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30 de noviembre ?:? pm

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-Gracias, por no abandonarme.

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Tweek se congelo unos segundos antes de abrazar devuelta al moreno.

Si…

Esto era lo que necesitaba.

Todo estaría bien a partir de ahora.

Frotó su nariz en la suave tela ándose de la calidez de esta.

Ahora solo necesitaban volver con Cartman y los otros.

-¿C-Craig?

-¿Mmm…?

-Tenemos que partir.- Se separó lentamente del abrazo para mirarlo a los ojos.

-¿Eh? ¿A dónde?

-Mmg… Canadá, allá está la zona segura. Cartman él… ¡Gha! Tiene el plan de tomar una de las avionetas del pueblo. Pero tenemos que llegar antes de mañana a las cinco en punto al taller o nos abandonaran.

-¿Porque Canadá?- Frunció las cejas oscuras con desconfianza al oír el nombre del culón involucrado.

-Ni puta idea hombre...- Negó.

Los azules ojos se desviaron hasta el suelo, pesándolo por un momento.

Tweek solo se mordió los labios esperando pacientemente, hasta que finalmente Tucker cerró los ojos dejando escapar un suspiro.

-Bien, vamos allá. No sirve de nada seguir aquí sentados de todos modos.- La cama rechinó ante la ausencia del peso del pelinegro.

El más bajo lo imitó, deteniéndose en seco al recordar el cuerpo aun sobre la cama. Su mandíbula tembló un segundo después.

-Craig…- El mayor volteó a mirarlo desde la puerta con una expresión aburrida siempre pegada a su rostro.

Los ojos oliva se estrecharon en conflicto mientras miraba a la niña muerta de cabello color jengibre. Apretó los puños con fuerza.

¡No podían perder más tiempo!

Estaba muerta, no había más que hacer…

Pero ella era la hermanita menor de Craig…

Recordó las veces que la chica le coqueteaba para intentar molestar a su hermano, las veces que se quedó mirando películas con ellos cuando él pasaba la noche en la casa de los Tucker, las peleas silenciosas entre Craig y ella en hacerse señas con el dedo…

¡Dejarla así estaba mal!

Sintió lagrimas acumularse en las esquinas de sus ojos.

¡Eso era muy jodido! ¡Craig no podía simplemente…!

Una sábana rosa se arrojó sobre la niña antes de que pudiera pensar otra cosa.

Craig mantuvo la mirada gacha mientras se aseguró de cubrir por ultimo cuidadosamente la cabeza anaranjada de su hermana menor.

Tweek lo miró con sorpresa. Sus uñas se clavaron contra la palma de su mano lastimada involuntariamente.

No sabía que decir.

-Ya dije todo lo que necesitaba decirle antes de que llegaras Tweek. Está bien, no necesitas decir nada.

El cuervo se alejó de la cama situándose junto a él. Su mirada azul oscuro automáticamente se desvió a las manos del menor

-No hagas eso.- ordenó.

Tweek saltó un poco sin comprender, casi dejando escapar un pequeño grito de sorpresa cuando este tomó una de sus manos lastimadas.

–Parecen quemadas en frio, necesitarás unas vendas.- dijo al examinarlas de cerca.

-Mmg, estoy bien, no duelen ni nada.- Respondió rápidamente notando por primera vez sus manos enrojecidas.

-Creo que hay un kit en el baño.- ignorando olímpicamente la respuesta del rubio, lo arrastró hasta el baño. Solo soltando la mano ajena para registrar los estantes del tocador.

Tweek un poco incómodo por la actitud de Craig decidió sentarse estilo indio en la alfombra del baño mientras sus ojos verdes recorrían trazos invisibles en la espalda del mayor. Lo vio extraer un pequeño maletín blanco de la última gaveta. Seguidamente el macho más alto volvió a su lugar frente a Tweek, sentándose de igual forma. Saco alcohol, ungüento y vendas del maletín.

