El juicio

Sorpresa! Otro cap el mismo día :3 es un regalo por el hecho que no actualizaba desde hace mucho; pero estaba terminando "Aprendiendo a ser padres" (Diavolik Lovers) pero basta de excusas, sin más que decir, a leer!

Besos!

Asile-chan

POV NORMAL

Orihime despertó después de un par de horas, en su querido hogar, se sentía todavía un poco mareada, pero como pudo se paró para ir en busca de cierta espada, tenía tanto que agradecerle a él y sus amigos, pero sobre todo quería verle para decirle algo más, para confesarle al fin lo que sentía por la espada, eso que nació de a poco y que fue capaz de ver hasta que la secuestraron, pues mientras la llevaban a su Horrible destino, en lo único que podía pensar era en Ulquiorra, en que estuviera bien y en que quería volver a verlo, ese fue su principal motor para soportar todo lo que pasó.

Se adentró a la sala y logro ver a su grupo de amigos sentados, esperándola, pero con una mirada perdida, triste y hasta impotente.

-Despertaste ya—dijo Tatsuki intentando sonar entusiasta, mientras todos la miraban, como sin saber que decirle.

-Si, al fin desperté y me alegra mucho verlos—les dijo a todos sus amigos—Etto, ¿Dónde está Ulquiorra?—ella hizo la pregunta que ninguno de ellos quería contestar, pero que sabían tenían que hacerlo; tomando aire, Ichigo la miro por unos minutos que parecieron eternos y le habló:

-Él está en la Sociedad de Almas, no volverá a la tierra—le dijo y a Orihime se le vino el mundo encima, no hubo necesidad que nadie le dijera que ella fue la razón por la que eso sucedió, sabía que sus amigos nunca lo admitirían, pero ella lo sabía.

Cayó de rodillas, todos la rodearon pero nadie decía nada, dejaron que llorara y sacara todo, y así lo hizo; lloró, con mucho dolor adentro, lloró como niña pequeña; solo cuando su hermano murió había llorado de tal forma.

Pasó así vario rato, en el cuál todos seguían presentes pero nadie hablaba, solo le daban palmadas y la abrazaban. Pero, ella dándose cuenta que así no se solucionaría nada, se levantó, secando sus lágrimas y con la mirada más decidida que nunca.

-Voy a traerlo de vuelta—dijo y todos la miraron extrañados.

-Es imposible—le dijo Rukia.

-Era imposible que me rescatasen, y aquí estoy, ahora yo haré lo mismo por él—les dijo—si quieren ayudarme, se los agradeceré mucho, pero si no, iré de todas formas y lo traeré aunque me cueste toda la vida—habló tan decidida que nadie pudo contradecirla.

Ichigo había estado callado todo el tiempo, ni siquiera fue capaz de cumplir lo que Ulquiorra le había pedido, "que no la dejase llorar por él", pero sabía que eso sí era imposible, su amiga lo quería y él, le ayudaría; así que se levantó de su asiento y le habló:

-Pues si estas así de decidida, es hora de que nos vayamos a la sociedad de almas y pidamos audiencia de inmediato—le dijo dedicándole una sonrisa reconfortante—te entiendo, aunque odie a esa ex espada, ustedes dos tienen algo que no puede pasarse por alto, se cuidan entre sí, y comprendo lo que es querer traer de vuelta a la persona que quieres—dijo mientras recordaba como él fue una vez también por Rukia; Orihime solo se ponía roja como un tomate ante la confesión de su amigo, estaba claro que se habían dado cuenta de lo que ella sentía por él.

-Te acompañaremos—dijeron los demás al unísono, mientras caminaban hacía la salido y tomaban rumbo a la sociedad de almas, con la convicción de no volver sin Ulquiorra.

*En la sociedad de almas*

Ulquiorra había sido llevado hacia una celda mientras esperaba el juicio que se llevaría a cabo dentro de un par de horas, en el que se decidiría su futuro, podría ser que terminara muerto al considerarse un peligro, o que lo adoptaran como espécimen a estudiar; esas eran sus dos únicas opciones, según se lo hizo ver uno de los Shinigami que lo acompañaron en la búsqueda de la mujer. Sea como sea, a Ulquiorra solo le quedaba aceptar su destino, mientras la mujer estuviera bien, valdría la pena.

Lo que la ex espada no sabía era que la mujer y sus amigos se encontraban ya en la sociedad, pidiendo estar presentes en el juicio y tomar cartas en el asunto, al principio se les negó todo contacto, pero luego, el soldado que quedó malherido durante la batalla y que al parecer era de un rango bastante alto en el lugar, les dio pase, asegurando que los vería ahí.

Alrededor de media hora después entraron al tribunal, donde un grupo de científicos y otros shinigamis moralistas discutían desde ya que hacer con Ulquiorra.

-Démosle muerte de una buena vez, no hay porque esperar más—decía un hombre más o menos mayor perteneciente a los moralista.

-Es una oportunidad única para estudiar el comportamiento de un hollow—contraatacaba un científico, mientras el Juez sobaba su cien, pues ni siquiera se había presentado correctamente el caso cuando esos empezaron a discutir. Después de un rato, el juicio empezó verdaderamente, comenzando de nuevo la disputa, que entre tanto y tanto el juez paraba por llegar incluso a ser agresiva.

