NARRA SEVERUS

Hoy era el gran día, el día donde regresaría con esos malcriados y tontos niños que lo único que hacían era desperdiciar a un gran maestro de pociones. ¿Les costará tanto levantar un libro y leer? Mejor me hubiese muerto. —Murmuró—

Vio por la ventana fastidiado por la luz que esta irradiaba. Era un día bastante cálido. Su mente fue dirigida hacía Harry. Ayer en el comedor Severus no fue nada cuidadoso al observar al muchacho. Le gustó como Potter se quedó petrificado observándole, le gustó verlo sorprendido. Le gustó que el chico se sonrojará cuando éste le dedico su sonrisa burlona. Potter había crecido. No recordaba haberlo visto tan maduro. Cualquiera que me hubiese visto pensaría que... yo, le guardo algún tipo de cariño al Señor Potter. ¿Y eso claramente no era así? ¿no? Definitivamente él ya había agobiado a su mente con tantas preguntas.

Se dirigió al gran comedor antes de dar la clase a los mocosos de segundo año. Quería ver a Potter, tenía la necesidad de cruzarse con él ¡Que lo viera! Siguió su paso, viendo como algunos alumnos susurraban detrás de él. Lo había olvidado yo era ese Antihéroe del cuál las chicas estaban enamoradas y bueno, también algunos chicos. —Pensó— Llegó al comedor pero Potter ni la sabelotodo al igual que el pelirrojo, ninguno de ellos estaban ahí. Así que tomó asiento y bebió su café con algunas tostadas. Sonrió maliciosamente al pensar en la masacre que les esperaba a los de segundo año.

NARRA HARRY

-¡HARRY DESPIERTA! ¡HARRY! Reconocí las voces de Neville y Ron, preocupados.

Abrí mis ojos y los observé. Estaba sudado, toqué mis ojos y había llorado. ¡Ese maldito sueño no se va!

-¿Estás bien, Harry? Llorabas y pedías que alguien le ayudará a otra persona. —Dijo Neville—

-Amigo, pensamos primero que tenías un sueño erótico, pero después comenzaste a llorar y al menos que te estuvieran dando por detr... —Dijo Seamus—

-¡SEAMUS! —Gritó Neville— ¡NO DIGAS ESAS COSAS! Él claramente estaba teniendo una pesadilla. ¿No es así, Harry? Dijo con un tono tranquilo, mientras que Seamus se reía por detrás.

-Sí... pesadilla. —Respondí—

-Bueno, vístete ¡Llegaremos tarde con Snape! Y perdóname, pero no quiero iniciar con el pie izquierdo este año. Me sorprendió escuchar esas palabras de Ron, quizá ser novio de Hermione, provocaba esas cosas.

Salí de ducharme y vestirme pero mis amigos ya no estaban. Corrí al ver la hora, sino me apresuraba llegaría tarde. Corrí como nunca, no sin percatarme que en la sala común estaba George Weasley. Dumbledore le retiró la expulsión y su familia le sugirió que era una buena idea terminar sus estudios. Se veía más delgado y sus ojeras eran bastante pronunciadas. Como si estuviera... ¿Muerto vivo? —Recordé el comentario de Ron.— Él no me puso atención y yo no podía llegar tarde. Después tendré tiempo para hablar con él. Seguí corriendo hasta llegar al salón de clase para darme cuenta de que el Profesor Snape, aún no llegaba. Pude respirar aliviado y corrí a sentarme.

Hermione me miró con cara de enfado -Por poco y llegabas tarde... otra vez.

Ron siguió diciendo... Lo siento amig... fue interrumpido por un golpe en la puerta que asustó a todo el mundo ahí presente. Era Snape.

-Clase —dijo con una voz que si el salón no guardara silencio no se escucharía nada— Ustedes ya tienen conocimiento de cómo es la manera en la que yo trabajo, y lamento decirles que también tengo conocimiento de cómo trabajan ustedes —Decía mientras miraba a Neville.— -Así que espero me sorprendan más que los anteriores años.

-¿Escuchaste, potty?

-Malfoy...

-Potty... —Respondió con una sonrisa burlona.—

Draco y yo nos llevabamos relativamente mejor que antes. Yo le había ayudado a su familia para que no acabaran en Azkaban. Resultó que Draco no era malo. Sólo odioso. Pero un odioso agradable. —Pensó—

-¡Guarden silencio allá! —Levantó la voz Snape—

Mientras que Snape daba instrucciones sobre la primera poción que harían, les explicaba los movimientos, la cantidad, la forma y hacia gran énfasis en la textura. Harry no dejaba de mirarlo. Se intentó concentrar algunas veces, pero terminó haciendo una terrible poción.

-¡Potter! ¿Me puedes explicar qué porquería hiciste? ¡10 PUNTOS MENOS PARA GRYFFINDOR!

—Las serpientes se burlaron por detrás—

Siguió así toda la clase. Regañando y diciendo la poca habilidad que teníamos para pociones.

Había acabado la clase y yo... yo sólo quería salir de ahí. Algo me pasaba y no entendía qué. No podía parar de mirar al Profesor. Fueron las dos horas más raras de mi vida, pero nadie se dio cuenta, eso creo.

-Pueden irse. —Ordenó Snape en un tono frío—

Harry empacó todas sus cosas lo más rápido que pudo...

-Excepto usted, Potter.

Hermione y Ron me miraron interrogantes y les dije que salieran de ahí haciendo un movimiento de mano.

Le pedí al cielo que si había alguien sobre natural allá que hiciera que me tragara la tierra. —Mientras me iba acercando a su escritorio—

-¿Pu-e-do ay-ud-arlo e-n a-lgo? —Tartamudeé— ¿Qué? ¿Desde cuándo acá tartamudeo?

Snape sonrió maliciosamente y se levantó de su asiento. Acercándose a mí. -¿Podría explicarme por qué me mira tanto, Potter? Yo me alejaba cada vez más hasta que casi llegaba contra la pared. —Tenía que contestarle—

-Y-o... —tragué saliva cuando el se acercó más a mí—

-¿Tú...? Parece que estás viendo a un fantasma, Potter. —Sonrió burlonamente— Bueno, ¿Prácticamente soy uno? ¿no? —Se acercó más a mí—

-¿Tú? ¿Tú qué? —Gruñó—Me empujo con brusquedad a la pared, colocando sus dos manos alrededor de mi cabeza. Se acercó a mi oído susurrando -Y al menos que no sepa la diferencia cuando uno está muerto a vivo. Temo decirle que tiene problemas de aprendizaje. —Esa voz me hizo estremecerme—

-Yo... Jadeé al sentir la respiración del profesor en mi oreja. —Tomando aire respondí—

-Sólo estoy sorprendido de que tú... ¡Usted! esté aquí. —Respondí irritado—

-Oh, ahí estás. Potter. Siempre tan súbito para responder. Alejándose de mi oreja para mirarme a los ojos.

Sentía la respiración de Severus cerca, lo miré a los labios, ¿Quería besarle? ¿Él me quería besar? Lo miré a los ojos y el me dedico esa maldita sonrisa. Entonces se alejó... Como si me hubiese escuchado para restregarme que él no me quería besar.

-Y bien, Potter... ¿Me extrañó?