Los personajes le pertenecen a la genial SM y no a mí, la historia sólo es de mi cabeza que divaga.
Grupo en Facebook Fanfic. La chica invisible.
Capitulo diez.
Bella PVO
El sonido de una llamada entrante de mi celular, me trae de vuelta a la realidad y me hace abrir los ojos para darme cuenta que la habitación sigue obscura, me comienzo a estirar al darme cuenta de que aún debe de ser de madrugada todo sigue obscuro, el teléfono deja de sonar y me comienzo a poner de pie, comienzo a alejar la sábana para dejar de cubrirme con ella, mi paso torpe y la sabana enredada al cuerpo, me llevan directo al suelo, donde puedo apreciar el reloj digital que se encuentra a lado de la cama con facilidad, al intentar levantarme de prisa por ver la hora, regreso al suelo con un sonido que se aumenta por mi jadeo al golpear el suelo, Edward se remueve en la cama pero no se levanta, eso me molesta un poco, enseguida como puedo desde el suelo comienzo a jalar mi ropa para poder vestirme enseguida y salir corriendo ya que esta vez llegare tarde al trabajo y lo que menos deseo es darle más pretextos a Mickey para que moleste.
—Bella, vuelve a la cama—ordena Edward aun no tan despierto como yo mientras regreso a ponerme de pie.
—No puedo, es demasiado tarde, no voy a llegar al trabajo a tiempo.
Me comienzo a vestir tan rápido como me es posible, en este mismo momento el pantalón decide atorarse en mi pantorrilla, maldigo mentalmente para no despertar a Edward mientras sigo subiendo mi pantalón, aun solo con el sostén veo primero mis tenis y me los calzo tan rápido como me es posible que me entren estando aun abrochados, comienzo a sentir el estrés correr, estoy al otro lado de la ciudad de mi trabajo, siento las manos de Edward en mi cintura y me jala con el hacia la cama, suelto un pequeño grito ahogado mientras siento sus labios en mis hombros.
—Relájate, ahorita llegamos a tu trabajo, te llevo en mi coche.
—Te recuerdo que te quitaron el coche por manejar en estado inconveniente.
—Lo sé, pero no es único que tengo, solo que no me gusta demasiado usa el otro que tengo pero en un caso como este es necesario, así que respira, en un rato más nos vamos.
—No Edward, eso es muy irresponsable, así que no ahora mismo me voy.
—Vales la pena para afrontar el riesgo, así que relájate y regresemos a donde nos quedamos anoche.
—No lo sé Edward, es arriesgado.
—No va a pasar nada mientras nadie nos encuentre conduciendo sin licencia, así que relájate.
Sus labios se posicionan en los míos y comienza un beso apasionado, su mano pasa por mi barbilla, baja por mi cuello sigue su camino por en medio de mis pechos, mi abdomen hasta llegar al pantalón y abrir el primer botón mientras mis manos se posicionan sobre las del él para impedir el avance de sus movimientos, siento que sonríe y termina nuestro beso con la simple unión de nuestros labios.
—¿Se puede saber qué es lo que pasa ahora?
—Sí, que al menos me tengo que bañar, es suficiente con llegar con la misma ropa del día anterior para que también llegue sin bañar, así que déjame ir.
Me vuelve a besar como de reconocimiento y me deja ir, me desnudo rápido para poder ir a bañarme eso de ponerme la misma ropa no me termina de agradar pero es peor llegar sin bañar, va a ser bastante obvio que dormí con alguien y que ni siquiera llegue a casa, solo espero que mi padre no se haya dado cuento porque él tampoco llegara, eso es lo único que me interesa porque para él no es importante la edad ni que yo lo mantenga a él, sino que no me comporto como una señorita decente.
Al salir de bañarme encuentro una de las camisas de Edward sobre la cama pero ni un rastro de él, la tomo y me la mido, me doy cuenta de que me queda bastante grande pero es mejor llega con algo así que exactamente con lo mismo del día anterior, así que la tomo e intento dar un estilo que algún día vi en Internet, por mi inutilidad no logro hacerlo así que simplemente me la sobrepongo sobre la camiseta que traigo puesta, al salir del cuarto el olor al desayuno me recibe de muy buena gana y mi estómago comienza a hacer sonidos que hace ver que estoy hambrienta.
Al llegar a la cocina, encuentro un plato servido, me siento enseguida y comienzo a devorar todo al ver que falta media hora para llegar a mi trabajo, aunque no creo que un domingo a las siete de la mañana haya demasiado tráfico no es algo a lo que me desee arriesgar, Edward al verme sonríe y niega con la cabeza.
—Eres incorregible, no puedo creer que después de que te diga que te voy a llevar sigas con prisas.
—Eso de llegar a la hora que sea es para el hijo del dueño, uno que si tiene jefe no se puede dar ciertos lujos.
—Ok en eso tienes razón, pero no es lo que yo quisiera hacer realmente, me gustaría estar haciendo otra cosa que trabajar en la empresa familiar.
No comento nada más sólo termino y me levanto para ir por mis cosas, Edward niega con la cabeza y me sigue hacia la salida, enseguida que salimos parece que siento todas las miradas sobre mi como si las personas que pasan las cuales siento que son una multitud aunque en realidad son como dos, supieran lo que hice de dormir en otro lado que no fuera mi casa, eso aunque para medio mundo sea de lo más normal para mí no es así, caminamos hasta el elevador y enseguida Edward nos manda hasta el sótano del edificio mientras me encamina hacia un coche de lujo que se encuentra al final del estacionamiento, desactiva la alarma y enseguida me indica que me suba, pero me quedo pasmada observando el coche y acaricio su pintura como si en algún momento fuera a desaparecer.
Edward me abre la puerta como un caballero aunque siento en el fondo que es para que ya me suba, me siento y en ese mismo instante quiero bajarme, sus asientos de piel, el olor del coche y esa sensación de que estoy fuera de lugar se incrementa mientras avanzamos por el estacionamiento y las miradas de la gente que está llegando de la fiesta o que igual que yo va de salida al trabajo se quedan clavadas en la reluciente pintura negra, su elegancia destaca entre las calles, esto solo me hace ver que no sé qué es lo que hago en la vida de Edward porque él es todo lo contrario, mientras yo trabajo como una simple empleada, él cuenta con una carrera es hijo del dueño y yo en comparación de eso simplemente soy una empleada de la que pueden desistir con facilidad, me sonríe pensando que sigo preocupada por la entrada, espero que en mi cara no se refleje lo poca cosa que me siento; al llegar a la cafetería no encuentro cual es la manera correcta para despedirnos, un beso en la boca significaría que realmente estamos en una relación y yo sería la primera en incumplir el trato de la noche anterior, mientras que una simple despedida de "adiós" no la considero la correcta por el hecho de quitarle demasiada importancia a lo que pasa entre nosotros y un beso en la mejilla no es suficiente porque eso es de amistad, y definitivamente uno no se acuesta con los amigos, al ver el reloj me doy cuenta de que estoy a tiempo.