Tweek no pudo evitar estremecerse cuando el moreno acerco la botella de alcohol a la palma enrojecida de su mano. El pelinegro sonrió ante la reacción.

-Es alcohol en spray, no pica tanto.- Roció la palma seguidamente. El rubio no podía salir de su asombro cuando descubrió que lo que decía era cierto.

Él nunca había utilizado alcohol en spray.

Craig siguió limpiando la sangre seca de su palma en silencio.

Era casi hipnótico para Tweek de ver.

Como luego frotó delicadamente el ungüento en sus manos y seguidamente las envolvió en limpias vendas blancas.

Todo parecía estar hecho con maestría. Casi como una enfermera real.

-Parece como si hubieras hecho esto antes.- Comentó el oji-verde.

Craig lo miró mientras empezaba a guardar los implementos.

-Sabes mejor que nadie que yo era un buscapleitos en sexto grado.- Sonrió de lado.

-Lo sé, solo quería oírte decirlo.- Devolvió la sonrisa.

Rieron un poco entre sí. Casi parecía un milagro que aun pudieran reír en condiciones como estas.

-Como sea… ¿Cómo te las lastimaste las manos? ¿Las sumergiste en hielo o algo?

La sonrisa del más bajo callo de forma abrupta.

Cierto…

¿Cómo se había lastimado las manos?

Había subido aquella escalera. Recuerda dolor en ellas cuando trató de bajar de nuevo…

Cuando…

Miró sus manos vendadas.

Algo…

¿Algo importante sucedió?

Estaba acorralado por zombis.

No.

Estaban.

Kenny.

Jadeó con fuerza llamando la atención del otro niño.

¡Kenny… él!

¿¡Como se pudo olvidar de algo así!?

Era como si su mente hubiera intentado trasformar ese momento un espacio en blanco.

No

Era como si hubiese intentado trasformar la muerte Kenny en un espacio en blanco…

"¡Jesucristo! ¡¿Qué demonios me sucede?¡ ¡¿Cómo podría yo..?!"

-¿Tweek? ¿Estás bien?- Craig frunció el ceño un poco preocupado. El rubio solo había dejado de hablar de repente para mirar sus manos.

-…Kenny murió hoy.- Esas palabras se sentían extrañas en su boca.

Ahora fue el turno de Tucker de permanecer en silencio mientras procesaba lo dicho por el menor.

-…Mccormik era un idiota.- Murmuró segundos después desviando la mirada.

-¡No lo llames idiota! ¡Él estuvo conmigo allá fuera cuando nadie más quiso! ¡Me salvo la vida Craig!- Estalló un poco molesto ante la insensibilidad de Craig.

-Era bueno… pero seguía siendo un idiota Tweek.

-¡Tú eres el único idiota! ¡Idiota!- Colerizó.

Craig suspiró notando que el rubio no entendería sus palabras. Tendría que disculparse, podía ver claramente como las mejillas del otro se pintaban de rojo en cólera.

Claro que le dolía la muerte de Kenny, él aún recuerda las risas que compartieron cuando fumaban cigarrillos detrás de la escuela; más de Kenny ya que siempre estaba algo drogado en esos momentos. Él era algo molesto y una muy mala influencia para tweek. Pero siempre cuidaba de los suyos. Eso era algo que respetaba de él.

La muerte siempre había sido un enigma para Craig, pero de algo estaba seguro. Era totalmente irreversible.

Tal vez muchos no estén de acuerdo con esto. Además que era un punto de vista poco esperanzador ahora que están literalmente rodeados de muerte.

Este mundo sería Irreversible ahora.

Como Kenny.

-Tienes razón, fui un idiota al decir eso.

Tweek estaba a punto de gritarle otra cosa pero se detuvo en seco.

"¿Se disculpó?" Eso lo había tomado con la guardia baja.

El moreno había aprendido con los años que era mejor dejar las cosas como Tweek las veía. Discutir con el rubio era agotador. Y sabía que lo lastimaría de alguna forma si continuaba.

