Después de que Snape me vio aquel día abrazando a Ginny no le había visto por ningún lado, no asistía al gran comedor ni mucho menos a sus clases. Él a veces se desaparecía misteriosamente pero no por tanto tiempo así que tomé el valor que necesitaba para preguntarle a McGonadall por el ojinegro, ella respondió que estaba ocupado en esos momentos pero que regresaría pronto para torturar a sus alumnos. —La animada sonrió maliciosamente por ese comentario—
Este día nos tocaba clases de pociones con las serpientes, me acerqué con Draco, mientras nos dirigíamos al aula. ¡Veremos si Snape regresaba! Estaba harto del maestro suplente. —Rompí el silencio con el rubio—
-Entonces... ¿Me explicarás con quién me estás engañando? —Fingí voz ofendida—
-¿De qué hablas Potty? Ya sabes que eres el amor de mi vida. —Me hizo ojitos—
-¿Me contarás quién te hace esas mordidas en el cuello? —Insistí—
-Mi padre. —Respondió fríamente—Me quedé paralizado y dejé de caminar. -Potty... Tengo una relación con mi padre. Él no abusa de mí como estás pensando. —Dijo con tono tranquilo y se rió al ver mi cara—
-¿Eso es legal en el mundo mágico? —Susurré bajito y comencé a caminar—
-No va en contra de ninguna ley, Potty. Deja de preocuparte por mí, amor de mi vida. —Volvió a hacerme ojitos— -¿Y tú me vas a explicar quién te hizo esos moretones sobre tus muñecas? —Sonrió burlonamente— -Te los vi ya hace tiempo... pero no quería invadir tu privacidad —Dijo pensativo— -Pero a ti no te importó, así que cuéntame. —Finalizó—
-Yo... Tenemos clases de pociones. ¡Apresúrate! —Corrí mientras él me siguió riendo—
Para mi sorpresa, Snape llegó... Hondeando su capa, con esa postura que hacía sentir que todos éramos tan simples y él era el Dios. Caminaba como si enamorará a cualquiera al pasar. Me incluía en esa última sección.
Durante la clase Snape no hizo contacto visual conmigo, incluso cuando explotó el caldero de Neville justo a mi lado. ¿Estaba enojado o algo así? —Pensaba—
La clase de pociones había finalizado y Draco me esperaba en la puerta para acosarme como en toda la clase preguntándome lo que no había respondido.
-Potter, quédese. —Escuché la voz de Severus— Algo dentro de mí tomó vida.
Le sonreí a Draco y le dije adiós con la mano. Él rodó los ojos y se fue.
-Tiene guardaespaldas, Potter. —Susurró Severus en mi oído mientras que con su varita cerraba la puerta y la aseguraba—
-Eso creo. Volteé y lo besé. Lo había extrañado, había extrañado esos labios que parecía que conocía desde hace años. Quería demostrárselo. Pero él se alejó de mí antes que pudiese profundizar.
-¿Qué pasa? —Dije frustrado—Lo quería sentir...
Él sonrió maliciosamente. -Resulta, Potter. Que estás castigado... Y tienes que atenerte a las consecuencias ¿No quedamos en eso? —Mordió mi barbilla—
-¿Qué hice? Ningún profesor me ha castigad... —Me interrumpió dándome un mordisco en mi labio inferior—
-Alguien tocó lo que es mío. —Enarcó una ceja— -Alguien te tocó y tú se lo permitiste.
—Recordé aquel día donde me descubrió abrazando a Ginny—
-Ginny. —Susurré interrogativo—
-Parece que tu cerebro hoy funciona bien, Potter. —Sonrió—
-¿Y si Hermione o Luna me abrazan? ¡¿También me castigara?! —Respondí furioso—
Severus me agarro de la cintura con fuerza mientras caminaba y me empujó sobre su escritorio mordiendo mi labio con tal fuerza que me sacó sangre de este.
-Auch. —Chillé—
No pareció importarle en lo más mínimo.
-Ella fue tu ex novia, Potter. Y tú estás castigado... —Lamió mi cuello y gruñó tuve que inclinar mi cabeza para que mi cuello quedará libre para él—Sacó mi túnica y fue desabrochando mi camisa poco a poco. Yo quería besarle, quería tocarlo. Lo intenté, pero él sujetaba mis muñecas con fuerza evitándome.
Cuando me quitó toda la ropa. Murmuró un hechizo aprisionando mis manos con unas esposas color negro. Me sorprendí al verlas, intenté quitarme eso pero Severus me detuvo. Él me miró desafiante empujándome bruscamente para que quedará acostado sobre su escritorio, tenía esos ojos llenos de deseo, pero había otra mirada que era nueva para mí, no comprendía la última. Analizaba con atención cada detalle de mi cuerpo como si quisiera memorizar todo. Se veía tan perfecto. —Recorría con su dedo mi pecho—¡Me estaba martirizando!