—Creo que es hora de irme Edward. —no encuentro que decir y me golpeó la cabeza mentalmente.
—¿Cuál es tu hora de salida?, paso por ti y podemos ir de nuevo a mi departamento.
—No es necesario que pases por mí, esta noche si tengo llegar a casa, así que está bien, luego nos vemos.
Me bajo en cuanto me llega la sensación de ser observada en cuanto cierro la puerta del coche veo a Mickey desde la venta de la cafetería observándome fijamente sin quitar la mirada por más que se da cuenta de que lo veo, escucho el coche dar vuelta y me alegro lo que menos necesito es a Edward dentro de mi trabajo, eso solo me haría sentir que somos polos opuestos, nada que ver nuestros trabajos, nuestras vidas, no tenemos nada en común, creo que después de esto no debo de volver a llamarle, no estamos para nada en la misma sincronía, en cuanto llego a los vestidores cierro la puerta con seguro al reconocer los pasos de mi jefe acercándose, enseguida que escucha el broche de la puerta se escuchan los pasos alejarse y respiro tranquila, dejo toda la ropa en mi lugar y salgo a comenzar a trabajar.
—Rápido Isabella, le gente no debe esperar porque tú llegues de un lugar que no es tu casa.
—Acabas de abrir, así que no ha esperado demasiado.
—No importa, tienes trabajo, así que comienza tu turno, no quiero gente floja en mi establecimiento por el hecho de no llegar a tu casa no te justifica para no hacer algo.
—¿Cuál es tu problema?
—Ninguno, simplemente soy observador y me di cuenta de que traes la ropa de ayer claro con la camisa de un hombre para disimular pero no lo haces bien.
—Creo que mi vida privada y donde duerma o deje de hacerlo no es de tu incumbencia.
—Así es, así que es mejor que te pongas a trabajar antes de que eso sea una buena excusa para desistir de tus servicios.
Me comienzo a poner enseguida en marcha mientras siento como su mirada no se separa del trasero, me molesta la impotencia que siento al no poder reclamarle nada porque no está agrediéndome precisamente, como era de esperance simplemente inventa clientes para presionarme por el hecho de que me quiere fuera de aquí desde que lo rechace, su actitud se me hace tan inmadura, me comienzo a acomodar el mandil para atender a los clientes junto con mi libreta y mi lapicero para anotar los pedidos, enseguida nos saludamos todo el personal y llega el primer cliente a las instalaciones, un ligero escalofrío se hace presente, en cuento doy la vuelta me doy cuenta de que justo lo que no quería que pasara esta mañana está sucediendo, Edward entrando por la puerta principal del establecimiento, como la única mesera tengo que ir a atenderlo como si fuera cualquier otro cliente, mientras me acerco me siento cada vez más humillada por su presencia, como si este lugar fuera digno de él.
—Hola buen día, ¿qué le podemos ofrecer para tomar? —pregunto enseguida sin darme cuenta de que aún no le entrego una carta.
—Me puedes ofrecer esta tarde, eso me encantaría.
—Estoy en mi trabajo al cual no debiste de a ver venido, así que pide algo—comentó en voz más baja para que nadie nos escuchen.
—Sin el menú dudo poderlo hacer.
Maldigo un poco fuerte que escucha y se ríe, enseguida regreso al lugar donde están todos y agarro varios para traerlos en una de las bolsas para poder hacer mejor mi trabajo, en cuanto las tomo me doy cuenta de que mis manos tiemblan al tener aquí su presencia, regreso enseguida y se lo pongo enfrente, su mano agarra la mía y le sonrió en cuanto él lo hace.
—Antes de que te bajaras se me olvido decirte algo muy importante y es lo sexy que te vez con mi camisa, aunque se podría decir que eso es con ropa no quiero imaginar que será sin ella.
—Por favor guarda la compostura—enseguida que lo digo siento como mi cara se comienza a calentar por el hecho que sé que en el fondo lo dice enserio—, sería mejor que me dijeras que es lo que desea tomar o aún mejor sería que te retiraras de aquí. —casi susurro y sonríe.
—¿Me estás corriendo de tu trabajo?
—Realmente dime a que viniste, este lugar no es para alguien como tú.
—Desde aquella vez que llegaste a la oficina con este uniforme había tenido el ansia de saber dónde trabajabas y bueno hoy fue un buen día para averiguarlo y deseo un café y ahora te encargo más porque veo a tu jefe molesto.
Enseguida que volteo la mirada de Mickey no tiene igual, es de puro coraje y su cara está completamente roja, enseguida me dirijo a la cocina para pedir la cafetera y poder servirle su café, cada movimiento que hago lo siento segunda por dos miradas, eso hace que mi torpeza se incremente, en cuanto regreso a la mesa de Edward me alegro de que entren otros clientes y lo dejo enseguida sólo para atenderlos al ser frecuentes enseguida piden y eso me impide alejarme pronto en otra ocasión de Edward.
Al regresar con él lo siento molesto y enseguida me da su orden y no comenta más, el regresar a la cocina es un enorme alivio mientras espero los pedidos estén listos comienzo a hablar con una de las compañeras mientras mi celular comienza a vibrar y cuando quiero contestar enseguida se apaga, maldigo el anoche estar tan ocupada en otras cosas que no me dejaron razonar el que necesitará cargar mi teléfono para esta mañana, suspiro y solo espero que fuera mi hermana con sus llamadas matutinas, es lo único que espero, me quedo esperando las comidas mientras platico con una de las compañeras de cocina, la puerta de la oficina de Mickey se azota y se escuche que tira algunas cosas de su escritorio, ninguna comenta nada mientras me entrega los platos, enseguida los dejo en las mesas y Edward no me habla por estar atendiendo su teléfono, me alegra y me alejo.
Al terminar de comer Edward enseguida me llama y le entrego la cuenta, siento la mirada de Mike sobre nosotros, finjo no sentirla y sigo esperando a que Edward pague su cuenta mientras me sigue hablando de esta tarde, enseguida me niego y paso a la caja para cobrarle, en cuento regresa me deja cincuenta dólares en el mandil, se levanta y me besa de manera apasionada, otros comensales se comienzan a aclarar la garganta y el coro de "IU" de unos niños no se hace esperar, en cuanto detecto esto me separo enseguida de él y se va con una enorme sonrisa.
