La pelea
Asile-chan actualizando y con un par de sorpresitas más; espérenla dulzuras :3
POV ULQUIORRA
Desde que puse un pie en ese ring en el que se decidía quien poseería a la mujer, fui atacado por un incontable número de Hollows, quienes venían a mí al ver mi poder superior y me consideraban una amenaza para su misión. No tengo idea aun de qué forma, pero logre derrotar muchos sin convertirme en Hollow, lo cual en cierta parte era un alivio, pero me dejaba pensando en sí de cierta forma mis poderes estaban perdidos y de qué manera me defendería si venían enemigos más fuertes.
Mate a cuanto Hollow se me puso en frente, mientras levemente observaba que ya los demás Shinigamis y amigos de la mujer estaban con nosotros; luchando también con los Hollows que seguían entrando por el portal; era una situación verdaderamente difícil, pero si lo cerrábamos, posiblemente no podríamos salir de ahí de nuevo.
Todo parecía no rendir frutos, mientras más matábamos, más llegaban; pero al cabo de un rato, todo se detuvo, un eco sonó en todo el lugar, mientras que con pisadas grandes y firmes observaba como un Hollow de una magnitud gigantesca se aparecía frente a nosotros, era bastante poderoso, su porte y el poder que emanaba lo decía todo, pero aun así intente no lucir nervioso, sin duda no sabía cómo le haría sin mis poderes, pero no había marcha atrás, la mujer estaba en peligro y jure por mi vida que la sacaría de ese lugar.
-Ah, tú debes ser Ulquiorra—me dijo el Hollow con una voz que parecía ser un eco tras otro.
-¿Cómo sabes de mí?—pregunte, mientras todos los demás quedaban viendo anonadados la escena, lo cual me dio a entender que al igual que a mí, ninguno había visto algo así antes.
-Tú mataste a uno de mis subordinados—me contestó y recordé a ese espíritu que utilizo una maestra para alejarme de la mujer—además, eras un fiel sirviente del bruto de Aizen—mencionó.
-Devuélveme a la mujer—dije ignorando lo demás, solo me importaba que ella regresara a casa.
-Uh, eso no será posible, tengo un propósito para ella, y no puedo dártela así sin más—me dijo.
-Entonces lucharemos por ella—dije decidido, aunque sin saber cómo le haría.
-Jajaja, ¿Tu piensas derrotarme?—dijo burlándose—ya habrás notado nuestra abismal diferencia de poder, eso sin contar que ya no eres ni siquiera un hollow—me dijo y me di cuenta de que él tal vez sabía la razón, la duda se apoderaba de mí, pero no era el momento, tenía un objetivo y solo lucharía por ello, nada más debía de importarme en ese momento—pareces querer saber cómo ocurrió,-dijo, y yo me moleste al ver que lo había notado—pues al ser lo último en tu vida que oirás te lo diré:- hablaba e hizo una pausa, para luego proseguir—La humanidad Ulquiorra, has recuperado tu humanidad al convivir con ese recipiente—me dijo refiriéndose a la mujer—hay algo que ningún hollow antes que ti había hecho, y eso es convivir de nuevo en el mundo humano, comenzar a recuperar tus emociones, pero ya vez, eso solo te ha hecho un debilucho, la forma humana solo logra debilitarte—río—pero al menos me has servido como prueba, para recordar porque un hollow nunca debe de relacionarse de nuevo con los humanos—termino y tanto yo como los demás escuchaban atentos, pero a diferencia de todos ellos, yo intente sonar indiferente y dejar el tema de lado, mientras la mujer estuviera en peligro, yo no podía darme el lujo de pensar en nada más.