-Sev... Tócame. —Insistí—
Se puso a horcajadas sobre mí y comenzó a bajar su cabeza sin dejar de mirarme con esos ojos llenos de deseo... dejándola justo en frente sobre mi miembro erecto. Besó por un costado de mi miembro y eso me hizo levantar mi cadera. Quería sentirlo.
-Tan ansioso, Potter. —Saco su lengua y la pasó delicadamente recorriendo la punta—
-Se-v... —Jadeé al sentir su lengua tan húmeda—
Él me miro y sonrió. Su maldita lengua jugaba en la punta de mi miembro, yo quería más me sentía inerte.
-Po-r fa-vor —Pedía más presión, me estaba torturando—
Sonrió maliciosamente sin apartar su vista de mis ojos, observando cada expresión que yo pudiese hacer. Abrió más la boca formando una perfecta "O" dejando que mi miembro ocupará toda su cavidad. Por momentos él salía de ella dejándome sin ninguna atención le divertía verme frustrado, le gustaba que le pidiera contacto. Sus manos vagaban por mi abdomen, acariciaba mis muslos y pellizcaba mi pecho. Su boca era tan cálida, el mayor sabía perfectamente cómo enloquecer a Harry, comenzó a bajar y a subir, el contacto con sus dientes me hizo cerrar los ojos, no me sentía en mi cuerpo. Estaba lleno de placer.
-Tienes que mirarme, Potter. —Ordenó y suspiró dejando que su aire pasará por mi falo—Eso hizo que me excitará mucho más. Él se dio cuenta de eso y prosiguió subiendo y bajando su boca en mi miembro, cada vez más rápido, Severus parecía hambriento, se veía tan concentrado. Presionaba sus labios para que sintiera más, succionaba y juré que él quería matarme.
Yo pedía más, quería correrme, pero entonces... él se detuvo.
-Aghhhh —Gruñí frustrado y le fruncí el ceño—
El murmuró un hechizo y ya nada sujetaba mis muñecas.
-Vistase, Señor Potter. —Se levantó del escritorio—
-Cumplió su castigo. —No sin antes acercarse a mi oído susurrando—-Espero hayas aprendido la lección.
-¡Severus! ¿Qué rayos te pasa? —Grité— Él me acorralo hacia la pared apretando su cuerpo contra el mío desnudo.
-¿Te lo advertí? ¿No? —Susurró en mi oído mordiendo mi lóbulo— -Te dije que no me gustaba que tocarán lo mío. Y tú eres mío. Ahora, vete. Tengo cosas qué hacer. —Y se fue por una de las tres puertas que tenía ese salón—
Salí furioso de ahí, cerrando con fuerza la puerta. ¿Quién rayos se cree Severus?
-¡Agghh! —Grité y me dirigí al salón de Mcgonadall—
Cuando llegué Hermione y Ron me miraron con curiosidad, me veía furioso y rojo, me sentía adolorido por la frustración.
La clase de Mcgonadall pasó rápido, la bruja era excelente dando su clase. Hizo que se me olvidará que estaba enojado y me tranquilizará.
Al salir mis amigos se acercaron a mí esperando una respuesta de qué me había hecho Snape cuando me pidió que me quedará. Antes de que me afixiaran con tantas preguntas...
-Nada, él no me hizo nada. —Dije fríamente— No sentí que estuviese mintiendo pues prácticamente él no hizo nada. No terminó. —Pensé—
Caminamos de prisa hacía el gran comedor. Estábamos hambrientos. Llegamos y nos sentamos apreciando los diferentes platillos.
-Te veías un poco... Frustr... —Neville fue interrumpido—
-¿Necesitado de Sexo? —Dijo Seamus—
Hermione rodó los ojos mientras que Ron se burló de tal comentario.
-¿Y ese labio? No lo tenías así —Dijo Hermione preocupada analizando mi rostro—
-Me golpeé con la puerta del baño. Es todo. —Dije determinante—
Hermione frunció el ceño y pude jurar que en su mente dijo; -No te creo nada, Harry.
Observé hacia la mesa de profesores quería mirarlo, quería hacerle saber que estaba molesto. Que su ojiverde estaba furioso. Pero él no estaba. —Una voz interrumpió mis pensamientos—
-¿Busca a alguien, Señor Potter? Miré a mis amigos buscando a alguien que imitara a Snape perfectamente pero ellos tenían la misma cara que yo. Asustados.
