La Navidad y Año nuevo con los Weasley habían sido increíble. El año pasado fue duro para todos y el olvidarnos por un momento de lo malo y oscuro que hay en este mundo, es simplemente estupendo. Me despedí de todos en la madriguera, Lupin me insistió que podía quedarme con ellos y de él lo siguió Molly diciendo lo mismo. Negué esa propuesta, quería ir a Nueva York ya que extrañaba mi casa... y echaba de menos las galletas de Dobby además le tengo que dar el suéter que le compré, presiento que le va a encantar.

Me aparecí en frente del edificio donde se ubicaba mi departamento, entré lo más rápido que mis piernas me permitieron.

-¡Amo, Potter! ¡Ha regresado! ¡Dobby lo ha echado de menos! —Me encontré con un Dobby con un plato de galletas en sus manos—

-¡Dobby, ven aquí! Te traje un regalo, Feliz navidad y Año Nuevo por cierto. —Dije mientras le mostraba su regalo y tomaba una galleta del plato—

-Amo Potter no se debió de haber molestado, Dobby le desea un buen Año Nuevo al Amo. —Decía Dobby—

-Bien... ¿Qué esperas? ¡Pontelo! —Dije emocionado—

—Dobby con un chasqueo con los dedos se puso el suéter—

-El amo Potter piensa que le queda muy bien a Dobby —Dije imitando a Dobby— -Y de nada... Ahora, dame eso. —Tomé el plato con galletas—

-Puedes ir a donde quieras, Dobby. Te llamaré si te necesito ¿Está bien?

-Dobby le agradece al Amo Potter. —Desapareció de ahí— Sabía perfectamente que iría a Hogwarts, allá están todos sus amigos.

Me dirigí a cambiarme de ropa, esta noche iría a mi bar favorito, no tenía nada más qué hacer, era eso... o quedarme en casa comiendo helado con galletas llorando e imaginando algo que nunca va a pasar. —Suspiré—

El bar estaba cerca así que no me preocupaba irme caminando, pensaba en cómo había crecido tanto y no hablaba sólo de años... hablaba de algo más sentimental. —Una voz interrumpió mis pensamientos—

-¿Harry? —La voz que había conocido en el bar al que iba—

—Volteé— -¿Jean? —Sonreí avergonzado— Recordé la ultima vez y la situación tan embarazosa que yo abandoné, fui bastante grosero al irme sin decirle nada.

-Qué sorpresa, Harry. Pensé que seguías en la Universidad en Londres donde estudias, no esperaba encontrarte aquí por estas fechas. —Dijo sonriendo—

-Yo... Tampoco esperaba encontrarte, Jean. Estoy aquí por las vacaciones de Navidad, en algunos días tendré que regresar. —Le dediqué media sonrisa—

Noté que me quería preguntar algo... estábamos teniendo un silencio bastante incómodo.

-¿Te gustaría ir a caminar, Harry? Digo... platicar y eso. —Dijo frotándose su cabello—

Recordé a Snape besando a Narcissa, recordé cómo no le importó que yo le hubiese dicho que estaba enamorado de él...

-Sí. Sí me gustaría. —Dije dejándome llevar—

-¡Perfecto! —Jean se veía emocionado—

Nos adentramos en Central Park, platicamos sobre política, religión y sexualidad... nuestros temas eran variados. No se nos dificultaba entendernos, él era bueno hablando y yo también.

-¿Entonces? ¿No me darás una explicación? —Fruncí mi ceño al no saber de qué hablaba Jean— -Te fuiste... sin decir nada en el bar ¿Hice algo mal? —Dijo mientras yo detenía mis pasos—

-No, no... No hiciste nada mal, sólo que la situación no era tan... —Pensé la palabra que diría—

-¿Romántica? —Terminó por mí—

-Sí. Eso... —Respondí nervioso—

-¿Y esta? ¿Te parece romántica? Caminando... por la noche, a la luz de la luna... —Dijo acercándose hasta que me topé con un árbol—

-Sí. —Jean se acercó y colocó sus labios sobre los míos, dejando sus brazos en mi cintura—

