NARRA SEVERUS

-Minerva ¡No! No iré a ese ridículo ensayo ¿Me escuchaste? —Gritaba el ojinegro por la Red flu—

-Severus, bailarás conmigo... Los chicos tienen que ver cómo se hace, ¡Mañana será el gran baile!

-Estoy seguro que podrás encontrar otra pareja, ahora quiero estar solo, quiero dormir.

-¡No! —Dijo Minerva furiosa— -¡Ahora, arréglate y baja que estamos por comenzar!

Rodeé los ojos al imaginarme bailando con Mcgonadall frente a todos, después de todo esa mujer fue mi maestra mientras yo estudiaba en Hogwarts, si Lucius se enterará de esto tendría un chiste nuevo.

Me dirigí a mi guardarropa, observé lo mismo de siempre, túnicas negras, capas negras, camisas blancas que pasaban desapercibidas gracias a las túnicas... entonces decidí probar con la gabardina negra que había comprado cuando visité Nueva York, una camisa negra debajo y pantalones negros, mi cabello había crecido gracias a que no había podido concentrarme este tiempo, decidí por recogerlo con una coleta baja desordenadamente, dejaba ver algunos cabellos por mi frente y salí dirigiéndome al gran salón donde sería el ensayo.

Mientras salía de las mazmorras me encontré con mi ahijado, él y yo ahora estábamos bien.

-¡Padrino! Se ve... distinto.

-Gracias, supongo. —No aparté mi mirada en ningún momento del camino— -¿Vendrá tu padre para bailar contigo? —Pregunté con ironía, sabía que no—

-No, pero él y yo podremos bailar sobre la cama después, esa es la ventaja de ser pareja. —Eso fue un golpe bastante bajo—

Mientras caminábamos hacia el gran salón, el rubio rompió el silencio casi en la entrada de este donde había muchos estudiantes.

-¿Usted no se lo dirá? ¿No cree que ya es hora? —Volteó su mirada sobre la mía—

-No es buen momento...

-¿Y cuándo lo será? ¿Cuando Harry se enamoré de otra persona? —Dijo Draco con ironía en su voz—

-Severus, qué bueno que llegaste. Acompáñame. —La animaga me tomó por el brazo, dejando sin respuesta a mi ahijado—

Mcgonadall me explicó que planeaba hacer un baile con todos los estudiantes que asistieran con una pareja donde participarían profesores y alumnado, la animaga estaba nerviosa porque tenían que aprenderlo en un día, mi mirada fue hipnotizada mientras alguien bajaba por las escaleras buscando a sus amigos, era mi ojiverde... se veía mejor. Sonreí inconscientemente, La animaga seguía hablándome pero yo seguía sin prestarle atención, imaginé lo mal que me sentiría si Harry bailaba con alguien más en el baile... recordando el comentario de Draco. Pero cuando volví a observarlo Harry se dio la media vuelta y salió del gran salón, era ahora o nunca.

-Discúlpame, Minerva. Tengo que hacer algo que determinará mi futuro—Salí casi corriendo del gran salón sin dejar que Mcgonadall pudiera reclamar o mandarme un crucio debido a que me fuera, esa animaga me había demostrado cómo se veía enojada—

Crucé la puerta del gran salón y recordé que no sabía a dónde había ido Harry... Todos sus amigos estaban en el baile. ¿Dónde habrá ido? Este castillo es enorme ¿En su habitación? Nadie iba a estar ahí, sería fácil entrar. Me detuve un momento mientras que alguien respondió mi duda que no había sido preguntada.

