Yuri! on Ice

Los personajes e historia de Yuri! on Ice, son obra y creación de Kubo-sensei, Studios Mappa y otros; los fics escritos por mi persona son solo para entretener y divertirme. En fin, comencemos este fic:


LEER PARA MAYOR COMPRENSIÓN DEL FANFIC:

Clasificación M. Este Fanfic contiene escenas que no son aptas para todo público, no obstante, no soy quien para juzgar por lo que te pido que sepas distinguir entre Anime/Manga de la realidad.

Yo tan solo estoy aquí para escribir y leer sobre las historias que más me han inspirado, creando fics que gusten y que traten de mostrar mis puntos de vista sobre los personajes.

Gracias por tomarse el tiempo para leer ;)


Taurine SGH/Saiyan Girl Heart:

Un gusto conocerlos y leerlos es un placer =)

Muchas gracias por elegir este fic de entre los miles que hay =D

Espero que les guste y que sean tan amables de dejar un review al finalizar.


Like a Fairy Tale:

A love story of a King, a Fairy and a Prince


JJ x Yurio

Capítulo I

Frozen Time


Había una vez un joven rey que gobernaba a su pueblo con gentileza y valor. Todos amaban a su majestad puesto que sus muchos talentos lo hacían alguien imposible de odiar; decían que podía bailar mejor que las prima donas y saltar muy alto hasta tocar las estrellas. Gracias a estos dones, el rey siempre estaba rodeado de las más bellas doncellas, sin embargo, el corazón del joven no podía corresponderles ya que había conocido a alguien especial en las cercanías de un lago congelado…

Una tenue luz alumbraba la habitación. Era pequeña y acogedora, pintada de un color azul pastel con detalles celestes y blancos como copos de nieve de diferentes formas y tamaños; contaba con una gran ventana por la que las luces se filtraban al interior mostrando la belleza de su ciudad natal, proyectando un espectáculo mágico pues su madre había procurado que nunca hubiese un momento donde la oscuridad cubriese el lugar en su totalidad para hacerlo sentir siempre protegido.

La cama era pequeña, ideal para su talla, mientras que varios otros muebles ocupaban más espacio sirviendo como estantes o cómodas donde guardar la ropa. También había una silla mecedora cerca de su cama, al lado de la mesita de noche donde reposaba una lámpara que iluminaba el lugar, dónde usualmente se sentaba Nathalie o Alain Leroy a contarle una historia para dormir.

Era afortunado sin duda alguna por contar con pequeños y grandes lujos como esos, aunque no fuese capaz de darse cuenta de eso.

— ¿Mama? —preguntó el dueño de la habitación, tropezando con la pronunciación.

No hizo mucho como siempre, ahí recostado solo posó una mirada de curiosidad sobre la persona que le leía la historia para pedirle que continuase.

Al ser Nathalie la encargada de esa noche, sonrió complacida y reanudó su relato.

—El Rey gustaba de salir de aventuras, fue por eso que en lugar de las doncellas del palacio se sintió más atraído por un Hada —explicó meciéndose, prolongando la espera para enganchar con su historia.

Al notar aquello un quejido brotó de los labios del pequeño, haciendo que Nathalie riese y continuase.

En las profundidades de un bosque de arces, existía un lago donde las hadas celebraban la llegada del invierno congelando el agua con su magia para luego patinar sobre la superficie. El Rey, al ser amante del patinaje sobre hielo, corrió allá una noche tras escuchar la historia; cuando llegó no pudo evitar caer rendido ante la bella danza que un Hada de largos cabellos dorados ejecutaba junto a animales como una ardilla juguetona, un gato seductor, un poodle bailarín y un cerdito nervioso. Verlos encendió algo en su interior. Sin dudarlo un segundo, saltó al lago y empezó a patinar con el Hada, quién graciosa y coqueta dio varios saltos impresionando a su majestad.

››Pasaron varias horas sin que ambos se cansaran de hacerlo, sin embargo, al llegar el amanecer el Hada anunció que debía partir. El Rey no quería perderla, por lo que imploró un segundo encuentro la noche siguiente; el Hada indecisa no supo cómo responder, tan solo vio directamente a sus ojos y dijo: "Él no me dejaría", para luego salir volando, dejando al Rey con un vacío en el corazón.

