Había pasado una semana, la mordida en el hombro de Beth había cicatrizado un poco pero la marca seguía ahí, aún roja y con la llaga curándose, Beth ya había aprendido a vendársela ella sola para ocultarla. Era domingo así que no daría clases de motociclismo, salió con Kat a correr pero después de media hora Kat se empezó a sentir mareada y se despidió:
-Es mejor que me vaya a descansar Beth, no me siento bien, mandaré a Zest para que te acompañe- dijo Kat.
-Está bien, solo daré un par de vueltas más y me iré por algo de almorzar- dijo Bethany mientras conducía su moto.
Beth sintió que dejaba de reconocer las cabañas y se dio cuenta que se había perdido, se volteó para regresar por donde vino pero notó que un macho corría hacia ella.
-Estas en mis tierras- comentó el gran macho.
-Lo siento, me perdí-dijo Beth con miedo.
-Hueles muy bien y eres linda, no hueles a ningún otro macho, mía.
-No te me acerques- dijo Beth mientras forcejeaba sin éxito.
-Te llevaré a mi cabaña- dijo el macho que la llevaba en brazos.
-¿Quién eres?- preguntó Beth nerviosa.
-Llámame Leo, serás mi compañera, esta es mi cabaña, será nuestra.
-Suéltame, ya tengo un compañero- gritó Beth.
-Eso no es cierto, no percibo su olor- dijo Leo olfateando a Bethany.
-Mira su marca- dijo Beth mientras descubría su hombro y mostraba la mordida.
-Lo siento, no lo sabía, jamás tomaría a la compañera de otro macho, pero no siento su olor en ti, ¿está bien? ¿quién es?
-Mi compañero estuvo en el centro médico y quería dejarlo reposar- explicó Beth tratando de que su mentira cobrará algo de sentido.
Antes de que Leo hiciera más preguntas llegó Zest.
-Bethany que bueno que te encontré, estaba muy preocupado, no sé qué haría si te pasa algo- dijo Zest mientras la abrazaba.
-Oh, ahora lo veo, Zest es tu compañero, felicidades ella es muy linda- dijo Leo.
-No, mi marca es de Bestial- corrigió rápidamente Beth que seguía mostrando la mordida.
-Será mejor que nos vayamos de la zona salvaje, Bestial me matará si te pasa algo, la semana pasada me mandó al hospital porque pensó que me interesaba- le dijo Zest a Leo para respaldar lo que había dicho Beth.
-Lamento la confusión Beth, no sabía que tenías compañero, no se repetirá- dijo Leo mientras se despedía con la mano.
Beth llegó a su habitación del hotel y agradeció la cicatriz. La idea de ser compañera de alguien que no fuera Bestial le daba nauseas, le habían prohibido acercarse a ella y él había cumplido, no lo había visto en esa semana. Ella se preguntó cómo estaría, si la habría olvidado.
Bestial se encontraba en una reunión cuando recibió una llamada de Leo. Le pareció extraño por lo que decidió atenderla.
-¿Todo bien Leo?- preguntó Bestial.
-Sí, solo marco para pedir perdón, lamento lo que paso con tu compañera, no tenía idea de que te pertenecía, espero me puedas perdonar- suplicó Leo.
-¿De qué me hablas Leo?- preguntó Bestial confundido.
-¿Aún no hablas con ella? Me topé a tu compañera y como no percibí tu olor la quise montar, lo siento.
-¿A Beth? ¿Qué le has hecho? Te mataré- dijo Bestial entre gruñidos sin importarle que los demás de la junta oyeran.
-Nada, ella me mostró tu marca y me dijo que era tu compañera, luego Zest se la llevó, no le he hecho nada, aunque deberías pasar más tiempo con ella, sin tu olor los demás podrían desearla.
-No te preocupes por eso- dijo Bestial aún furioso.
-Bueno, eso era todo, enserio lo siento, felicidades por tu compañera Bestial, parece estupenda. ¿Podrías creer que hasta la confundí como compañera de Zest? Yo no dejaría que otro macho protegiera a mi mujer, pero no te preocupes ella pareció molesta cuando hice el comentario y me corrigió de inmediato, parecía orgullosa de ser tuya y no de alguien más- dijo Leo riendo.
Bestial solo gruñó y colgó el teléfono. Se disculpó con los de la junta y tomó sus cosas para marcharse, tenía que asegurarse que Beth estaba bien. Llegó a su habitación del hotel y el olor a Zest lo volvía loco, ningún otro macho debería de pasar tanto tiempo con su compañera, él ya no lo permitiría.
Beth escuchó la puerta abrirse- Zest, ¿se te ha olvidado algo?- dijo desde la otra habitación, y ella se sorprendió al ver que se había equivocado de macho.
-Bestial, ¿qué haces aquí? No te esperaba- dijo Bethany mientras entraba en su sala de estar.
-¿Por qué ahora la cubres?- dijo Bestial mientras acariciaba su hombro.
-No la muestro porque los demás pensarían que soy tu compañera- explicó Beth.
-Pero tú lo eres, al menos eso le has dicho a Leo.
-Tenía miedo, él me quería como su compañera- dijo Beth.
-Yo también te deseo para mí, ¿yo también te doy miedo Bethany?- dijo Bestial mientras la seguía acariciando en la espalda.
-Sí- mintió Beth.
-Huelo muchas cosas Beth, pero ninguna es miedo, olí tu sorpresa el verme, tu entusiasmo al saber que era yo, y ahora huelo tu excitación, ¿por qué me mientes?
-¿Puedes oler eso en mí?- preguntó Beth sonrojándose.
-Sí, también lo olí en el hospital, me deseas pero decides ocultarlo, ¿Por qué?- preguntó Bestial mientras la seguía tocando.
-Yo no te conozco- dijo Beth.
-¿Qué necesitas saber de mí?
-¿Por qué me elegiste? ¿Por qué me quieres como compañera?
-Mi cuerpo lo siente, simplemente sé que eres la persona con la que deseo pasar el resto de mis días- contestó Bestial sin dudarlo.
Bethany lo besó, lo deseaba y ya no quería detenerse. Ella rodeó a Bestial con sus piernas mientras lo besaba, él la tomó de los glúteos y la llevó hasta su habitación, la dejó en la cama y recibió una llamada.
-Estoy ocupado, marca después- dijo Bestial.
-Es urgente, invadieron la reserva.