-Buena historia—dije—pero con o sin poderes te derrotaré—le hable e inmediatamente asumí pose de batalla, para luego ir a darle el primer golpe, cosa que, fácilmente esquivó, pero no me daría por vencido, di uno, dos, tres golpes más, logrando darle con el ultimo; pero luego fue su turno, y me devolvió el doble del daño que yo le hice en un solo golpe; caí al suelo, confundido pero decidido, era un enemigo difícil pero no podría rendirme. Seguimos atacándonos, mientras yo empezaba a cansarme, y él me miraba únicamente como si de un juego se tratará, no parecía siquiera esforzarse mucho; yo no sabía de qué otra forma atacar, y ver a mi alrededor no me daba esperanzas, todos los demás estaban ocupados con la gran horda de Hollows que aparecían, luchando incansablemente, pero sin tiempo de llevarse a la mujer, si tan solo pudieran rescatarla…
Cuando las cosas comenzaban a verse claras, después de más de 2 horas de lucha, en la que los hollows que atacaban a los demás habían desaparecido casi en su totalidad, mi enorme enemigo, en un movimiento volvió a tirarme al suelo, y en lo que tardaba en levantarme, sacó un nuevo ejército de Hollows con solo abrir su boca, era algo inimaginable, un mounstro con el poder de hacer Hollows; ¿Qué sucedía? ¿Qué era eso que mis ojos presenciaban pero mi cabeza no procesaba? A todos los tomó por sorpresa, y en un intento desesperado por llamar a más Shinigamis, uno de los del grupo del norte terminó gravemente herido y a su vez, dejando incomunicados a todos con el otro mundo. Esto era demasiado, nunca había visto nada igual.
-¿Qué eres?—le pregunte al borde de la locura después de tantas cosas que me había tocado presenciar en un solo día.
-Que "Somos"—me dijo dejándome más confundido aún—no soy solo un cuerpo, sino el resultado de muchos Hollows poderosos, con el odio y el resentimiento más grande que alguna vez veras—decia—por eso es que sé que soy invencible, no solo tengo una forma de pensar; ¡Tengo miles!—me dijo alzando los brazos, mientras me dejaban ver como en su interior habitaban miles de espíritus con una fuerza bastante superior a la común, debo de admitir que no supe que hacer por un momento, pero, me di cuenta que fue el mismo quien me dio la idea: "eran miles de formas de pensar en un solo individuo" solo debía hacer que todas pensaran cosas diferentes a la vez, debía distraerlo, era lo único que me quedaba.
-Ichigo, Rukia, ataquen al más grande—dije y los mencionados me vieron, al principio con duda, pero terminaron haciéndolo, lo atacaron ambos por delante, en lo que aproveché para dirigirme a los demás.
-Necesitamos atacar todos a la vez, de puntos diferentes y con movimientos diferentes—les decía, explicándoles un poco el plan—vengan conmigo los del norte, los del sur sigan atacando a los demás—les dije y contra todo pronóstico aceptaron a la primera, sin preguntar más, solo actuar, cosa que me impresiono un poco; pensé que la tendría más difícil para convencerlos a decir verdad.
Así todos empezaron a atacar, de puntos diferentes, de forma irregular, intentando no crear patrones, para que así el mounstro que teníamos no tuviera más opción que utilizar todas sus inteligencias para pensar en una solución.
Sin duda la idea iba funcionando, después de un rato, vimos como el Hollow gigante empezaba a tambalearse, mientras de él emanaban cientos de voces, hablando al mismo tiempo, de tal forma que nadie sabía que decían.
Pero nuestra suerte no duró mucho, pues la criatura se separó, explotó más bien, dejándonos a todos muy malheridos. Mientras observaba a mi alrededor como todos habían quedado en el suelo, inconscientes o sin la fuerza suficiente para hablar siquiera, la criatura se reconstruyó, viéndonos con desdén y burla.
-Eso no se lo esperaban de seguro—dijo mientras soltaba carcajadas infernales.—espero que les haya quedado claro quién es el más poderoso aquí—decía y luego me miró—ni tú, espada de cuarta, lograste derrotarme; así que, reclamaré mi premio—dijo mientras tomaba la jaula donde estaba la mujer.
Cuando vi como la levantaba para sacarla de la prisión donde estaba, sentí dentro de mí una furia terrible, algo inexplicable que quemaba todo mi ser; nunca antes me había sentido tan enojado. Me levanté como pude, hablándole, haciéndole saber que aún no estaba derrotado:
-No pienses poner las manos en la mujer—le grite—aún te falta derrotarme—dije.
-Parece que no me dejarás en paz hasta que te de muerte—me dijo y dejo a la mujer de nuevo en el suelo—pero eso no será problema, solo necesito medio minuto para hacerlo—finalizo de hablar y rápidamente se acercó hacia donde estaba; yo no sabía ni de que manera había logrado ponerme en pie, todo dentro de mi parecía estar roto, pero el sentir que ese malnacido iba a hacerle daño a Orihime me hizo volver, sintiendo como mis más antiguos instintos se liberaban con cada paso que la bestia daba. Sabía que no habría marcha atrás, una vez convertido todo habría acabado, pero era un precio pequeño a comparación de la salvación de esa mujer.
