Sentimientos y planes
Llegamos al final :3 espero les guste mis queridos lectores, me divertí mucho escribiendo esto, así que no duden en que volveré con uno que otro epilogo, pero el hilo argumental termina aquí Los amo, gracias por seguirme..
Besos.!
Asile-chan
Después de pasar el resto del día celebrando, Ulquiorra y Orihime se dirigieron a la casa de esta, donde todo había quedado tal cual, como si el tiempo no hubiese pasado por el lugar. Al entrar el azabache se sintió bastante feliz, pues pensó que nunca jamás volvería a pisar ese lugar donde había vivido tantas cosas.
-Ya estamos en casa—dijo Orihime.
-Si, en casa—le contestó Ulquiorra con tranquilidad en su voz.
POV ORIHIME
Cuando entramos comencé a ponerme nerviosa, había decidido que no pasaría un día más sin que le dijera a Ulquiorra lo que sentía, pero al estar a solas con él , a punto de declararme, me di cuenta de que no sabía por dónde empezar; no me había confesado nunca, y no sabía que reacciones esperar, y esa incertidumbre crecía al reconocer el blanco de mis sentimientos: "Ulquiorra" si no sabía que esperar de un humano promedio, con él era el doble de difícil.
Para tomar ánimo, me dirigí a la cocina por un vaso de agua, y al llegar me encontré con una nota doblada por la mitad que no había visto antes, así que decidí leerla para ver de qué se trataba:
"Para: La mujer.
Te escribo esta carta para hacerte saber que haré todo lo posible para rescatarte, aunque eso me cueste la vida; desde que te ví la primera vez llamaste mi atención; al principio solo me sentía curioso por ver cómo era un humano y tú me pareciste la adecuada para averiguarlo; pero mientras más pasaba el tiempo más crecía mi curiosidad. Cuando nos separamos en hueco mundo y quede libre, juré mi lealtad hacia ti, pues eras mi salvadora, cuando me llamaste miré la oportunidad perfecta para empezar a saldar mi deuda, pero con el paso del tiempo eso se convirtió en algo más, no sé si es esto a lo que los humanos llaman "querer" pero es una serie de emociones diversas, vienen desde una alegría en el pecho cuando estoy a tu lado, hasta una opresión cuando siento que te alejan de mí, me dan ganas de matar a todos los chicos que se te acercan; según internet, esos son "celos", pero sea como sea, son cosas que no sentí nunca hasta que llegaste a mi vida y comenzó nuestra convivencia, tal vez no de la mejor forma al inicio, pero esa es justa otra cosa que admiro de ti; tu capacidad de sacar lo bueno de las peores situaciones.
No te prometo nada con esta carta, pues de seguro no estaré más para protegerte, no pido que hagas lo que ustedes llaman "corresponderme" solo quería que lo supieras, como último deseo antes de ir a rescatarte te escribo esto, pues quise que lo supieras y que por favor no me llores, sigue tu vida y vive bien.
Ulquiorra"
Al terminar de leer la carta no pude evitar que unas cuantas lagrimas rodaran por mi cara, tenía muchas emociones encontradas, desde la tristeza al ver como Ulquiorra estaba dispuesto de perderse él mismo solo por rescatarme, dejando incluso su vida de lado, hasta la alegría de enterarme que sentía lo mismo que yo.
Pase un par de minutos procesando la información, y solo entré en mi cuando Ulquiorra entro en la cocina, llamándome para ver que tanto hacía. Al verme, se vio un poco preocupado por mi estado:
-Mujer, ¿Qué tienes?—me pregunto, pero yo solo atine a ir y abrazarlo con fuerza, no quería separarme de él nunca más. Estaba segura que estaba confundido por mi reacción, pero aun así me correspondió el abrazo.
-Yo también te quiero, Ulquiorra—dije y en ese momento se fijó en la carta que tenía en la mano, paso su vista desde esa carta hasta mi cara de nuevo.
-Mujer—me dijo un poco asombrado-¿estas segura de ello?—me preguntó y yo reí, me parecía sumamente tierna su expresión.
-Lo estoy Ulquiorra—dije y sin darle aviso plante un casto beso en sus labios, sintiéndome un poco apenada, pero alegre de lo que había hecho. Tardó un poco en reaccionar, pero cuando lo hizo volvió a juntar nuestros labios.
Así pasamos de beso en beso durante mucho tiempo, hablando de trivialidades, solo mirándonos de forma dulce y sin malicia.
-Mu..Orihime—dijo y lo mire asombrada, creo que nunca me había llamado así—dime, ¿Qué somos ahora?—dijo desviando un poco la mirada, sabía que esto debía costarle un poco.
-Mmm etto—decía yo apenada—Cre-creo que somos novios—dije y los miré a los ojos con mis mejillas rojas.
