Espíritus y Recipientes

Aca Asile-chan actualizando sobre esta hermosa pareja, y como dice el meme "Ahora viene lo chido" aquí comienza la verdadera trama!

Besos y espero les agrade

POV ULQUIORRA

Después de pasar largo rato explicándome que era gustar de alguien, la mujer debió de terminar verdaderamente cansada, pues ya he terminado de preparar todo para partir al instituto y ni siquiera la he visto salir de su habitación; creo que es momento de ir a llamarla, si no, podemos recibir una sanción por llegar tarde a clases.

-Mujer, es hora de irnos—dije tocando su puerta.

-Salgo en un minuto!—decía ella siempre cantarina; no se de qué manera, pero ella siempre sonreía y le miraba el lado bueno a cada situación, incluso cuando estaba en Hueco Mundo seguía confiando tan plenamente en sus amigos que hasta parecía que tenía una fe ciega en ellos. Siempre viéndole el lado optimista a todo, quizás es esa forma tan extraña de ser que llamaba tanto mi atención desde que trate con ella cuando era mi prisionera. Y esa es justamente otra cosa que me parece extraña de su forma de ser, incluso después de haberle hecho cosas tan horribles como jugar con su mente y mantenerla encerrada por órdenes de Aizen, ella me acepto y me defendió cuando le conto a sus amigos nuestra situación como ama y sirviente, nunca nadie había hecho algo tan tonto y valiente por mi como esa mujer, si no fuera por ella, hubiese muerto a manos de Ichigo, pues, aunque para mí no era problema defenderme fácilmente de su ataque, ella me pidió no hacerles daño a sus amigos, y yo acate y cumplí la orden al pie de la letra.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Después de un rato, Orihime salió a toda prisa sin fijarse en su camino y se resbalo con una camiseta que estaba tirada, pero antes de que cayera corrí a toda prisa a atraparla entre mis brazos. Todo fue tan rápido que ella pareció realmente confundida, y no abrió sus ojos hasta unos instantes después, desconcertada de encontrarse tan cerca de mí y no haber impactado contra el piso, y al percatarse, de inmediato su cara se puso roja y comenzó a tartamudear.

-E..etto Ulquiorra gra-gracias por salvarme de caer, yo suelo ser mu-muy descuidada—Sonaba nerviosa, pero además de fijarme en eso, a mi parecer se miraba tierna, como una pequeña indefensa y por razones extrañas no podía quitar la vista de ella, miraba cada uno de sus gestos y parecía que me perdía en sus reacciones, me sentía muy extraño, pues aunque solía observarla desde antes, ahora era totalmente diferente, antes era por simple curiosidad en la forma de comportarse de los Humanos, pero ahora solo me interesa su forma de comportarse, cada pequeño gesto o palabra que provenía de ella me deja pensando por horas y horas.

No se cuánto tiempo pase en ese trance, pero al percatarme la solté cuidadosamente y volví a repetirle lo de llegar tarde.

-Tienes razón Ulquiorra, ya casi es hora de empezar clases y aún seguimos acá—dijo mientras miraba su reloj y, como acto de reflejo tomo mi mano y comenzó a caminar rápidamente sin soltarme. Su acción me impresiono, nunca había habido tanto contacto entre nosotros antes y al no saber que hacer, simplemente me deje llevar por esa humana, quien siguió con su agarre hasta que llegamos al Instituto, y como era de esperarse, por mas rápido que fuimos, llegamos ya empezada la primera clase y la profesora nos dijo que debíamos quedarnos una hora más después de la hora de la salida y cumplir con nuestro castigo en la sala de detención.

El resto del día paso sin mayor sorpresa, la mujer y su grupo de amigos cotilleaban como siempre y mientras tanto yo tenía la mirada en mi libro, pero mis pensamientos en todo lo ocurrido esta mañana, no solo por las reacciones de la mujer, sino por las mías, me sentí fuera de sí en bastante momentos y también experimente cosas muy extrañas en mi interior, cosas que jamás había sentido antes de encontrarme con ella.

Ya al finalizar la última clase, la mujer se despidió de sus amigos y nos dirigimos a la sala de castigos, ella como siempre iba sonriendo y saludando a todos los que se encontraban en su camino, sin fijarse mucho en lo demás, pero yo, que a diferencia de ella siempre iba cuidando que nada malo le pasara, note algo realmente extraño, un grupo de chicas la miraba y nos seguía a lo lejos, no parecían un peligro verdadero pero había algo en ellas que me desconcertaba, una cierta energía emanaba de ellas, parecida a la que los humanos poseen momentos después de que su alma por cualquier motivo salió de su cuerpo pero logro regresar y seguir con su vida en este plano terrestre.

