NARRA SEVERUS

Desperté en mi cama algo acelerado y asustado. Había tenido una pesadilla... Unos golpes en la puerta llamaron mi atención. Me levanté para salir a mi despacho y abrir la puerta, traía puesta la ropa con la que dormía. Observé a Harry viendo por todos lados para asegurarse que nadie estuviese ahí.

-Potter. —Murmuré— Él pasó deprisa se veía agitado.

-Profesor. —Se acercó y me dio un beso fugaz—

Potter y yo nos veíamos todos los días—Omitiendo los días en los que yo no podía estar cerca de él por ciertas circunstancias— por los pasillos, en mi aula, y algunas otras lo veía de lejos cuando caminaba por el patio. Me encantaba sentir el cuerpo del muchacho estremecerse sobre mí. Sus besos eran mi perdición. Él era mío después de todo.

—Gruñí— Quería más. Me acerqué y lo besé logrando meter mi lengua en su boca. Él levanto sus brazos para rodear mi cuello. Deseaba que hiciera eso. Estaba a punto de besar su punto sensible, esa hermosa barbilla que mordía tan a menudo.

Unos golpes en la puerta nos trajeron a la realidad. Harry me miró sonrojado y gruñí. ¿Quién osaba a interrumpir nuestro momento?

-Tranquilo... —Susurré en su oído—

Abrí la puerta y era el viejo. -Severus, mi muchacho. He decidido venir... —Decía mientras entraba al despacho— Interrumpiendo su argumento al ver a Harry rojo.

-¿Señor Potter? —Dijo Albus interrogativo—

-¡Director! Buen día. Y-o vin-e... —decía mientras pensaba en una excusa—

-El señor Potter quería pedir prestado uno de mis libros de pociones. Harry me miró y asintió con la cabeza. No podía ver la cara de Albus en esos momentos.

-Potter ya se iba. —Dije con tono autoritario—

Harry se despidió del Director y se fue más sonrojado de lo que había llegado.

-Bien, Albus. ¿A qué debo tu grata visita? —Dije con tono sarcástico— Él había interrumpido... mi desayuno. —Pensé en Harry—

Albus se volteó y lo vi pensando lo que iba a decir, me seguía sorprendiendo Dumbledore después de tantos años que le conozco.

-¿Desde cuándo ocurre esto con Harry, Severus? —Eso fue un golpe en mi conciencia—

—Tragué saliva— -¿Desde cuándo qué? ¿Desde cuándo Harry me pide libros prestados?

Albus me miró a los ojos. -No. ¿Desde cuándo tú y Harry tienen más que una relación Profesor-Alumno?

Me quedé paralizado. Pocos lograban que yo me sintiera así. Abrí la boca y dije -Sólo... —me interrumpió—

-No pienses erróneamente, Severus. Estoy feliz por ti. Si Harry es eso que te hace feliz y tienes su consentimiento para hacer lo que te plazca con él. ¿Quién soy yo para prohibirte eso? Además, el muchacho ya es mayor.

—Mi mente analizaba cada palabra que me decía el mayor— No me importaba si el Viejo me prohibía cosas. Yo me mandaba solo. Yo seguiría viendo a Harry con o sin su aprobación. Me quedé perplejo con esas palabras; Si Harry es eso que te hace feliz. Repetía mi mente una y otra vez. ¿Harry me hacía feliz? ¿Era felicidad lo que sentía con el muchacho?... —Tal vez yo sabía la respuesta—

Dumbledore interrumpió mis pensamientos. -Traje un pay de limón. ¡Comamos! —Dijo entusiasmado—

NARRA HARRY

Llegué rojo a la torre Gryffindor, no podía creer que el Director lo hubiese visto de esa manera. Se sentía nervioso... Dumbledore siempre se daba cuenta de todo ¡Era como Hermione! —Se asustó— ¿Y si Dumbledore prohibía eso? ¿Snape se alejaría de él? —Pasó sus manos por su cabeza.—

-Te vimos entrar al despacho de Snape, Harry. —Dijo Ron en forma de susurro sacándome de mis pensamiento atormentados—

-¿Eh? —Dije desconcertado—

-Te hemos visto salir... ya varias veces de su despacho. —Dijo una tranquila Hermione—

Harry juró que se podía desmayar en esos momentos. -Yo... él... —tartamudeé—

-No entiendo cómo puedes pasar tanto tiempo con alguien como Snape, es grosero, salvaje, arroga...

-¡No digas nada sobre él! —Fruncí mi ceño y me sorprendí— Nunca había defendido a Snape así.

Hermione y Ron se miraron como si se hubiesen dado cuenta de algo.

-Entonces... ¿Te gusta el profesor Snape? —Dijo con seguridad Hermione—

-Y-o... —No sabía qué decir—

-Está bien, Harry. —Prosiguió Ron— Yo no odio a Snape, sólo te dije esas cosas porque pensamos que si lo defendías tenía qué existir algo entre ustedes dos, además tu cuello siempre está rojo.

-¿Creíste que no me iba a dar cuenta, Harry? Te sonrojas cada vez que él pasa a tu lado. Él te susurra lo que tienes que poner en el caldero cuando no sabes lo que sigue. Y no te ha bajado puntos en mucho tiempo. —Enarcó una ceja Hermione, con una cálida sonrisa—

-Sí. Creo que tenemos "algo". Respondí rápido, agachando la cabeza pues en el fondo sabía que sólo yo tenía "algo" con Snape, él conmigo no.