Las reacciones del niño pronto fueron visibles, su ceño fruncido indicaba cuanto deseaba que Nathalie prosiguiese sin pausas innecesarias, empezaba a cansarle.

Literalmente.

'Adorable'. Pensó ella, sonriéndole, acariciando su cabeza mientras peinaba su rebelde cabello, terminando de arrullarlo para que por fin se fuese a dormir.

Al día siguiente, el Rey regresó al lago esperando poder encontrarse nuevamente con el Hada para declarar sus sentimientos por ella. Pero al llegar, se encontró con un hombre de fiera mirada que sostenía a una agobiada Hada por la cintura. Sin dudarlo por un segundo, su majestad saltó a la pista y… — la señora Leroy se vio forzada a hacer otra pausa —, aww Jean, siempre te pierdes el gran final.

Una risilla conmovida brotó de sus labios al ver como las largas pestañas negras de su adorado pequeño dejaban de moverse, calmando su respiración y transportándolo al mundo de los sueños que —ella y su esposo esperaban así fuera— estaba cubierto de baile y combinaciones de saltos complejos como los que veía durante los entrenamientos de su padre.

Como deseaba poder llevarlo a una pista para su cumpleaños número 3 y revivir uno de los recuerdos más hermosos que guardaba.

Sin duda sería un día de festejos si había heredado el talento y el porte de la familia Leroy, todos se encargarían de hacerlo en grande y pensarían en la mejor manera de preparar a un nuevo campeón olímpico.

Sería emocionante y conmovedor.

Quizás lo suficiente para lograr cambiar las cosas.

—Pero eso, eso solo puede cambiarlo él —suspiró, posando la vista sobre una fotografía colgada al lado de la puerta.


El pronóstico del clima anunciaba una tormenta de nieve para esa noche, nada fuera de lo común ni tampoco le interesaba confirmar la veracidad de los medios de comunicación canadienses, simplemente lo sabía porque había pasado por una tienda de electrónicos durante la tarde camino a su sesión de entrenamiento.

Se podría decir que estaba al corriente de las noticias solo porque el recorrido de la pista de hielo hasta su casa y viceversa era el mismo todas las mañanas. Era la rutina que había coordinado con los últimos entrenadores que tuvo para poder reducir el tiempo perdido en las calles y utilizarlo mejor.

Eso era algo que no cambiaba, al menos porque simplemente no podía.

La condición para continuar con su patrocinio era cumplir con lo establecido hace ya un par de años.

—Ah —suspiró decepcionado—, es hora de regresar a casa.

Revisó su teléfono celular temiendo que se confirmase, y lamentablemente se confirmó ni bien presionó el botón para iluminar la pantalla.

8:30 p.m.

Era hora de cerrar el lugar.

Con pesadez aceptó la amarga noticia y decidió guardar sus patines, toalla y botella de agua en su maleta deportiva. Partir era la parte más difícil y la más desagradable. Nada sería el hecho de tener que encargarse de todas las tareas que sus dos entrenadores solían hacer por él, sino el saberse limitado por las circunstancias.

Con el fin de mes aproximándose no podía esquivar la "visita".

Sintió escalofríos de tan solo pensarlo y tembló al saber que ese par entrañable de ojos azules lo mirarían, lo increparían y presionarían.

Exigirían mucho más que un saludo sincero.

—Lo detesto. Lo detesto y no puedo evitarlo —dijo el canadiense mientras cruzaba por la puerta de salida —. No puedo ser eso.

Años atrás quizás hubiese contemplado la posibilidad de ser más versátil y adecuarse a la situación, pero a sus 26 años era imposible, no podía redefinir su estilo de vida ni mucho menos su manera de expresar sus sentimientos para complacer a los demás.

Era egoísta que ellos pensaran así.

Después de tanto en tan poco tiempo, pretender que cualquier hombre continuase con su vida sin que esta fuese alterada era igual que pedirle peras al olmo.

Al caminar por la misma ruta de siempre pensaba bastante sobre aquello. La vida era tan frágil y aun así, más de una vez él había demostrado ser resistente a los golpes que esta le propinaba, fuesen estos en su vida personal, como deportista o amorosa.

Jean Jacques Leroy era mucho mejor que otros hombres porque tenía el potencial para salir adelante sin importar el desafío.

Tan solo por ser él.