-Ulquiorra, ¿puedes venir un momento? – me llamo una profesora sacándome de mis pensamientos, se encontraba en la sala de maestros, yo quede viendo a la mujer y ella también me hablo.

-Ve y me alcanzas luego, si ambos llegamos tarde a la sala de castigos nos meteremos en más problemas—y al terminar de decirme eso siguió su camino.

Yo entre a la sala de maestros y pude ver que estaba vacía, ni siquiera la maestra que me llamo se encontraba ahí, decidí dirigirme a la salida pensando en que talvez uno de esos espíritus burlones que vagan por la tierra me jugo un broma; pero justo cuando iba a salir, la puerta se cerró repentinamente y por más que intente abrirla sin destruirla, esta no cedía.

-La ex cuarta espada encerrada como un débil humano, que decepción!- me hablo una voz por detrás, yo voltee y me di cuenta que ahí estaba la maestra, pero no era ella realmente, me di cuenta en ese instante que un espíritu la poseía, no lograba reconocerlo, pues se había camuflado muy bien en el cuerpo de esa maestra, pero sea quien fuese, me conocía.

-Decepcionante es ver que seas quien seas te escondes dentro de un humano en vez de enfrentarme—dije y el espíritu sonrió burlescamente.

-Da igual si piensas así, no es por ti que vengo, solo necesitaba alejarte de esa inusual humana, ¡ la sigues como su sombra!—decía y fue hay que vi todo claramente, el castigo, las chicas que nos seguían y luego este espíritu que me alejo de Orihime, todo ha sido parte de la misma trampa! ¡Demonios! Tenía que salir de ese lugar rápido, si no, quien sabe lo que le harían a la mujer. No me importo romper las paredes en ese momento, así que utilice mi fuerza e hice un gran hueco para poder irme, pero el espíritu se puso delante mío, ese Idiota no se rendía.

-Aléjate de mi, si no quieres morir—le dije amenazante.

-¿Atacaras a una pobre humana?—decía fingiendo inocencia, pero a mí ya me daba igual si tenía que destruir el cuerpo que ocupaba como escudo para poder ir en busca de la mujer.

-Se ve que no me conoces—le dije tranquilamente y en cuestión de segundos le di un golpe justo en la frente, para poder sacar el espíritu del cuerpo de la maestra, esa era una técnica que había aprendido secretamente hace unos días de Ichigo.

FLASHBACK

-No te confundas espada, no te traje aquí para luchar—decía Ichigo mirándome directamente mientras nos encontrábamos en el tejado de la escuela, los demás se habían quedado comprando su almuerzo en la planta baja.—quiero enseñarte algo, tu eres el que pasa más tiempo cerca de Orihime, y aunque tus habilidades de espada no están nada mal; debes aprender algunas habilidades espirituales, pero no debes decirle jamás a nadie que las conoces, ni menos que fui yo quien te las enseñe, pues está prohibido que un Shinigami las divulgue, y menos a una ex espada. Pero, en vista de que Orihime tiene algo especial, y los espíritus la buscan muy seguido para poseerla, debo enseñarte que hacer si llegas a estar en una situación asi y de esa forma la puedas salvar sin lastimar su cuerpo.

FIN DEL FLASHBACK

Y vaya que me sirvió, pues logre sacar a ese espíritu sin dañar el cuerpo que poseía y al verse ya afuera comenzó a suplicar.

-Por favor no me mates Ulquiorra, yo solo sigo las ordenes que los Holows me dan—decía de rodillas y por más que sintiera curiosidad por saber el plan que los Holows tenían, debía apresurarme o perdería a la mujer.

-¿Para qué quieren a Orihime?—dije mientras comenzaba a caminar.

-No lo sé, pero el jefe dice que será su recipiente—dijo y detuve mi andar.

-¿Recipiente? Explícate—dije dándome la vuelta.

-Ulquiorra no sé nada mas, enserio, por favor perdóname la vida, yo no quería hacerlo yo…-No lo deje terminar, le di un golpe y lo mate al instante, por culpa de ese Idiota me había separado de la mujer. Corrí y la busque por todos los salones, y al estar cerca del segundo piso, oí un grito proveniente de ella. Fui directamente hasta allí y la encontré sujetada por las chicas que nos seguían antes, me acerque más a ellas y me di cuenta que también estaban poseídas.

-Ulquiorra!- Me gritaba la mujer asustada—ayúdame!—no la dejaron terminar, pues se tiraron de segundo piso; yo me acerque corriendo pero no logre ver su rastro. Recorrí una y otra vez el Instituto en su búsqueda pero todo fue en vano.

Había dejado que se llevaran a la mujer, demonios! ¿Qué clase de guardián era? La había perdido y no tenía idea de donde estaba, pero una cosa si era segura: La recuperaría aunque me costara la vida.