—Isabella a la oficina—me grita Mike.
—Hay gente que me requiere. —argumento mientras me limpio los labios con discreción para evitar el labial corrido.
—¡Ahora! —Su tono de voz me da a ver que es una orden, en cuanto entro cierra la puerta—, Así que Edward Cullen es tu amante.
—¿Tiene algo de relevante para mi trabajo eso? —pregunto con desconcierto.
—Para nada, de hecho es muy interesante saber porque no quisiste nada conmigo, es obvio que ibas por más dinero del que yo tengo, solo te diré una cosa…
—Mira Michael si no es de trabajo creo que no tenemos nada de qué hablar.
—Está bien, difícilmente vas a quitar de mi mente que eres una interesada pero está bien… aunque solo me queda una duda, ¿paga bien Cullen?
—¿Qué? —pregunto fingiendo que no escuche lo que quiso decir.
—Sí, que si paga lo suficiente por acostarte con él, de otra manera no encuentro una manera lógica para que este contigo, tú eres como… poca cosa para él.
Me quedo pasmada unos segundos procesando el que me llamo prostituta, me pongo a respirar profundo contando hasta diez para no ir a soltarle un buen puñetazo en la cara que tendría bien merecido.
—No lo creo verdad, sí así fuera no estarías aquí trabajando y siendo humillada con esta platica, gracias eso responde todo, solo comento que deberías de cobrarle mejor en lugar de que sea todo gratis. —cierro y abro las manos para comenzar a retomar el pensamiento de no golpearlo.
—Para tú información somos pareja—miento lo mejor que puedo para parar de esa manera sus estupideces.
—Pues deberías de buscar el no ser la otra porque con el dinero que tiene te debiera de sacar de trabajar en lugar de dejarte hacer esto.
—Me parece una falta de respeto tus comentarios, voy a seguir en mi trabajo que es lo único que nos debe de importar a ambos.
—Con eso aclaras todas mis dudas.
Salgo de la oficina incluso con dolor de gastritis de lo mal que pusieron sus comentarios, intento atender a los clientes como si no hubiera pasado nada, sé que ellos no tienen la culpa de la provocación de un tipo ardido porque no quise nada con él, pero en el fondo considero que tiene algo de razón si realmente tuviera interés en mi como algo más, creo que sería diferente a la hora de tratarme, aunque claro ya me presento con su familia, no es que cuente como algo realmente importante cuando lo único que se dijo en ese lugar fueron mentiras, tal vez solo lo hizo para encubrir a alguien más y a mí me usa cuando no la ve, tal vez… diablos tengo que dejar de pensar y solo concentrarme en la salida de este trabajo, y pensar en lo único que deseo hacer es llegar a la casa a descansar y dormir por un par de horas antes de ir al otro trabajo, solamente deseo que lo que dijo Mike deje de rondar mi cabeza por tan solo unos minutos por lo menos.
Me concentro en mi trabajo para no estar pensando totalmente en lo que dijo mi estúpido jefe que es al fin un vil tipo que está dolido por lo que sucedió en la noche aquella en el bar, no le tomo importancia y me concreto en dar el mejor servicio que puedo para no provocar algún regaño absurdo de mi jefe, así que me concentro en mi trabajo no deseo pensar en otra cosa que no sea los clientes, porque con forme pasa el día me doy cuenta de que al llegar a mi casa también tendré problemas por el hecho de no llegar a dormir si es él lo hizo, eso me tiene un poco angustiada aunque no demasiado, me intento tranquilizar pensando en otras cosas pero el tener el celular sin batería no ayuda mucho, cuando da la hora de mi salida me exigen quedarme a doblar otro turno porque mi compañera que va a faltar, así que al terminar el siguiente turno estoy realmente demasiado cansada, al salirme cambio con rapidez y me dirijo a mi siguiente trabajo, agradezco tener otro uniforme en el establecimiento.
El ni siquiera tener tiempo para dormir no me ayuda nada, siento que me voy a desmallar en cualquier momento del cansancio al salir de mi siguiente trabajo, me arrastro hasta el taxi que pedí al salir, me despierto cuando el conductor llama para avisarme que ya llegamos, en cuanto pago me bajo con paso lento y arrastrando los pies hasta la casa, me llama la atención el que no esté ninguna luz encendida porque se supone que ahora mismo Charlie debería de estar aquí, no le tomo demasiada importancia lo que más quiero es dormir, la noche anterior no fue como una noche relajada, aunque si dormí también me canse demasiado ya que Edward tenía la idea de aprovechar bien la noche anterior, el terminar mi turno de ocho horas en la cafetería y de cuatro en el bar, no podía más, entre y cierro la puerta, subo las escaleras con desgano hasta que veo que la luz de mi cuarto está prendida, enseguida me pongo en guardia para tener el enfrentamiento con Charlie.
En cuanto veo hacia mi cuarto me encuentro a Charlie en la puerta parado viéndome fijamente mientras cruza los brazos, enseguida me pongo en guardia para prepararme con su reclamos, camino con un poco más de fuerza para que no crea que estoy débil de alguna manera, me dispongo a ponerme frente a él me ve con reprobación, no me deja decir nada cuando siento el golpe que lleva directo al suelo, caigo rápidamente al suelo, me quedo tirada intentando recuperar del golpe inesperado, mientras se agacha tan rápido como puede y me toma la cara con fuerza.
—Debes de entender algo muy importante, sigues siendo una hija de familia y debes de llegar a dormir, no eres una prostituta, si lo vuelves a hacer, no responderé, esto va a hacer lo mínimo que te va a pasar.
—Te guste o no soy mayor de edad y puedo hacer lo que quiera. —reclamo enseguida y me suelta la cara.
—Está muy bien pero no mientras vivas bajo mi techo.
—¿Tú techo?, tengo que pagar tus deudas, he pagado más de esta casa que tú…
—Ni comiences Isabella, que esto se puede poner peor.
Comenta mientras se levanta y enseguida me intento levantar pero no puedo hacerlo con la rapidez que quisiera, enseguida que me levanto escucho la puerta de su cuarto cerrarse, me levanto muy dolorida y enseguida voy a mi cuarto, no es que este bien lo que hizo pero entiendo él por qué, en cuanto llego a mi cuarto también cierro la puerta con seguro y me pongo mi pijama mientras pienso en todo lo que paso hoy, las palabras de Mike se comienzan a hacer presentes y no entiendo él porque conoce a Edward.