-Ven aquí.- Extendió los brazos invitando al rubio frente a él.

El oji verde quería negar la acción. Él no era ningún bebe. Sabía que Craig solo estaba siendo condescendiente.

Pero…

-Debió haber sido muy duro para ti, lo siento…

Con un sonido roto Tweek se lanzó a los brazos del más alto, tratando de reprimir un sollozo. El pelinegro lo dejó llorar en su regazo mientras deslizaba sus largos y fríos dedos en las hebras doradas.

-¡Le d-dis-dispare en l-la cabeza, es-estaba sufriendo! ¡Pero… Ahg!

Craig detuvo sus mimos en el cabello de Tweek.

¿Tweek le había disparado?

Eso quería decir que la muerte de Mccormik fue peor de lo que imaginaba.

Los orbes azul marino se centraron en el macho tembloroso sobre su regazo.

Este pequeño e inestable cuerpo había batallado un horrible infierno.

Solo por él.

Se estremeció sintiendo una gran admiración por la persona llorando en su regazo.

Tweek era muy fuerte.

Más fuerte que él.

Él nunca hubiese tenido las bolas para dispararle a un amigo que estuviera muriendo frente a él.

Le daban escalofríos de solo imaginar a Tweek haciéndolo.

Esos inocentes y grandes ojos verde musgo dispuestos a acabar con tu dolorosa miseria. Terminando con tu existencia con sus propias manos.

Mierda.

¿Acaso le había excitado eso?

"Eso fue enfermo Tucker, no arrastres a Tweek a tus cosas" Se auto reclamó.

Estrechó al niño en sus brazos colocando su mentón en el tope de la cabeza rubia. Miró la pared del baño con ojos aburridos.

Tweek era como el personaje protagonista de una de esas películas en las cuales no podían morir. Eran demasiado duros. Estaban hechos para sobrevivir a un mundo así…

Él por otro lado.

¿Cuál era su rol en este chiste de mundo?

La mayor parte;tal vez toda su familia, ya estaba muerta.

Y le dolía menos de lo que debería. Tal vez estaba en shock.

El punto era…

¿Cuál era su propósito?

Sobrevivir claro, no quería morirse ni nada.

La sobrevivencia individual era el principal instinto del ser humano. Pero ¿Valía la pena el intento?

Es decir él ni siquiera sabía que mierdas le esperaban fuera de esta casa.

En estos momentos solo deseaba despertar de este mal sueño y darse cuenta que se había quedado dormido como un perdedor sobre su libro de leyes de tránsito.

Era todo lo que pedía…

-Todo estará bien Craig.- Al principio pensó que había oído solo la repetición del rubio en su mente pero luego noto que el otro niño ahora lo miraba fijamente.

¿Cuándo había dejado de llorar?

-¿Cómo lo sabes?- Preguntó escéptico finalmente devuelta.

-Porque ahora estás conmigo y yo estoy contigo.

-Eso es tan gay Tweek- Bufó un poco divertido.

-¡No me importa! ¡Te protegeré, Carajo! ¡Gha!- Afirmó molesto por no ser tomado enserio.

Craig suspiró ante la terquedad de su "Novio"

¿Esa palabra siquiera importaba más?

Suspirando por milésima vez apoyó una mano sobre la mejilla de Tweek, sobresaltándolo un poco.

Miró en silencio las sientas de pequeñas manchas esparcidas sobre las mejillas blancas, siempre que las miraba no podía evitar compararlas con una constelación de estrellas.

Única y hermosa.

Algo en su pecho se hincho de orgullo al ver lo hermoso y valiente que se había vuelto Tweek con los años. No sabía de donde había venido eso.

Tal vez solo estaba siendo gay al respecto.

-Está bien… yo te protegeré la espalda también entonces.- Exhaló mirando directamente a los ojos musgo.

Los cuales brillaron de felicidad ante su respuesta.

Estaría bien.

Este sería su propósito para sobrevivir.

