NARRA SEVERUS

Llegué a las mazmorras. Analizando y recordando lo que acababa de pasar. ¿Esto estaba mal? Harry era mi estudiante, después de todo. Pero no hice nada que él no quisiera. Recordé cómo gemía y pedía por más. Ese muchacho nublaba mi cordura, mi conciencia. Quería más... Quería sentirlo otra vez. Era mi capricho y mi perdición. Una perdición que aceptaría con gusto. No lograba saciar mis ganas del todo. Recordé cómo Harry acariciaba la espalda del gemelo Weasley, un enojo comenzó a nublarme ¡dios! —Gruñí golpeando mi escritorio— En mi mente apareció la voz de Potter Gritándome ¡Soy tuyo! —Sonreí al recordar su sonrojo al decirme eso— Habrá que confiar en aquello... o tendrá que atenerse a las consecuencias. Después de todo él era un gryffindor, la lealtad corría por sus venas. —Pensó—

Unos ruidos en mi puerta lograron sacarme de la mente a Harry Potter. Apresuré el pasó para poder abrir.

-Mi muchacho —Dijo con ese brillo en los ojos que lo caracterizaba—

Asentí con la cabeza y le hice un movimiento con mi mano para que supiera que podía pasar.

-Te vi salir... Hacia el bosque prohibido ¿Todo bien, Severus?

Entrometido —pensé—-Sí, todo bien. Sólo quería tomar airé fresco. O tomar otra cosa o a alguien... —pensé burlándome en mi interior—

-Oh, Minerva y yo imaginamos que estabas saliendo con alguna chica o algo parecido. —Guiño su ojo—

Sabía a qué se refería con "Algo parecido" Dumbledore tenía conocimiento que yo prefería a los hombres por muchas razones. Razones bastante obvias.

Fruncí mi ceño y él comprendió que era hora de retirarse. -No lo malinterpretes, mi muchacho. Sólo queremos que alguien pued... —Lo interrumpí—

-Albus... Yo ya he escuchado esto antes. Y si se le ha olvidado, tengo perfecta memoria como para recordar lo que no he dejado que termine de decir. Y si no le importa, Discúlpame. Estoy muy cansado. Ha sido una noche bastante... fortuita. —Dijo con tono frío— ¿Fortuita? —Pensó—Él claramente se lo había buscado. Eso no pasó por casualidad.

-Está bien mi muchacho, —Respondió dirigiéndose a la puerta— -Descansa Severus.

A veces el viejo en verdad que se preocupaba por él. Pero él no podía perdonarle muchas cosas aún. Eso era trabajo diario y lo estaba intentando.

NARRA HARRY

Llegué a Hogwarts como pude, sentía que estaba ardiendo, sentía las mordidas de Severus aún por toda mi espina dorsal, su lengua por mi cuello y sus labios... sobre los míos. Llegó a la torre Gryffindor y se encontró con una Hermione leyendo un libro en el regazo de Ron mientras este depositaba pequeños besos en su mejilla.

-Harry, ¿Dónde te habías metido? Hermione me dijo que te fuiste sin avisar, amigo. TIenes serios problemas con el avisar. —Dijo algo acelerado—

Hermione levantó su vista del libro que leía y me miro con complicidad, ella no le había dicho nada a Ron, no era momento para que Ron supiera cuánto me afecta nuestro Profesor de pociones. Esos eran los momentos donde Hermione me demostraba que aunque ellos dos estuviesen juntos, eso no afectaba la confianza que había establecido con sus mejores amigos.

-¡Ron! Harry ya es un adulto responsable y puede hacer lo que él quiera. ¡Es sábado! —Dijo Hermione imitando la voz de Ron— ¿No dijiste eso tú? —Preguntó depositando un beso en la mejilla de su pareja—

-Sí cariño... —Dijo Ron tranquilizado—

Me reí al ver a Ron tan gobernado. Ron me miro y me gritó mientras yo huía de ahí -¿De qué te ríes, Harry? ¡Ya verás! Por último, le grité ¡GOBERNADO! Y abrí la puerta de nuestra habitación.

Al abrir la puerta grité cuando vi a Neville sobre Seamus y coloqué mis manos sobre mi boca. No quería que Ron ni Hermione vieran ésto. Al menos están con ropa. —Pensé—

-Ha-rr-y n-o-sotro... —Interrumpí a un Neville bastante colorado y con unos labios más hinchados de lo habitual—¿Así que ese era el secreto de esos labios hinchados casi siempre? ¿eh? —Pensé—

-¡No! Tranquilos. Yo... está bien ¿De acuerdo? Sólo que si lo quieren mantener como un secreto, será mejor que no lo hagan tanto aquí pues los puede ver Dean o Ron.