La mañana llega demasiado rápido, enseguida me levanto de la cama sin tener el deseo suficiente para hacerlo, me pongo a andar hacia el baño para bañarme, en cuanto entro a este para lavarme primero la cara pensando que así puedo eliminar un poco del mucho sueño que tengo, cuando cierro la puerta las voces me llama la atención, al vivir sola con mi padre hace que la privacidad no sea algo que conozcamos demasiado, me comienzo a despertar y a poner atención a lo que está diciendo porque algo me dice que no está bien lo que está haciendo.
—Te digo que está a mi nombre tienes que confiar en mi—, escucho la voz de mi padre casi llegando a la molestia, se queda callado, supongo que la persona está contestando—, no mi hija no tiene nada que ver, es simplemente que es algo entrometida. —Me pongo a escuchar más atenta—te veo esta noche, tú no te preocupes y te llevo eso.
Esa llamada no deja de resonar en mi cabeza mientras pasa toda la semana, no entiendo en que es lo que no tengo que ver por el hecho de que soy la única que vive aquí con él, me quedo sin entender bien que es lo que pasa pero dejo pasar el comentario y seguir con mi intención de bañarme abriendo la regadera enseguida que escucho que termina la llamada para que no se dé cuenta de que estaba escuchando su llamada y poder seguir pensando que es lo que está pasando en este momento, sigo con mi rutina diaria para continuar con mi vida como si no pasara nada, no me tengo a penar demasiado en lo que está pasando con esa llamada de mi padre, lo que me comento de Edward, prefiero pensar en otras cosas menos importantes que en vez de estarme atormentando con cosas que ni siquiera entiendo.
Ignoro todo eso para seguir con mi rutina normal, me enfoco sólo en eso, ni pude dormir demasiado profundo preguntándome demasiado cosas por Edward y las cosas que no termina de decir, esa preocupación constante por estar alejado de su familia, sus extrañas manías de la noche que pasamos juntos me deja en duda de lo que está pasando y de lo que dijo Mike de que soy una prostituta y aun no me doy cuenta o no lo quiero ver, comienzo a pensar en diferentes cosas que no me hacen bien, sobre todo al ver las notificaciones de mi celular y que no aparezca ningún mensaje de Edward, no es que espere la declaración de amo como le dije pero a veces me gustaría un poco de interés.
Bloqueo mi teléfono desganada por el hecho de no encontrar nada de lo que realmente me interesa ver y me decido a ir enseguida a la cafetería y comenzar a contar los minutos que me faltan por salir de ese lugar antes de iniciar mi turno, si tan siquiera no existiera la deuda de la casa yo podría renunciar durante un tiempo a hacer doble turno pero eso por ahora me es imposible de hacer, me resigno mientras entro por la puerta trasera del establecimiento, al ver a Bree enseguida corremos a abrazarnos, llevamos mucho tiempo sin vernos.
—Bella, amiga, cuanto tiempo sin verte, te extraño.
—Yo también—enseguida nos soltamos y nos damos un par de besos en el cachete—, ¿cómo has estado?
—Eso no importa, me enteré de que ayer discutiste con el jefe—hace una señal militar y sonrió de lado—, ¿qué fue lo que paso?
—Nada importante ni fuera de lo común, como siempre se mete en cosas que no le importan, así que no te preocupes, no pasó nada importante.
—Si lo pasó amiga, él está diciendo que eres una prostituta, todos lo estamos ignorando por el hecho de que sabemos su historia pero está muy furioso, ¿qué hiciste? —pregunta picara, mientras tienta mis costillas y me quejo enseguida.
—Te cuento a la salida, porque ahora viene para acá y enseguida nos va a mandar a trabajar.
Ni siquiera nos voltea a ver, solo da la orden de que todos pasemos a trabajar, enseguida nos ponemos en turno mientras nos damos breves descansos para hablar un poco, le cuento un poco de lo que está sucediendo con Edward y como Alec no se ha comunicado en todo este tiempo, así que niega con la cabeza y los llama idiotas, creo que eso se ve influido por el hecho de que está peleada con Diego, la cantidad de gente que tenemos no nos deja cotillear demasiado pero nos damos tiempo suficiente para hablar ya que al salir enseguida tengo que irme al otro trabajo.
Mi turno se da sin demasiadas dificultades, algunos clientes difíciles, otros que no se sienten satisfechos pero dentro de todos los problemas sale todo bien, lo que menos necesito ahora es un reporte con el jefe, y aunque no solo terminaría siendo una prostituta si no también una mala empleada a la cual se le exigiría un mejor trabajo, este al parecer no pinta como un muy bien día pero al dar mi hora de salida puedo respirar tranquila, el retirarme a descansar es un alivio, para cuando pongo un píe fuera del establecimiento reconozco la camioneta de Alec en el estacionamiento trasero, en cuanto me vislumbra se baja de la camioneta y sonríe mostrando alegría en sus ojos, me incomodo un poco por el hecho de que se supone que "ahora estoy con Edward" aunque no es nada formal no me agrada la idea de engañarlo aunque técnicamente no sea así porque lo que tenemos es nada, pero yo no lo puedo ver así.
—Te extrañe pequeña—comenta mientras me abraza y me da una vuelta en el aire—, siento no haberme comunicado en este tiempo, pero vaya que te extrañe.
—Alec, no te esperaba. —es lo único que encuentro correcto para decir en este momento.
—¿Solo vas a decir eso?, no un té extrañaba, me hiciste falta, pensé que habíamos avanzado un poco, ¿no íbamos en algo más que una relación de una simple salida?
—En toda la semana que te fuiste ni recibí ninguna llamada o mensaje, pensé que te habías olvidado de todo.
—Estuve demasiado ocupado, pero no te preocupes eso ya paso, ahora soy todo tuyo y para demostrártelo ven—me agarra de la mano y me jala hacia su auto—, tengo algo para ti y ahora vas a elegir a donde iremos a cenar.
—Creo que eso no es posible, estoy cansada, mejor hablamos…
—Nada de eso, solo será máximo una hora y media, solo para ponernos al día de los hechos que han pasado y no me interrumpas, esto es para ti—me entrega un ramo de rosas con tres colores diferentes, roja, blanca y rosa.
—Alec de verdad mi ida ha sido demasiado pesado, lo único que deseo es estar en mi casa.
—Ok entiendo—en ese momento me doy cuenta de que soy un poco cortante y me siento mal.
—¿Me puedes llevar a mi casa y hablamos en camino?