-Debería ir a la Torre de astronomía, Profesor. —La señorita Lovegood me dijo mientras avanzaba tomando la mano de George Weasley quien me miraba con una sonrisa en su cara—

Los observé pasar a lado de mí y comencé a caminar, podía sentir como mi corazón era acelerado, mis pasos apresurado queriendo volar, la música del gran salón se escuchaba por todo el castillo, por un momento se me olvidó dónde estaba la maldita Torre de astronomía ¿Por qué Harry iría ahí? Me contradije al recordar que el muchacho se la podía pasar horas admirando un paisaje, eso se lo había comentado el ojiverde a Severus cuando le contó la razón del porqué tenía un departamento en Nueva York, sentía como sus manos sudaban y sentía un calor apoderándose de su cuerpo. ¿Severus Snape estaba nervioso?

Subí hasta la gran torre, se seguía escuchando la música. Entonces lo vi... Harry admiraba el paisaje recargado del barandal, pensativo, ponía atención a cada detalle, como si el mundo estuviese por acabar.

-Snape. —Dijo fríamente Harry sin voltearme a ver sacándome de mis pensamientos— Sentí como mi corazón se salía de mi pecho, respiré y caminé hasta llegar detrás de él.

-Harry. —Me sorprendí al escuchar el nombre del ojiverde saliendo de mi boca con total suavidad, como si lo hubiera hecho antes, yo nunca le había llamado por su nombre, básicamente me prohibía ese derecho, me arrepentí al darme cuenta de eso, era lógico que el muchacho me reclamará ese día y pude ver como el menor tragaba saliva al escuchar su nombre de mi boca por primera vez—

-¿Lindo? ¿No? La vista es espectacular, no tengo idea del porqué no vengo tan seguido aquí —Dijo Harry ignorando la impresión que se había llevado al escuchar su nombre de boca del ojinegro—

-Sí. Nunca me pareció más hermosa esta vista. —Dije observando a Harry, refiriéndome a él. Él era lo mejor que mis ojos habían visto, el menor no lo comprendió—

Me coloqué cuidadosamente a lado de Harry para no asustarlo, yo no quería que él se fuera. Observé como se veía un espectacular atardecer acompañado de la música que resonaba por todo el castillo. Harry estaba nervioso, aprecié como movía sus dedos de la mano...

[Si pudiera volar... estaría volviendo ahora mismo a casa contigo, creo que podría renunciar a todo, simplemente pídemelo]

-¿Quieres bailar? —Pregunté tranquilamente, no sé la razón pero sólo quería acercarme a él—

-Yo no sé bailar. —Me respondió entre cortante, acelerado y nervioso—

-Bueno, eso sucede cuando no conoces a alguien que lo haga bien... —Dije pensativo mientras él dirigía su mirada hacia mi— -Déjame presentarme, Severus Snape un bailarín por excelencia. ¿Me permitirías esta pieza? —Terminé obsequiándole una media sonrisa, extendiendo mi mano para que él la pudiera tomar—

-Y-o... en serio no sé. —Dijo negando con su cabeza—

-Yo te voy a dirigir. —El muchacho lo pensó unos segundos y asintió—

Tomé su mano, mientras dirigía una a su cintura y él colocaba una en mi hombro.

[Presta atención, espero que estés escuchando porque estoy bajando la guardia, ahora mismo estoy completamente indefenso]

Acerqué a Harry un poco más a mí, y comencé a guiarlo... el chico no me miraba, pero yo a él lo observaba perfectamente.

[Para tus ojos únicamente mostraré mi corazón para cuando te sientas solo y olvides quién eres] [Pierdo la mitad de mi, cuando estamos separados. Ahora me conocen sólo tus ojos, sólo tus ojos]

Dirigí a Harry para dar una vuelta, él me piso... y me observó con cara de vergüenza colocando su rostro sobre mi pecho y prefirió rodearme con sus brazos el cuello así que tomé con los míos su cintura, atrayendo su cuerpo más a mí y evitando totalmente girar.

[Tengo cicatrices, incluso cuando no siempre se pueden ver. El dolor es difícil pero ahora que estoy aquí contigo... no lo siento]

Nuestro cuerpo parecía encajar perfectamente en ese baile, como si hubiéramos nacido para eso... Nuestras alturas eran las apropiadas, incluso la altura de nuestros corazones, el largo de nuestros brazos, no faltaba ni sobraba nada. Sólo eramos él y yo, la compenetración perfecta.