Parecía un tiempo eterno el que tuvieron que esperar para hablar, y más para Orihime, quien oía como trataban al Azabache como si de una cosa se tratara, pero al final, recordaba que tenía que ser fuerte y no dejarse doblegar, cosa que dejó en claro cuando les dieron la palabra.

-Ulquiorra no es ninguna rata de laboratorio—dijo—él fue un Hollow, pero ya no se le puede considerar como tal—mencionó y todo el mundo en la sala quedo anonadado con tal declaración.—él fue capaz de volver a su forma humana después de haber desatado todo su poder como Hollow.

-Incluso el demonio que acabamos lo admitió—secundó Ichigo.

-¿Y ustedes le creen a un Hollow?—pregunto una mujer moralista que, cabe mencionar, tampoco estaba de acuerdo con que Ichigo fuera un Shinigami—si estarán mal de la cabeza—dijo e Ichigo intento controlarse para que eso no se volviera un pleito.

-Pueden ver a Ulquiorra,-dijo el shinigami que les permitió entrar—Yo mismo he visto con mis ojos como su hueco ya no está en su corazón, además de como dio todo de sí para salvar a la jovencita, incluso intercambiando su vida por la incertidumbre de que ella lograra ser rescatada o no, tomó retos, aun sabiendo que nada estaba claro—decía mirando a todos los presentes—si eso no es comportarse como un auténtico humano, arriesgando todo por lo que se ama; no sé qué lo será—dijo e hizo una pausa—ustedes tanto los moralistas como los científicos que han observado el comportamiento humano por tanto tiempo deberían saberlo—dijo y los mencionados bajaron la cabeza, notablemente avergonzados por su actuar, se habían convertido en seres sedientos de conocimiento y orden, sin importarles nada más que cumplir sus ideales.

Pasó un rato en que nadie decía nada, todos estaban asombrados de como uno de los Shinigamis que tantos hollows había matado en su carrera ahora defendiera a uno.

Al cabo de un rato el juez habló:

-Iré a verle yo mismo, quiero saber si lo que dicen es cierto—dijo levantándose de su asiento—al volver, daré mi veredicto—dijo y sin más salió de la sala, dejándolos a todos con el alma pendiendo de un hilo al pensar en que era lo que el Juez dictaría.

El juez a cargo del caso, fue directo a donde Ulquiorra se encontraba, sería más sencillo haberle mandado a traer, pero necesitaba hacerle una sola pregunta, y quería que respondiera sin verse influenciado por nadie.

-Buen día Ulquiorra, yo soy quien está a cargo de tu caso—dijo el juez y Ulquiorra pensó que tal vez se trataba de algún defensor o algo así.

-Buen día—dijo aunque realmente no fuera para nada un bueno para él; el no dijo más, ni el Juez dio mayor información, sino que se decidieron a ir al grano de una vez.

-Ulquiorra, dime; ¿Qué es lo que mueve al ser humano para cometer las locuras más grandes? ¿El amor ó el odio?—preguntó y Ulquiorra estaba curioso de porqué le había preguntado a él algo sobre sentimientos humanos, en otro tiempo ni siquiera hubiera tenido una remota idea, pero ahora creía tener una respuesta, aunque no fuese humano del todo.

-Ambos—dijo y el Juez lo vio, esperando que prosiguiera—son sentimientos coexistentes, al menos en mí, no creo que uno exista sin el otro—decía y el Juez lo miraba atento—Creo que lo que siento por la mujer es eso que conocen como amor, me cegaba ese sentimiento a tal manera de morir por ella si era necesario; pero el odio que hay en mí, cuando siento que alguien le hace daño al objeto de mi amor, fue lo que al final me dio la victoria; el amor me hizo actuar, pero el odio me hizo terminar en esos momentos en que el solo amor no hubiera bastado—finalizó y el Juez se retiró diciéndole que dentro de poco darían su veredicto.

Pasó media hora más hasta que el Juez apareció de nuevo en la sala, haciendo que todos se pusieran en pie y que el corazón de Orihime latiera fuerte de la ansiedad.

-Le he hecho una sola pregunta,- mencionó—sobre las emociones humanas, y debo de admitir que, su respuesta me dejo mucho que pensar—proseguía y Orihime temía lo peor—pero después de todo he podido comprobar eso que creía imposible—dijo y todos abrieron bien los ojos para verle—un humano puede convertirse en hollow, eso ya lo sabemos, pero ahora un hollow se ha hecho humano, y eso es algo digno de ver con sus propios ojos. Pero eso quiere decir que al ser humano, por más que tengo aun oculta talvez una pizca de hollow, no puede tratarse como blanco de experimentos, ni dársele muerte—dijo mirando a los otros dos bandos—sino, debe regresársele donde pertenece, al mundo humano.

Dijo y Orihime junto a todos los demás pusieron cara de alivio, mientras daban gracias internamente por ese veredicto. El caso terminó así y el juez dio la orden de que liberaran a Ulquiorra; la primera en ir corriendo a abrazarlo fue la pelinaranja, quien cuando lo vio no quiso soltarlo más.

Él no entendía que pasaba, que hacía la mujer ahí y porque le habían dicho que era libre, no entendía muchas cosas, pero por ese momento solo disfrutó de todo, haciendo las preguntas luego.

Todos los saludaron alegres, incluso Ichigo, y con él ya libre de todo, se dirigieron al mundo humano, para disfrutar de su libertad.