—Por supuesto hermosa, súbete.
Enseguida me abre la puerta y me ayuda a subirme a su camioneta, en cuanto entro al auto siento la diferencia de cuando entro al auto de Edward, este me intimida menos y lo siento más acogedor más a donde pertenezco pero al ver a Alec no siento lo mismo que me pasa con Edward es muy diferente, con Alec es el saber que todo está bien y que pertenezco aquí y esto es lo correcto a diferencia de Edward que es esa sensación de poder ser otra persona diferente a lo acostumbrado y a explorar una parte de mí que no conozco y eso es lo que hace que Edward sea tan importante en mi vida.
—¿En qué piensas hermosa? —pregunta Alec mientras pone el coche en marcha.
—Nada, es solo cansancio que me hace parecer distraída— miento al no darme cuenta de que estaba tan perdida en mis pensamientos.
—Sabes que me puedes decir lo que sea, ¿quieres hablar de algo en especial?
—No, inicia tú y cuéntame cómo te fue en tu viaje.
Mientras habla de su viaje y su experiencia todo lo que aprendió, aprovecho para desviar mis pensamientos para hablarle de que esto que nunca inicio como tal debe de parar, estoy con Edward y aunque no sea nada formal se le debe un respeto de no estar con otra persona, eso hace que mis manos comiencen a sudar al por mayor no me gusta hacer frente a esas platicas incomodas; Alec para el coche frente a la casa y no me doy cuenta en que momento su plática paro por adentrarme en mis pensamientos, eso me avergüenza por el hecho de que según yo estaba soltando uno que otro "amm" o "aja" cuando correspondía.
—No has escuchado ni una de las palabras que he dicho, me puedes decir, ¿qué es lo que pasa?
—Disculpa, es solo que…
—Sin pretextos, dímelo ahora, no estás normal.
—Alec no es como decirte esto…—me pongo más nerviosa y volteo hacia enfrente sin poner atención al paisaje si no sólo para desviarme de su mirada.
—Es mejor que lo digas con todas sus palabras y no hagas esa mala actuación de preocupada, creo que no te queda y estas usando de pretexto mi ausencia esta semana, di la verdad.
—No es una mala actuación no sé como decírtelo, es solo que hay un hombre en mi vida y aunque no sea nada formal entre él y yo no me parece bien el salir contigo también, es solo eso, no puedo tener dos hombres en mi vida, me parece una falta de respeto.
—¿Cuánto tiempo llevas con él?
—Eso no es importante, es solo que no deseo hacerle daño a ninguno de los dos.
—¿Cuánto? —pregunta muy molesto. —¿Qué tienes con él?
—No es nada importante formal, solo no puedo seguir en lo que alguna vez llegamos a tener, eso no es correcto.
—Solo espero que de verdad ese hombre sea bueno para ti, pero una cosa antes de qué te vayas Bella…
—Dime.
—Olvídalo no es importante, con lo que dije fue suficiente.
—Lo siento, mi intención nunca fue…
—No digas nada y por ahora es mejor que dejes las cosas así.
Me bajo del coche sintiéndome realmente mal al ilusionar una persona y no poderle dar lo que tenía pensado, pero creo que es de entender mi postura, siempre hay quien puede tener mayor valor en tu vida y para mala suerte de Alec ese es Edward, aunque sé que no es el indicado para mi es lo que necesito en este momento, me meto con las flores que me llevo Alec y las meto a mi cuarto para que nadie más que yo las veo ya que las vacaciones de Vanessa se acercan y no quiero preguntas incomodas, me siento ya muy mal para dar más explicaciones.
…..
Dejo pasar el tiempo, un mes se me hace suficiente para pedirle de nuevo perdón a Alec por la discusión de esa noche, ahora si me deja de buscar, cuando tengo tiempo lo intento buscar en su bar pero ni me atiende o finge que no se encuentra en el lugar, aunque sea egoísta lo necesito en mi vida como amigo y es lo que le escribo en diferentes mensajes, sé que es una manera muy baja de querer a alguien en tu vida y un insulto después de a verlo hecho creer que podía a ver algo entre nosotros pero no era ésa mi intención, solo que como en todo siempre hay prioridades y siempre va a ver alguien más arriba en la escala de personas importantes para ti y para su desgracia Edward estaba muchos escalones más arriba que él, me siento mal por esa situación y es lo que hace que quiera seguirlo buscando.
Mi tiempo se reduce a mi trabajo, Edward, mis amistades y la búsqueda de este hombre el cual no piensa levantar el teléfono en mucho tiempo, después de dos largas semanas de buscarlo sin parar, me rindo y me doy cuenta de que debo dejar de que sane un poco más en especial después de recibir ese mensaje en el cual deja muy claro que él buscaba algo muy diferente conmigo, eso me hace sentir peor y muy mala persona que esto se queda opacado cuando decido ir de fiesta con Bree para olvidarme un poco de todo, Edward tampoco ha estado en la mejor disposición del mundo, de hecho en muy pocas ocasiones lo he visto desde que pasamos la noche juntos, eso me hace pensar que el si realmente solo busca sexo, no es que lo desmienta mucho el buscarme los fines de semana para que los pase con él, aunque algunas veces solo vamos a cenar y hablamos, me hace sentir una dama de compañía, no más que eso.
Cuando Vanesa viene de visita por sus vacaciones se ríe en cuanto le cuento lo que siento que me hace Edward, ella no lo considera así, al menos me hace reducir un poco la presión mental que traigo, me relajo al saber que al menos tendré su distracción por más de un mes aquí, aunque no ayuda demasiado que ella este con su novio, que ella sea mejor para conservar un hombre que yo, eso no me ayuda a sentirme mucho mejor con la relación que tengo con Edward y me hace sentir menos que una dama de compañía, creo que al menos ellas las buscan más seguido ya que bien puede pasar una semana sin buscarme sin problemas y a la siguiente regresar como si nada, pero si esto va a ser así, ambos podemos jugar a lo mismo supongo, solo tengo que mentalizarme que tengo que cambiar también de esa manera dejándome de importar que no me busque un mucho tiempo, como lo es ahora que en toda la semana anterior no tuve ni una señal de humo de él y después se aparece como si nada y yo dé estúpida caigo enseguida, ahora es necesario que cambie esto para que la balanza se equilibre.