—Yo soy JJ —afirmó —. Yo soy JJ, el Rey JJ.

Las calles eran ruidosas como siempre, llenas de vida y con gente alegre que a veces pasaba y reconocía al famoso patinador, invitándolo a sacarse una fotografía con ellos o bien a autografiarles la primera hoja de papel que encontrasen disponible; había publicidad también, cuadros enormes que lo mostraban sentado en un trono usando un traje rojo y negro combinando con una fina capa de terciopelo, un anuncio de aquellos que tenía que hacer de vez en cuando para tiendas de artículos deportivos o ropa de diseñador con el fin de poder pagar las cuentas y mejorar las oportunidades de conseguir un entrenador y coreógrafo distinto.

Lo de siempre, lo usual.

Siguió caminando, sonriente y desbordando confianza para que sus fanáticos no pudiesen contenerse y suplicasen por unos segundos de su tiempo.

Por supuesto, JJ no tendría inconvenientes en complacerlos.

Y si podía posponer su odiosa cita mensual de esa manera sería mucho más afortunado.

—Tan solo se necesita una persona para cumplir con los caprichos de un rey, ¿qué tan difícil podría ser? —rió acomodándose un mechón de cabello que tapaba su frente.

Un poco de preparación no haría daño. Una sonrisa, un apretón de manos y unas cuantas palabras bastarían para ser invitado a la casa de un extraño para tomar un café o simplemente darse el gusto de intentar seducirlo.

Quizás una rubia como era la costumbre, o tal vez una morena de ojos color miel y escote pronunciado se animaría a jugar.

Y si no habría de otra, le seguiría la corriente al primer hombre esbelto y apuesto que le ofreciera acompañarlo, total para Jean Jacques eran iguales todos como iguales eran sus intenciones.

Simple y mera diversión.

—La pelirroja de la última vez tenía un cuerpo muy sensual —dijo recordando su tiempo con una de sus compañeras de juegos —, por el acento creo que era Suiza, me pregunto si Giacometti se prestaría a presentarme a algunas de sus fans.

No recordaba sus nombres, jamás lo hacía, pero al menos tenía la delicadeza de endulzarles muy bien el oído antes de marcharse y dejarlas antes de que se vistieran. Era una buena política para no meterse en problemas, nada que hiciera ver mal a un soltero tan cotizado como él.

Tan solo un joven don juan teniendo sexo con mujeres y hombres de gran belleza.

El Rey JJ, dominando al mundo a su manera.

Ya cerca de su destino vio a dos chicas, ambas rubias y de ojos claros, una con buen trasero y la otra con senos copa D probablemente.

Listo para acercarse dio un paso al frente.

Él puede esperar.

— ¿Eso crees? —respondió una voz detrás de JJ.

Reconoció quién era rápidamente, maldijo cuanto pudo en su mente hasta que volteó para enfrentar la mirada de reproche de ese mes.

—Ya iba de camino —mintió —. Tan solo iba a…

—No JJ, tu no vas a ir otro lado si no es conmigo —dijo Alain, firme y con el semblante serio —. Es parte de nuestro acuerdo.

Chasqueó su lengua, maldiciendo una vez más su poca suerte.

—Tan solo por un momento —respondió resignándose y siguiendo a su padre.

No volvieron a dirigirse la palabra en el trayecto. Padre e hijo caminaban uno al lado del otro en silencio, ignorando la incomodidad que sentían por el encuentro no deseado, pensando cada uno en que estaban mejor sin saber nada del rumbo que estaban siguiendo sus vidas.

Siendo extraños unidos exclusivamente por un trato.

Afortunadamente no tuvieron que caminar solos por mucho tiempo.

Era uno de los condominios más caros y exclusivos dentro de Quebec con más de 23 pisos de departamentos y dúplex. Era una construcción relativamente nueva, elegante y muy llamativa, con una fachada de espejos y vitrales hermosos; no era extraño que fuese difícil conseguir un lugar, sin embargo hace unos 7 años sus padres se las habían arreglado para facilitarle la compra de un departamento en una de las torres principales.

Buena ubicación, estacionamiento y todas las facilidades incluyendo acceso al spa.

Lástima que el estar ahí por más de una hora le produjera náuseas.

