Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.

Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.

Capitulo Nueve

Bella PVO

—Hola…

—Bella te necesito…— la voz de Edward me desconcierta.

—¿Qué es lo que sucede? —pregunto levantándome y poniéndome alerta.

—Estoy fuera de tu casa, ¿puedes salir? —su tono de voz es casi de súplica dejándome consternada.

—¿Qué haces aquí?, ¿Edward estas bien?, no entiendo que es lo que sucede, ¿Qué te pasa? —mi confusión se nota en mis preguntas frenéticas.

—No pasa nada, olvídalo Bella, fue un error venir, ya me voy siento despertarte, no sé por que vine aquí, discúlpame.

—No Edward, espera no suenas bien, dame un minuto, y salgo pero no te vayas, solo dame unos segundos y bajo—suplico y escucho su suspiro.

—Debo irme o te traeré problemas con tu novio, es mejor que no salgas, olvida esta llamada fue una estupidez de mi parte, no sé qué me pasaba por la cabeza, siento despertarte, de verdad lo siento.

—No te vayas, ahora salgo—comento mientras cuelgo.

En el momento que menciona al supuesto novio que tengo siento una enorme pulsada de culpabilidad; me comienzo a abrochar la camisa ya que deja al descubierto todo mi sostén y una cosa es que nos conozcamos tan íntimamente por una ocasión en la que no supe que pasaba por mi cabeza y otra cosa es que ahora que si tengo el cerebro en sus cinco sentidos me vea de esa manera; Una vez cerrada tomo una sudadera ligera ya que está haciendo un ligero clima fresco afuera, me asomo por la ventana y veo el Volvo estacionado en la casa de enfrente, salgo de puntillas con la precaución de no ser escuchada por Charlie, al momento de abrir la puerta por unos segundos sus ronquidos se interrumpen pero enseguida retoman su camino y salgo y cierro con cuidado de no hacer ruido.

Camino con tranquilidad al coche, golpeo ligeramente la ventana del piloto y me encamino hacia la puerta escucho los seguros abrirse y enseguida entro, volteo a ver a Edward y me sorprende el verlo con la barba crecida, su cabello luce alborotado y su camisa esta arrugada, el coche completo huele a alcohol.

—No debiste de a ver bajado, me debí de haber ido, pero tan solo quería verte y eso es egoísta de mi parte cuando no tienes responsabilidades conmigo, lo siento de verdad. —al momento en que habla el olor a alcohol se vuelve mayor.

—Estuvo bien, ¿Qué te paso?, dime la razón por la que me buscaste, eso es importante.

—Nada, solo me puse a beber de más y a jugar y vine para acá, no tengo ni idea de cómo llegue a aquí o más bien a la decisión que me trajo aquí.

—¿Desde dónde manejaste en ese estado? —trato de sonar alterada y lo logro.

—Desde un bar cercano, no del que frecuenta tu padre, si no otro, estaba con una mujer en ese lugar, y le cambie el nombre y le dije el tuyo y eso fue lo que me trajo aquí claro después de recibir una bofetada muy justa, no debí de cambiarle el nombre.

Sus palabras me dejan sin habla por unos segundos, ¿Cómo se le ocurrió hacer eso?, aunque por una parte realmente me hace sentirme alagada, aunque sea incorrecto siento que le importo aunque sea un poco.

—Pero mientras venia para acá recordé también a Jessica, siento que la esto traicionado como tu estás traicionando ahora a tu novio por estar aquí dentro conmigo a esta hora de la madrugada, debes regresar a tu casa.

—Hablando de eso, hay algo en lo que no fui sincera— me muerdo el labio y volteo a ver hacia enfrente y siento la mirada de Edward sobre mí.

—¿De qué hablas?

—De mi supuesto novio, la verdad es que aún no somos nada, estamos saliendo, pero no es algo formal, es algo más como una amistad que no debe de transformarse en otra cosa.

Me sorprende que por fin puedo expresar con palabras lo que vengo sintiendo todo este tiempo, en ese momento puedo aclarar perfectamente lo que siento, que solo lo que necesitaba era el regreso de Edward para aceptarlo, siempre Edward había estado en primer lugar y el día que decidiera regresar como hoy iba a ser completamente bienvenido como era ahora, mis remordimientos se incrementan cuando me doy cuenta de que estoy con ambos y eso es incorrecto, lo único que debo de hacer es elegir a uno y en ese mismo instante lo estaba haciendo.

—¿Lo dices en serio o es para que no me sienta mal?, Bella debes de ser sincera no intentes hacerme sentir mejor, eso no es posible, simplemente dilo.

—Es en serio, no tengo novio, Alec simplemente es… un amigo.

—¿Cómo es posible?, si yo te vi, le sonreírsete de una manera… no sé cómo describirlo eras coqueta con él, era la misma sonrisa que me dedicaste en la tina, esa misma sonrisa coqueta y picara. — sus palabras son casi con celos.

—¿Me viste?, ¿Cómo?

—No contestaste mi mensaje, así que decidí irte a buscar, me estacione frente a tu trabajo, donde te he esperado los días en que he ido a cenar hay y le sonreíste, en ese momento no lo termine de entender y no lo quería creer luego vine aquí para aclarar las cosas y me aseguraste que era tu novio, por eso deje de buscarte, eso era lo correcto y no sé que hago ahora aquí, ni siquiera entiendo lo que dices.

—Estaba enojada, cuando entro en esos momentos, digo muchas tonterías como esa de que tengo novio, realmente no tengo novio, he salido con él en un par de ocasiones—espero que en su estado no note la duda en mi voz— y eso ha sido todo.

—Pues eso no era precisamente lo que parecía Bella.