Con esta nueva mentalidad por una semana me decido que esta esta noche en lugar de esperar que el me busque como siempre lo hago sino que esta noche decido ir a buscarlo sin avisar, sospecho que está con otra porque sus búsquedas han sido menos seguidas y pienso que si yo respeto él no estar con alguien más el también debería de hacerlo, así que saliendo del bar decido darle una visita sorpresa, cuando abre la puerta me sonríe y me hace pasar enseguida, en ese momento me comienzo a sentir un poco mal por el hecho de sospechar de él tal vez en el fondo solo siento que está con otra por las intrigas de Mike y decido disiparlas estando con él una vez más, ésa es mi muestra de confianza.
—Realmente no te esperaba esta noche—comenta mientras entro al departamento.
—Yo tampoco esperaba venir, pero Vanessa no va estar en la casa, así que decidí venir a matar el tiempo.
—¿Cómo deseas matarlo? —pregunta alzando una ceja mientras comienzo a abrir mi camisa.
Lo hacemos en el sofá antes de irnos a la cama, Edward se ríe en cuanto me pongo la ropa interior como cada vez que estamos juntos.
—Parece que no te acostumbras a que te vea desnuda.
—No para nada y es mejor así, ¿no crees?
—Hablando de eso de costumbre, te tengo una propuesta.
—¿Cuál? —pregunto intrigada regresando a la cama acostándome con los pies en la cabecera igual que él.
—Mira Bella, somos exclusivos lo sé, mi familia cree que eres mi novia y que todo va bien y lo considero así, la pasamos realmente muy bien juntos así que pensé en algo que a ambos nos favorecería.
—No entiendo a donde te estás dirigiendo.
—A eso voy, espera pequeña saltamontes—comenta mientras se posa sobre mí y comienza a besarme distrayéndome, comienza a bajar besando mi cuello, mis hombros y muerde mi pecho sobre el sostén—, en el testamento de mi abuelo hay una pequeña y molesta cláusula para recibir su herencia y se trata de que me tengo que casar para recibirla.
Me comienzo a perder mientras sus besos bajan hacia mi estómago, no creo que sea una buena propuesta por el hecho de que comienza a prendar, sabe que dejo de pensar con coherencia cuando hace esto; sus besos bajan hacia mi estómago donde tengo un moretón algo grande de la última pelea con Charlie, lo besa causándome un pequeño dolor y sigue bajando hasta mis caderas, me besa sobre la braga y baja a mis piernas, las cuales también tienen estragos al llegar a la rodilla regresa a mi boca y me besa con pasión dejándome casi sin aliento.
—Creo que esto ya lo había comentado, pero estoy cansado de trabajar en el negocio familiar y esa herencia me liberaría de eso, así que mi propuesta va por este lado—comenta mientras se vuelve a recostar—, la pasamos muy bien juntos, pasamos casi cada fin de semana juntos y así, así que la propuesta es casémonos y ambos nos beneficiamos con la herencia de mi abuelo.
—¿Qué es lo que estás diciendo? —me levanto de golpe y me mareo un poco de lo rápido que lo hago, no puedo creer lo que dice.
—Lo que oíste no te equivocaste, te estoy diciendo que te cases conmigo y de esa manera se podría decir que se paga la deuda y yo me libero económicamente, no es tan difícil de comprender, solo es un matrimonio por dinero como muchos otros, pensé que ya los conocías—comenta Edward como si fuera la cosa más simple del mundo y su tono sarcástico lo entona demasiado bien.
—¡¿Te das cuenta de lo que estás pidiendo?¡
—Sí, un matrimonio sin amor simplemente por dinero, en lugar de amor simplemente sería sexo y buena compañía, una muy buena propuesta y así tus deudas quedan pagadas y yo obtengo mi herencia, se me hace bastante favorable para ambos, solo sería un año o dos y nos divorciamos y cada quien sigue con su vida, y obviamente obtienes un porcentaje de la herencia.
—Sé que nuestras ideas son diferentes, pero una cosa es tener sexo de vez en cuando y otra muy diferente es casarnos, eso no va en las mismas oraciones Edward, estás muy equivocado, el matrimonio es por amor lo nuestro es por deseo.
—Bella, realmente piénsalo, de otra manera no puedes hacer frente a tus deudas y no es nada de malo, solamente sería vivir juntos y tener sexo más seguido, tendrás cosas bonitas y vivirías lejos de tu padre.
—No Edward, una cosa es engañar a tu familia un fin de semana que hacerlo en un matrimonio—comento angustiada, eso sí sería demasiado para mí, enseguida pienso en pararme para irme pero Edward me lo impide levantándose y tomándome por la cintura.
—¿Prefieres seguir en deudas y vivir con tu padre?, crees que no me doy cuenta de que no llevan una buena relación, Bella he visto los golpes ahora mismo traes las marcas de que te golpea, realmente piénsalo no es tan malo como lo crees, es solo un tiempo, es solo una treta como la que hicimos pero por más tiempo, solo es eso.
—No Edward eso no está bien, es demasiado para mí.
—Te daré tiempo para pensarlo, no te sientas presionada analízalo y me avisas.
Me hace perder la razón al comenzar a besar mi hombro mientras sus dedos se meten bajo mi braga me dejo ir de nuevo por el sexo que tengo con el que realmente es magnífico.
El vibrador de mi celular me hace despertarme de golpe, me doy cuenta de que no era un sueño el escuchar el teléfono vibrar, me pongo a buscarlo a tientas mientras la llamada para y vuelve a llamar enseguida, en cuanto lo encuentro contesto, me da vergüenza que escuchen mi voz adormilada hasta que me doy cuenta de que es de madrugada y es normal, al no reconocer el número me intriga.
—Hola, ¿quién habla?
—¿Señorita Isabella Swan?— esa voz solo me hace recordar la llamada que recibí cuando se accidentaron mis padres.
—Sí, ¿qué sucede? —me siento en la cama tan rápido que me comienzo a marear, enseguida tomo mi cabeza como si así se aminorara el hecho de a verme mareado.
—Es el número de emergencia del señor Charles Swan—en ese momento se me hela la sangre al pensar en lo peor que habría de a ver pasado—, está internado en el hospital general.
—¿Cómo se encuentra? —pregunto casi sin aliento.
—Su estado no es crítico, se encuentra solo muy golpeado, lo encontramos en la calle, pero si será necesario que se presente a firmar unos documentos.
—Ahora mismo voy para allá pero ¿qué tratan?
—Son casi de rutina, solamente necesitamos autorizaciones y una cuenta de seguros.