[Presta atención, espero que estés escuchando porque estoy bajando la guardia, ahora mismo estoy completamente indefenso]

Harry podía escuchar el corazón del ojinegro acelerado. Él estaba nervioso... él sentía que podía caer ahí mismo, pero nunca sospechó que Severus estuviese igual que él. Sus cuerpos disfrutaban de la música, la letra... todo.

[Puedo sentir tu corazón dentro del mío, Lo siento. Estoy perdiendo la cabeza, Lo siento. Sé que sólo pierdo el tiempo y yo espero que no te alejes de mí]

Severus se percató que Harry dejó de abrazarlo y se alejó de él mirándolo a los ojos.

-Me harás daño... —Dijo Harry mientras caminaba para retirarse—

[Sólo tus ojos verán mi corazón, para cuando estés solo y olvides quién eres, pierdo la mitad de mí cuando estamos separados]

-Sí. —Grité y Harry volteó ante mi cinismo— -Sí, te haré daño. —Comencé a acercarme a él— -Y te haré mucho daño a veces, Harry. Y tú me lastimarás también, unas veces más que otras... —Observé como Harry calmaba su mirada y humedecía sus labios— -Y trataremos ¡Maldición! En serio trataremos de no hacernos daño, pero a veces será imposible... —Dije recordando la frase que Dumbledore me dijo aquella noche; El amor es guerra y la guerra es amor. El ojiverde me miraba con atención— -Y entonces lo solucionaremos, trataremos de estar bien. A veces tú lo intentarás más que yo pero otras veces yo haré lo mismo, porque estamos enamorados... Porque yo estoy enamorado de ti. Y no lo sé, no sé si viviremos lo que resta de nuestras vidas juntos, pero déjame intentarlo. Déjame intentar más esta vez. —Dije finalizando—

[Ahora me conocen sólo tus ojos, sólo tus ojos]

-T-ú... —Balbuceó el ojiverde— -No entie-ndo lo q-ue dic-es... ¿cómo t-ú?

—Le extendí mi varita— -Entonces, obsérvalo.

-Y-o no soy bueno en eso... —Dijo con una mirada que denotaba preocupación—

-Lo eres. Ya lo hiciste una vez ¿no? Ahora te lo facilitaré. —Respondí convencido—

Harry tomó mi varita, la levantó poniendo atención a mi rostro.

-¡LEGEREMENS!

Harry había entrado en la mente de Severus, contempló cuando él llegó a presionar la herida que Nagini le había hecho al mayor, se impresionó al darse cuenta lo que Sev pensó de sus ojos y prometió que el menor no moriría ante el-que-no-debe-ser-nombrado, sintió como se trasladaba a otro recuerdo, fue guiado hasta el bosque prohibido, se observaba a él después de que Voldemort le lanzará el maleficio asesino, sintió el corazón de Severus que latía fuerte, notó su alivió cuando se percató que estaba vivo, se dio cuenta que el Ojinegro lanzó un Imperius sobre Narcissa Malfoy, apreció como le ordenó y Narcissa le mintió a Voldemort mirándolo a los ojos. —Severus respiraba aceleradamente para no sacar a Harry de su mente— El ojiverde vio cómo Snape se levantaba sobre él contemplándolo dormir, experimentando las ganas de despertarlo y decir cuánto lo quería, notó como se repetía una y otra vez en su mente que no se podía permitir sentir amor. Sintió los celos que le hizo sentir al mayor por verle abrazado de Ginny para después irse por algunos días de Hogwarts ya que el ojinegro se sentía asfixiado por no poder expresarle su amor. Se percató de la culpabilidad que pasaba por la mente de Severus cuando había sido brusco con él. Puso atención cuando Snape estaba tirado en el suelo mientras que él le gritaba, se dio cuenta de cómo Sev quiso remediar eso. Observó con atención cuando Severus les gritaba a Lucius y a Draco reclamándoles que Narcissa era la culpable que su felicidad ya no estuviera. Contempló como Snape se ponía de pie para seguirlo cuando él fue atacado por dos chicos. Miró cómo lanzó el expelliarmus a los dos estudiantes mientras corría para abrazarlo y despertarlo mientras el ojinegro le pedía a Hermione que no le dijera quién lo había encontrado, contempló cómo Severus lo visitó mientras el menor estaba dormido en la enfermería, se trasladó a la noche donde el mayor admitió sus sentimientos frente a Dumbledore, Harry experimentó el miedo que tenía Sev al decirle lo que sentía justo hace momentos y por último vio a Snape en Central Park frente a su edificio, sintió sus nervios al acercarse pero el ojiverde ya no estaba ahí.

