Advertencia: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, sino a la fabulosa J.K. Rowling –Amén, Madame-. Este fic lo escribo sin ánimos de lucro, sólo para entretener mi mente con las infinitas posibles parejas de un personaje tan querido para mí como Hermione. El tono de la historia está inspirado en la película He's just not that into you, o A él no le gustas tanto, dirigida por Ken Kwapis en el 2009. Este es mi regreso a FanFiction tras años fuera del radar. Ojalá les guste. De ser así, pueden dejar sus reviews, así sea para lanzar tomates.

El siguiente capítulo recomiendo leerlo con la canción "Human" de Christina Perri como música de fondo.

Capítulo 2 – But I´m only human

Tic, tic, tic.

El sonido de las gotas de lluvia sonaba corriendo por la ventana, mientras comía algo de cereal y tenía el auricular del teléfono pegado al oído, esperando que Harry contestara. Mi primer intento falló, por lo que, pensando que tal vez ya durmiera, le dejé un mensaje de texto. Afortunadamente a ninguno de los dos nos gusta Whatsapp y continuamos con algunas viejas manías.

"Hola, Harry. Espero que estés bien. Por favor, cuando puedas llámame. Es algo relacionado con la editorial, tranquilo. Un abrazo".

Había guardado limpio el tazón de comida cuando sonó el aparato. Me sequé las manos y fui hacia él, mordiéndome el labio. Después de todo, quizás Harry no apoyase mi decisión.

-¡Herms! Ya me enteré. ¿Cómo estás? –fue el saludo de mi preocupado (y bien informado) amigo. Sonreí sorprendida.

-Harry, ¿cómo es que siempre lo sabes todo?, ¿eh?

-Dotes de conocerte desde siempre. Por algo somos almas gemelas, ¿no crees?

Solté una carcajada como no lo hacía desde hace semanas. Me costó reconocer el sonido en principio.

-Totalmente. Gracias por llamar tan pronto, por cierto. –contesté- ¿Quién te contó? ¿Parvati o Hagrid?

-Ambos me mandaron mensajes mientras mi tío hablaba por teléfono conmigo. Ya sabes que te cuidan mucho. Aunque, en realidad, debería decir, mientras Sirius despotricaba como un poseso. Me gustó la parte de que no eres una de sus tantas amantes. ¡Eso estuvo impresionante! Mis respetos, Srta. Y con la declaración de intenciones que le hiciste respecto a devolver el adelanto y mandar tu carta de renuncia, has adelantado bastante camino, Herms. Lo que debemos hacer ahora es redactar la misiva, de ser posible, esta misma noche. Me la mandas por correo apenas la tengas. Y mañana iremos a la editorial para firmar un documento en el que te comprometes a cumplir lo prometido, entretanto agilizo la transacción en el banco.

Mi ángel de la guarda.

-Herms, ¿estás ahí? –preguntó con un carraspeo.

-Eh… ¡sí! Disculpa, Crook andaba fastidiando. –suspiré tras mi pequeña mentira- Ya te he dicho lo mucho que significa para mí que seas mi mejor amigo, ¿cierto? Tanta eficiencia me salvará el trasero, de nuevo.

-Siempre estoy para lo que necesites –escuché su risa cálida al otro lado de la línea. Y… poco después un carraspeo femenino, seguido de un bufido masculino.

-¿Todo bien? Puedo llamar mañana temprano –sugerí roja de vergüenza, sospechando que Ginny lo atacaría de nuevo con sus celos infundados.

-Todo está perfectamente, Herms. La gente tiene que aceptar los límites de cada uno –exclamó. Incluso en la lejanía pude oír un portazo.

-Mmm, vale. –repliqué no muy convencida.

-Ahora, cuéntame de qué va tu libro.

Reí.

-¡Harry James Potter, creo que esa pregunta era la principal, antes de que aceptaras apoyarme sin condiciones! –tenía los ojos como platos por la candidez de este hombre. –Es como si le preguntarás a un asesino qué hizo después de haberle pagado la fianza.

-Confío en ti. Además, conozco a mi tío y sé que tergiversa todo cuando no sale como le gustaría.

-Bueno, gracias por eso. De acuerdo. La novela aún no va ni por la mitad, pero sé cómo quiero desarrollarla. –hice una pausa- Trata sobre una mujer que se da por vencida con el amor. Con tanto dolor en su corazón, es atropellada por un auto. Queda en coma y su alma vaga por cada uno de los recuerdos de quienes amó, o mejor dicho, de cada uno de sus rechazos. Al final se da cuenta que tantas emociones podrían llevarla a la locura y prefiere darse por vencida, morir, quizás renacer en una vida mejor. –confesé. A nadie le había dicho la trama completa, hasta esta noche.