Me salgo de la cama intentando no hacer ruido para no despertar a Edward, tomo mi ropa y me salgo a la sala para vestirme rápido para irme, me da un poco de vergüenza llegar con mi uniforme del bar, pero supongo que los vecinos de Edward se han acostumbrado a verme salir de aquí algunas mañanas, aunque esta vez sería casi de madrugada, tomo un taxi y me doy cuenta de que voy muy nerviosa porque mi pierna derecha no deja de moverse constantemente hasta lograr desesperarme, al llegar a urgencias me dirijo a la primera enfermera que encuentro y enseguida me manda a esperar, aunque me hayan advertido que no era critica su situación no deja de preocuparme y de traerme malos recuerdos el estar en un hospital se podría decir que odio estos lugares.
—Familiares del señor Swan—comenta un doctor entrando a la sala de espera.
—Soy yo, ¿cómo está mi padre?
—Tranquila todo está bien, solo necesitamos que firme una autorización para una operación urgente.
—¿Operación urgente? —, pregunto confundida, ¿qué no se suponía que todo estaba bien?
—Sí es para reconstruir la parte dañada de la rodilla, ya que el señor tenía un problema y la fractura que sufrió ahora puede afectar más su movilidad.
—Está bien, ¿dónde firmo?, ¿puedo verlo?
—Ahora se encuentra sedado, llego desde la media noche pero no quería que le llamáramos hasta ahora, así que estaría bien que lo viera hasta después de la cirugía, debe de relajarse todo estará bien.
—Gracias, lo sigo para ver lo de los papeles.
Enseguida me indica donde debo de firmar, cuando pasan al quirófano lo alcanzo a ver rápido, va demasiado golpeado, según me dijo una enfermera dijo que lo atropellaron pero dudo demasiado que ésa sea la verdad, intento no pensar demasiado en eso porque me preocupa realmente que sea por una de sus deudas de juego, llamo enseguida a Vanessa para que sepa lo que está pasando solamente, no puede hacer nada es preferible que se quede a dormir, por más que me intento comunicar a su teléfono este me manda directo a buzón, no me preocupo demasiado hasta el amanecer que sale mi padre de la cirugía y sigue sin contestar.
Después de un par de horas mi celular suena con un mensaje de Edward reclamándome por no encontrarme al despertar, le explico que tuve una emergencia no es que nuestra relación de para algo más que simplemente acostarnos cuando alguno de los dos tiene ganas, no me interesa demasiado implicarlo en mis asuntos familiares como él lo hace conmigo, nos involucramos en lo más mínimo, vuelvo a llamar a Vanessa y hasta el tercer timbre contesta.
—Vanessa que estabas esperando para contestar, ¿estabas dormida? —le reclamo en cuanto escucho una respiración.
—Estaba esperando a que llegáramos—contesta un hombre con una voz muy gruesa.
—¿Quién habla? —pregunto un poco asustada, espero que al menos le hayan robado el celular.
—Eso no te lo podemos decir querida, pero si te podemos decir que tu padre es un irresponsable al dejar sola a una niña tan bonita como es tu hermana—ese simple diálogo me hace sentir un terrible escalofrió—, si porque venimos por parte de tu padre a darles una pequeña visita esperábamos encontrarte también a ti, fue una desgracia no hacerlo.
—¿Quién habla?
—Solo te vamos a decir que somos los que haremos que tu padre pague sus deudas porque debe de entender que las deudas son cosas que se pagan de una u otra manera, y debe de entender todo tiene consecuencias.
—…
—Ok querida no queremos asustarte para nada es nuestra intención pero debes entender que éste es nuestro trabajo, el golpearlo no dio la satisfacción suficiente a nuestro jefe, eso de las mentiras no le agradan nada, las odia y nos pidió darme una mejor lección.
—¿Qué mentira?, no entiendo nada,
—Lo que sucede es que tu padre dijo que nos podríamos cobrar su enorme deuda con tu casa, y ¿qué nos damos cuenta?, tu casa está hipotecada y las escrituras ni eran reales, eso no le agrado nada a nuestro jefe quien nos dio órdenes de dos opciones, o nos cobramos con el dinero o con una de sus hijas, ¿tú decides?
—Eso no puede ser, esto es fuera de nosotras, no sabemos nada.
—Eso no le importa, el solo quiere saber que dé una u otra manera va a recuperar su dinero.
—¿De cuento es la deuda?
—Eso ni creo que lo puedas conseguir por lo que veo en tu casa, pero bueno te lo mandare en un mensaje, y con la advertencia de que solo tienes doce horas para conseguirlo o nos quedamos con tu linda hermana.
—Suéltenla, esto no tiene nada que ver con ella.
—Lo sabemos, pero tranquila tienes doce horas, nos comunicamos después.
Me cuelga el teléfono y a los pocos segundos vibra y llega el mensaje del que me estaba hablando, al ver la cantidad me doy cuenta de que mi padre no ha tenido en mucho tiempo una buena racha, comienzo a calcular sobre los nulos ahorros que tengo que no llegan ni a cubrir el diez por ciento de la cantidad que me están pidiendo, mientras realizo mis cálculos mentales me llega una foto de mi hermana amarrada a una de las sillas de la casa, junto con un claro mensaje "entre más tardes, más tiempo estará con nosotros", comienzo a pensar en que es lo que podría vender o hacer algo, pero así vendiera todo lo que queda de valor en la casa no lograría pagar nada, me pongo a mandar mensajes en búsqueda de alguien que me pudiera prestar el dinero pero no dispongo de nadie ya que en todos los lugares tengo préstamos a mi nombre, que yo pago pero que gasta mi padre, mi cabeza comienza a dar vueltas y creo que me puedo desmayar.
Mis manos tiemblan demasiado cuando intento mandar un mensaje diciéndoles la cantidad máxima que podría conseguir, me quedo esperando la respuesta, no tengo mucho que hacer ahora en el hospital, me comienzo a desesperar y salgo del hospital sin esperar el ver a mi padre, simplemente camino hasta conseguir un taxi y me dirijo a la cafetería, mi cuerpo entero está templando, al llegar al lugar supongo que mi cara cuenta la historia porque nadie de mis compañeros me dice nada, al estar frente la oficina de Mike llega Bree y me abraza con mucha fuerza y me tiro a llorar.
—Cariño, ¿qué es lo que pasa?
—Mi padre, mi hermana, la vida está contra mí—comento entre sollozos mientras me abrasa más fuerte.
—¿Qué es lo que sucede con ellos? —pregunta mientras acaricia mi espalda intentándome tranquilizar.
—Mi padre tiene deudas demasiado grandes y lo golpearon y está en el hospital y tienen secuestrada a mi hermana, no tengo ni el diez por ciento del dinero que me están pidiendo, no sé qué voy a hacer, necesito un préstamo demasiado grande.
