial y el domingo en la noche es casi una bendición como en esta ocasión en la que al menos lograba salir a la razonable hora de la media noche, fue aún mejor cuando terminé de acomodar a mi último cliente en su mesa.
Al llegar a los vestidores lo primero que hice fue tirar los tacones, que ya no aguantaba, y ponerme unos tenis, se veía bastante gracioso un traje con tenis pero cualquiera en mis pies lo hubiera hecho sin pensarlo demasiado. Después de los tenis proseguí a cambiarme por algo más casual que una falda de tubo y una camisa, ya que eso no era la vestimenta ideal para caminar un par de cuadras hasta el metro, ir con esa ropa era como lanzar una invitación para un robo o algo peor; así que, terminé de cambiarme, me despedí de todos y salí del lugar con la inmensa felicidad de alguien que va a descansar la próxima noche.
Al salir por la puerta trasera no es algo de mucho agrado ya que a esas horas está oscuro y algo desolado. Camino con seguridad, pero a los pocos pasos, me percato de un extraño coche que desentona bastante con el lugar, es normal ver coches de la marca Mercedes frente al restaurante no detrás de él, pero sin importar mucho que no tengo nada que robar comienzo a caminar más rápido hasta que el coche se me empareja y escucho como se baja la ventana, mi pulso se comienza a acelerar al igual que mis pasos.
—Hola cariño, no quería asustarte. Espero que me recuerdes, soy la mamá de Edward—exclamó Elizabeth Cullen al emparejarse haciéndome parar en seco y logrando que mi pulso regresase a la normalidad por la ausencia de peligro.
—Por supuesto que la… Te recuerdo, ¿cómo olvidarte?—esbozo una sonrisa al recordar su abrazo de bienvenida que me recordó tanto a mi madre.
—Querida, discúlpame, no quise asuntarte pero no tenía otra manera de localizarte más que por este trabajo que me comentaste que tenías y quería ver sí… podría hablar contigo—mi pulso se acelera con rudeza al pensar en cómo pudo descubrir el engaño.
—Sí por supuesto, ¿de qué quieres hablar?—espero que mi tono no delate mi inseguridad.
— ¿Te gustaría acompañarme a cenar?, creo que sería mejor que lo habláramos en un lugar diferente a este.
Me muerdo el labio, dudando. ¿Qué desea hablar?, su mirada no es de reproche o molestia al contrario, la noto bastante preocupada. Se quita el cinturón de seguridad y acerca una calidad mano a la mía que reposa en la venta de la puerta del coche y sonríe con sinceridad.
—No es nada malo, solo quiero saber unas cosas y hablar contigo un poco… Te voy a ser sincera Bella, estoy preocupada por mi hijo. —sus ojos verdes, iguales a los de Edward, reflejan sus palabras.
Sin meditarlo, me encuentro abriendo la puerta y subiéndome al coche, Elizabeth sonríe satisfecha pero sus ojos no dejan de revelar esa preocupación. Vuelve a colocarse el cinturón y toma mi rodilla con delicadeza como lo hacía mi madre cuando me raspaba las rodillas, que era casi todos los días por culpa de mi falta de equilibrio.
— ¿No estoy interrumpiendo ningún compromiso? —pregunta angustiada mientras acelera dejando atrás el lugar.
—No, solamente iba a caminar al metro para ir a mi casa a descansar, mi vida no es de muchas fiestas.
—La cena será rápida, lo prometo. Solo es… en fin, hablaremos de eso más tarde, ¿Dónde te gustaría cenar?
—Cualquier lugar que elijas estará bien para mí—contesté para no tener que decir que no tengo ni idea de sus gustos.
Ella conduce con seguridad por la ciudad aunque claro de una manera más lenta y precavida que la de su hijo, la diferencia es abismal. Se estaciona frente un restaurante sencillo; pero elegante, bajamos del coche y continuamos con nuestra conversación casual, sobre el trabajo y los mínimos detalles de la cena omitiendo por supuesto el despido que tuvimos Edward y yo. Enseguida que tomamos asiento un mesero nos deja las cartas, me pongo a observar los preciosos que son más elevados de lo que se podría pensar por el lugar.