—Edward debes de creerme esta vez sí estoy hablándote con la verdad, pero dime mejor que es lo que te pasa, ¿para qué me necesitas?

—No lo sé, para impedirme hacer una tontería, para no terminar peor de lo que estaba pero creo que ahora no realmente que pensar, estoy peor que antes, esto me confunde, ¿Por qué mentirme con eso?, sé que fui un imbécil pero… olvídalo Bella, lo mejor será dejar esto por ahora.

—¿Cómo que no sabes qué pensar?, no puedes decir eso, el primero en comportarse como un imbécil fuiste tú y lo aceptas, no me quieras culpar de todo, y ahora primero vienes a buscarme y ahora quieres dejar ya esto, ¿así de simple?

—No Bella, no fue así, creo que la que inicio toda la discusión fuiste tú, no fui yo, al contrario tuyo yo actué como el adulto que soy, de verdad no sé para que vine aquí, siento a verte sacado de tu casa a estas horas, mañana debes de trabajar, lo siento, me debo de ir.

—No debes de manejar en ese estado.

—Eso ya no importa, te pediré, por favor, que bajes del auto, me tengo que ir.

—¿Me estás corriendo? —pregunto incrédula.

—No te estoy diciendo que me tengo que ir Bella eso es todo.

Me bajo a disgusto y regreso a la casa en el mayor de los silencios posibles para cuando me doy la vuelta para cerrar la calle él coche ha desaparecido, camino de regreso a mi cuarto, los ronquidos de Charlie han cesado, cierro la puerta con seguro mientras me cambio por mi pijama y me vuelvo a meter en la cama confundida por lo que acaba de pasar, por más que lo analizo no hay manera en que le encuentre pies y cabeza a esta situación, ahora porque confieso mi engaño se enoja, no puedo entender como paso esto, no duermo en todo lo que resta de la noche y las palabras de Elizabeth regresan a mi cabeza.

Edward es muy difícil de tratar, cuando apenas quieres profundizar en él, sube sus barreras, fue peor después de lo de Jessica, pero contigo pude recuperar a mi hijo.

Supongo el engaño está también incluido entre las cosas difíciles de tratar, claro y debe de ser peor después de que tu novia se vaya con tu mejor amigo, después de todo, su vida sé ha plagado de cosas malas, pero todos vivimos con cosas malas y las superamos después de todo, para eso es la vida para caer y levantarse una y otra vez, cuanto más pienso me pongo de peor humor contra Edward aunque sea algo estúpido, checo las noticias en busca de algún accidente automovilístico que involucre un Volvo, pero no aparece nada, eso me mantiene más tranquila, al menos sé que físicamente se encuentra bien.

Paso toda la noche con la lámpara prendida en la luz más brillante porque tengo un libro abierto sobre las piernas pero no me puedo concentrar en ninguna de las palabras escritas en esa página, por seguir pensando una y otra vez que en cualquier momento mi celular sonara con una llamada de emergencias por un accidente, ya que soy su último contacto que recibió una de sus llamadas, en solo pensar en esa posibilidad me hace acelerar el pulso, paso toda la noche sin noticias suyas, al dar la mañana, me levanto a bañar para poder ir en una mejor presentación al trabajo en la cafetería que por suerte es el único que tengo hoy, podre regresar a dormir toda la tarde sin problema, eso me tranquiliza después de pasar toda la noche sin dormir.

Al salir del baño encuentro a Charlie sentado en mi habitación mirándome de mala gana, me molesta su presencia en mi habitación, es el único lugar que tengo para mí en esta casa para que también me quite eso, resoplo y enseguida entro a mi habitación con cara de pocos amigos.

—¿Con quién saliste en la madrugada?, te escuche salir un rato después de que llegaste—su pregunta suena acusatoria y me sorprendo, al saber que no estaba dormido como pensaba.

—Con un amigo, que me necesitaba a esa hora, era un asunto realmente importante.

—Esas no son las horas para visitar a una señorita decente, tú debes de estar en casa a esas horas y no salir con tus amigos aunque consideres que son asuntos realmente importantes.

—¿Recuerdas que algunas veces a esas horas llego del trabajo?, o ni siquiera de trabajar sino de recogerte del tugurio donde estabas y no puedes regresar y tengo que pasar por ti. —hablo molesta enseguida defendiendo a Edward después de todo, él es quien está provocando esto, pero de todas maneras me molesta su manera de hacerme sentir culpable.

—No seas insolente Isabella, y no quiero que vuelvas a salir de la casa a esas horas de la madrugada, es la única vez que te lo advierto, la siguiente tal vez no sea tan paciente como en esta ocasión.

Sale del cuarto azotando la puerta con furia, no comento nada más y me quedo en shock por su descaro de quererme hacer ver que esta casa es decente, si el único que es un caos en esta casa es él, el que ha llegado a vomitar mis zapatos por lo ebrio que ha estado cuando me llaman para recogerlo, me termino de cambiar y hecho el uniforme a mi bolsa y salgo de la casa con prisa para el trabajo, Charlie no hace su aparición en ese momento, supongo que ya ha desaparecido de la casa, es algo que me tiene sin cuidado.

Llego al trabajo incluso cinco minutos antes, me cambio con tranquilidad y comienzo mi trabajo, siento la mirada de Mickey sobre mí como todos los días, buscando un solo error para tener el pretexto perfecto para regañarme y recordarme que puedo estar fuera de un momento a otro, solo ruedo los ojos mientras continuo con mi trabajo, al menos en ese momento puedo olvidar un poco a Edward aunque no sale de mi mente por completo, me desespero por eso y solo ocasiono que me duela la cabeza mientras el turno parece alargarse y alegarse, siento que no puedo terminar con el trabajo.