Dejo de sollozar para que me entienda, me abraza fuerte por dejarla sin palabras e intenta tranquilizarme limpiando con cuidado mis lágrimas, me abraza más fuerte y me ofrece sus ahorros que no son demasiados así que reduce la cantidad de lo que necesito para salvar a mi hermana pero no para el hospital, aunque tengo el seguro no creo tener la cobertura suficiente, en ese momento siento que el mundo se me viene encima, en ese momento la puerta de mi estúpido jefe se abre y nos ve con molestia, Bree me da un beso en el cachete y se va antes de que nos diga algo más.
—¿Qué haces aquí Isabella? —me habla incluso más golpeado de lo usual.
—Necesito hablar contigo. —intento que mi voz suene segura.
Me ve de arriba abajo y me indica con la cabeza de que pase, enseguida se sienta en su silla mientras cierro la puerta atrás de mí, no me gusta nada su actitud prepotente, me sigue viendo de arriaba abajo, dándose cuenta de que no llegue a dormir esta noche a mi casa, ignoro su mirada lasciva mientras avanzo y me siento frente a él.
—Necesito un préstamo muy grande, es urgente, necesitaría hoy mismo cobrarlo si es posible.
—¿Te das cuenta de que es sábado y que eso necesita un proceso? —me habla despacio para que entienda mejor.
—Lo sé pero realmente lo necesito, es una emergencia.
—¿Para qué lo necesitas?
—Ya te lo dije es una emergencia, que sucede es que tengo un problema muy fuerte con mi familia.
—Isabella no puedo está demasiado endeudada, no puedo hacerlo.
—Tengo un problema demasiado grande y necesito de verdad el dinero—casi suplico entre llantos.
—En serio casi me puedes hacer llorar, pero no considero rentable, no lo creo.
—¿Qué es lo que deseas? —pregunto mientras me limpio las lágrimas de frustración y coraje que me hace derramar.
—Iniciemos con que me digas la cantidad que necesites.
Me acerca un papel para darle la cantidad en cuanto la ve su ceja izquierda sube y comienza a negar con la cabeza y se me acerca tomando mi cara entre sus manos intento quitarme y lo logro y se ríe.
— Isabella este préstamo me es imposible dártelo por tres simples razones: no lo tenemos en la cafetería, tienes otras deudas y no lo puedo autorizar—comienza a caminar hacia la puerta supongo que la va abrir pero no escucho el cerrojo— y tercera no ganas lo sufriente para dártelo.
—Sabes que las dos últimas razones no son válidas, ¿Qué es lo que quieres?
—Claro que lo son, ¿me llamas mentiroso?.
—No es mentiroso, es simplemente que te considero que eres muy hábil para no darme lo que quiero sin que tú no obtengas nada, así que simplemente dime que es lo que quieres.
—Me conoces bien—comenta con una enorme sonrisa mientras mueve mi silla para sentarse frente a mí en el escritorio—, claro esto tendría que ser personal, yo te puedo dar el dinero —comenta mientras toma mi cara entre sus manos—, solo que tu tendrías que hacer algunas cosas por mí—comenta mientras baja mi cara hasta su entrepierna.
Me quito con rapidez, y lo veo con odio, su sonrisa sarcástica y estúpida me hace molestarme más, se dirige a la puerta y pone seguro.
—Bueno si no estás dispuesta a abrir las piernas para mí no creo que eso te cause dificultad teniendo en cuanta tu historial. —comenta tomando mi cara más fuerte que la ocasión anterior.
—Eres un imbécil—le escupo mientras intento separarme. —, esto es profesional, no me salgas con tus vulgaridades.
—¿Cuál?, decirte la verdad porque Cullen no estaría por otra razón contigo pero si no quieres está perfecto te quedas sin dinero
Me levanto enseguida que me suelta al terminar de decir sus palabras y me acerco a la puerta y quito el cerrojo enseguida mientras escucho su risa estúpida y sus palabras
—Te crees santa pero no eres más que una vil puta que se cree que tiene clase.
Mis manos dejan de templar y se vuelven puños y me dirijo hacia el escritorio y sin razonarlo demasiado estrello con toda mi fuerza mi puño contra su nariz, se escucha un chasquido y enseguida siento como la sangre comienza a caer, y grita inmediatamente, salgo del lugar.
—Eres una puta, vas a tener que pagar muy caro esto—intenta gritar mientras salgo del lugar y todos se quedan viendo. —Te voy a demandar, esto no se va a quedar así, ¡joder, alguien llame a emergencias!
Me doy cuenta de que el golpe que le di si fue demasiado fuerte, pero me deja más tranquila, creo que con ese golpe deje salir el coraje por todo lo que eta pasando, sobre todo porque ahora mi última opción es Edward y supongo que ya sé cuál va a hacer su condición y es algo que realmente no deseo hacer.
….
Hola chicas, no se después de cuánto tiempo estoy de regreso, de verdad les pido una enorme disculpa, se los prometo que mi vida ha sido un verdadero caos, después de actualizar mi última historia estuve trabajando en vez de cuatro horas como lo había hecho ahora eran seis, iba ocho horas a la escuela, tuve un semestre muy pero de verdad muy pesado, mi vida amorosa a afectado y asido un verdadero asco, bueno solo les puedo decir que esto no ha estado bien, pero bueno ya estoy de vuelta no sé cuánto tiempo pero aquí ando de nuevo, una enormísima disculpa si se me fue un error, estoy apenas volviendo a tratar con mi beta así que pues hago una edición con una página y no es muy buena, menos que mis vecinos no se callan y no ayuda a mi concentración.
Bueno ahora sí espero que todo esté bien y me mega disculpen por todo, ahora si pasemos a lo bueno y es responder sus comentarios.
miop: Disculpa el que me tardara tanto, pero bueno ya veremos cómo se desarrolla esta historia.
Cary: Creo que Charlie se puso peor al igual que Edward, pero esperemos a ver qué pasa.
lizdayanna: si se va a explicar que paso con Jessica, creo que en el próximo capítulo, pero está al pendiente.
Pera l.t: y ahora, ¿Qué piensas de Bella? Con lo que acaba de hacer este capítulo.
Yoliki: realmente lo necesita.
patymdn : pues esperemos que así sea.
Tata XOXO: Esperemos a ver qué es lo que pasa.
jupy: pues a ver que pasa con el tiempo entre ellos.
Clauditha: amm pues aquí está el nuevo capítulo.
Jimena: bastante complicados pero a ver qué pasa.
Bueno muchas gracias, espero verlas pronto.
Saludos
XOXO
Bere