-Novio—dijo el con aire pensativo y fue por su portátil—será mejor que comience a investigarlo—hablaba mientras encendía la máquina y yo me abrazaba a él sonriente, tenía un novio muy fuera de lo común, y eso era lo que más me gustaba.
Terminamos la noche así, charlando y recuperando el tiempo perdido. Al dia siguiente fuimos al instituto como de costumbre, yo iba más radiante de lo usual y Ulquiorra parecía relajado. Llegamos a clase a tiempo y nuestros amigos se nos acercaron rápidamente para interrogarnos:
-Diganme chicos, ¿Ya son novios?—dijo Tatsuki sin darle vuelta al asunto y yo estaba tan nerviosa que no podía responder siquiera.
-Si, la mujer y yo somos novios—dijo Ulquiorra con total tranquilidad, típica de él.
-Yei! -Se oía que Tatsuki, Rukia y Kon gritaban al unísono—Ganamos la apuesta—dijeron.
-¿A-apuesta?—pregunté todavía nerviosa, de seguro ahora todo el salón lo sabía.
-Si,-dijo Rukia—Nosotros tres apostamos contra Ichigo, Chad e Ishida, de que ustedes se harían novios antes de las 24 horas, mientras ellos decían que pasarían minímo un mes más—me explicó y yo voltee a ver a los 3 mencionados, con el aura apagada después de haber perdido buen dinero en esa apuesta.
-No nos veas así Inoue—me dijo Ichigo—Ustedes parecían tan lentos en cosas así que dudamos tomaran la iniciativa—dijo y yo solo atine a sonreir nerviosa.
-Hoy iremos a comer después de clase con la feliz pareja—decía Tatsuki—patrocinado por el dinero de la apuesta; además, ya nos quedan pocos días de clases, la próxima semana vendrán los exámenes finales y luego cada quien irá a una universidad y carrera diferente—decía mi amiga cambiando un poco su ánimo a uno melancólico.
-No es hora de deprimirse—dijo Chad—seguro nos veremos siempre—mencionó y Tatsuki lo secundaba, ya recuperando su ánimo.
Pasamos la mañana rápido y a la hora de la salida nos dirigimos a un cafetería inglesa, donde vendían los pastelillos más riquísimos del lugar. Tomamos asiento y pedimos la comida; comimos entre risas y bromas por parte de todos hacía nosotros como nueva pareja. Luego tocamos el tema de la universidad, pero de forma más optimista.
-¿Ya tienes decidido donde estudiarás, Rukia?—preguntó Ishida.
-Ire a la universidad estatal, al igual que Ichigo, -dijo viendo a su prometido, era normal que quisieran estudiar en el mismo lugar—con a diferencia que yo estudiaré leyes mientras él será médico forense, ¿y tú?—dijo devolviendo la pregunta a Ishida.
-Iré a Kioto, y seré ingeniero civil—dijo.
-¿Qué me dices tú, Chad?—preguntó Tatsuki.
-Voy a Kioto también, -dijo mirando a Chad y sonriendo—pero estudiaré recursos humanos—mencionó orgulloso, no había que dejarse llevar por la imagen corpulenta y matona de Chad, él era en realidad alguien muy sensible y le encantaba ayudar a los demás.
-Yo estudiaré para convertirme en policía—mencionó Tatsuki sonriente, ese había sido su sueño desde siempre—Y ustedes dos, felices novios ¿Qué harán?—preguntó.
-Iremos a Tokio, Ulquiorra será Medico y yo, Chef—dije y todos se quedaron viéndome perplejos.
-Etto, Orihime—habló Tatsuki—es una gran idea lo de Ulquiorra, será un gran médico, pero, ¿estas segura de ser chef?—me dijo, no era novedad que mis amigos le huyeran a mis artes culinarias; pero al ver sus caras solo atiné a reir, había sido solo una pequeña broma.
-Era broma tranquilos—dije y todos se relajaron—seré enfermera—dije mirando a Ulquiorra, podía ser despistada, pero cuando se trataba de cuidar a los demás tomaba todo con sumo cuidado.
-Nos habías asustado—río Ichigo—No queríamos que te quedaras desempleada de por vida—dijo y los demás asintieron, pasando de nuevo a las bromas; era un hecho que en algún momento nos separaríamos, pero estos momentos juntos también no hacían creer que aunque eso pasara, siempre seguiríamos encontrando la manera de vernos. Haciendo así el grupo más grande, en vez de reducirlo.
Terminando todo, cada uno se despidió y tomó camino hacia su hogar; Ulquiorra iba tomando mi mano mientras charlábamos del futuro y de cómo todo iría marchando, es cierto que no hay nada escrito, pero mientras estemos juntos y esta conexión permanezca, podremos contra todo lo que venga.
Fin