A medio turno comienza a vibrar mi celular, me doy una pequeña oportunidad para contestar ya que justo en este momento no hay nadie que requiera mis servicios, escondiéndome de mi estúpido jefe me dispongo a contestar cuando cuelgan, regreso a mi sitio para revisar quien me necesita, limpio algunas mesas y vuelve a vibrar, anuncia el mismo número, me extraño al no tenerlo entre mis contactos, me asomo que no haya nadie visible y contesto.

—Hola, ¿Quién habla?

—¿Señorita Isabella Swan? —comenta la operadora.

—Sí, ¿Quién habla?

—Hablamos de la comisaria—comienzo a sentir pena, la pregunta era en que se había metido ahora mi padre para que se lo llevarán a la cárcel, antes de otra cosa siento la cara completamente carmesí —, se quiere comunicar con usted el señor Edward Cullen, ¿acepta su llamada? —eso me extraña, es ¿Edward quien llama y no Charlie?, me desconcierto.

—Sí, ¿Qué sucede? —solo escucha el sí porque enseguida escucho interferencia.

—Bella, siento mucho llamarte, pero no tengo a otra persona mi hermano no está en la ciudad y tienes razón me comporte como un imbécil, pero me detuvieron y necesito que vengas a pagar la fianza por favor, de verdad lo necesito. —la voz de Edward suena sombría y desesperada.

—Ahora mismo estoy trabajando, no puedo.

—Bella si esto no fuera realmente necesario no te lo pediría, ¿puedes?, tal vez más tarde.

—Sí, voy en cuanto pueda. —escucho un suspiro aliviado al otro lado de la línea.

—Gracias, te veo en un rato más, de verdad te lo agradezco.

Salgo de mi pequeño escondite y enseguida veo que nadie se dio cuenta de mi ausencia de tres minutos y con eso de que rechazar al jefe me hizo no tener ni un minuto libre debo de estarme cuidando siempre, porque ahora parecía mi responsabilidad estar con alguien que no me gustara para conservar el trabajo, después de saber que Edward estaba bien, el tiempo paso a seguir su secuencia normal, aunque me costara aceptarlo me preocupaba realmente Edward.

Al terminar el turno, me fui a cambiar con tranquilidad, aunque sabía que Edward me estaría esperando un poco desesperado sentía la necesidad de hacerlo esperar un poco más de lo necesario, es una buena manera de castigarlo por ser tan idiota y estar cometiendo error tras error conmigo, no es que me importe demasiado, pero si es algo que no me agrada, al estar terminando de guardar mis cosas noto una presencia detrás de mí, me desconcierto porque todas las compañeras del turno ya se fueron y las del siguiente ya están trabajando.

—¿Recuerdas que está prohibido contestar llamadas en el horario laboral? —la voz de Mickey me desconcertó un poco aunque no demasiado, una parte de mí esperaba que fuera él.

—No me tarde ni cinco minutos, no creo que eso sea una falta.

—Pues lo es Bella, así que esta es tu primera advertencia, con otras dos y el despido es justificado. —me amenazo, voltee a encararlo.

—¿Advertencia?, si es advertencia aún no me puedes correr, Michael porque no simplemente superar el que tal vez no eres tan galán como crees y que tal vez no todas nos morimos por ti y me dejas en paz, mi trabajo realmente es bueno y me necesitas.

—Pues tal vez no seas tan buena como crees querida, y simplemente te mantengamos por el hecho de que me gustabas y no más, así que yo cuidaba mejor mi trabajo.

—O tal vez me mantengas por el hecho de que una demanda de acoso laboral no les caiga nada bien, así que mejor ambos nos cuidamos. —advierto y solo responde con un gruñido molesto.

Lo veo de arriba abajo y sigo mi camino, siento su mirada cargada de furia a mi espalda, salgo del lugar aun preguntándome que era lo que había hecho que Edward me llamara precisamente a mí, aunque por una parte tenía cierta lógica, quien quiere ocasionarle una preocupación innecesaria a su madre si tiene otra persona que puede recurrir en su ayuda, aunque claramente había dejado de entender a este hombre por una parte me buscaba en medio de la madrugada y luego en menos de media hora me hacía bajar de su coche cuando le había confesado la verdad, claro, entendía que estuviera molesto pero no que me bajara de esa manera, seguía sin terminar de comprender lo que sucedía mientras llegaba a la comisaria.

—Señorita, ¿en qué puedo ayudarla? —enseguida se aproximó un policía al acercarme a la puerta.

—Vengo a buscar a una persona, su nombre es Edward Cullen. —dije un poco avergonzada.

—Ok, sígame.

Avanzo detrás del policía, a un paso decidido aún avergonzada por el hecho de tener que estar en un lugar tan horrible que realmente olía mal cuanto más nos acercábamos, era suponerse que no ayudaba nada el calor que se sentía, el lugar se llenaba de un olor de sudor, junto con otros olores desagradables, seguí avanzando y me encontré con Edward sentado en el fondo de una de las celdas con la cabeza entre las piernas, se veía peor que la noche anterior.

—Señor Cullen, tiene visitas—avisa el policía con un tono amable y Edward levanta la cabeza y abre los ojos y su mirada me da un poco de escalofríos.

—Bella, pensé que no ibas a venir.

—Pues te equivocaste una vez más, aquí estoy—el policía no comento nada simplemente se fue y me agache a la altura de Edward. —, ¿Por qué estás aquí?

—Conducir en estado de ebriedad, tal vez después de irme de tu casa me puse a tomar más, de una botella que tenía en el coche y exceso de velocidad, es por eso por lo que estoy aquí.