— ¿Cuánto tiempo más planean seguir viviendo en este lugar? —dijo JJ apoyándose en la pared del elevador al que acababan de entrar —. La casa al otro lado de la ciudad es mucho más apartada y espaciosa.

—Estamos bien —respondió Alain después de presionar el botón del vigésimo piso —, no planeamos irnos a menos que tu regreses.

—Si yo fuera ustedes no me quedaría deseando un imposible —rió, apartando la mirada, dirigiéndola al techo —. Además este lugar no representa nada para él.

—Te equivocas. Esta es su casa —dijo Alain antes de ser interrumpido por la campanilla del elevador —, es lo que conoce como su hogar.

—No seas ridículo, viejo —dijo antes de salir —. Ahí no hay nadie que lo reciba al volver a casa.

Un largo pasillo exhibía varias puertas de madera tallada con números dorados a un costado y su respectivo timbre. De entre todas esas puertas, la que tenía un número 35 le pertenecía a JJ.

El lugar más nauseabundo de todos.

—Buenas noches —saludó al entrar.

Era un departamento moderno, hermoso por donde se lo recorriese, con muebles en tonos negros y blancos, sillones de cuero, cuadros y adornos con incrustaciones de oro y plata; no se habían escatimado en gastos, un sistema de sonido de última generación y una pantalla de plasma de 60 pulgadas lo confirmaban al igual que el resto de la decoración de la sala de estar, el comedor y la entrada.

Seguía igual que hace 7 años.

La impactante vista de la ciudad, sus fotografías al recibir los premios en varias competencias seguían colgadas en la pared, los CD con las pistas de sus presentaciones previas estaban archivados en el estante de siempre y el abrigo negro que olvidó antes de marcharse seguía en el perchero.

Nunca movían nada y estaba convencido de que nunca lo harían.

Asqueroso.

—Acabemos rápido con esto, por favor —dijo sentándose en el sillón más grande frente al televisor —. Mañana tengo que levantarme temprano.

Alain iba a responder, pero Nathalie quién salía de una de las habitaciones fue más rápida.

—En ese caso, sería mejor si te quedas a dormir —dijo mostrando una mirada tranquila y una sonrisa gentil, típicas de una madre —. Tu habitación siempre está lista cuando decidas hacerlo.

Jean Jacques optó por ignorarla, buscando el control remoto para encender el televisor.

Una vez al mes y un mínimo de 2 horas —aclaró citando el acuerdo —. Eso es todo.

La respuesta entristeció a la señora Leroy, quién puso una expresión de disgusto en su rostro y se dirigió hacia la cocina sin decirle nada a su primogénito en lo que este cambiaba los canales velozmente dejando escuchar el clic del botón.

—No puedes con tu carácter, no es así —dijo Alain tomando asiento en el sillón para una sola persona al lado derecho de donde se encontraba JJ.

—Bueno, ya me conocen: It's JJ Style!

Una risa burlona y su pose características estuvieron incluidas con lo dicho, al terminar Jean Jacques volvió a lo que estaba haciendo terminando en un canal de noticias deportivas dónde seguramente pronto empezaría un programa que solía ver para mantenerse al tanto.

—Dicen que el novato francés de este año podría terminar en un buen lugar en el Gran Prix Final Junior de este año —comentó JJ —. Aunque yo solo creo que es charla sin sentido, vi su presentación en las Nacionales de Francia, no domina los cuádruples.

—No lo hace, pero los demás elementos lo ayudan a compensar esas carencias —respondió el señor Leroy uniéndose al análisis —. François Conqueur, es un digno rival para cualquier patinador a pesar de su corta edad.

—Conqueur, eh… parece de todo menos eso a decir verdad —dijo burlándose recordando la apariencia del adolescente —. Un "conquistador" no puede hacerle frente a un Rey.

—Incluso un plebeyo común y corriente sería capaz de hacerlo si el Rey se encuentra en las mismas condiciones que tu —dijo Alain matando cualquier respuesta que su hijo podría darle.

JJ le dirigió una mirada de disgusto por unos segundos, lo suficiente nada más para notar que ya llevaba como 15 minutos en ese lugar y todavía no había rastro de la parte más tediosa del trato.

¿Debía preguntar?

¿Pensarían que le preocupaba si lo hacía?

