Desperté sonriendo por lo que había pasado ayer, no recordaba que podía dormir tan bien. Sev me había dicho que me amaba, me di la vuelta queriendo que él estuviera ahí y una sensación que ya había experimentado antes recorrió mi cuerpo al darme cuenta que el ojinegro no estaba.
-Al fin despertaste. —El ojinegro interrumpió mis pensamientos mientras llevaba una bandeja en sus manos— -Quise prepararte el desayuno. —Sonreí al ver que Severus demostró un poco de nervios al decir lo último—
-¿Cocinas? —Pregunté mientras él ponía la bandeja sobre mi piernas y se sentaba en frente mío—
-Sí... pero sólo para chicos que me gustan. —Dijo con tono burlón mientras se llevaba un bocadillo a la boca—
-¿En serio? ¿Quiénes han sido esos chicos? —Coloqué la bandeja a un lado de la cama y me acerqué a él—
-Déjame pensar... —Respondió depositando un beso en mi mejilla—
-Te parecerá sorpresa cómo un hombre tan magnifico y atractivo —Expresó con sarcasmo— -Sólo le ha preparado el desayuno a una persona en toda su vida.
-¿Quién será? —Dije tomándolo del cuello—
-Un chico con unos hermosos ojos color verde.
-¿De esos que te hacen pensar qué será el mundo mágico sin ellos?—Cuesioné recordando lo que había dicho el ojinegro cuando observó mis ojos en la casa de los gritos—
-No, Harry. —Acarició mi mejilla— -De esos que te hacen pensar qué será de tu vida sin ellos.
-Curioso, Snape. A mí me pasa lo mismo con unos ojos que yo conozco a la perfección. —Él se colocó a lado de mí y yo incliné mi cabeza en su hombro—
-Haremos el ridículo hoy ¿Lo sabes?—Cambió el tema ya que se había sonrojado al escucharme hablar así sobre él—
-¿En dónde? —Pregunté curioso en realidad no sabía en dónde—
-En el baile. —Respondió determinado—
—Sonreí al imaginarme bailar con Sev como lo hicimos ayer, él era bueno guiándome—
-¿Quién te dijo que iré contigo? —Respondí con mi tono burlón—
-Creo que sigues confundiendo las preguntas con las afirmaciones, cariño. —Maldición, él logró que yo sonriera como un idiota al decir sólo una básica palabra que en su boca sonaba simplemente perfecta—
Harry observó a Snape atentamente a ese par de esmeraldas, Severus se sentía más liviano... tranquilo. Se preguntaba cómo el menor había podido desgarrar ese disfraz que él le intentó mostrar, se preguntaba cómo sería su vida en unos años.
Snape se acercó lentamente, acariciando mi cabello por detrás para acercarme a sus labios, Sev me besó disfrutando cada fricción de segundo, sentí como el ojinegro quería demostrarme que ya no me tenía qué preocupar si él no estaba por las mañanas, que él se quedaría conmigo.
-Tienes que ir a cambiarte, el baile será en unas horas. —El mayor le recordó a Harry mientras acariciaba su espalda sobre la ropa—
-¿Tenemos que ir? —Hice una mueca mientras él sonreía ante esa acción y depositaba un beso en mis labios—
-Sí, tenemos. Al menos que quieras enfrentar la ira de Minerva. —Harry se rió por tal comentario—
-Está bien... pero vendré por ti para llegar juntos. —Me pareció extraño usar el término juntos, pero él y yo ahora lo estábamos ¿no?—
-No se diga más. —Tomó mi rostro y me dio un beso fugaz como a señal de promesa—
Me despedí con ese beso de Severus, esperé a que él me avisará que no había nadie en el pasillo pero él no hizo eso, tomó mi mano, me abrazó por la cintura y me besó, importándole poco si había alguien que pudiera vernos.
Caminé con mis mejillas rojas y sintiendo un calor en mi cuerpo, este era diferente... ¿Esto era amor? Le dije la contraseña a la dama gorda y ella me dejó pasar con una sonrisa en su rostro, Hoy todo parecía más bonito, hasta sus gritos simulando cantar me parecían lindos.