—¿De cuánto es la fianza?, o como es este procedimiento, lo desconozco creo que mi padre nunca ha sido un ebrio tan conflictivo o al menos yo no me he enterado.

—Son quinientos dólares, te los pagaré en cuanto me devuelvan mi cartera, pero de verdad necesito que me saques de aquí, el lunes tengo una cita muy importante.

—¿Con una mujer? —en cuanto las palabras salieron de mi boca me arrepentí, ¿acaba de preguntar eso?, ¿Qué era lo que pasaba por mi cabeza?

—No para nada—dijo Edward sorprendido, sin entender mis palabras de vómito verbal, me sonroje cuando fijo su mirada en mi rostro—, es de mi padre con una aseguradora y necesito preparar el contrato.

—Ok, solo fue una duda, nada fuera de lo normal y común, solo eso, una simple duda—mis palabras suenan a un patético intento de justificar mis palabras anteriores.

No comento más y me doy media vuelta sin avisarle nada, simplemente me voy a la ventanilla que dice caja y decido pagar, agradezco que aun mi salario siguiera intacto, para poder pagarle la salida, en cuanto sale me sonríe y su mirada se vuelve agradecida, no digo nada simplemente avanzo hacia la salida.

—Espera Bella—me grita mientras está recogiendo sus cosas.

Como si una fuerza extraña me mantuviera me quedo en el mismo lugar hasta que llega hacia a mí, aunque parezca extraño su olor a alcohol, junto con otros que no se detectan con facilidad, se mezclan con su esencia natural y no hacen un olor desagradable, no es olor clásico de Edward pero es uno muy parecido que me hace aspirar fuerte mientras me toma de la cintura y me sonríe.

—¿Por qué te quieres ir tan rápido?, dame unos momentos a que me entreguen todo y te llevo… Bueno tomamos un taxi y vamos a donde tú quieras.

—Edward no te sientas comprometido a seguir conmigo o llevarme a algún lado, esta es mi manera de pagarte todo lo que has hecho por mí.

—Bella, solo espera y hablamos en un momento.

No dice más, regresa al lugar en donde debe de recoger sus cosas y me observa para detectar el momento exacto en que intente escapar, me acerco a la pared, para no estorbar a la gente que pasa constante, realmente en ese momento nunca me había detenido a pensar a cuanta gente detienen hasta que vez el trafico constante que circula en la penitenciaria, cuando Edward termina de recoger sus cosas, enseguida llega con una enorme sonrisa frente a mí y me toma la mano.

—Gracias por venir no esperaba que lo hicieras, después de que en todas estas ocasiones he sido tan grosero contigo y….

—Ya te lo dije es mi manera de pagarte por todo lo que has hecho por mí y que tal vez necesite que sigas haciendo.

Me sonrojo por lo último, es el colmo que tenga aun el descaro de pedirle más cosas, niego con la cabeza mientras me observa extrañado y me toma de la cintura unos segundos y me da un ligero empujón para que comience a caminar, nos dirigimos hacia la puerta, Edward sigue manteniéndose callado hasta que salimos de la comisaria.

—Te importaría si antes de cualquier otra cosa pasamos por mi departamento, realmente mi aspecto no es ideal para ir a ningún lado—comenta sereno mientras avanzamos por la calle.

—Edward es mejor que me vaya a mi casa y dejemos esto así, para mí no fue nada venir hasta acá.

—Para mí si es mucho y no voy a aceptar un no por respuesta, así que no te pongas difícil, si puedes, aunque sea solo por hoy, aceptar sin replicar demasiado.

Solo asiento me siento insegura de mi voz, ya que su tono es exigente, tomamos el taxi enseguida y da la dirección, aunque no conozco el lugar directamente sé que la fama que tiene es de un lugar donde vive la gente de dinero, por si alguna vez llegue a dudar de la posición económica de Edward hay estaba mi respuesta, no manteníamos una conversación muy larga en el camino que se estaba alargando por el silencio incomodo, hasta que su celular se puso a sonar.

—Hola. —contesto con duda, quise ignorar la conversación pero me fue imposible estaba demasiado cercana.

—No, no pasó nada, solamente me quitaron la licencia, eso es todo, no debes de preocuparte. —comento Edward restándole importancia, no lograba escuchar lo que decían al otro lado del teléfono.

—Todo está bien, simplemente no tengo ganas de salir, me siento un poco mal—me quede impresionada por la naturalidad de sus mentiras y las largas respuestas del otro lado de la línea. —no, todo está bien, te veré el lunes en la oficina y todo estará bien, no tienen de que preocuparse, dile que estoy bien, si me siento mejor paso mañana a casa.

Lo siguiente fue una despedida, seguí fingiendo no a ver escuchado nada y estar completamente concentrada en las nuevas calles que estaba recorriendo el chófer hasta que Edward me toco la pierna, me voltee a verlo y lo vi avergonzado.

—No me gusta mentirles a mis padres pero considero que es peor decirles la verdad, no esperaba que escucharas eso, solo es necesario en momentos como este—se disculpa y le sonrió.

—No escuche nada, no tienes de que preocuparte, es innecesario que me hagas ir a tu departamento cuando tienes trabajo.

—Lo es Bella, el trabajo es lo de menos, puedo terminarlo el lunes hasta medio día, no debes preocuparte por eso, simplemente por pensar en cómo quieres que te compense por lo que acabas de hacer.