JJ intentaba adivinar la reacción que tendrían sus padres en base a su pregunta, pero su padre no en vano había sido entrenador suyo y conocía perfectamente la expresión que su hijo ponía cuando pensaba en cosas innecesarias.

—Está dormido —habló alcanzando el control que JJ había tomado, silenciando el televisor —. Dudo mucho que hoy puedas verlo.

Jean Jacques agradeció la lectura de mente, no tenía ganas de que lo malinterpretasen, así como tampoco deseaba que le hicieran perder su tiempo, por lo que sin más rodeos se acomodó para ver frente a frente a su padre e hizo la pregunta clave.

—Si es así, no veo motivos para perder mi tiempo en este lugar. Si lo que quieren es darme la charla de siempre o pedirme el dinero de la manutención, saben muy bien que pueden encontrarme en la pista y la suma que necesiten en el banco —hizo una pausa, tomó aire e intentó relajarse para lo que venía —. Él y yo no tenemos nada que hacer juntos.

Ante tal comentario Leroy no lo aguantó más, poniéndose de pie enfureció y dejó salir de su interior todo lo que deseaba decirle al niño malcriado que tenía al frente.

Al poco hombre que decía ser el hijo y patinador que alguna vez admiró.

— ¡Cómo te atreves a decir eso, JJ!, no es de una mascota de la que hablamos, él no tiene la culpa de que tu seas un cobarde y no tengas el valor de hacerte cargo. ¡Lo único de lo que tiene la culpa es de no poder haber elegido otro padre!

—Tu lo dijiste, papá. Para desgracia de todos yo soy el padre y eso no va cambiar, así como tampoco va a cambiar el hecho de que las cosas sean como son —respondió, mordiendo sus labios para tratar de no hablar por demás.

No quería fomentar a su padre a tocar temas sensibles.

No obstante, Alain se sentía más irritado que de costumbre con las respuestas egoístas de Jean Jacques. Dejarlas pasar en esta oportunidad sería un error muy grave, no permitiría más ese tipo de comportamiento ni toleraría más excusas.

Era injusto para ambos.

Fue rudo, no le dio tiempo a reaccionar sosteniendo a JJ por el cuello del deportivo, tirando de él para que no dejase de mirarlo. Para evitar que escapase nuevamente.

—Es inaudito, ¿crees que ésta es la vida que merece?, ¿es así como yo y tu madre te criamos?, ¡no puedes seguir evadiendo la realidad! —gritó Alain, inquieto —. Necesita a su familia, ¡te necesita JJ!

Necesidad, obligación… compromiso.

Estaba empezando a sentirse mal.

—No puedo darle lo que necesita, es por eso que vive con ustedes. Ustedes también son su familia, ustedes pueden ocuparse de eso si lo desean o en caso contrario pueden hacer lo que quieran —dijo fríamente, rompiendo el corazón de su padre el transcurso.

Leroy apretó más la tela del deportivo, deseaba darle un puñetazo en la cara.

—No voy a permitirte que hables así de tu hijo, porque aunque desprecies la idea, primero es hijo tuyo y después mi nieto. ¡Esto no es lo que hubiese querido su madre!

Jean Jacques se tensó tras escuchar esto último.

Era momento de irse, no podría soportarlo más.

—Tengo que irme.

— ¡Cómo puedes hacerles esto!, ¡estás faltando a las promesas que hiciste!

Intentó soltarse, su padre apretó aún más el agarre.

Quería vomitar.

—Déjame ir.

—Ya pasó un año de lo ocurrido, ¡apenas te conoce! Eres lo único que tiene, JJ, ¡ella no desearía algo así! —exclamó Alain.

Ambos temblaban, uno de impotencia y el otro de malestar. JJ no podía soportarlo más, tenía que salir de ahí cuanto antes. Sentía que se ahogaba, su frente empezaba a sudar y sus movimientos se hacían más torpes, pronto empezaría a marearse mucho más, no podría escapar si seguía siendo flexible con su padre.

Quería irse.

— ¡Suéltame! —gritó JJ, forcejeando el cuello de su deportivo con su padre —. ¡No quiero seguir escuchando más!

— ¡No puedes escapar, JJ!, tienes que recapacitar, ser valiente y aceptarlo. ¡Si Isabella estuviera aquí…!

— ¡NO! —gritó espantado, rompiendo por fin con el agarre de su padre y arruinando el cuello de su deportivo en el proceso.