Quizá él ya no tenga lazos de sangre con nadie en el mundo.

Pero él jamás estaría solo mientras estuviera con Tweek.

No dejaría a Tweek en esto solo.

Estarían bien.

Sobrevivirían juntos.

Realmente las cosas parecían ser menos mierda cuando las veía a la manera de Tweek.

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Craig dio un último vistazo a su hermana menor antes de cerrar la puerta de su habitación.

Esa mocosa engreída… la extrañaría.

Bajaron los escalones en silencio.

Craig casi se había olvidado de su padre, y se alegraba de no tener que pensar en él. Pero ahora era algo difícil de ignorar cuando su figura paterna muerta estaba allí tirado en la entrada de su casa.

-¡AHG! ¡C-Craig no mires l-lo siento yo…!- balbuceó escandalosamente el rubio mientras agitaba las manos frente a Craig.

-Si no lo hubieses hecho habrías muerto también.

-P-Pero tu…

-Él ya no era mi padre. No te disculpes por esto Tweek.- Decretó con severidad mirando al otro niño a los ojos.

-Mgh b-bien…

-¿Entonces solo debemos ir con el gordo?- Se apresuró a cambiar el tema. Mirando hacia cualquier otro sitio de la casa que no fuera el lugar donde su padre yacía.

-Más o menos… mgh primero debemos ir casa de Kenny.

-¿De Mccormik? ¿Porque?- Elevó una ceja confuso.

-Necesitamos la gasolina de avión que vendía su familia.

-¿Eso te lo ordenó Cartman?-Exigió molesto.

¿Dejaron ir a Tweek a su suerte para que les buscara gasolina? Esos malditos cobardes…

-¡Fue nuestro trato! Yo quería ir a buscarte, además no estaba solo… Kenny...- su voz se fue haciendo más pequeña.

-Bien, vallamos a su casa y acabemos con esto.- Todavía seguía molesto.

-¡Ahrg! ¡Espera! ¡No puedes salir así! T-ten.- buscó en su bolsillo para luego extenderle el arma de Kenny. Craig la tomó. Un poco anonadado. El arma pesaba en sus manos.

-He querido preguntarte… ¿De dónde la sacaste?

-Kenny me la dio…

¿Por qué mierdas Kenny poseía una pistola?

Bueno no era como si fuera tan difícil conseguir armas en South park.

Craig examinó el arma.

La misma arma que había acabado con la vida de Kenny Mccormik.

-Espera aquí un momento.- Le dijo al rubio para luego encaminarse por el pasillo más allá de la cocina.

Tweek ladeó la cabeza en confusión. No prestando atención a las órdenes del cuervo lo siguió; viéndolo abrir una puerta que parecía conducir al sótano.

Sintiéndose aún más confundido lo siguió en silencio. El sótano estaba oscuro, solo hasta que Craig jaló de una cadena delgada en el techo para encender la luz fue que pudo notar las muchas cajas de cartón que se guardaban allí.

Craig se detuvo cerca de una pila de cajas marcadas con una "C" por un rotulador azul.

Se dispuso rápidamente a revisar las primeras cajas, cuando no encontraba lo que estaba buscando solo las hacia a un lado arrojándolas fuera de la mesa para buscar en la siguiente caja.

-Umm C-Crai-

-Solo dame un segundo.- interrumpió concentrado en su labor.

Una sonrisa inundó sus características cuando finamente lo encontró.

Bingo.

Los ojos vedes observaron con sorpresa como Craig sacaba una larga katana de aquella caja.

Debido a la alta estatura del moreno la espada le quedaba perfecta.

-Creo que esto funcionará como arma.- Blandió la hoja asegurándose del filo.

-¡Gha! ¡¿De donde sacaste una espada japonesa?! ¡¿La has tenido todo este tiempo…?! ¡¿No planeabas matarme verdad?! ¡AGH!