En todo el camino no comentamos más, enseguida que llegamos, pago el viaje y me tomo de la mano, una corriente eléctrica cruzo todo mi cuerpo, causando que las terminaciones nerviosas de mi cuerpo se pusieran alertas, me dirigió a su departamento, la parte más consiente de mi mente, comienza a gritar que esto no es correcto que está mal lo que estoy haciendo de estar con Edward en su departamento, que debería disculparme e irme pero la comencé a ignorar mientras avanzábamos, esa corriente eléctrica que recorre mi cuerpo cuando Edward me toca me lleva a querer ir a donde él diga, es una sensación diferente a cualquiera otra sentida.

Se paró frente a una puerta igual que a todas las anteriores, pero al momento de abrir la puerta era otra la apariencia del lugar, la elegancia y opulencia se hicieron presentes, en un toque masculino que da la apariencia perfecta de que ahí es donde vive Edward Cullen, me jala para hacerme pasar ya que me quedo admirando el lugar unos momentos pasmada con la boca abierta desde afuera observando todo.

—Pasa Bella, el departamento no muerde, eso solo un departamento—comento casi divertido al ver mi expresión.

—Es que esto es tan… elegante, no me siento vestida apropiadamente para el lugar—comente viendo hacia mis pantalones y sobre todo mis tenis desgastados por años de uso continuo.

—Eso no es lo importante, pasa y ponte cómoda, aquí no se pide que te vistas de etiqueta para entrar, solamente pasa y siéntate donde quieras.

Al entrar el sentimiento de estar fuera de lugar se incrementó exponencialmente, el lugar ofrece una entrada con una mesa pegada a la pared donde Edward coloco todo el conjunto de llaves que traía, tenía un espejo con un marco muy bonito y estilizado, y unas cuantas fotos de su familia, lo seguí para no quedarme en el pasillo, la sala cuenta con un decorado en negro, blanco y gris, las paredes color uva la hacían resaltar, su librero era enorme, su comedor era lo siguiente que no podía dejar de observar con una mesa de cristal y unas sillas tan delgadas que me hicieron avergonzarme de lo maltratada que estaba mi casa, ¿Qué pensó de mi aquella ocasión en la nos conocimos?, no quería ni saber la respuesta, la diferencia era abismal, ni cuando estuvimos realmente en una buena posición económica lográbamos tener esta opulencia.

—Siéntate, prende la tele o no se ponto cómoda, solo me baño y veremos qué es lo que quieres hacer, dame unos momentos—comento mientras avanzaba a una de las recamaras.

Me quede unos minutos parada siguiendo observando el lugar, las lindas lámparas que tenía, los cuadros que acompañaban aquel lugar, todo era algo tan diferente a mi casa actual, bueno no siquiera en la que alguna vez llame hogar era tan linda como este lugar, su sala comedor, era toda la parte de debajo de mi casa, me senté en el sillón, mientras la incomodidad se iba haciendo mayor según los segundos, la regadera se escuchaba no tan lejana, me puse a observarme y a entender donde podía encajar en todo esto, pero no hallaba la respuesta, aunque Edward fuera el hombre al que realmente deseaba tener por este momento a mi lado, no era posible, él es algo muy diferente a mí, puse la televisión para ver si eso me permitía dejar de pensar, pero no lo pude hacer, simplemente pasaba de un canal a otro en un par de segundos.

Después de darle la vuelta por décima vez a todos los canales de cable que tenía, escuche que salía de bañarse, ya que se escuchó una puerta ser abierta y la regadera se había cerrado unos minutos antes, me pare y apague el televisor, me puse a andar hacia la recamara hacia donde había entrado, golpe ligeramente la puerta para hacer notar mi presencia, cuando salió del baño solo con una toalla amarra a la cintura se vinieron a mi mente todos los cálidos recuerdos de la noche que pasamos juntos, toda la sangre me subió a la cara, al verme Edward también se sonrojo.

—Edward lo siento, me tengo que ir, no es correcto que este en este lugar.

—¿Por qué?

—No es correcto y debo de irme, no me hagas hablar más por favor, después hablamos. —no quería explicar lo inferior que me hacía sentir su departamento.

—¿Estas con alguien? Y es por eso que no es correcto, ¿anoche me mentiste?

—No, ya te lo dije, no tengo novio ahora mismo, solamente estoy saliendo con alguien pero no es nada formal, solo que no sé qué hago aquí, yo no encajo en este lugar por más que piense no hay respuesta para eso y es por eso que me tengo que ir.

Dije mientras daba la vuelta y me encamine hacia la puerta, entre con paso firme por el recibidor sintiendo los pasos de Edward detrás de mí, no le tome importancia y seguí hasta tocar el picaporte de la puerta.

—Bella te lo pido por favor, no te vayas, no me dejes ahora. —su voz estaba cargada de súplica y desesperación.

—¿Por qué Edward?, ¿Qué sucede?

—No quiero terminar otra noche ebrio, entrando al panteón en la madrugada y seguir pensando por qué no soy capaz de seguir con mi vida adelante, como lo hace la gente normal, que no puedo olvidar, que siempre va a existir su fantasma atormentándome.

—¿Qué esta sucediendo?, no entiendo de que me hablas—pregunto intrigada, volteo a verlo y su expresión es desolada.

—Anoche te llame para impedirme ir otra noche más al panteón a visitar a mi ex novia, al final termine en ese lugar pero ya estaba demasiado ebrio como para ser consiente de algo y de verdad te lo suplico Bella, no me dejes, no quiero repetir lo de anoche después de dejar tu casa y esa no es la única noche en que lo haya hecho.

—¿Fuiste al panteón?, ¿Por qué?

—No lo sé, el fantasma de mi ex novia me atormenta, Bella simplemente no quiero estar esta noche solo, ¿te podrías quedar conmigo?, si no es mucho pedir, no quiero estar solo y es algo que solo te puedo pedir a ti, por favor Bella.

—¿Qué? —pregunte incrédula de lo que estaba escuchando.

