Severus Snape, está vivo. Severus Snape está vivo... La voz de Ron hacía eco en mi cabeza. Juré que había estado en la misma posición viendo al Profesor Snape por horas. Él ya no me miraba.
***FLASHBACK***
Echaba un vistazo a la habitación, estaba a punto de irme cuando escuché unos pasos que venían corriendo hacía mí. Levanté la varita por puro instinto. Creo que en el fondo estaba asustado... estaba asustado.
Abrieron la puerta y era Mione. Se veía agitada, como si hubiese recorrido un maratón hacía la habitación.
-¿Hermione? ¡¿Todo bien?! —Pregunté alarmado—
-H-a-rry ti-en-e-ss- que es-cu... la interrumpí.
-Tranquila, respira. No te estoy comprendiendo, tienes que respirar.
Se comenzaron a escuchar otros pasos, y era Ron, con la misma cara de agitado que tenía su pareja momentos antes.
-¡HARRYYYYYYYY!
-¡¿QUÉ RAYOS PASA?! —grité fastidiado.— Yo... lo siento. sólo que ninguno de los dos dice nada y me ponen nervioso.
Hermione se había tranquilizado y me miro.
-Harry, escuchamos algo en la oficina de Dumbledore. Algo que no cuadra en la historia.
Ron le siguió -¡Sí! Se trata sobre Severu...
-¡Basta! No quiero hablar más de esto ¡¿Me escucharon?! Y menos de la muerte de Severus. Repito. ¡Yo estuve ahí! —Grité— Mientras salía por la habitación.
-¡Harry! ¡Detente! Los gritos de mis amigos se hacían cada vez más lejanos, cuando salí prometí olvidarme del mundo mágico durante estos meses.
*FIN FLASHBACK*
Algo que no cuadra en la historia... Escuchaba la voz de Mione. Al recordar ese día.
Un pellizco de Hermione me regresó a la realidad.
-¡Auch!
-Harry, camina... nos están observando. Dijo casi en susurro tomándome por el brazo. Ron nos siguió. Y efectivamente todos nos estaban observando, no me pareció extraño. Muchos de los que me miraban me demostraban agradecimiento, otros rencor, odio... Muchos de ellos eran hijos de seguidores de Voldemort, y algunos tenían a sus padres en Azkaban gracias al niño-que-vivió. Llegamos a nuestra mesa, todos nos sonrieron y tomamos asiento. Hermione y Ron me miraban asustados... lo podía sentir. ¡Qué! ¿Sentir? Yo en estos momentos no sentía ¡NADA!
-Ha-rr-y... ¿Estás bien? Parece qu-e viste un f-antasma... —Dijo Neville nervioso.—
Mientras que Ginny me analizaba preocupada.
Ron sonrió burlonamente
-Bueno, Neville. Él prácticamente vio a un muerto... ¿Muerto vivo? —Se contradijo—
Hermione rodó los ojos ante el comentario de Ron. -¿Harry? ¿Estás bien?
-Él est-á vi-v-o... —Respondí—
-¡Y más joven! —Dijo Seamus—-He de admitir que se ve apuesto.—Puso una sonrisa pervertida—
-¿Cómo? pregunté mirando a Ron y a Hermione que me observaban preocupados.
-Bueno, pues fácil. Él está más joven por lo tanto es más apuesto ya que se le ve... —divagaba Seamus—
-¡Eso no! ¿Cómo lo sabían? ¿Por qué está vivo?
-Harry, ese día que todos regresaríamos a nuestros respectivos hogares, tratamos de decirte lo que escuchamos en la oficina de Dumbledore. Pero tú... tú te fuiste.
-¡¿Qué escucharon?! —Pregunté exasperado—
-Harry, tranquilo. —Dijo Ron—
Hermione tomó aire y siguió. Nosotros escuchamos a Kingsley y a Bones, hablar con Dumbledore. Sobre que no habían encontrado el cuerpo de Severus Snape. Yo sólo supuse que si el cuerpo no estaba en la casa de los gritos. Él tenía que estar vivo.
-Pero... ¿Su funeral? ¿Hubo siquiera un funeral? —Pregunté ya más tranquilo—
-Dumbledore insistió en que tenían que hacer un funeral dedicado a él.
-Bones, dijo que era algo tonto. Siguió Ron. ¿Cómo ibas a enterrar algo que no estaba ahí? pero Mcgonadall respondió furiosa. Diciendo que era por su memoria. Para que las personas pudieran ir y agradecerle lo que hizo. Para que... las personas tuvieran un lugar en el cuál despedirse, llorar o desahogarse con él. Ya que cuando las personas mueren, no se van del todo.
-Claramente refiriéndose a Dumbledore. —Terminó Hermione—
-Un mes después se dio la noticia de que estaba vivo. Mcgonadall y Dumbledore estaban felices por tal noticia. —Dijo Neville—
-¡Salió en el profeta, Harry! —Dijo un emocionado Seamus—
Harry volteó hacía la mesa de los profesores y observo con atención a Severus, estaba más joven. Y bastante sexy... pensó ¿Qué? ¿Sexy? ¡Basta, Harry!. Desvié mi mirada y suspiré. Bueno, al menos ya no soñaré lo mismo.
Dumbledore nos dio un discurso bastante emotivo. Diciendo que los tiempos oscuros habían pasado, pero que no significaba que debíamos bajar la guardia. Pues incluso la rosa más bella tiene espinas. Continuó presentando a los nuevos profesores, y yo... Dejé de poner atención. ¡Severus Snape estaba ahí!
-Harry ¿Te la pasaste bien estas vacaciones? —Interrumpió mis pensamientos la voz de Ginny.—
Ella y yo habíamos decidido darnos un tiempo, yo necesitaba uno urgentemente. Yo no sabía que era gay cuando estaba con ella. No la quería lastimar en realidad... Es una buena chica después de todo ¿no?
-Sí, Ginny. Le regalé una cálida sonrisa. Y dije, -Creo que estoy algo cansado...
-Pero, no has comido nada, Harry. Deberías hacerlo. —Me sugirió Ginny—
-Sí, debería. Para ser sincero en realidad no puedo pasarme nada de lo que está aquí. Me retiro. Y por inercia observé hacía la mesa de profesores, ahí estaban. Justo como los quería a ese par. Observándome. Severus enarcó una ceja lo siguió una sonrisa burlona y siguió la conversación que sostenía con Mcgonadall.
Llegué a mi habitación, apresurado. Quería ducharme y olvidar que este día... ¡Vaya que tuvo sorpresas! Cuando terminé, me acerqué a mi cama y me dejé caer. Estaba tan cansado... que apenas cerré los ojos caí en un profundo sueño.