-Enhorabuena. —Dijo la pareja al unisono—

Vieron la acción que hice, Ron y Hermione pensaron que el muchacho estaba avergonzado porque se dieron cuenta que es gay. Si supieran que eran otros los pensamientos que atormentaban al chico. Así que abrazaron a Harry y se quedaron ahí por un buen tiempo.

Los días siguieron su curso, había estado estresado por los exámenes de esta semana. Sólo tenía una buena noticia; Lupin y Sirius me habían comentado que llegarían hoy a Hogwarts junto con Ted. Sería la primera vez que vería al bebé. Estaba algo nervioso. Así que me vestí lo más apropiado que pude y me dirigí al gran comedor. Ahí me encontraría con ellos.

Cuando llegué al gran comedor pude percibir que ahí se encontraban todos mis amigos, rodeando a alguien. Supuse que era... Entonces lo vi. ¡Era Teddy! Me acerqué corriendo abrazando a Lupin y Sirius, ellos se emocionaron al verme. -¡Cachorro! Gritó Sirius mientras que Lupin me revoloteaba mi cabello. Draco tenía cargado a Ted mientras este se le escapaban algunas caras sorpresas. Ahí supe que Teddy era metamorfomago, Me reí al ver al niño y volteé a ver a Lupin.

-¡Cómo Tonks! —Grité emocionado—

-No sólo como Tonks, Potty. También es guapo. Algo que tú nunca sabrás, no como Ted y yo. —Todos rieron con el comentario de Draco—

-Le pegarás tu arrogancia... —Dijo Ron—

-Se le va a pegar la arrogancia, pero no por mí. Black es aún más arrogante. —Draco le guiño el ojo a Sirius para que supiera que estaba bromeando—

Lupin se carcajeo y asintió al comentario de Draco.

Me acerqué al bebé y él extendió sus manos para que pudiese ser cargado. Así que lo tomé.

-Hola teddy. —Susurré mirándolo a la cara— -Te pareces a tu mamá, ella era una mujer muy guapa. Decía mientras me alejaba del grupo quiénes reían pues Sirius había iniciado a contarles historias sobre Lupin, sobre Ted e incluso sobre él. Un clásico de Sirius.

-Tu mamá era muy fuerte ¿Lo sabías? Era una excelente aurora. ¡Una de las mejores! —Dije mientras acariciaba su pequeña mano—

-No creo que él pueda entenderte. Mi piel se erizo a escuchar esa voz que no estaba esperando escuchar en esos momentos, Era Severus.

-¿Hijo de Lupin y Tonks? Enarcó la ceja y yo Asentí. Severus se acerco al pequeño le acarició su mejilla -Tú necesitas ser bueno en pociones. —Susurró— y Ted le regaló una de sus mejores sonrisas. Estaba disfrutando esto.

-Severus, si sigues así, tendrás que enseñarle pociones a mi hijo.—Apareció Lupin sorprendiéndonos con Sirius detrás—

-Snape.

-Black. —Dijeron con un tono frío ambos— ¡Te ves joven! ¿Qué se siente por fin que las personas te presten atención? —Dijo Black sarcástico—

-Siento no decir lo mismo de ti, Black. Los años están siendo duros contigo. —Dijo enarcando su ceja y sonriendo maliciosamente—

-Y en realidad, espero que sea bueno en pociones tu hijo, Lobo. O sino... se meterá en problemas conmigo cuando llegué a Hogwarts. —Sonrió amigablemente con Lupin— Para después mirarme y despedirse. Me sonroje y Lupin me miró con cara interrogante.

-¿Algo que nos quieras decir, Harry? —Lupin rompió el silencio mientras le entregaba a Teddy—

-¡No! Nada... ¿Ustedes? —Pregunté mientras le hacía cosquillas a Teddy—

Observé que Sirius tragaba saliva para decirme algo -Sí, de hecho... queríamos decirte que Lupin y yo estamos... Juntos. —Arrastró esa última palabra—

Yo entendí a qué se refería. Yo había visto cómo Lupin se sonrojaba cada vez que Sirius lo abrazaba o le decía que tenía razón. Era otra obviedad pero quería ponerlos más nerviosos.

-¡Oh! ¿Viven en la misma casa? Qué bueno así ahorran dinero. —Respondí sin mirarlos mientras jugaba con Ted— -Y juegan contigo ¿Verdad campeón? —Le susurraba a Ted y él sonreía—

Sirius y Lupin se miraron nerviosos pensando que no comprendía qué pasaba. -Harry. Sirius y yo somos pareja, novios. —Me reí al escuchar lo que quería y lograr mi propósito de ponerlos nerviosos—

-Ya lo sabía. —Volteé los ojos y les regalé una sonrisa. —

-¿Ya lo sabías? ¿Entonces por qué nos pusist... —se detuvo para verme carcajear—

-¡Ay, Harry! —Dijo Lupin mientras los dos se unían a mi risa—

Qué inefable buscar al amor de tu vida y después darte cuenta que siempre estuvo ahí, a tu lado. Eso pasó con Sirius y Lupin. Ellos estaban destinados a estar y a permanecer juntos.

Ese día Lupin, Sirius y Ted volvieron a su hogar. No sin antes decirme que pasaríamos la Navidad con los Weasley. Pensé que era una excelente idea. Ya se acercaba tal fecha y no pude evitar pensar en Snape... Tantos días sin verle me pondrían mal.