—Te estoy pidiendo que pases la noche conmigo. —me quede pasmada en mi lugar al momento de escuchar esa propuesta.

Después de unos segundos en shock me acerco lentamente a él, tomo su cara entre mis manos y acerco mis labios a los suyos, ninguno tiene la fuerza ni las ganas de alejarse del otro, simplemente comenzamos a besarnos sin pensar en nada que no sea nosotros, después de un minuto, Edward se separa con ternura de mí y me observa, toma mi cara entre sus manos.

—No quiero que me beses por lastima o por agradecimiento como en otras ocasiones, quiero que nazca por deseo, pasión o lo que sea no esos sentimientos, me haces sentir poca cosa ahora, porque creo que por lastima.

—No es lastima, es un impulso estúpido que me da cada vez que estoy contigo, es la corriente eléctrica que recorre todo mi ser cada vez que me tocas que logras apaga lo consiente de mi cerebro y solo queda este instinto de querer estar a tu lado, aunque sea fuera de mis principios.

—Esto no es correcto Bella, quiero que si alguna vez me vuelves a dar la oportunidad de estar contigo, no sea después de una confesión como esta, sino porque deseas de verdad que me quede a tu lado en ese momento y no quiero que pienses que te puedo ofrecer algo, no lo puedo hacer al menos por ahora.

—Ahora lo deseo Edward estar contigo, de la manera que sea pero contigo, ¿eso no basta?

Mis palabras dejan callado a Edward, aprovecho ese momento de silencio para subir mis brazos hasta su cuello y mis dedos se enreden en su cabello húmedo, y acercalo a mí, nos volvemos a besar con más pasión, en ese momento confirmo que Edward es realmente el hombre que ahora deseo en mi vida.

—Mi proposición era de solo quedar como amigos no puedo ofrecerte más, pero veo que tu intención no es esa, ¿verdad?

—Me gusta la idea de ser amigos, pero de qué clase de amigos, ¿de los que somos o los tradicionales?

—Es tu decisión.

No respondo simplemente lo vuelvo a besar para que entienda lo que deseo ahora, no comenta más simplemente avanza conmigo, sus manos viajan hasta mi trasero y me sube para que pueda enredar mis piernas en torno a su cadera, no me niego a hacerlo, el beso sube de intensidad, pronto siento como vamos avanzando hasta llegar a su cama; me deja sobre esta, nos separamos y me saco la playera por la cabeza, Edward solo me observa, me sonríe cuando me ve solo en sostén, me abro el pantalón, él desata mis tenis y los deja caer al suelo mientras jala mi pantalón dejándome solo en ropa interior, lo llamo a atacar mi boca de nuevo mientras me recuesto sobre la cama, sus manos viajan a mi espalda en busca del broche del sostén.

Mis manos abandonan su cálida espalda y tomo el broche de mi sujetador y lo abro, antes de que me lo quite, Edward me ve y sonríe de lado, sostiene la parte de en medio del sostén y lo cierra, me desconcierto, "¿Que no estábamos a punto de hacerlo?"

—Lo siento Bella no es correcto hacerlo ahora, no cuando tengo en la mente el recuerdo tan presente de mi ex novia—comenta levantándose y alejándose.

Me levanto y comienzo a ponerme la playera, Edward se sienta en la cama y antes de que pueda llegar a mi pantalón, me atrae hacia él haciéndome caer sobre sus piernas, comienzo a quererme levantar forcejeando un poco y me sostiene más fuerte.

—No quiero que te vayas, ni que te vistas, de verdad te deseo—comenta moviéndose un poco mientras siento su erección—, solamente no quiero pensar en Jessica mientras estoy contigo, sus recuerdos son algo fuertes…

—Déjame reemplazarlos por unos mejores o al menos que eso se alejen lo suficiente para que te dejen vivir una vida tranquila.

—Siento que te estaría utilizando y eso es algo que no puedo permitir.

—No lo estás haciendo si yo así lo decido, me deseas Edward y yo a ti, eso no tiene nada de malo, simplemente seamos seres que se dejan guiar por sus instintos y no más.

Comienzo a besarlo poco a poco, se resiste pero termina dejándose convencer, después de unos minutos para el beso, sus manos sujetan las mías, no con fuerza sino como una manera de buscar apoyo.

—Solo dame unos momentos, ahora mismo no puedo Bella.

Me levanto y sigo vistiéndome, tomo mis tenis y salgo del cuarto para darle la oportunidad de que se pueda vestir con tranquilidad, de nuevo me pongo frente al televisor en busca de algo interesante que ver, pero sin poner atención a lo que me ofrece la programación salto de canal en canal, a los pocos minutos, sale Edward vestido con una camiseta blanca y un pantalón de mezclilla.

—¿Ya sabes a dónde quieres ir? —pregunta aún con la mirada baja por lo anterior y yo sonrió sonrojada.

—No lo sé, a donde tú decidas estará bien, solo toma en cuenta mi vestuario.

Un risa angelical atraviesa su cara, con una expresión picara me observa de arriba abajo pero no de una manera en que me haga sentir mal sino deseada e incluso me sonroja su intensidad.

—Aquí, tal vez pizza, cerveza, una buena película y ya veremos qué es lo que pasa, ¿Te apetece?

—Sí, está bien.

No comento más, simplemente sigo saltando de canal en canal, escucho a Edward llamar a la pizzería y ordenar, a los pocos segundos me pregunta sobre lo que deseo, solo le contesto que lo que decida está bien, sigo sin encontrar nada interesante para ver, sigue rondando sus palabras por mi cabeza una y otra vez, "Te estaría utilizando", no es algo que yo sienta, tal vez en parte porque también yo lo estoy haciendo, a los pocos minutos llega con una cerveza para cada uno y se sienta a mi lado, me entrega mi cerveza, enseguida la tomo y dejo el control alado en un programa de animales, Edward sonríe y alza una ceja.