—Bella, no te preocupes esta cena corre por mi cuenta, pide lo que sea de tu antojo—comentó Elizabeth sin quitar los ojos de la carta como si hubiera adivinado mis pensamientos.
—Gracias.
Me abstengo de decir más hasta que el mesero pide nuestra orden, a diferencia del ambiente del coche, este se siente más relajado, incluso familiar. En cuanto traen la botella de vino y sirven en las copas, Elizabeth sorbe un poco y me ve con intensidad haciéndome desviar la mirada.
—Sé que te preguntará el porqué te he buscado y la verdad es que… eres mi única esperanza para entender a mi hijo.
— ¿A Edward?, ¿qué sucede con él?
—Sí a él, querida, él suele ser difícil de tratar yo lo sé, no es reproche, yo entiendo que quisieras terminar con él; pero desde ese tiempo, él no se comporta igual—la preocupación vuelve inundar sus ojos.
— ¿Qué sucede?
—Que después de tres años de ser un extraño para todos, incluso para él, fue diferente a partir de que te conoció, contigo pude lograr ver un cambio profundo en él, pensé que nunca se recuperaría después de… toda su vida ha sido complicada, Bella; pero contigo, volví a ver de nuevo a mi hijo, al que perdí hace tres años.
— ¿Hace tres años?, es por Jessica—aseguré y Elizabeth solo asintió.
—Sí, desde ese entonces, mi hijo no ha vuelto a ser el mismo hasta que llegaste a su vida. Comenzó a ser el Edward de antes, de que la pe… de que Jessica destrozara su vida.
—No entiendo, Edward nunca me ha hablado de eso.
—Él suele ser reservado desde la muerte de su padre—supongo que mis ojos expresan la sorpresa porque Elizabeth sonríe—, el papá de Edward murió cuando él tenía siete años, fue de un paro cardiaco, nadie esperaba eso, fue inesperado y dejo destrozado a mi hijo—sonríe con amargura—. Antes de ese tiempo, era un niño extrovertido, divertido, alegre, después de la muerte de su padre al que era muy unido, todo cambio. Lo tuve que mandar a un grupo de ayuda donde conocí a Carlisle.
—Siempre pensé por cómo se expresa de él, que era su padre biológico.
—No, querida, a él le conocimos dos años después, su esposa tenía poco de haber fallecido, no recuerdo cuánto, y él ya tenía a Emmett, quien también era un niño con problemas, supongo que eso fue lo que nos unió como pareja. Con el tiempo nos casamos y Edward volvió a querer ser el de antes pero no lo lograba hasta que conoció a Jessica a sus veinte años, duraron tres años juntos hasta que ella lo dejó por su mejor amigo—sus últimas palabras son casi un gruñido de furia.
—Edward nunca me había comentado nada de esto, como tú lo sabes es demasiado reservado, nunca deja profundizar en él.
—Lo sé, es difícil, y se volvió peor después de lo de Jessica: tomaba, apostaba, no lo veíamos en mucho tiempo; sin embargo, todo esto cambió después de que te conoció, poco a poco comenzó a ser mi hijo el de antes de que esa mujer le causara tanto daño… Pero ahora que se separaron, desconozco la razón y no me quiero entrometer—aclaró rápidamente, enrojeciendo mientras el mesero ponía el plato de cada una frente a nosotras—, volví a perder a mi hijo, Bella, no al extremo de aislamiento de la etapa en la que perdió a Jessica; pero él cambió de nuevo, volvió a encerrarse en él mismo.
—Elizabeth, no sé qué decirte… Desconocía esta historia, eso cambia algunas cosas.