-Gracias, Harry. —Dijo Seamus en un tono tranquilo— Nosotros aún no lo queremos hacer público. Nos gusta la intensidad del secreto. —Murmuró mientras observaba a Neville con una cara de pervertido—

-¡Dios! ¡Seamus cállate! —Dijo Neville apenado a mi presencia—

Yo sólo me reí y les aventé una almohada. -Yo iré a bañarme, no hagan cosas inapropiadas... —Los miré enarcando una ceja a tono de broma. Ellos rieron y me metí al baño—

-¡Vaya que ha sido un día bastante sorprendente! —Suspiré— Mientras abría la llave de la bañera.

Comencé a quitar mi ropa mientras me observaba en el espejo. Me volteé para ver mi espalda y ahí estaban mordidas y más mordidas. Sonreí al ver tal cosa. Era extraño esto... Dije que no quería otro sentimiento que no fuese "Tranquilidad" Pero en realidad, me sentía con una tranquilidad bastante... diferente. Como si tuviera todo controlado. Como si estuviera en su hogar de Nueva York. Se sentía bien.

Días después...

Habían pasado ya varios días del encuentro con Snape en el cementerio. Yo me sonrojaba cada vez que él me miraba y él me robaba besos de vez en cuando. —Suspiré cansado—Había recibido una Carta de Lupin y Sirius diciendo que lo vendrían a visitar pronto a Hogwarts con el pequeño Ted. Me pareció una estupenda idea. Mientras me colocaba mi túnica me dirigí con mis amigos a la sala de tarea.

-Harry. —Saludó Dean— Y se sentó alado de Ginny.

-Dean, ¡Hola! —Saludé—

Segundos después se nos unió Draco. Observé que tenía unas mordidas en su cuello. Pero a Draco... no le gustaba nadie de Hogwarts. ¿Quién será? —Fruncí mi ceño—

Draco se dio cuenta que lo estaba observando y levantó el cuello de la camisa.

Ron miró mal a Draco cuando se sentó en nuestra mesa y Hermione le dio un codazo. Me reí por eso.

-Comadreja.

-Hurón. —Dijo Ron—

-Chicos...—Dijo Ginny—¿Podrían comportarse? Por favor. Y por último observó a Dean que no paraba de mirarla.

No sé si los demás vieron el sonrojo de Dean cuando Ginny le dedico esa mirada. Pero al menos yo sí. Dean me miraba cada dos minutos, creo que él me tenía que decir algo... pero no se animaba. Llegó George junto con Luna saludando a todos, él y yo conversábamos mucho, sobre cualquier cosa. Y me gustaba que estuviera recuperando poco a poco su sonrisa. Detrás de ellos aparecieron Neville y Seamus.

-¿En serio harán tarea? —Dijo Seamus—Mejor, juguemos a algo. —Insistió—

-¿Cómo a qué? —Dijo Ron—

-¿Verdad o reto? Tal vez... —Contestó Hermione—Y todos volteamos a mirarla, creo que Ron también provocaba cosas en ella.

-Por mí está bien. —Asentí—

-¡Bien!. Ginny ¿Verdad o reto? —Como toda Gryffindor eligió reto—

-Te reto... a decirle a alguien de esta mesa algún secreto que le quieras compartir. —Dijo Seamus —

Ginny y Dean se pusieron nerviosos. Se miraron, pero después Ginny me dijo que si podía acompañarla a la entrada. —Asentí—

-Ha-rr-y yo teng-o —Tragó saliva—

-Hey, está bien Ginny. Me alegro que tú y Dean hayan decidido darse otra oportunidad. —Ella se quedó paralizada viéndome—-Lo noté desde hace mucho, tranquila. En serio... tú eres una gran chica y Dean es algo tonto pero es una buena persona. —Reí y ella me correspondió—

-Gracias Harry. —Nos abrazamos— La pelirroja siempre había dado unos excelentes abrazos y era algo que Harry reconocía.

-Creo que este no es un lugar apropiado para hacer estas escenas... —Dijo una voz detrás de nosotros—

-Snape. —Susurré—

Ginny se apartó y pude ver el terror en sus ojos. -Señorita Weasley, retírese.

Esperaba que Snape me dijera algo, pero sus ojos no demostraron enojo, me arrastró por una puerta que no me dio tiempo de notar. Y me besó apresurado, necesitado hasta que se separó.

-Usted y yo nos veremos después. —Dijo marchándose—