Era un beso tierno, sin lujuria... Recordé cuando Snape me mordió sacándome sangre de mi labio, cuando Snape me castigó por abrazar a una amiga, cuando Snape... La ira se formó en mi cuerpo. —Lo tomé por el cuello y le seguí el beso— Pero algo no se sentía igual... Recordé cuando Snape depositaba besos en mi frente cuando estaba estresado o llorando... cuando Snape acariciaba mi cintura con delicadeza mientras yo estaba encima de él... Jean no era Severus, y nunca lo sería. —Me alejé de ese beso mientras que Jean me miraba con una cara de sorpresa—

-¿Qué pasó ahora? —Dijo irónico—

-Yo... a mí me gusta alguien más —Dije apresuradamente—

-¿Y dónde está? Yo no lo veo por ningún lado... —Dijo alargando la última palabra—

-Él n... —Jean me sujeto de los hombros y me besó furioso—

-¡Jean, suéltame! Yo n-o quiero es-to —Estaba alterado pero él sujetaba mis hombros no dejándome mover—

-Tal vez no ahora, pero lo harás en unos m...

-¡DESMAIUS! —Gritó alguien detrás de Jean, alguien que yo conocía... —

NARRA SEVERUS

Mi rutina ya la conocía bien, leer, dormir y beber... Me levanté a servirme un Whiskey de Fuego ¿Este era mi segundo? ¿Mi tercero? ¿Octavo, Noveno? Perdí la cuenta, si algo le agradezco a mi padre muggle, la única cosa. Es que soy realmente bueno tomando, nadie se daría cuenta... Lo que me delataban eran las terribles ojeras que había provocado dormirme tarde y sólo tomar, ni siquiera tenía ganas de comer... sólo pensaba en Potter y volvía a tomar.

Decidí dar un Paseo nocturno después de todo son pocos los alumnos que se quedaron esta navidad, eso no incluye a Harry. Qué mal —Pensé— Y los alumnos no se atreverían a dar un paseo nocturno cuando saben que estoy en el castillo.

Caminaba por la oscuridad, a veces me detenía... mis pasos eran inestables, pero nada que no pudiese controlar. Observé por una ventana lo bien que se veía la luna esa noche... se veía bien pero era una mala noche para las personas como Lupin.

-Mi muchacho... —Alguien interrumpió mis pensamientos—

-Albus... —Susurré—

-¿Todo bien? ¿Te encuentras bien? —Expresó su preocupación—

-¡Ja! —Resoplé— ¡Sí, Albus! De maravilla... Mis ojeras pronunciadas, mi sonrisa caída y mi ceño fruncido... Demuestran mi maldita felicidad. ¿No? —Dije algo molesto— Estos eran efectos del alcohol.

Dumbledore me miraba con esos ojos que siempre mantenía con un destello impresionante, buscaba ese brillo... pero no había nada.

-¿Harry? —Musitó Dumbledore—

Me dejé caer deslizándome por la pared colocando mis manos en mi cabello, sujetándolo con rabia al escuchar su nombre.

-L-o... —Tragué saliva— Lo dejé ir... —Busqué la mirada de Albus y él se sentó enfrente— -Lo dejé ir... porque estoy demasiado herido y no quiero que él me vea así, no quiero que él me vea vulnerable... —Fruncía mi ceño para no llorar—

-Severus... —Colocó su mano sobre mi hombro— -Tienes que permitirte ser feliz...

-Lo alejé, Albus. Lo alejé... sólo le mostré mi disfraz... ¡Maldición! —Golpeé la pared—

-Tienes la opción de repararlo, mi muchacho.

-Y-o... yo no sé si pueda... no puedo, está roto... él estará mejor sin mí —Incliné mi cabeza en la pared—

-Sé por lo que estás pasando, Severus... Tienes miedo al sentir todo eso por Harry por todo lo que viviste. Pero tienes que dejar esta batalla de uno. Sé que estás sintiendo demasiado, por eso quieres dejarlo ir... Tienes miedo, Severus y está bien tenerlo. Pero tienes que dejarte amar por Harry, tienes que demostrarle todo lo que sientes, tu amor.

—Severus miró a Dumbledore sorprendido por escuchar esa palabra— -¡¿Amor?! ¡NI SIQUIERA SÉ SI SIENTO AMOR POR POTTER! —Gritó protegiéndose—

-Dime, Severus... ¿Desde cuándo estás enamorado de Potter? —Lo miró pero Severus sabía que Dumbledore ya tenía la respuesta a esa pregunta—

*FLASHBACK*

-¡Snape! —Gritó Harry poniendo su mano sobre la herida que Nagini me había hecho—

Harry buscaba ayuda en sus amigos pero ninguno hizo nada... entonces él me miro con esos ojos verdes, esos ojos verdes... que demostraban preocupación, una preocupación que nunca nadie me había dedicado. Desvié mi mirada, conteniendo mi respiración para que ellos se fueran y juré que Voldemort no mataría a Harry porque sin esos ojos... ¿Qué sería del mundo mágico?