-Claro que no Tweek, calma, compré esto cuando estábamos en cuarto grado solo para que el pendejo de Stan y sus amigos dejaran de presumirme sus armas ninja. Cuando me di cuenta de que había sido una razón estúpida para gastar mi dinero la guarde aquí. No la había sacado desde entonces.

-Oh…- Tweek asintió recordando que aquella vez se había quedado encerrado en casa con un resfriado, por lo que no pudo participar en la pequeña aventura.

¡Lo cual era un alivio!

Su madre le había contado que le habían clavado una estrella ninja en el ojo a un chico!

¡Y si querían sus ojos para venderlos por armas ninja!

Luego su padre lo había sermoneado con: "Todo es risas y juegos, hasta que alguien pierde un ojo"

Craig enfundó la espada y la colgó en su hombro derecho.

-Ten.- Le tendió el arma de fuego devuelta.

-¡Gha! ¡N-no…! ¡Puedes quedártela! L-La necesitaras- No quería esa cosa devuelta.

-Estaré bien con esta espada, toma el arma Tweek.- Insistió.

-Umm, no…

Irritado ante la terquedad del otro. Craig tomó sus manos obligándolo a sostener el objeto.

-Sabrás usarla mejor que yo, lo sé. Además Mccormik te dio esto a ti. Es tuya ¿de acuerdo?- Lo miró con esa mirada de que no aceptaría un no por respuesta.

-mhg bien…

Satisfecho Tucker volvió a la pila de cajas para luego regresar con dos mochilas vacías. Le entregó una a Tweek.

-llenémoslas con algo de comida antes de irnos.- Tweek asistió de acuerdo mientras colgaba la mochila de aspecto militar en su hombro.

Juntos subieron hasta la cocina otra vez. Craig decidió tomar unas cuantas latas de comida. Solo tenían sardinas y frijoles en aceite vegetal. No era un manjar pero no tenían mucho de donde elegir, solo podían llevar comida que no se dañara a largo plazo.

Tomó también unas bolsas de papas fritas que guardaba en la repisa de arriba.

Tweek opto por tomar un kit de primeros auxilios que la familia de Craig guardaba en el baño de invitados. Este también traía alcohol en spray para sorpresa del rubio.

Salió del baño sintiéndose un poco fatigado. Y pensar que tendría que salir de nuevo.

Apoyó la parte posterior de su cabeza en la pared liza tras él por un momento.

Le dolía la cabeza.

Abrió los ojos que no sabía que había cerrado cuando sintió un hormigueo en sus manos y contempló como sus manos vendadas empezaron una especie de terremoto privado.

Los ojos verdes observaron con horror el espectáculo.

¿Qué diablos le estaba pasando?

¡Él ya no sufría de esta clase de temblores!

¡Él estaba mejorando! ¿Por qué…?

Recordó su parada en City Wok.

Fue el café.

-¿Ya tienes todo tweek?

-¡Gha! ¡Jesús!- Saltó desde su posición.

-¿Tweek?

-D-Digo, sí. L-la bolsa no cerraba más.- Contestó rápidamente, ocultando las manos detrás de su espalda.

Debió haberse visto ridículo y sospechoso. Pero realmente no quería contarle a Craig sobre el café de City Wok.

El moreno entrecerró sus azules ojos en la forma de Tweek. Claramente notando que había algo mal con el rubio.

¿Sería lo mejor preguntar ahora?

Cerró los ojos con un ceño fruncido.

-Bien, con eso bastará por ahora. Vámonos.- El oji-verde accedió feliz de poder evitar la confrontación. Silenciosamente siguió al cuervo a la sala de estar.

Comprobó nuevamente sus manos, aliviándose cuando vio que estas parecían haberse calmado un poco.

Al segundo se estrelló con la espalda azul de Craig por no estar prestando atención. Este lo tomó del brazo estabilizándolo, intuyendo que al rubio lo estaba molestando algo grave. Tendría que preguntar más tarde.

-Hgm, gracias...- Ok ahora sí debió haberse visto ridículo.