Ninguno salió ileso, por la fuerza empleada Alain cayó sobre el sillón donde estaba previamente sentado, pero JJ no tuvo la misma suerte, chocando con el estante de CD y cayendo al suelo estrepitosamente. Sin embargo, lejos de entrar a la sala con una cara de preocupación, Nathalie caminó lentamente cargando una charola con unas tazas de té endulzadas con miel de maple hasta llegar frente a ambos.

JJ la miró desde el piso, sintiendo una punzada en el pecho.

—Es suficiente, ustedes dos —sentenció —. No es momento para este tipo de peleas sin sentido.

—Nathalie —intentó quejarse Alain.

Pero la mirada penetrante de su esposa pudo más, haciendo que este callase e incluso sostuviese la charola para que esta se sentara y el mismo Jean Jacques se incorporara.

—Van a despertar a JP con todo este escándalo —dijo Nathalie acomodándose donde JJ había estado minutos atrás, dominando la situación —. Nunca vamos a solucionar nada si seguimos así.

La señora Leroy era una mujer promedio, baja estatura y cabello pelirrojo corto, usando anteojos de marco cuadrado, no daba la impresión de llegar a ser tan intimidante, pero al ameritarlo bien podría petrificar a todo un auditorio para poner las cosas en su lugar y en este caso para hacer entrar en razón a su hijo de una vez por todas.

Por muy doloroso que fuese para JJ, así debían ser las cosas.

—Jean Jacques —llamó —, seré directa contigo pues considero que ya ha pasado el tiempo prudente para que hayas podido aceptar y llevar en paz tu viudez.

Clara y concisa, sin miedos.

Lo contrario a lo que era Jean Jacques en ese momento.

JJ tragó saliva. Tenía un mal presentimiento.

—Hace un año decidimos aceptar el hecho de que estar con Jean Philippe era perjudicial para ambos, él por ser un recién nacido y tu por no poder reaccionar correctamente. Creímos que con el tiempo sanaría tu corazón y te impulsaría a querer estar con JP lo más antes posible, pero no fue así —dijo Nathalie, levantando una de las tazas de té de la charola que sostenía Alain.

Le dio unos cuantos sorbos, hizo una pausa breve y contempló la mirada de impaciencia de su hijo mayor.

Idéntica a la de su nieto, casi no podían diferenciarse.

'Adorables, los dos'. Pensó, sonriendo con algo de nostalgia antes de proseguir.

—El acuerdo fue hecho con el fin de ayudarte a volver con tu hijo, no para darte la oportunidad de huir, no para olvidarte de él —dijo regañando a JJ, levantando un poco el tono de su voz para que su hijo no perdiera el hilo de la conversación —. Esto no puede ni va a continuar, Jean Jacques.

Con nerviosismo, JJ tragó saliva y preguntó.

— ¿Qué significa eso?

Nathalie miró a Alain por unos segundos antes de responder. No sería sencillo, pero al parecer sería la única opción para hacer que funcionase y la relación disfuncional de su hijo y nieto terminase ahí.

Aunque para Jean Jacques solo representaba un reencuentro triste y desagradable.

Tenía que ser un error.

—El World Championship se acerca y como bien sabes, este año será el debut de tus hermanos, Charlotte y Antoine en la categoría de parejas. Cómo sus padres deseamos estar ahí, así como sus entrenadores y coreógrafos tenemos la obligación de que así sea… —tomó aire, debía ser fuerte —. Lo que quiero decir es que no podemos seguir haciéndonos cargo de JP. Durante este último año sacrificamos muchas cosas para ayudarte a superar esta tragedia, fuimos egoístas y descuidamos hasta las carreras de nuestros otros hijos porque no podíamos soportar verte en ese estado tan deplorable, sin vida.

Era mucho, imposible de aceptar.

Los ojos azules se sacudieron mientras su cabeza gacha ponía en evidencia los sentimientos reprimidos de Jean Jacques. Su dolor era palpable, no hacía falta conocerlo para saber que en su interior existía un conflicto sin resolver que hacía de las palabras de su madre un clavo calentado en las llamas del infierno con el cual estaba siendo marcado en el mismo lugar que la muerte de su mujer había herido.

Podía jurar que sentía como el clavo penetraba su pecho y quemaba la carne, aniquilando cualquier tejido que pudiese haberse regenerado en ese tiempo.