Y esa era la verdad, era tantas cosas que pensar con todo lo que me había contado no me era fácil analizarlas, sobre todo porque no me es posible pensar él cambiado después de conocerme, cuando nunca había logrado tener gran impacto en mis escasas relaciones que había mantenido informalmente y menos en la única realmente formal. Los ojos de Elizabeth me dan a ver que espera una respuesta más apropiada pero me encuentro anonada.
—La razón por la que no estamos juntos es por lo mismo que acabas de mencionar, él es cerrado, no me deja profundizar, no sabía que había causado tanto impacto en su vida porque no me deja verlo, supongo que ambos tuvimos nuestros errores—intenté ser lo más sincera posible para no sentir que traicionaba a esa mujer que realmente se preocupa por su hijo—, pero él fue quien decidió todo esto, no yo. Él puso esta barrera y no quiere romperla.
Elizabeth suspiró rendida de no obtener más información, y agradezco que el interrogatorio y las verdades dejen de ser parte de la conversación. Cambiamos de tema con facilidad aunque mi mente regresa constante a las palabras que me dijo Elizabeth sobre Edward, sigo sin creer que yo pudiera ocasionar tamaña impresión en tan poco tiempo; pero no tomo demasiada importancia. Después de la cena, como lo prometió pagó la cuenta y me deja en mi casa. Esa noche no puedo caer en los brazos de Morfeo por más que lo deseo, mi mente sigue dando vueltas al mismo tema una y otra vez.
Edward quisiera saber si todo está bien, te considero un buen amigo y no me gustaría que perdiéramos contacto, espero que respondas mi mensaje, estoy preocupada.
Bella Swan.
En cuanto aprieto el botón de enviar me arrepiento de inmediato y apago el celular, después de eso logro conciliar el sueño, al no sonar la alarma me levanto algo tarde. Tomo un baño rápido y me cambio para irme pronto a trabajar, lo que menos quiero es darle un pretexto al estúpido de Mickey para llamarme la atención, así que apresuro todo y salgo pronto, al llegar me cambio de inmediato porque mi jefe me observa con desdén.
Tengo tanto trabajo que no puedo parar en todo el turno, no puedo tomarme unos minutos ya que todos desean que se les atienda de inmediato, mientras se desocupa una mesa se ocupa la contraria y como sólo éramos dos de turno, el espacio que nos toca atender es mayor. Al ser tanto trabajo pierdo mi capacidad de distinguir la hora ya que ni de checar el reloj tengo tiempo, si no esto levantando la orden, estoy llevándola mientras en cocina no paran de gritarme de que tienen listo mi pedido. Cuando veo que el corte se comienza a hacer suspiro aliviada, y puedo encender mi teléfono que desde anoche se mantenía apagado, no tengo notificaciones ni mensajes, me desaliento al notar que mi mensaje le importo tan poco a Edward.
Las palabras de su madre se van al olvido, para dejar de pensar en lugar de irme a mi casa a descansar como tenía planeado de hacer, me voy al cine a disfrutar yo sola de una película, al terminar vuelvo a checar el celular que sigue sin tener señales de vida de Edward. Decido que es hora de regresar a mi casa y ahora sí descansar, ignorando el celular. Y así se repite toda la semana, ningún mensaje, nada, solo trabajo y casa ya que Alec se encuentra fuera de la ciudad haciendo un curso. El viernes llego a casa el doble de cansada ya que hice algunas horas extras, aunque teóricamente ya es sábado para mí sigue siendo viernes hasta que no amanezca aunque no tarde muchas horas en suceder esto, ya que son las tres de la mañana.
Me veo en una piscina en la que ilógicamente mi celular vibra y comienza a dar tono de llamada, lo saco de entre el agua reconociendo que estoy en mi antigua casa, donde tenía tantos lujos que no los valoraba como ahora, hasta que despierto y me doy cuenta de que en realidad me quedé dormida y mi única no alucinación fue que mi teléfono sí sigue sonando. Me sobresalto al escuchar el ronquido de Charlie en la habitación contigua a la mía, al ver el número me sorprendo.
