Severus jadeó mordiendo mi lóbulo. Su humedad me inundaba, se había corrido en mí. Estaba encima de él sobre el sofá, ese sofá había sido testigo de nuestras noches de lujuria y nuestros gemidos reprimidos —Suspiré— Yo continuaba besando su cuello. Levantó mis caderas y sacó su miembro para después bajarlas y abrazarme por la cintura mientras yo me recargaba en su pecho. Siempre terminábamos de esta manera. Pero este abrazo se sentía distinto, cambié de pensamiento ya que no quería ilusionarme.

Minutos después comencé a moverme porque era hora de irme. Siempre había sido así y yo estaba algo cansado así que no me molestaba ir a mi torre. Cuando me iba a levantar me volvió a sentar sobre él. Su miembro hizo contacto con el mío. —Lo miré con cara interrogativa—

-Quédate. —Me pidió—

Esto era nuevo, él no me lo estaba ordenando... me lo estaba pidiendo. Con esos ojos, esos ojos que hacía que yo accediera a todo lo que él quisiera.

-Está bien... —Recosté mi cabeza en su pecho— Me gustaba darme cuenta de su respiración ya que me transmitía tranquilidad

Mientras Severus seguía acariciando mi espina dorsal y hacía círculos con su dedo sobre mis muslos —Rompió el silencio— -¿Qué hacías aquella noche en el panteón? —Su voz sonaba tranquila—

-Yo... —Severus colocó un beso en mi frente— Yo me fui a despedir de ti. —Dije presuroso—

Escuché que Severus se carcajeó -¿Despedirte para después acostarte conmigo? —Mordió mi lóbulo—

—Negué sonriendo— -Yo tenía siempre la misma pesadilla cuando te vi por última vez en la casa de los gritos. Me despedí del Severus que vi morir.

Noté que la respiración de Severus se aceleró por ese comentario, no pensé que eso pudiera afectarlo. Yo le acariciaba su mejilla para intentar que se tranquilizará y lo logré. Nos quedamos en silencio por un rato más hasta que rompí el silencio.

-Sev...

-¿Pasa algo? —Preguntó tranquilo—

Faltaban algunos días para Navidad, yo iría a pasarla con la familia Weasley y después iría a mi departamento en Nueva York algunos días para relajarme. Estas vacaciones no eran largas después de todo.

-No. Todo bien... —Dudé en preguntarle—

-Dime. ¿Qué pasa? —Me miró atentamente a los ojos, buscando alguna respuesta—

¡Su maldita mirada! Era perfecta.

-¿Qué harás estas vacaciones? —Dije presuroso—

Él sonrió, pero esta era distinta. No era su habitual maliciosa sonrisa sino una más cálida, de esas que te hacían ver el alma de una persona.

-Leeré. Comeré. Dormiré y... —Pensó lo siguiente— Esperaré por ti.

Me sonroje al escuchar eso. ¿Él en serio disfrutaba verme de esta manera? mientras reprimía mi sonrojo él se rio y me dio un beso fugaz. -¿Suena bien? ¿No crees? —Preguntó mordiendo mi barbilla—

-Creo que deberías ordenar tus prioridades... —Intenté decir con voz seductora—

-Explícame. —Enarcó una ceja—

-Leerás. Dormirás. Esperarás por mí. Llegaré y comerás. —Le regalé un beso fugaz—

-¿Comer o comerte? —Dijo mientras me miraba a los ojos—

-Lo que tú quieras. —Acaricié su cabello—

-¿Y el pervertido soy yo? —Se carcajeó— -¿Por qué preguntas, Potter? —Me acarició la espalda— -¿Qué harás tú? —Preguntó con interés—

-La pasaré con la familia Weasley. —Sonreí— Y probablemente después vaya a Nueva York ya que tengo un departamento. —Dije con orgullo—

-¡Qué casualidad que vaya con los Weasley! —Dijo con tono sarcástico—

Él me había dejado claro que era posesivo. Eso incluía a dos Weasley... No le gustaba verme con George ni mucho menos con Ginny. Ya había tenido muchos "Castigos" gracias a eso. —Rodeé los ojos— —Deposité un beso en su mejilla—

-¿Y por qué Nueva York? —Preguntó curioso—

-La vista es hermosa, a veces sólo me la pasó horas viéndola... —Suspiré mientras él me regalaba una media sonrisa—

-Esperaré mi regalo, Potter. —Enarcó una ceja—

-¿No es ya grande para creer en Santa Claus, Snape? —Sonreí burlonamente—

Él me apretó hacia él haciendo que se me escapará un gemido por la fricción de nuestros miembros. —Olvidé que estábamos desnudos en esa parte—

-También esperaré mi regalo, Severus. —Dije rápido—

—Sonrió solapado— Me tomó de la cintura moviendo mi cuerpo debajo de él para acostarnos por completo en el sofá mientras él iba bajando...