—¿No te satisfacen más de doscientos canales?, Perdí la cuenta en cinco minutos cuantas veces le diste la vuelta completa a la programación.

—No lo hacen, son demasiados para mí, creo que soy un poco menos complicada.

Menciono sin más, le entrego el control enseguida y le doy un trago a la cerveza, pidiendo a todos los dioses, que no me emborrache con facilidad, gracias a mi padre y al ver lo que el alcohol a causado en él, me he alejado de todo ese tipo de bebidas, no es que nunca lo consuma, simplemente no lo hago tan frecuente para hacer un tipo de resistencia que he visto en otras personas y también contando las horas sin comer, no van a hacer de demasiada ayuda, Edward no pone atención a la pantalla si no a mi dedo paseando sobre el cuello de la botella, me sonrojo y sonríe.

—¿No te gusta la cerveza?, puedo ofrecerte otra cosa de tomar si así lo deseas o cambiamos de decisión y vamos a comer otra cosa.

—No es eso, solamente es que no tomo mucho y eso hace que no tenga tanta resistencia al alcohol como otras personas—lo señalo y el suelta una carcajada.

—Si te emborrachas nada malo pasara, eso te lo puedo asegurar, simplemente te llevare a dormir en mi cama, debes de confiar en mí.

—Prefiero no hacer nada de eso, la última vez que me emborrache, no tome las mejores decisiones.

La cara de Edward se transforma, de estar con una sonrisa sus ojos se ponen serios y su boca deja de formar una sonrisa para transformarse en una línea, los recuerdos de la noche que pasamos juntos y la noche anterior a esa vienen a mi mente junto con el conjunto de copas de vino que tome, me muerdo el labio, ahora entiendo porque su cara se trasformó, en absoluto mi comentario se refería a él y por supuesto que así se entendía, justo cuando iba a reformular la oración para corregir mi error anterior, llamaron a la puerta y Edward entro a su habitación con paso rápido, salió de ella y fue a la puerta, le entregaron la pizza y solo me pude acercar a ayudarle, enseguida negó con la cabeza y su mirada seguía seria.

No comento más y me pongo a adecuar la pequeña mesa de la sala para convertirla en el lugar para comer, Edward cierra la puerta de entrada con una patada, deja las pizzas sobre la pequeña mesa y sigue moviéndose por el lugar a la cocina, lo sigo y sonrió cuando se da la vuelta y me observa parada en la entrada de modo que no pueda salir sin tener que escucharme.

—La última vez que me emborrache fue con mi amiga Bree, hace meses, no recuerdo cuantos— omito la última ocasión con Alec, aunque en esta lo involucre—, y termine sin llegar a dormir a mi casa en toda la noche y extraviando el ultimo reloj que me dejo mi madre, es por eso que no lo he vuelto hacer.

—¿Esa fue la última? —pregunta casi con reto.

—La ultima, aprendí la lección, no debo emborracharme si no quiero terminar haciendo cosas que no debo, o casi haciéndolas.

Edward se relaja en ese momento, se acerca a mí, teniendo en una mano las servilletas y en otra los platos, me toma de la cintura con las servilletas, y me acerca a él, y lo comienzo a besar, siento como su tención va bajando poco a poco, hasta que nos quedamos sin aliento.

—¿Cuándo lo hiciese conmigo?, lo llamaste error, ¿Qué fue lo que te hizo ahora cambiar de opinión?

—Todo el mundo, te apoyo, incluso mi hermana—contesto sonrojada bajando la mirada.

Edward suelta una carcajada mientras me hace caminar hacia atrás para llegar al sillón, de vez en cuando nos besamos y no comentamos más por ahora, nos sentamos a comer tranquilamente mientras Edward elige una película con un poco de acción en uno de sus diez mil canales de paga, al terminar de comer Edward pone las botellas bacías sobre las cajas a medio terminar de pizza, se recuesta en el sillón y me lleva con él, nos quedamos viendo la película un rato más, hasta que comienzo a sentir el pesar en mis ojos y comienzo a dormirme.

….

Sus labios en mis hombros me traen devuelta mientras ciento su mano sobre las costillas acariciándome lentamente, su mano baja lentamente mientras sus labios siguen en mis hombros, su mano llega a la pretina de mi pantalón sus dedos entran con facilidad debajo de este, me pierdo en su caricia pero me doy cuenta de que debo de confesar más o al menos debemos de hablar lo que paso esa noche, pongo mi mano sobre la suya y enseguida para y sale de debajo de mi pantalón y deja de acariciar mi vientre, me levanto de mala gana y Edward hace lo mismo.

—Lo siento, era dormir conmigo como amigos, no con esto, no volverá a suceder—comenta avergonzado antes de que lo encare.

—No es eso Edward, es solo que tenemos que hablar de otras cosas, como de lo que sucedió, la última vez que estuvimos juntos o la única vez.

—Entiendo que esto no sea lo correcto para ti Bella, discúlpame, no volverá a suceder.

—No se trata de eso Edward, es solo que… No sé cómo explicar todo esto, a mi educaron diferente, mi madre tenía la idea de que llegar virgen al matrimonio era lo mejor que te podía pasar, como lo sabes, bueno no siempre fui de esas ideas, estuve con mi ex novio, pero fue después de meses de insistencia por su parte y de años de conocerlo y tú no sé qué tienes sobre mí que me haces olvidar esos principios con los que me educaron.