—Hola…
—Bella te necesito…— la voz de Edward me desconcierta.
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Hola chicas, ¿Cómo están?, ya sé que me tardé mucho en actualizar, pero es que mi vida ha sido un caos por una cosa u otra no había podido, espero que hayan disfrutado del capítulo porque tengo que darles la noticia de que no sé si pronto vaya a ver otro yo realmente espero que sí, pero depende de mi escuela a la cual, por desgracia ya entro hoy, realmente cualquier cosa estaré informando por el grupo.
Ahora como siempre mil gracias por darme la oportunidad de leerme y gracias por todos sus favoritos, alertas y comentarios, me alientan a seguir y discúlpenme si se me fue un error pero es que la verdad la última corrección la estoy haciendo muerta de sueño, pero en cuanto tenga tiempo corrijo todo de todas maneras ya pronto regresa mi beta a trabajar conmigo.
Ahora si regreso y no me queda más que decirle gracias a mi Beta Cristal82 por corregir este capítulo y dejar esta notita que se me hizo muy linda, para que vean que comparte opinión con ustedes.
Si quieres mi opinión Bella es demasiado temperamental, se tomó muy a la tremenda el hecho de que se hubieran acostado juntos, que por cierto, no dejas en claro si usaron o no protección, aunque claro, puesto que ha trascurrido un mes supongo, que no ha tenido consecuencias irreversibles; puede que se hubiese sorprendido o decepcionado un poco con la actitud de Edward, pero sinceramente, Bella parece del siglo pasado (XIX). Sí se acostaron sin casarse, pero no es ni era el fin del mundo para que lo dejase a él y/o a su familia plantados. Y para remate, cuando él, por fin, va a hablar con ella, le hace aún mayor desplante cuando le hace creer que, apenas dos días después de haberse acostado con él, ella en realidad, tiene novio. Eso sinceramente, no me parece bien, se tachaba de puta o prostituta, perdona, pero con su desplante final, fue ella misma quien se situó en esa categoría, justo en ese momento, y no antes, a pesar de que luego con Alec nada de nada.
Veremos cómo lo arreglas.
Sin más por el momento pasemos a las respuestas:
jupy: Sin duda tomo en cuenta tu consejo por ambas partes, aunque Edward no recibió en un inicio la respuesta más adecuada creo que al final todo salió bien.
CaridadNerak: Sí tienes razón, soy completamente consiente de esto pero tendrás que esperar hasta el próximo capítulo para aclarar tu duda, y sí se va explicar eso.
Tata XOXO: Sí, lo sé ambos no actuaron bien y sí, Charlie es horrible pero creo que ahora sí ya todo se aclaró.
Alejandra: Puedes verse en este capítulo Edward está peor de lo que se pensaba pero sin duda Bella ya comenzó a ser consciente de esto, espero que lo hayas disfrutado.
patymdn: Pues no fue Charlie pero sin duda faltan cosas por pasar y si es cierto fue cosa de ambos, lo bueno es que ya se aclaró.
Cary: sí, apoyo que es culpa de ambos y bueno vimos que no era Edward y que con Alec tampoco pasó nada, faltan muchas cosas por averiguar porque ya sabemos más de la vida de Edward.
Jimena: Sí, ninguno de los dos supieron manejar la situación y bueno no era Edward, pero bien que sí la buscó.
VaninaCantamutto: A ambos les está brindando otra oportunidad con ese último mensaje para Edward, así que no hay que juzgarla tan mal.
miop: siento tardarme tanto, pero sí fue muy fácil irse con otro, pero estaba decepcionada creo que eso cuenta a su favor.
Merce: creo que ambos se ponen en posiciones complicadas, y ninguno la tiene fácil y sí, Bella se pasó de dramática en eso te apoyo y gracias, espero seguir viéndote por aquí.
Meemii Cullen: Qué bueno, espero verte más seguido.
Sin más que decir, me despido, nos estamos leyendo luego.
XOXO
Bere