-Entonces, adelantemos tu regalo, Potter. —Susurró—

Desperté en el sofá. —Sonreí al recordar la noche anterior— Me levanté de ahí buscando al ojinegro. Era claro que no se quedaría él a veces simplemente seguía desapareciéndose sin decir nada. —Suspiré— decidí levantarme y vestirme. Las mazmorras eran bastantes frías. —Me vestí lo más rápido posible—Severus y yo no dejábamos suficiente tiempo libre como para que nos diera frío. Salí de ahí, Lo único que quería en estos momentos era darme una ducha caliente o fría si mis pensamientos con Snape regresaban.

Llegué corriendo a mi habitación en la torre y vi que Ron no estaba.

-¿Pasaste la noche aquí? —Preguntó un Neville soñoliento—

-Ron no pasó la noche aquí tampoco. ¿Él y tú no están... —Seamus fue interrumpido—

-¡Seamus! Ron se la pasó con Hermione. —Dijo apenado—

Yo me reí por la escena que tenía en frente.

-Ustedes son tan diferentes... —Susurré— -Son el claro ejemplo que los polos opuestos se atraen.

Neville se sonrojo a mi comentario y Seamus lo abrazó por la cintura.

-Si algún día se casan... —Dije pensativo— Quisiera ser invitado, será una boda bastante interesante. Ahora Neville no era el único sonrojado. —Entré al baño riendo—

Me quité toda la ropa dejando correr el agua caliente en la bañera. Observé algunas marcas en mi cuello, eran más delicadas... Severus se había controlado esta vez. —Suspiré—

Era sábado y quería distraerme... mañana salíamos de vacaciones oficialmente. Así que decidí ir a dar una caminata por el patio de Hogwarts. Noté a Luna y a George conversando algo lejos, Luna le contaba una historia y George no paraba de reír... ¡Me gustaba verlo así! —Me acerqué—

-¡Harry! —Saludaron al unisono—

-Hola ¿Puedo sentarme? Prometo no hacer tanto ruido —Dije bromeando— Ellos rieron y asintieron.

Luna nos contaba una vieja historia muggle que la había impresionado. Mientras que George hacía ruidos de sorpresa y preguntaba cuando no entendía algo... Yo conocía esa historia perfectamente "La bella y la bestia" —Sonreí— Luna contaba la historia muy diferente a como yo la recordaba. —Reía de vez en cuando— Ella exageraba en algunas partes y alteraba a George.

Desde esa orilla observamos el sol caer poco a poco y de un momento a otro yo pensaba en cómo sería pasar una tarde así con Severus. Platicando y riendo por tonterías. Recordé una frase que me dijo el año pasado Hermione "Sé que lo amo, Harry. Porque las cosas que me encanta hacer sola, las quiero hacer con él"

-Me estoy enamorando de él. —Abrí los ojos con sorpresa, pensé en voz alta—

Luna y George me miraron. Luna apreció mi cara roja y nerviosa.

-Me alegro por ti, Harry. Enamorarse es un sentimiento hermoso. George siguió el argumento de Luna.

-¡Sí, Harry! El enamorarse está bien ¿Recuerdas? Reprimir los sentimientos nunca ha sido bueno. —Intentó imitar mi voz—

-¿Está bien incluso si es Snape? —Pregunté sincero mirándoles— ¿Eso está bien? —Dirigí mi vista al paisaje—

Ron y Luna se miraron, había algo de complicidad ahí. Luna se fue a mi lado derecho, Dejándome en medio de ambos.

-Sí. —Dijo George mientras me abrazaba—

-Está bien incluso si es Snape. —Luna se unió al abrazo—

Esas palabras recorrieron y abrazaron mi corazón, ese que no quería aceptar el amor que le tenía a Sev.

-Gracias. —Susurré mientras me apartaba— Iba decidido a decirle a Snape lo que estaba sintiendo, rogando que él también lo hiciera.