-¡HARRY! ¡¿DÓNDE ESTABAS?! —Dijo un Ron asustado cuando entré—
-Sí, Harry. Dónde estabas...— Prosiguió George con un sarcasmo en su voz que demostraba que él sabía la razón del porqué no llegué a dormir a la Torre—
-Yo... estoy bien. ¿De acuerdo? —Dije tocando el hombro de Ron—
-¿Listo para el baile? —Me observó Hermione—
-Te prestaré a mi objeto sexual para que baile contigo —Dijo Neville refiriéndose a Seamus mientras lo tomaba de la cintura, las mejillas de su pareja se tornaron color rojo— Al parecer Seamus no era el único que sorprendía con esos comentarios.
-Y te dejaré saltar con Dean. —Se rió Ginny, ella estaba consciente que yo no sabía bailar—
—Me reí ante ese comentario y mis amigos siguieron mi risa—
-Yo, yo en realidad iré con alguien al baile. —Dije omitiendo el nombre—
-¿Quién? —Preguntó Seamus mientras que George y Hermione me miraban con cara de complicidad y los demás chicos con cierta confusión en su rostro—
-Es una sorpresa, esperen y verán. —Dije mientras me apartaba de ellos—
Decidí ordenar mi traje que llevaría aún faltaban unas horas e imaginé la cara de todos cuando me vieran entrando con Sev, ellos estarán bastante impresionados.
NARRA SEVERUS
El baile comenzaría a las 8 de la noche, sería en el patio de Hogwarts, Sé que será espectacular puesto que Minerva supervisó todo, esa mujer es perfeccionista.
Me vestí algo temprano, la puntualidad era algo que me gustaba y era una virtud que conservaba desde pequeño. Llevaba mi traje negro de gala y sobre él coloqué mi gran capa, decidí hacer algo con mi cabello y finalicé haciendo una trenza desordenada.
Decidí relajarme, faltaban unos 30 minutos para que llegará Harry y ese chico siempre se retrasaba no veo el porqué esta vez sería la exepción. Tomé un libro muggle que compré cuando fui a buscar a Potter a Nueva York y él no estaba ahí, el nombre de éste era "La vida es bella" ya lo llevaba avanzado... era una historia bastante triste aparentando no serlo.
Recordé la frase que leí mientras me tomaba unas semanas de descanso, ese fragmento me hizo darme cuenta de lo que tenía qué hacer.
"Si pudiera te prestaría mis ojos para que vieras la falta que le hacen los tuyos, te prestaría mis labios sedientos de ti, que mueren por un beso de los tuyos, te prestaría el corazón y el alma, para que te des cuenta del gran amor que me haces sentir. Por un minuto ocupa mi lugar, no para que entiendas, sino para que sientas..." —Básicamente eso hice cuando dejé que el ojiverde entrará en mi mente— Aún no podía creer lo que había pasado la noche anterior... —Unos golpes en la puerta interrumpieron su pensamiento—
Me sorprendí al ver a Harry bastante atractivo, más de lo normal.
-Qué presentable te ves, Harry. —Dije cerrando la puerta detrás de él, el ojiverde ocultaba su sonrojo— -Llegaste temprano...
-Sí, quise ser puntual. A ti te gusta eso. —Depositó un beso en mis labios— -Y luces realmente increíble, Sev.
-Estoy consciente de lo atractivo que soy, Harry. —Dije con arrogancia mientras me sentaba en el sofá tomando el libro y Harry rodaba lo ojos—
-¿Qué lees? —Preguntó acercándose a mí, extendí mis piernas en el sofá para qué él pudiera sentarse en el hueco de ellas y recargarse en mi pecho—
-Un libro, te lo presento. Libro él es Harry, Harry él es un libro que sirve para leer. —Dije sonriendo sobre su cabeza que descansaba en mi pecho—
—Harry sonrió ante mi comentario y coloqué un beso en su cabello—
-¿Es triste? —Preguntó mientras acariciaba mi mano que abrazaba su cintura—
-Sí, Harry. Es triste... —Respondí con sinceridad—
-¿Entonces por qué quieres leer algo que es triste?
