Me levanté esa mañana, era el último día de vacaciones, Me comuniqué con Mione, por la red flu. Le pedí a Hermione que si me podía comprar los que necesitaría este año, ella accedió amablemente, me comentó que teníamos que hablar sobre algo, pero no la dejé terminar.

-Ya me contarás mañana, en Hogwarts.

-Harry, en verdad necesitas escucharme. Insistió. Es importa...

No la dejé terminar y le repetí -En Hogwarts.

Era momento de comenzar a empacar, me había venido a Nueva York sin equipaje, quería comprar ropa acá. Y eso hice prácticamente todas mis vacaciones, me la pasaba al estilo muggle. Cuando dije que quería alejarme del mundo mágico en mis vacaciones, hablaba en serio. Tanto así que compré un departamento en esta linda ciudad. Estaba en frente del lindo parque; Central Park. Cuando me decidí a comprarlo por fin sentí que utilizaba la fortuna que me fue heredada por mis padres para algo que en verdad anhelaba. Me sentía tan bien en ese departamento.

Sólo un año más. Pensé. Después pasaré mucho tiempo aquí. Al menos cuando no estuviese trabajando como auror. Me contradije

Este año iría en escoba a Hogwarts. Antes de que existiera el actual transporte, los estudiantes tenían que buscar otras alternativas, una de ellas era la escoba ¿Qué tan complicado podía ser? Ya que no quería ir al Expreso de Hogwarts, Ni mucho menos a Londres.

-Plataforma (9¾). Susurré. Recordando la primera vez que Hagrid me dejó ahí. Sonreí al recordar que ahí conocí a la familia Weasley. ¿Quién hubiera pensado que años después estaríamos así? Llorando por héroes caídos. Llorando por los daños. ¿Quién lo hubiese pensado? ¿no? Enemigos... Que se volvieron amigos y amigos que... Bufó y volvió a empacar las cosas.

Al siguiente día...

- ¡Snape! Corrí presionando la mordida que le había hecho nagini por órdenes de Voldemort.

Él me miraba... Con esos penetrantes ojos que años anteriores me habían intimidado tanto. Estos eran distintos, podía sentir su tristeza, su dolor.

Miré a Hermione y a Ron, buscando ayuda. ¡Desesperado! Ellos negaron.

Volví a mirarlo y...

Desperté. Toqué mis ojos, estaba llorando. El mismo sueño después de estos dos meses. Por alguna razón yo revivía aquél momento, casi siempre.

Vi el reloj, y me di prisa a darme una ducha, ¡Dios, Harry! ¡Te encanta llegar tarde! Me regañé.

Tomé mi escoba, levité mi equipaje. Y salí rumbo a Hogwarts. Sentí algo presionando mi corazón, un presentimiento. Pero como siempre, no le hice caso.

Horas después de este pesado viaje llegué a ese gran castillo. No se veía tan mal después de todo. Supongo que estos meses iniciaron remodelaciones como era de esperarse. Conforme más me acercaba y prestaba aún más atención se podían apreciar algunas diferencias... Me gustaba. Pues así nunca se olvidaría lo fuertes que fueron las personas que lucharon ese día.

Me acerqué y bajé las cosas, y prometí nunca volar por tantas horas en escoba. ¿Qué tan complicado podía ser? ¡Joder! Sí que lo fue. Me acerqué al profesor Filius Flitwick, me obsequió una cálida sonrisa.

Deja aquí tus cosas, Potter. Y entra.

Entré y vi que Flitwick se encargaba del hechizo protector de Hogwarts. ¡Perfecto! ¡Llegaste tarde! Pensé.

Apenas entré vi que Ron y Hermione estaban ahí, viendo por todos lados en frente del gran comedor.

-¿Esperan a alguien?

Hermione y Ron me miraron. Algo sorprendidos me abrazaron.

Qué bien se sentía estar en casa.

Ron fue el primero en abandonar el abrazo.

-¡¿DÓNDE TE HABÍAS METIDO?! ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES? ¡TE VAS SIN DECIR NADA! No teníamos cómo contactarte -Comenzó a bajar la voz- Mi mamá estuvo preguntando por ti todas las vacaciones pensando que estabas muerto y me amenazó que si...

Interrumpí al pelirrojo cuando noté que estaba siendo dramático.

-¡Vale! ¡Vale! Tranquilo, Ron. Yo ya hablaré con tu mamá después ¿De acuerdo? Sólo quería...

-Él sólo quería alejarse de toda la magia sea buena o mala ¿No es así, Harry?. Me interrumpió Hermione.

Asentí. Y prosiguió. Harry... acerca de es-o... tartamudeó. Tragando saliva, prosiguió. Tienes que saber algo sobre aquella batalla. Tienes que saber sobre algo que nos enteramos Ron y yo. Tienes que saber algo sobre el funeral de...

-¡Estudiantes! La cena está por comenzar. Entren. ¡Ya!. Apareció Flitwick.

Los tres nos miramos y pudé notar la preocupación de Hermione. ¿Qué tratas de decirme Mione?

Abrí la puerta del comedor dejando ver a esa gran sala que había extrañado. Todos los ojos se posaron en nosotros tres. Pero mi vista se quedó hipnotizada por esos ojos en la mesa de profesores que me observaban con atención. Por esos ojos que yo tanto conocía. Esos ojos penetrantes. Esa mirad... Mis pensamientos fueron pausados.

-Esto trataba de decirte, Harry. Dijo Hermione.

-Severus Snape está vivo. Terminó Ron.