Cuando sentí el primer golpe, lo detuve, haciendo que el Hollow se sorprendiera un poco.
-Vaya, esto al fin se puso bueno—dijo pero no le di tiempo de más, saqué fuerzas que ni siquiera sabía que tenía para propinarle un golpe que lo tiró al suelo, el primero que lograba eso; pero no me detuve ahí, lo seguí golpeando una y otra vez, sintiendo que la ira crecía dentro de mí con cada recuerdo que venía a mi mente de el daño que nos había causado a mi y a la mujer, lo golpeaba una y otra vez, sintiendo que ni siquiera lo tocaba, aunque fuese todo lo contrario; sentí tanta furia en ese momento que logre en minutos lo que no había logrado en horas. No me detuve, incluso cuando en sus últimos momento oía como pedía piedad, o como el retumbar de miles de almas en miseria sacaban gritos desgarradores por el dolor causado.
No me detuve hasta que le di muerte hasta al último hollow que en el habitaba, e incluso después de eso le di masacre a todos los del lugar, no quedaba ninguno vivo, pero yo ya me sentía fuera de sí, el gran poder que de mi salía ya no me permitía pensar en paz, solo quería matar, a todo lo que a mi alrededor se encontrara, Matar, Matar, Matar, no pensaba en nada más, pero algo dentro de mí incluso en ese estado me estaba deteniendo, ordenando que me alejara, confundiendo mi interior. Estaba tan confundido que solté un grito desgarrador, perdiendo casi por completo la cordura. Ya no recordaba nada, solo la masacre que con gusto había cometido.
-Ulquiorra—habló una vos a mis espaldas, aunque ni siquiera sabía si me hablaba a mí, "Ulquiorra" eso sonaba familiar, como un recuerdo lejano, pero mis instintos me bloqueaban.—Eres tú, Ulquiorra, me rescataste—habló de nuevo esa voz, y yo me di la vuelta para verla, era una humana, me parecía familiar, pero no la reconocía, no sabía porque su voz me tranquilizaba, y no entendía porque la dejaba vivir. Poco a poco vi como salió de una jaula que parecía abollada de la parte de arriba, creo que tire a uno de los hollows contra ella en la pelea. Se me estaba acercando, y aunque mis instintos me pusieron alerta, la dejé, no le dije nada, incluso cuando se acercó a mí, con más curiosidad que miedo, no me opuse; confundido por mis actos, no logre saber en qué momento exactamente comenzó a abrazarme, pero al sentirla, todo vino a mi cabeza de nuevo: "Los shinigami, los amigo de la mujer, la mujer; oh Orihime, como todo esto era por ella, como yo, Ulquiorra juré dar mi vida con tal de recuperar la de ella, poco a poco fui tomando mi forma humana de nuevo, sin ni siquiera percatarme hasta que la mujer me lo hizo saber:
-Ulquiorra…-habló sorprendida—has recuperado de nuevo tu forma—dijo y note que era cierto, incluso el hueco en mi pecho estaba cerrado ya completamente, ya no entendía nada, pero tampoco me interesaba entender, solo la abrace, por todas las cosas vividas, la abrace para darle de nuevo la bienvenida; pero cuando los demás se levantaron me sacaron de mis ensoñaciones; mientras sus amigos se acercaban a la mujer, yo corté el abrazo y me dirigí con los Shinigami, en silencio.
-Sabes que después de esto no volveras a verlos ¿Cierto?—me dijo uno de ellos.
-Si—contesté simplemente, la mujer estaba tan rendida que cayó dormida minutos después, y todos salimos entonces de ese lugar, mientras yo la llevaba cargada en brazos, recordando ese abrazo, ese que sirvió como bienvenida, y que, sin ella saberlo fue también una despedida.
La lleve hasta la puerta de su apartamento, allí Ichigo la tomo y yo me dirigí con los Shinigami a la sociedad de Almas, para no volver a la tierra jamás.
-Cuidala, y no dejes que lloré por mí—fue lo último que le dije a Ichigo cuando me marché.
Con una opresión en el pecho, me fui del lugar, sabiendo que nunca la volvería a ver, pero llevándome de consuelo la esperanza de que tuviera una buena vida.