Severus ya no podía mantener a Harry en sus pensamientos, reprimió lo que estaba sintiendo cuando Harry salió, Severus se sentó ya que no encontraba fuerzas suficientes para mantenerse de pie. El ojiverde lo miraba con atención para después sentarse junto a él.

-¿Algo que me quieras decir? —Preguntó Harry—

Me sorprendí al escucharlo, le había mostrado todo lo que sentí por todo este tiempo y él preguntaba eso. —Volteé a mirarlo, él tenía una sonrisa en su rostro—

-¿Hay algo que quieras escuchar? —Observé ese brillo en sus ojos que había desaparecido cuando lo vi en el gran comedor la última vez, era clara la respuesta y antes de que él pudiera decir algo—

-Te amo, Harry. —Acaricié su mejilla mientras él se acercaba más a mí—

-Creo que... no te escuché bien. —Dijo sonriendo con sus labios cerrados—

-Te amo, te estoy amando, Harry. —Me sentía aliviado al decirle esto, pensé que me sentiría avergonzado, pero eso no pasó, yo en verdad quería decirle—

-Yo a ti, Sev. —Dijo colocándose en mi regazo mientras yo lo abrazaba por la cintura—

Harry posó sus labios sobre los de Snape, sintiendo la suavidad ellos, era un beso tierno, sin presión a intensificarlo, Severus trató de demostrarle todo lo que estaba sintiendo en estos momentos mientras abrazaba y acariciaba la cintura del ojiverde.

-Duerme conmigo hoy. —Me sorprendí al escuchar al menor decir eso—

Él me observó sonriendo ante mi cara de confusión y depositó un beso en mi mejilla.

-Quita ese pensamiento en donde aseguras que soy un pervertido, Sev. Sólo quiero dormir contigo y quizá... —Lo interrumpí, yo quería experimentar eso de sólo dormir junto a él—

-Sólo dormir. —Harry se carcajeó y se levantó extendiéndome su mano para poder irnos de ahí—

Tomé la mano de Harry y entrelacé mis dedos en ella, fui testigo de como el ojiverde se sorprendió por eso, caminé por todo el castillo junto con él en esa forma importándome poco si nos observaban ¡y vaya que lo hicieron! Hasta llegar a mi despacho, donde tomé la cintura de mi ojiverde colocando un beso sobre su mejilla, susurré la contraseña y apareció mi puerta que llevaba a mis aposentos.

Cuando Harry entró apreció paredes color café fuerte y una cama que se parecía a la que tenía él en su torre pero esta era mucho más grande y con unos edredones de seda verdes, junto a ella estaban dos mesitas de noche con algunos libros sobre ellas. Observó el respaldo de la cama de Severus que era color negro donde si admirabas con atención apreciabas el escudo de su casa. Notó la chimenea que Sev prendió con un movimiento de varita y la mesa con dos sillas a lado de la ventana. Severus entró a una puerta que el menor supuso era el guardarropa y salió de ahí vestido con unos pantalones sueltos negros y una camisa gris de manga larga, junto con él llevaba ropa en sus manos.