-Y-o... No. No buscó a nadie. —Dije cortante—
Me miró frunciendo el ceño, Deslizando un dedo sobre la comisura de sus labios, recordándome lo que hizo y no terminó. Me observó con su maldita sonrisa y se fue de ahí hacia la mesa de los Profesores.
¿Quién se creía Snape? ¡¿Quién rayos se creía?!
Mis amigos me miraron con sorpresa. Me paré de ahí y me dirigí a mi torre. No quería más preguntas sobre esto.
NARRA SEVERUS
El mocoso me ignoraba, sé que le molestó lo que le hice... pero se lo merecía. Él tiene que saber que es mío y no puede ir por el mundo abrazando ex parejas. Me dirigí hacia el gran comedor, era la hora de la cena. Llegué y todas las miradas se posaron sobre mí, pero sólo me interesaba una y tenía un estupendo color verde, los busqué pero ellos a mí no. Él mantenía su mirada sobre el plato, llevándose unos bocadillos a la boca por momentos.
Me senté en la mesa de Profesores mientras analizaba con atención a Potter. ¿Él en verdad no sentía mi maldita mirada? A veces no sé cómo sobrevivió. Me contradije recordando... —Gruñí—
-¿Observas a alguien en especial, Severus? —Dijo una curiosa Minerva—
-No creo que importe a quién esté mirando. —Respondí cortante desviando mi mirada—
-Exacto. —Dijo Mcgonadall— -Nunca importa a quién miramos sino cómo lo hacemos... —Explicó mientras bebía de su té—
-¿Perdón? —Pregunté no comprendiendo su comentario—
-Severus, creo firmemente que los sentimientos pueden hacer que veamos de una forma peculiar a una persona... Nos sentimos necesitados de hacerlo. ¿Nunca te ha pasado? —Dijo mientras comenzaba una conversación con Dumbledore—
Mi mente viajó por tal comentario. Tenía qué hacer algo.
NARRA HARRY
Había estado ignorando a Severus, él fue un estúpido por hacerme lo que hizo. No puede ser tan malditamente posesivo. —Gruñía mientras me metía un bocado de comida—
-¿Todo bien, Harry? Has estado de mal humor... ¿No crees? ¿Estás enojado con alguien? —Preguntó Hermione con voz baja—
-No creo que importe con quién. —Dije velozmente—
-No lo sé, Harry. Siempre he pensado que cuando estamos molestos con una persona es porque le queremos.
-¿Le queremos? —Respondí irónico—
-Sí, le queremos. ¿O por qué le dedicaríamos tanto tiempo de nuestra vida? Por ende, nos importa ¿No crees? —Dijo mirando a Ron y volviendo a su conversación con él—
Me levanté de la mesa negando mentalmente lo que había dicho Hermione y cuando me volteé empuje a alguien sin querer.
-¡Perfecto, Potter! También es distraído. —Dijo Snape en modo sarcástico—
-Lo si-en... —Fui interrumpido— -Detención hoy, conmigo.
Antes de que pudiera quejarme o decirle que había pedido disculpas...
-10 pm. Señor, Potter. —Se fue dejándome ahí—
Me quedé sorprendido y volteé a ver a mis amigos, ellos me miraban con atención esperando a que dijera algo, pero no tenía nada que decir. Eso fue una maldita excusa de Snape para verme. Me dirigí hacia mi torre, quería descansar un par de horas antes de mi supuesta detención.
Desperté horas después, observé hacia las camas de mis compañeros e hice un hechizo para ver la hora.
-¡9:50! Me levanté colocándome la túnica y corrí desesperado, no quería otro castigo. —Gruñí—
Llegue en frente de la puerta del Profesor Snape pero antes de que pudiera tocar él abrió para mi sorpresa. Hizo un movimiento de mano para que entrará y tomé aire.
-Bien... Profesor ¿Cuál será mi castigo? —Dije con todo el valor que pude—
-Llegas tarde, Potter. —Murmuró mientras me sentaba—
-Probablemente si alguien no me hubiese hecho enojar yo no tendría que tomar una siesta para relajarme. —Expliqué con ironía cruzando mis brazos—
-¿Siesta? —Enarcó una ceja— -Me alegra que haya descansado. —Se acercó y mordió mi lóbulo— -Lo va a necesitar —Susurró—
Lo empujé e iba decidido a irme por donde llegué. Nunca me había frustrado tanto como él me había hecho sentir. ¿Por qué él creía que yo caería así de fácil?