-Porque no deja de ser bonito. —Dije depositando otro beso—
-Creo que ya comprendo. —Explicó después que habían pasado unos segundos mientras yo seguía leyendo mi libro— -Cuando te vi triste entrando en el gran comedor... tú me seguías pareciendo la persona más hermosa que he visto, Sev. —Harry inclinó su cabeza hacia atrás para verme y le di un beso en su frente—
Este chico tenía tantas facetas como yo, y este estaba siendo malditamente tierno.
-Lee en voz alta. —Exigió—
Sonreí con tal tono, y me acerqué a su oído comenzando a leer...
-Ah... Me olvidaba decirte, que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes imaginar —Observé como el color rojo formaba parte de sus mejillas— -Pero esto no se lo diré a nadie, sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirte. —Coloqué un beso en su mejilla mientras él cerraba los ojos— -Que quiero hacer el amor contigo, no sólo una vez, sino cientos de veces, pero a ti no te lo diré nunca... —Observé como los labios de Harry formaban una sonrisa— -Sólo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo aquí, delante de tu casa...—Mordí su lóbulo— -Toda la vida. —Finalicé—
-Eso fue... realmente... —Dijo buscando una palabra apropiada—
-Sabrás ese término cuando acabe la noche. —Dije mordiendo el lóbulo de Harry, él sonrió ante ese comentario—
Vi como se ponía de pie y me indicaba con esos ojos verdes que era hora de irnos, tomé su mano entrelazando mis dedos en ella, y le dediqué una mirada tranquilizadora.
Caminamos tomados de la mano, sentía que el menor a veces pensaba que yo lo soltaría debido a los estudiantes que veíamos en los pasillos, pero por mi mente nunca pasó soltarlo de nuevo. Cuando salimos para llegar al Jardín, era una belleza. Había cristales blancos flotando arriba de todos nosotros pero estos no ocultaban las hermosas estrellas que había esa noche, ellos prácticamente decoraban esas estrellas. La luna era la más grande que jamás habré visto, sentí las miradas de todos los estudiantes puestas en nosotros cuando llegábamos. Los amigos de Harry tenían la boca abierta y susurraban.
Dumbledore anunció que era hora de iniciar el gran Baile, todos tomaron su lugar y sabía bien que Harry yo no teníamos uno, así que lo tomé de la cintura y lo dirigí hasta el centro de la pista, donde nadie nos pudiese observar.
[Lo haremos todo, cada cosa por nosotros mismos. No necesitamos nada ni nadie]
Harry se puso nervioso por ver cómo todos bailaban tan delicadamente y organizados, me observó preocupado.
[Si me acuesto aquí, si sólo me acuesto aquí ¿Te acostarías conmigo y olvidarías el mundo?]
-Sólo abrázame, Harry. —Él sonrió y rodeó mi cuello con sus brazos mientras yo lo tomé de la cintura—
[No sé cómo decir, cómo me siento. Esas dos palabras(Te amo), se dicen mucho pero no lo suficiente]
Harry seguía mis movimientos, era tranquilo... nadie más existía en esa pista, sólo él y yo.
[Si me acuesto aquí, si sólo me acuesto aquí ¿Te acostarías conmigo y olvidarías el mundo?]
Harry bajó sus brazos para colocar sus manos en mi pecho mientras yo seguía abrazándolo por la cintura, nuestras miradas se encontraron, me hacía ver su alma, su mirada era tan intensa que me hacía sentirme débil, tan vulnerable por culpa de ese par de esmeraldas que Harry llamaba ojos.
[Olvida lo que hemos dicho antes de que nos volvamos mayores, muéstrame el jardín que esté explotando de vida]
-Gracias. —Dije acercando su cuerpo más a mí—
-¿Por qué? —Me miró mientras sonreía—
-Por volver.
