NARRA SEVERUS

Me aparecí en el castillo, observé con atención... a veces nos llenamos con la rutina que olvidamos apreciar las cosas. —Respiré profundo al recordar que tenía que entrar—Hace una semana que los alumnos habían regresado a Hogwarts, pero yo lo abandoné el día que Dumbledore y yo tuvimos esa gran conversación, tuve que hacer un viaje y también quería tomarme un tiempo para pensar las cosas, así que lo único que hice fue tomar y desvelarme. Me sentía igual de cansado que cuando salí del castillo. Lo único que tenía claro en estos momentos, era que tenía que hablar con Harry Potter.

NARRA HARRY

Me dirigía al gran comedor para el desayuno junto con Hermione y Ron, ellos habían sido un gran apoyo para mí esta semana, no podía dormir bien y no estaba comiendo lo suficiente, sentía que algo me faltaba, pero mi orgullo podía más. A veces me distraía pensando en dónde estaba Severus... él simplemente se fue pero no entendía el porqué.

-Potty. —Dijo Malfoy acercándose e interrumpiendo mis pensamientos—

-Dragón. —Lo llamé por el apodo con el que lo llamaba su pareja— No habíamos tenido tiempo de hablar esta semana, yo estaba realmente estresado porque los Profesores estaban exigiendo mucho, él me intentó hablar muchas veces, creo que tiene algo qué decirme.

-Eres difícil. ¿Ahora si puedo hablar contigo?

-¿Qué pasa, Draco? ¿Puedo ayudarte en algo?

-Mi padrino.

—Tragué saliva— -No quiero hablar de él, Draco.

-No seas malditamente orgulloso, Potter. Sólo escúchame.

—Rodeé los ojos y le hice una seña con la mano para que comenzará a contarme—

Draco me contó lo que había pasado en Navidad. La forma en la que Severus casi mata a su madre por el enojo, yo estaba realmente impresionado. ¿Cómo por qué hizo eso Severus? ¿Él quería acabar en Azkaban acaso? Draco dijo que se quedó impresionado por la rabia que irradiaban los ojos de Severus gracias a que su madre lo besó. ¿Entonces Narcissa lo besó? ¿Él a ella no? Le pregunté la razón del porqué Snape no estaba en Hogwarts, él contestó que Lucius había ido a visitarlo el día de su cumpleaños, pero Severus no lo recibió. El rubio me dejó peor de lo que estaba, aún con más dudas.

Llegué al gran comedor y vi como Seamus besaba a Neville para después ser separados por Mcgonadall, también observé como George hacía reír a los lejos a Luna, ellos ahora eran novios.

*FLASHBACK*

Regresé unos días antes junto con Mcgonadall, rogué por no encontrarme con Snape pero él no estaba ahí. Supuse había salido de viaje.

Para mí sorpresa, la semana se fue tan rápido como decir Quidditch. Siempre el primer día iba nervioso pero este era diferente, imaginé que vería a Severus, no podía negar sentirme furioso aún con él, pero cuando entré al gran comedor... él aún no había llegado.

-¡Ven, Harry! —Gritó Seamus—

Me acerqué, estaban todos mis amigos ahí, la única diferencia que pude notar es que ahí estaba Luna, ella le agradaba a todos y a los de nuestra casa no les importa que se sentará ahí.

-Hola —Saludé a todos—

Noté como Seamus tocaba por debajo de la mesa indecentemente a Neville. Su pareja estaba de color rojo y apartó su mano.

-Jem, jem. —Hizo un sonido Seamus y todos lo observamos— -Neville y yo queríamos decirles que tenemos una relación.

Todos sonrieron y dijeron que nunca lo sospecharon. Me reí por la situación, ellos eran bastante obvios.

-Sí, decidimos que es mucho más excitante no escondernos. —Prosiguió Seamus mientras besaba la mejilla de su novio—

-¡Eso me recuerda algo importante! —Gritó George emocionado— -¿Luna podrías acompañarme? —La RavenClaw asintió—

Observamos como George y Luna se detuvieron en la entrada del gran comedor. El pelirrojo sacó un papel arrugado y se lo mostró a Luna, ella sonrió y lo abrazo mientras le daba un beso. Al menos mis amigos son felices...