Silencio.

-¿Harry? –pregunté. Escuché cómo suspiró pesadamente. Tal vez le parecía una tontería la idea también. Rayos.

-Herms, ¿esto va de una especie de duelo definitivo, por lo de Remus, cierto?

Sentí cómo mi nariz comenzó a picar, por las lágrimas que ascendían.

-Lo noto bastante autobiográfico. ¿Estás segura de que quieres hacer esto? ¿Exponerte a recordar todo lo que has sufrido? –iba a replicar, pero Harry continuó- Sé que obviamente cambiarás datos para que sean en gran parte irreconocibles, pero aun así, me preocupas.

Me quité unas lágrimas que no me dejaban ver el hilo suelto del mueble.

-No puedo seguir hablando del amor, Harry. Duele demasiado. Me siento como alguien que sólo ha visto detrás de un velo durante mis treinta años de edad. El desamor sí que lo conozco.

-Hermione…

-¿Crees que estoy loca por tener un proyecto así? Sé sincero, por favor.

-No, no estás loca. De hecho, estoy seguro de que muchos se sentirán identificados contigo, eso incluye a los hombres que no nos ha ido muy bien en esa área. –respondió Harry, intentando aligerar el ambiente.- Es un tema triste, pero real. Tanta parafernalia comercial sobre el amor nos va a intoxicar un día de estos.

Quise dar saltos como una lunática. ¡Mi amigo seguía creyendo en mí!

-Sólo te hago una recomendación. –siguió mi amigo- Tras el cese legal del contrato, te recomiendo que te tomes unas vacaciones para pensar mejor lo que quieres hacer. Para que te inspires también, sin la presión de la prensa cuando esto salga a la luz. Para que puedas tú ver con mayor objetividad. Y luego conseguir un editor verdaderamente profesional.

-Lo de irme de viaje es una gran idea, Harry. Podría regresar a casa de mamá, ayudarla con la cafetería y organizar mis ideas. –contesté. De nuevo los ojos castaños de Remus acudieron a mi mente. Gemí. –Me iré entonces.

-¿Podré visitarte?

-¡Claro que sí, tontuelo! Me harás mucha falta, y mi mamá te adora.

-¡Genial! Recuerda guardarme muchas galletas durante tu estadía.

-¡Eres un condenado interesado, Potter!

-Pero me soportas.

-Touché.

-¿Y Herms?

-¿Sí?

-Dejarás de sufrir, te lo prometo.

En ese momento me ahogué, conmovida. Cambié de rumbo la conversación, antes de ponerme a llorar por teléfono. ¿Podría ser más patética?

-¿Harry, podemos vernos mañana temprano, antes de ir a la editorial?

-Claro que sí. Paso por tu casa a las 8 a.m., ¿te parece?

-Perfecto. Me pondré con la carta entonces.

-¡Esa es mi Herms!

-Hasta mañana, Harry.

-Hasta mañana, Herms.

Ambos colgamos a la vez. La línea estaba ausente, pero esta vez yo tenía un poco más de fuerzas para lo que se venía. Los ladridos de Sirius, los reproches de mamá por no haberle contado más de mis andadas.

Inicio de flashback

-Mami, ¿no hay manera de que vuelva? –pregunté jugando con mi muñeca de cabello rojo deshilachado.

-No, cariño. Lo siento. Papá tuvo que irse por trabajo. No va a regresar. –contestó ella con la voz temblante.

-¿Y si yo reúno mis ahorros y le pago las horas? ¿Crees que papá quiera trabajar para mí y así no se irá?

Fin del flashback

No, mamá entendería, me cobijaría entre sus brazos como aquella noche en la que me dijo, a su manera, que papá nos había abandonado por otra familia. De pronto la víspera de mañana ya no me preocupaba tanto. Realmente necesitaba volver a mis raíces. Sin fingir más sonrisas.

Con mejor ánimo, prendí la laptop, redacté la carta y se la envié a Harry. Su respuesta llegó veinte minutos después de eso, con unas correcciones en cuanto a inflexión de tono. Esta noche creo que sí podría llegar a dormir sin pesadillas.

N.A.: Buenas tardes a todos. El siguiente capítulo será Harry POV. Saludos.