Pero para su desgracia no llegaba a alcanzar su corazón.

Tan solo ardía haciéndolo imposible de ignorar.

Nathalie tomó un sorbo de su té mientras que Alain sostenía la mano que tenía libre y la apretaba lo más que podía para que su señora pudiese contener el llanto.

Era desgarrador presenciar esa escena.

—JP es un niño maravilloso —dijo Nathalie, juntando fuerzas para continuar —. Siempre sonriente, lleno de sorpresas y mil expresiones que tan solo te hacen desear más.

—Se parece a ti más de lo crees, JJ —habló Alain, sintiendo que era momento de contribuir con sus palabras —. Adora sentarse a ver deportes sobre hielo, no molesta, es más no hace ningún ruido o travesura que pueda interferir con lo que estés haciendo.

—Es tan hermoso, Jean Jacques. Tiene ese hermoso tono azul celeste en los ojos, idéntico al de su madre…

—Pero todo lo demás es de ti —complementó Leroy —. Jean Philippe solo puede diferenciarse de ti por el nombre y los ojos; después de eso, es en definitiva una fotocopia de todo lo bueno de Jean Jacques Leroy.

Juntando las piernas para abrazar sus rodillas, buscando distraerse para no seguir escuchando JJ quería que la tierra lo tragase.

Los cumplidos, los halagos sobre lo maravilloso que era su hijo solo empeoraban su condición.

—Basta —susurró con la voz ya a punto de quebrarse —. No sigan, por favor.

—JJ —llamó su madre ya soltando lágrimas sufridas por ver a su hijo así.

Era lo mejor.

Alain tomó ese momento como la señal para proseguir, tomando la charola para llevarla a la cocina y luego dirigirse a la habitación de huéspedes donde habían estado viviendo todo ese tiempo. No demoró, en menos de dos minutos salió cargando dos maletas y regresó a la sala, una vez allí dejó caer las mismas provocando que JJ se asustara y lo buscase con la mirada.

Una mirada desesperada, nada propia de un rey.

—A partir de mañana tu tendrás que hacerte cargo de JP. No hay pero que valga ni escusa lo suficientemente buena para intentar escapar esta vez… ya sea que elijas quedarte aquí o ir a tu domicilio actual tendrás que llevar a tu hijo contigo.

No…

— ¡Haré lo que sea! —gritó JJ —. Cualquier cosa, lo que ustedes pidan, pero por lo que más quieran, ¡no pienso hacerlo!, ¡no puedo!

Deprimente fue observar como su hijo suplicaba, tenía que salir cuanto antes. Ni siquiera él podría soportarlo por mucho más.

—Siempre estuvimos para ti, JJ. Ahora es tu turno de estar ahí para tu hijo, incluso si eso significa enfrentar la pérdida de quién en su momento fue la persona más importante en tu vida, porque en la actualidad Jean Philippe Leroy es la persona más importante en tu vida.

Sin más que decir, Alain tomó las maletas y salió del departamento con los ojos rojos, resistiendo el impulso de mirar atrás.

Nathalie supo que era hora de partir, se levantó del sillón secando las lágrimas de su rostro y se dirigió por última vez a su hijo, arrodillándose para estar a su altura en el suelo y sosteniendo sus manos sobre las suyas.

Estaban heladas.

—Mamá, no te vayas.

—Jean… por mucho que una Reina se vaya, el Rey no puede dejar que él reino se venga abajo. Se fuerte. Cada que necesites ayuda con algo puedes buscar en las notas y los libros sobre la cómoda de la habitación de JP; él no despertará hasta mañana temprano, cuando lo haga recuerda darle algo de leche y papilla del sabor que encuentres en el refrigerador…

Quería llorar, el rey sabía que lo deseaba pero las lágrimas no brotaban de sus ojos.

En su lugar, su madre lloraba por él y sostenía sus manos diciendo que todo iba a estar bien.

—Se más que solo un Rey competente, se el hombre que prometió cuidar los sueños y esperanzas de su mujer por toda la eternidad. Estoy segura de que puedes hacerlo, estoy segura de que cuando me vaya no serás capaz de abandonar al hijo de Isabella... y después de unos días, estoy segura que no serás capaz de dejarlo solo por el hecho de amarlo. Cuídense mucho, mis amados rey y príncipe.