*FIN FLASHBACK*

Saludé a mis amigos, Dumbledore nos dio el aviso que habría un baile para despedir el invierno, me pareció una mala idea, yo no sé bailar. —Suspiré— El ensayo en donde todos teníamos que practicar sería en unos días más y al siguiente día sería el baile.

-Tranquilo, Harry. Puedo prestarte a Ron. —Dijo sonriéndome Hermione—

-Y yo te prestaré a Seamus.

-¡Oye! No soy un objeto... bueno, en las noches quizá un objeto sexua...

-¡SEAMUS! —Gritamos todos mientras él reía—

En serio que él gozaba avergonzar a su novio, me parecía bastante tierna esa relación. Un ruido de puertas llamó la atención de todos los alumnos que estaban comiendo.

—Volteé ante la mirada que pusieron todos mis amigos— Era él. El hombre que me había estado quitando el sueño caminó por el pasillo sin hacer contacto visual con nadie, se veía realmente mal... sus ojeras eran pronunciadas, su ceño más fruncido de lo habitual, sus ojos se veían tristes, su postura era distinta a la que yo recordaba, él sólo se sentó, saludó a sus compañeros y se quedó observando su plato. Recordé lo que me había comentado Draco antes de entrar al gran comedor... ¿El Severus que yo conocía estaba triste? Pero mi mente era engañosa... como podía querer abrazarlo también podía querer golpearlo por todo lo que me había hecho llorar estos últimos días.

Me levanté de ahí, otra vez se me había quitado el apetito. Observé hacia la mesa de Profesores... pero sus ojos no estaban en mí. Preferí retirarme, verlo hizo que sintiera algo en mi pecho, como un presentimiento... Pero yo nunca le hago caso.

Caminé buscando algo de tranquilidad y unas voces llamaron mi atención.

-¿Lo viste? ¡Se veía realmente sexy! Severus Snape es simplemente... atractivo.

-¿Cómo será en la cama? —Reía una voz masculina— -Debería investigarlo.

No pude evitar fruncir el ceño, los celos invadieron mi cuerpo y nublaron mi conciencia, pasé a lado de esas personas y ellos observaron mi enojo.

-¿Qué Potter? ¿Crees que por ser el-salvador-del-mundo-mágico puedes ver mal a las personas? —Dijo un chico de Slytherin—

-Voldemort no te mató... y no sabemos la razón del porqué, eres realmente patético. —Dijeron arrastrandome hacia la pared—

Mi mente comenzó a distorsionar sus rostros mientras ellos me empujaban golpeando mi pecho y riendo, discutiendo que era momento de acabar conmigo mientras apuntaba con su varita.

-¡EXPELLIARMUS! —Escuché antes de caer desmayado—

-Tienes que regresar, Harry. —Escuchaba como eco en mi cabeza—

Abrí mis ojos y me encontré con Hermione sentada junto a mí, tomando mi mano.

-¡Harry, despertaste! ¡Señora Pomfrey! —Gritó—

—Intenté decir algo pero mi garganta estaba seca—

-Señor, Potter. Tenga, tome agua. —Dijo la adulta mientras me inclinaba—

-Y-o... ¿Qué me pasó? —Pregunté viendo a mi alrededor—

-No comías. ¿Qué esperabas? ¿De dónde esperabas encontrar fuerza? —Dijo Pomfrey—

-Pero... Los chicos, ellos... alguien, un expelliarmus, alguien me salvó —Divagaba tratando de explicar—

-Harry... Nadie estaba contigo. Te encontré mientras iba a mi próxima clase. —Dijo presurosamente sin mirarme—

-Mione, escúchame. —Dije exasperado—

-Creo que necesitas descansar, Harry. Mañana será el ensayo del baile y es obligatorio asistir.—Dijo Hermione ignorándome por completo— ¿Qué rayos le pasaba?

-Está bien... Quizá había alucinado aquello. —Me resigné— -¿Puedo dormir en mi torre al menos, Señora Pomfrey?

-Te examinaré y veremos. —Respondió—

Me enteré que llevaba dos días completos durmiendo, pero en realidad me seguía sintiendo cansado, Hermione me dio algo de comer y caí rendido. Esperando que mañana resultará un mejor día.