27 de Mayo
La peli rosa estaba lista para partir a su pueblo natal, el sol aún no salía por el horizonte, a lo lejos los negros del cielo apenas se comenzaban a hacer tenues con la luminosidad que iba naciendo. El fresco del viento despeinaba sus rosados cabellos que había dejado crecer un poco, sus manos sostenían con delicadeza su taza de café humeante generando un contraste de temperaturas y causando que a segundos se erizara su blanca piel.
Sentada en el escaloncillo de su pequeño hogar, miraba los colores que se pintaban lentamente en el cielo haciendo que las estrellas desaparecieran poco a poco. A pesar de su tranquila apariencia, en su mente había miles de pensamientos de lo que ese día le depararía, no acostumbraba a preocuparse por lo que viniera, pero era un día importante, no sabía cómo sería recibida realmente, sus amigos cercanos evidentemente la esperarían con ansias, pero en la última misión que tuvo aún viviendo ahí cometió errores que perjudicaron a su equipo y a muchos eso les bastó para hablar sobre su desempeño, su capacidad y su vida, eso lo hacía un poco difícil. En cartas pasadas Naruto y los chicos comenzaron a hacer planes de lo que harían juntos al llegar, estaban gustosos de que regresara, pero Sakura no sentía lo mismo, no totalmente, volvía al lugar en que había sufrido, volvería a ver personas desagradables, volvía a las obligaciones y todo había cambiado mucho, incluso ella. Así que su mente estaba saturada de cosas importantes a pesar de ser preocupaciones sin sentido.
Al terminar su café la chica echo un suspiro, frotó sus cabellos aún mojados por la ducha tomada muy temprano y se levantó frotando su trasero pasa quitar la tierra y el polvo, miró los naranjas y violáceos del cielo y se dijo en voz alta: "tómalo como un nuevo comienzo Sakura, un nuevo amanecer, una nueva vida… ¿qué puede pasar? ¡No habrá nada tan diferente!"
Luego de esto se dirigió al interior de su casa y terminó de preparar todo para su partida, el día sería largo.