Un beso en su frente fue lo último que dejó la señora Leroy antes de correr tras su esposo y dejar a Jean Jacques solo y en silencio, derrotado antes de siquiera haber peleado.

No soportó más. Arrojó todo lo que estuvo a su alcance, los CD, el control remoto, los cojines, adornos…

Incluso logró quitar el modo silencioso del televisor dónde repasaban noticias de lo que sería el Gran Prix Final de ese año. Estaban hablando del desempeño de los patinadores rusos, de uno especial en particular.

Yuri Plisetski es el favorito para hacerse con el oro una vez más, su impecable desempeño en esta temporada nos hace pensar de esa forma creyendo también que puede superar al hepta campeón del mundo, Viktor Nikiforov quien anunció que probablemente se retiraría este año. Sin embargo, un conflicto con uno de los competidores del Gran Prix Final Junior podría significar que Plisetski…

Los comentaristas continuaron con su trabajo, pero JJ no escuchó nada más allá del nombre de Yuri Plisetski.

Esta vez no era la ansiedad por fallarle a sus padres, a sus fans, a sus contrincantes.

Era el miedo de enfrentarse a sí mismo solo.

Y no tenía a Isabella para animarlo.


To be continued…

Reviews, comentarios, críticas y quejas abajo ^^


¡Saludos! :D

Dependiendo la plataforma donde lo lean esta nota puede variar, pero bueno lo importante es que cumpla con su papel de informar el desarrollo de la historia y pueda aclarar las dudas que se les presenten.

Así que antes que nada aclararé unos puntos para que vayamos bien con la historia:

*Esto (cómo seguro ya notaron) ocurre 7 años después del Gran Prix Final de Barcelona de la primera temporada de Yuri On Ice!

*En esta línea las cosas pasaron como se esperaban (?), y si JJ e Isabella estuvieron casados y tuvieron un hijo. No pienso spoilear nada todavía ya que pienso explicar todos los por menores de la pareja cuando llegue su momento.

*Si, tienen que aceptarlo, JJ es bisexual en esta historia O_O. En un principio pensaba ponerlo como hetero y solo cuando Yuri se involucrase cambiarlo because reasons! (?). Pero no quiero hacer una historia a medias, quiero sentirlo lo más realista posible y como Kubo-sensei dijo que en este mundo no existe tal cosa como la homofobia entonces JJ puede buscar refugio y sexo tanto como con hombres como con mujeres.

*Si dijiste que las cosas pasaron como se esperaban en esta línea, ¿qué pasa con otros posibles intereses amorosos de Yuri Plisetski?... Bueno hay para largo para hablar sobre eso, yo soy muy del hecho de no spoilear en los fanfics, así que advierto que hay momentos para tratar una buena parte de las pairings que idealizamos en el fandom.

Así como planeo tratar el JJxIsabella y el JJxYurio de manera simultanea, hay bastante más por ver, incluso para personajes que ni siquiera nombré en el prólogo o el capítulo.

*Esta historia dice que tiene contenido adulto, ¿habrá cosas hardcore?... Tan hardcore como mi amor por JJ (?) xD Habrá que ver, no me gusta el sexo sin sentido, si en algún momento se presentan escenas de ese tipo tienen que ser más allá de puro morbo.

Total para eso mejor en algún oneshot encuentran una noche de pasión JJurio y listo. Aquí si JJ se tira a Yurio tiene que ser porque el canadiense no puede más con su erección (!) O_O

*¿Cada cuánto actualizas?... Cada que la musa me visita, pero hey!, aquí entre nos siempre y cuando pueda iré escribiendo un par de líneas ^^

*Me gusta la imagen de portada, ¡¿puedo usarla para mi propia historia?! :D … NO ^^ este poster es exclusivo para "Like a Fairy Tale". Estoy halagada y me hace feliz que les gusten mi arte y escritura, no tengo problemas con que lo compartan pero si con las modificaciones y uso indebido. Todavía sigue en construcción, este es solo el boceto.

Por favor no lo hagan, es más los motivo a crear los suyos y llenar el mundo con JJ y Yurio ;)

Muchas gracias por tomarse el tiempo para leer mis desvaríos con esta pairing, los espero en el siguiente capítulo :D

Saiyan Girl Heart