-¿Impresionado? ¿Te imaginabas algo peor? —Dije al ojiverde que me veía con curiosidad—

-Me imaginaba cráneos, calderos, fotos de mí desnudo y serpientes por todos lados. —Dijo con tono burlón el menor—

-Lamento destruir tu fantasía. —Dije colocando un beso en su frente y extendiéndole ropa para que pudiera dormir— -Aunque fotos de ti... lo pensaré. Detrás de ti está el baño puedes ir a cambiarte ahí.

-¿Por qué frente a ti no? —Dijo con esa voz seductora que ya conocía—

-Porque... sólo dormiremos. ¿Recuerdas? —Lo besé tomándolo por la cintura y guiándolo hasta el baño— -Ahora, cámbiate. —Observé que él frunció el ceño y cerré la puerta riéndome—

Me acosté en la cama y escuché cómo abrían la llave de la bañera, ese chico quería tentarme pero no le iba a dar el gusto. Tomé uno de mis libros que tenía a lado y comencé a leer, hasta que el ojiverde salió del baño mirándome sonriente y subiéndose a la cama hasta llegar a mi lado, cerca... muy cerca. Coloqué mi libro devuelta y apagué la luz mientras lo abrazaba por la cintura.

-Sev... Yo... yo no te di nada de regalo de cumpleaños.

—Sonreí ante comentario de Harry, si supiera que yo ni siquiera recordaba mi cumpleaños—

-Estás aquí ¿No?

Observé como el ojiverde sonreía y se acurrucaba más a mi cuerpo, mientras yo inhalaba cada aroma que él me pudiera compartir, me encantaba tenerlo aquí.

-Harry... —Rompí el silencio que me resultaba estupendo, él se volteó observándome, podía ver el verde de sus ojos gracias a luz que irradiaba esa noche por la ventana mientras acariciaba su cintura—

-¿Todo bien? ¿Ya te arrepentiste de sólo dormir? —Dijo riéndose y dándome un beso fugaz—

-Te quería pedir un favor... —Me puse nervioso y él lo sintió—

-¿Qué pasa? —Ahora hablaba con un tono más serio—

-Tú... aquella noche en el cementerio. Tú me dijiste que fuiste a despedirte de ese Severus Snape que viste morir ¿no? —Él asintió con curiosidad en su mirada—

-¿Podemos enterrar también al Severus Snape que se protegió en su disfraz? —Tragué saliva— ¿Podemos enterrar al que te hizo daño? —Lo miré para buscar una respuesta en sus ojos y sentí un nudo en mi garganta—

Harry acarició mi mejilla limpiando la lagrima que ni siquiera yo había notado, me sonrió y me besó.

-¿Tenemos que enterrar también al bailarín por excelencia? —Dijo mirándome con atención y sonreí al ver cómo era ese chico—

-Con ese te puedes quedar... y conmigo también. Tómalo como una oferta. —Dije acariciando su cintura—

-La acepto. —Sonrió y me besó intentando intensificar el beso pero lo detuve y él me hizo una mueca, casi un puchero, me reí ante esa acción tan infantil—

-Sólo hay que dormir. —Dije sonriendo mientras él se volteaba y yo seguía abrazándolo por la cintura—

-Sev... —Susurró el menor— -Quédate conmigo... —Antes de que él pudiera terminar esa frase—

-Siempre. —Deposité un beso en su hombro—

Noté cómo la respiración de Harry se hacía más liviana y sonreí, él siempre aceptó el incomodo sofá, siempre aceptó lo poco que yo le demostraba. —Suspiré pesado al recordar eso—

-Ahora tendrás que aceptar todo lo que voy a demostrarte, Harry. —Pensé mientras cerraba mis ojos para dormir—

Canción: If I could fly- 1D, Nunca he sido fan de One direction pero debo admitir que esta canción me llega al corazón, fue la que me inspiró a realizar este fic así que no me atreví a cambiarla.

Cuenta wattpad; Maluvlz (Trataré de subir todas las historias acá)