—Bella, en ningún momento pensé que te había obligado a hacer algo que no desearas, si es así…

—No se trata de eso Edward, es algo inherente a ti, simplemente ahora no sales de mi mente, te has metido como nadie en ella y es la que me lleva a hacer esto, porque ahora eres lo único que quiero en mi vida, lo de Alec tengo que aceptarlo es solo un escape porque tú no me quieres a tu lado.

—¡Diablos!, no es que no te quiera Bella, claro que te quiero, ¡Por todos los cielos!, si yo mismo ahora pudiera estaría entre tus piernas, no te dejaría salir de aquí sin no antes tomarte, pero es algo que no puedo hacer porque no va contigo, tú quieres algo que no puedo darte.

—¿Qué no puedes darme?, ¿Una relación?, ¿Amor?, ¿Un noviazgo?, ¿Matrimonio?, ¿Qué es Edward? —pregunto molesta levantándome, — yo no te estoy pidiendo nada, te estoy diciendo que me olvidó e todo cuando estoy a tu lado, ¿Qué eso no te basta?

—No Bella, lo siento no, porque sé que te sientes mal en el fondo, no puedo con eso y no es solo eso, Jessica sigue metida en mi mente, no puedo pensar en ambas, no quiero esto para ti.

—No lo has intentado Edward, ese es tu problema y no me dejas a mi también intentarlo, me lo dijiste hace rato, pero no dejas que tal vez yo intente por ahora esto y tu después te des la oportunidad si así lo deseamos, pero deja de decidir desde antes.

—¿Qué es lo que cambiaría?, yo te deseo, pero no quiero una relación eso es algo que no va cambiar y no eres tú, son todas las mujeres del mundo, no quiero volverme a relacionar con alguien, no quiero volver a eso, nunca más quiero eso—comenta serio, me acerco y me siento sobre sus piernas.

—Tal vez es algo que yo tampoco desee ahora, la última vez me rompieron el corazón, las ultimas relaciones que he tenido no han resultado del todo exitosas, y cuando intento darme la oportunidad con otro no puedo, apareces tú una y otra vez.

—¿Yo?, ¿Por qué?

—No lo sé, solo sé que lo haces, eso es lo que importa, y ahora solo te puedo pedir que dejes que esto que sea lo que sea que tenemos siga hasta donde los dos queramos.

—No creo que sea lo correcto—declara enseguida sin escuchar lo que le digo.

—A veces incluso lo correcto resulta no ser verdaderamente lo correcto al momento de realizarlo, en una noche de borrachera parecía lo correcto, irme a casa de un hombre que conocí, estar a punto de acostarme con él hasta el momento en que íbamos a pasar al siguiente nivel me di cuenta de que no lo era y pare todo estando en ropa interior, seguimos con besos y caricias toda la noche pero simplemente no me podía acostar con él, no era lo correcto aunque en un momento lo parecía, y sin embargo en un día contigo, tuve una opinión diferente y me acosté contigo y no parecía lo correcto pero lo eres, ¿Entiendes el punto?

—Lo entiendo, yo si lo entiendo, lo que quiero es que tú lo hagas, que te des cuenta de lo que no te puedo ofrecer y no quiero que él día de mañana te despiertes diciendo que eres una prostituta y que te vas, no como la última vez.

—No pasara de nuevo, ahora si entiendo todo.

—¿Estas cien por ciento segura?

Eso sí que era difícil de responder, tal vez en el fondo de mi conciencia no estaba segura de lo que me estaba pidiendo o no quería estarlo, pero en la actualidad la vida es de quien la toma, o al menos eso era lo que quería pensar antes de asentir.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Hola chicas, disculpen el atraso del capítulo pero por una razón u otra no lo podía terminar, espero que lo hayan disfrutado y que les haya gustado mucho, no me queda más que mega agradecer todos sus cometarios apoyándome cuando pensé que me tendría que retirar todo el semestre, por suerte no fue así y aquí estoy de vuelta.

Disculpen si se me fue una falta de ortografía, mi beta ahora está un poquito ocupada y no sabe hasta cuando podrá regresar, lo checo con una página pero no es muy buena, y para las que no les salía las cuentas de con cuantos había estado Bella, ahí está su respuesta, con Alec no se acostó.

Mil gracias a todas por darme la oportunidad y leerme, sin más por el momento, les dejo aquí sus respuestas:

lizdayanna: Bueno aquí esta literal hasta que pude y bueno como vemos las cosas ya se arreglaron.

jupy: sin duda creo que lo están haciendo, ¡por fin!.

Jimena: Gracias, y pues no aquí está el nuevo capítulo.

Alejandra: Aclaro lo que paso, creo que eso es bueno y que esta aceptado que no actuó bien, démosle un poco de crédito.

Pera l.t: Gracias por darme la oportunidad, y pues sí así es Bella pero va cambiando.

Tata XOXO: Bueno vemos que sí, unas horas en la cárcel, solucionaron todo.

Cary: Bueno creo que en este capítulo se aclararon las cosas ambos, espero que eso sea suficiente por ahora.

Yoliki: Espero que esto te deje más tranquila.

bbluelilas: de nada, espero verte de nuevo en este.

miop: Bueno ya vimos, ir a visitar a su ex novia muerta, sí que requiere de ayuda para no volverlo hacer.

Vanina Cantamutto : Aquí tienes un nuevo capítulo y esperemos estar pronto de vuelta.

patymdn: Al menos lo de Edward ya lo decidió, ahora falta saber que va a pasar con Alec.

Merce: Bueno ya sabemos que le paso y hablaron, espero que por ahora sea suficiente.

Bueno chicas mil gracias y espero que les haya gustado, confió en estarlas viendo pronto.

XOXO

Bere.