-¿Seguro de que estás listo para salir?-Preguntó el moreno. Una pequeña cabeza peluda se asomó en uno de los bolsillos de su chaqueta. Stripe. Craig enseguida la empujo devuelta con la palma de su mano.

-Sí, ¿Y tú? ¿Lo estás?- La pregunta tomó por sorpresa a Craig por lo que tardó en responder, mirando el cadáver de su padre a través de la entrada.

Tweek siguió su mirada.

Dios mío.

¡Tener que pasar sobre él era una puta insensibilidad hacia toda la familia de Craig!

Estaba a punto de sugerir que podían salir por una ventana pero antes de que tuviera oportunidad el pelinegro tomó su mano con fuerza y avanzó a través de su padre.

Tweek se encogió un poco por la fuerza del agarre en su mano. Sin embargo no dijo nada. Craig lo necesitaba.

Antes de que se dieran cuenta, ya se encontraban en el patio delantero.

La casa de los Tucker había quedado atrás.

Y el frió aire de South Park les dio la bienvenida.

Ojos verdes y azules observaron como el sol daba indicios de querer empezar a ocultarse.

Tweek registró rápidamente que tal vez no era tan tarde como parecía ya que como se encontraban en invierno el sol siempre atinaba a ocultarse más temprano.

-Son las tres y media según mi teléfono.- chequeó Craig en su móvil. El oji verde quiso abofetearse la cara por haber olvidado que tenía un móvil. Dios, ¿Cómo pudo olvidarlo?

Sacó su teléfono.

15: 38 pm

Aún tenían tiempo.

Lo siguiente que notó fue que su señal estaba muerta.

-Estos putos teléfonos inteligentes nunca tienen señal. Un apocalipsis zombie no los haría cambiar de opinión ¿eh?- Señaló que tampoco tenía señal el moreno.

-P-Pongamos una alarma, a las 17:00 pm del día de mañana para estar alertas de todos modos.

-Buena idea- bajaron su vista a sus celulares configurándolos a la hora pico.

De repente su conversación fue interrumpida por el sonido de disparos lejanos.

Eran los mismos que había escuchado Tweek antes.

-Alejémonos de aquí Tweek.- El rubio estuvo de acuerdo. Si había un tiroteo en algún lugar, él no quería involucrarse, sabía que el pelinegro pensaba igual.

-L-La casa de Kenny está a tres cuadras, es la última casa a las afueras de South Park por el lado Este.- instruyó. Él conocía muy bien el camino. Su padre lo hacía venir cada mes a la casa de Kenny para comprarles más de su "ingrediente secreto" para el café de Tweek Bros después de todo.

-Bien, apresuremos el paso antes de que…- Las palabras quedaron colgadas en su boca cuando miró al lado izquierdo de su calle.

Y no era para menos. Había una masacre sangrienta en la calle frente a su casa.

Una carnicería humana sobre la blanca nieve.

Había diez, no quince, no, había cerca de veinte cuerpos esparcidos en el suelo. Algunos de ellos con la cabeza destrozada y su materia gris esparcida por todos lados por lo que podría ser un objeto de metal.

¿Quizás una larga tubería?

o…

Un palo de golf.

Miró nerviosamente por el rabillo de su ojo al hermoso rubio de mejillas pecosas y grades ojos verde manzana que sostenía un palo de golf en su hombro.

Trago saliva. Tal vez Tweek sabía sobrevivir demasiado bien a este mundo.

-¡Gha!

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Hola! perdón el retraso, es que la universidad te succiona el alma aveces XD pero ya estoy libre de exámenes por lo que tal vez la próxima actualización llegue más pronto de lo que creen. Bien, en mi opinión creo que fue un capitulo muy lento y aburrido comparado con la dinámica de los otros, pero es que quería un momento de paz con el Creek xD Ya los otros caps que le siguen si van a ser un desmadre. sobre todo con craig ahora espadas locas y mi tweek asesino serial de zombis (LOL) necesitaran mucha terapia de pareja después de esto.

Nos vemos!