Él me tomó por la cintura y me colocó en su regazo con fuerza, caímos en el sofá. Comenzó a besarme de una manera desesperada, sus manos recorrían mi espina dorsal presionando mi cuerpo. Haciendo que nuestros miembros quienes se escondían dentro de la tela hicieran fricción. Lamió mi labio inferior e introdujo su lengua en mi cavidad, Intenté huir de ese beso mordiendo su labio, pero eso sólo hizo que presionará con más fuerza mi cintura para acercarme, era una guerra la cual yo no saldría victorioso. Caí en ese beso, caí en esa boca que me dirigía, estaba disfrutándolo...
—Jadeé por las sensaciones que el mayor provocaba en mi cuerpo con tan solo un beso— Él sonreía al verme en esa agonía. Comenzó a quitarme la túnica y desabrochar mi camisa de una manera acelerada al igual que mi pantalón mientras colocaba mis lentes en la mesa de alado.
-Det-en-te, no ti-enes der-ec-ho... —Resoplé reprimiendo mi excitación—
-Sí tengo. Tengo todo el maldito derecho sobre ti, Potter. —Dijo mordiendo mi barbilla—
-¿Quién te a-seg-ura e-so? —Tragué saliva mientras él estaba concentrado en mi cuello—
-Tú. —Gruñó— -Tu cuerpo —Con sus manos recorrió mis muslos deteniéndose en mi trasero presionándolo con fuerza—
—Jadeé por esa presión—
-¿Dirás que no te gusta? —Cuestionó mirando con atención mi miembro erecto mientras humedecía sus labios—
No pude seguir reclamando, ya no quería y no creía lograrlo. Él volvió a integrarse en ese beso hambriento, nuestras lenguas chocaban mientras él apretaba mis muslos y rasguñaba mi espalda. Me preocupé al pensar cómo quedaría después de esto. Pero lo valía.
Comencé a frotarme sobre él con urgencia quería su contacto, lo necesitaba ahora. Pero Severus me detuvo. -Harás sólo lo que yo quiera. —Susurró con voz autoritaria mordiendo mi hombro—
Bajó sus pantalones como pudo y me dejó ver ese gran miembro que siempre apreciaba con atención. Desabroché su túnica, quise quitarle su camisa pero no me dejó hacerlo. Me volví a poner sobre él...Esperando hacer fricción sobre nuestros miembros, pero Severus no estaba pensando lo mismo. Me tomó de la cintura, posicionó su miembro y lo introdujo sin ningún aviso.
-Aghhh —Reprimí mi grito y escondí mi cabeza en su cuello—
-Esta vez no tendré cuidado. —Mordió mi hombro mientras apretaba mis muslos— El mayor disfrutaba la estrechez del muchacho, le gustaba sentir las uñas de Harry enterrándose en su espalda.
Comenzó a embestirme con fuerza, agarraba mis caderas las subía y bajaba haciendo lo mismo con las de él.
-Severus... L-ento... —Dije casi gritando—
Severus gruñó sacó su miembro y volvió a introducirlo.
-Será como yo quiera. —Resopló—
Él mayor no detuvo sus movimientos por nada, Harry lo abrazaba fuertemente tanto que el Ojinegro jadeaba por la presión de las uñas de Harry sobre su espalda, intentaba y quería encontrar el sitio donde Harry disfrutara, después de todo esto no era uno de sus "castigos" o no del todo...
Severus sonrió cuando jadeé ya que él encontró el punto exacto donde me gustaba. De un momento a otro nuestros cuerpos tomaron esa sintonía que necesitábamos, mi cuerpo parecía tener vida propia y seguía sus movimientos. Me sentía inerte. Severus tomó mi miembro y comenzó a masturbarlo, lento. Demasiado lento. Él estaba disfrutando verme frustrado.
-Sólo tienes que pedirlo... Potter. —Dijo sarcástico— -¿Qué quieres?
Lo besé intentando evadir su pregunta y evitando contestar.
...
Estaba ahí encima de él con mi cara sobre su pecho, sentía como su respiración era tranquila, y la mía siguió su ejemplo. Severus acariciaba mi espalda con una mano y me abrazaba por la cintura con la otra, algo posesivo. Depositaba besos en mi hombro repentinos mientras yo lo abrazaba por el cuello. Me gustaba.
-Lo siento. —Susurró en mi oído interrumpiendo mis pensamientos— Notó como Severus quería decir algo más pero sólo tragó saliva.
No sabía porqué se disculpaba y no le iba a preguntar. Sólo quería seguir así con él.
Me levanté de su pecho para observar esos ojos negros que transmitían culpabilidad, entonces... lo besé. Lo besé porque lo necesitaba. Lo besé porque creo que estaba sintiendo algo por Severus Snape.