Me tomé la poción cuando ellos se fueron, esperé a que actuará y el dolor se retirará. Lo seguí cuando él se dirigía al bosque prohibido, pero más tarde de lo que esperaba... Voldemort le había mandado el maleficio asesino, entonces lo vi... él no estaba muerto. —Hice algo de lo que nunca me arrepentiría en mi vida —

También observé de lejos cómo Harry destrozaba a Voldemort. Recordé cómo su mirada demostraba... nada. Ningún sentimiento. Si alguien me hubiese dicho cómo acabaría esto hace años... juraría que Potter saltaría y presumiría a todos su triunfo, pero me equivoqué.

*FIN FLASHBACK*

-¡No! —Grité— Yo no... ¡No! —Intenté justificar el sentimiento, otra vez—

-¡Sí, Severus! —Alzó la voz Dumbledore. -Y preferiste cubrir todo lo que sentías sólo demostrando tu deseo carnoso, sólo demostrando un disfraz... ¡UN DISFRAZ QUE NO ERAS TÚ! ¡UN MALDITO DISFRAZ QUE TE TORTURABA CADA NOCHE! ¡CUANDO SENTÍAS CELOS, LO JUSTIFICABAS COMO POSESIÓN! ¡CUANDO TE SENTÍAS TRISTE Y LO QUERÍAS CERCA, LO JUSTIFICABAS CON DETENCIONES SIN SENTIDO! —Gritaba Dumbledore mientras yo respiraba aceleradamente— ¡CUANDO TENÍAS MIEDO DE DECIRLE LO QUE ESTABAS SINTIENDO SÓLO TE IBAS Y DESAPARECÍAS DE HOGWARTS POR DÍAS, HUÍAS DE SU MIRADA! -Huías de él, porque tenías miedo que no te correspondiera... entonces, lo hizo. Y tú, tú no supiste manejar eso. —Finalizó bajando su voz—

-Y-o... no quiero lastimarlo... No quiero. —Dije humedeciendo mis labios—

—Albus pasó su brazó por la espalda del ojinegro para abrazarlo y observarlo— -Severus, algún día comprenderás que el amor es guerra... y la guerra es amor.

NARRA HARRY

-Venga Señor, Potter. Este chico pasará la noche aquí y es lo mínimo que se merece. —Me abrazó por los hombros y comenzó a caminar conmigo, dejando a Jean ahí tirado e inconsciente—

-¿Profesora Mcgonadall? Disculpe, pero no entiendo... ¿Qué hace usted en Nueva York?

-Solía pasear con mi esposo en este parque, Harry. Mi alma gemela... —Suspiró— -Encontrarte aquí fue mera coincidencia. —Dijo mientras sonreía—

-¿Alma gemela? —Dije sentándome en una banca, seguía aterrado por lo que había pasado recién—

-Sí, Harry. Mi alma gemela... —Dijo pensativa—

-Profesora... Yo había leído acerca de eso, pero... las almas gemelas sólo ocasionan un caos. ¿no? —Pregunté curioso—

-Creo que los Muggles malinterpretan el término. —Dijo observándome y colocando mejor sus anteojos—

-Claro que vendrá y te traerá problemas, Harry. El amor siempre trae problemas consigo. El punto está en cómo resolverlos... Tu alma gemela crea un vinculo contigo, un entendimiento que sólo son capaces de descifrar ambos.

-Pero... cuando el momento llegue... ¿Él tiene que irse? —Pregunté entrecerrando mis ojos por la curiosidad—

-Resulta, Harry... Que algunas personas tienen mucha suerte y encuentran su alma gemela en su compañero de vida.

¿Compañero de vida? ¿Alma gemela? Severus no podía ser ese... él, él claramente no me ama, quizá, sólo quizá sea mi alma gemela. —Pensé mientras reprimía mis lagrimas para no llorar frente a la animaga—

-Regresemos a Hogwarts, Harry. —Dijo mientras tomaba mi hombro y realmente yo quería irme de ahí—