NARRA SEVERUS

Ese día desperté a un lado de Potter. Su cuerpo era suave, delicado y tan tierno. Decidí salir de ahí lo antes posible —Coloqué una manta sobre él— Tenía que salir.

...

Cuando llegué entré a mi habitación queriendo dormir un rato, Potter me dejaba totalmente agotado. Pero no pude gracias a unos ruidos, alguien comenzó a llamarme por la Red flu pidiendo permiso para entrar.

-¿Quién? —Pregunté—

-Soy Narcissa. —Rodeé los ojos— Esa mujer se la estaba pasando mal. Su esposo había elegido a Draco para ser pareja. Ellos realmente se amaban, sentía un poco de pena por ella. Así que la dejé pasar.

-Narcissa ¿Qué tal? —La saludé— Traía un atuendo bastante provocativo, incluso diría que se parecía a los que usaba su loca hermana Bellatrix, dejaba ver sus curvas así como sus atributos.

-Severus —Se acercó a mí— He estado pensando mucho en ti... —Dijo con voz seductora—

-¿Sí? —Pregunté vago— No me sorprendía... sólo ya no me interesaba. La mujer y yo habíamos tenido nuestros encuentros, después de todo con algo tuvo que pagarme el haber cuidado a Draco y Lucius.

-Sí. —Se acercó y comenzó a besarme—

Un golpe en la puerta hizo que yo la alejará de mí. Volteé y era Harry. Me miraba furioso.

-Señora... ¿Ex de Malfoy? —Preguntó con una sonrisa cínica—

-Snape, corre a tu alumno. —Abrió la boca Narcissa—

-No. Creo que no ha comprendido... la que se va es usted. ¡Ahora! —Dijo mirándome amenazante—

-Vete... —Dije mirando a Narcissa— Observé como ella abría los ojos por la sorpresa y se retiraba por donde entró.

Harry me obsevaba con atención, mientras cruzaba sus brazos... Si esos ojos pudieran matar, yo ya estaría en otra vida.

-¿Por qué la estabas besando? —Preguntó fingiendo tranquilidad—

Me acerqué a él sonriendo maliciosamente -Eso es algo que a ti no te incumbe. Quería jugar un poco con el estado en el cual se encontraba el muchacho.

-¡No te acerques! —Dijo cuando ya era muy tarde— ¡Déjame en paz, Severus! —Mientras le mordía su cuello, Harry me empujo al suelo—

Me quedé perplejo observándolo desde el suelo ¿Quién se creía ese chico?

-¡¿ESTO HACES CUANDO NO ESTÁS TENIENDO SEXO CONMIGO?! —Gritó y observé cómo comenzaba a llorar —

Me iba a levantar pero el comenzó a desabrochar mi pantalón con rabia. No entendía lo que estaba pasando. Me observó, presté atención a sus ojos verdes... Denotaban lo enojado que estaba conmigo. El ojiverde se percató de mi confusión.

-¡¿QUÉ?! ¿AHORA NO QUIERES HACERLO? ¡SÓLO ESO SOY PARA TI! —Gritó levantándose— ¡SOY UN MALDITO PEDAZO DE CARNE PARA TI, SNAPE! —Dijo haciendo movimiento con sus dos manos apuntando su cuerpo—

-Potter... —Intenté remediar esto— Quería remediar esto.

-¡NO! ¡CÁLLATE! —Dijo sollozando— Respiró y prosiguió -¡NO PODEMOS SEGUIR ASÍ! NO CUANDO TÚ SÓLO VES MI CUERPO Y YO INTENTO QUE VEAS MI MALDITO CORAZÓN! —Las lágrimas caían por los ojos del ojiverde—

-Pot-ter... sólo fue un beso.. y... —Dije tratando de explicar lo que había pasado con Narcissa—

-¡ESTO NO ES POR UN MALDITO BESO, SNAPE! —Gritó lo más que pudo—

-¿No puedes verlo? —Dijo bajando la voz— -¡Yo estoy enamorado de ti! —Dijo mientras me miraba a los ojos y veía sus lágrimas caer—

Intenté decir algo, pero sus palabras resonaban en mi mente. Abrí mi boca pero... no fui capaz de decir algo.

-Tu silencio lo dice todo, ahí tienes tu regalo, Snape. Feliz navidad. —Se marchó— Y yo... Yo lo dejé ir.