-No te puedes librar de mí, Sev.
Harry se sentía seguro en los brazos de Snape, sintió que Severus no lo soltaría, eso no pasaría.
[Si me acuesto aquí, si sólo me acuesto aquí ¿Te acostarías conmigo y olvidarías el mundo?]
Severus y Harry estaban en su propio mundo mientras que muchas parejas comenzaban a abandonar la pista, haciendo que la mayoría de ellas pudieran apreciar al Profesor bailando con su alumno.
-¡Ellos arruinaron mi baile! —Dijo una furiosa Mcgonadall— -Y están a punto de besarse, Albus. ¿Tú estabas enterado de esto?
-Minerva, no me digas que tú no estabas enterada de esto. —Mcgonadall se puso seria y frunció el ceño—
-¿De qué estás hablando? —Fingió desconcierto—
-¿Me dirás a mí que paseabas con tu esposo por Central Park? Minerva, tu esposo y tú nunca fueron a Nueva York.
—La animaga había sido descubierta—
-Sólo ayudaba un poco al destino, Albus. Y tú también lo hiciste.
Albus apreció con atención a la pareja y por unos segundos observó como Severus volteaba a verlo y le sonreía desde lejos, ahí comprendió que las cuentas estaban saldadas y que Snape le había perdonado todo, todo lo que le ocultó de la guerra, todos los secretos que él había guardado.
[Todo lo que soy, todo lo que siempre fui... Está aquí en tus ojos perfectos, ellos son todo lo que puedo ver] [No sé dónde, confuso también sobre el cómo, solo sé que estas cosas nunca cambiarán para nosotros]
Harry levantó sus brazos rodeando el cuello de Sev, mientras que el mayor cerraba ese espacio que había entre ellos para posar sus labios con los del menor, Severus acarició la cintura del muchacho y lo llenaba sentir la tranquilidad de ese beso, eran ellos demostrando todo lo que habían callado.
Se separaron al escuchar a Seamus gritar;
-¡Con más pasión! —Mientras que todos los amigos reían ante su imprudencia—
Harry me llevó de la mano hacia sus amigos, me sentía un poco incómodo pero las cosas habían cambiado después de la guerra, esos chicos que yo conocí... habían madurado. Excepto Seamus, se contradijo mentalmente. Observaba con atención a Harry hablar con cada uno, disfrutaba la manera en la que él cambiaba su forma de ser o actuar dependiendo la persona. Harry incluso habló con la Profesora Sybill Trelawney algo que creí imposible, nunca fui capaz de mantener una conversación con esa mujer pero Harry lo hacía parecer fácil.
-Tienes una paciencia bastante peculiar. —Le susurré en el oído cuando lo dejaron tranquilo—
-¿Te refieres por la Profesora Sybill? —Asentí con la cabeza—
-Sev... la paciencia con las personas no es una de tus cientos de virtudes. —Dijo con sarcasmo lo último y depositó un beso en mi mejilla—
-¿Quieres ver como tampoco es la tuya? —Enarqué una ceja—
-Soy la persona más paciente del mundo. —Me respondió con orgullo—
-Entonces, salgamos de aquí para demostrarte lo contrario. —Dije tomándolo de la mano—
Nos dirigimos a las mazmorras, quería llevarlo a mis aposentos, quería hacerle el amor a Harry.
Cuando vimos el pasillo y éste estaba completamente vacío, Harry se abalanzo sobre mí mordiendo mi labio inferior sentí cómo perdía su control, lo llevé besándolo y tomando su cintura hasta la entrada de mi puerta dónde pude al fin besarle cómo yo quería, él acariciaba mi pecho por encima de la ropa y yo me sentía tan bien con eso. Abrí la puerta y él entró, cuando la cerré Harry desabrochó la capa que llevaba, lo aparté para poder susurrar el hechizo y la puerta de mis aposentos apareciera, maldije en mi interior tener que separarme de mi ojiverde por esa fracción de segundos.
Harry pasó delante de mí, veía como aún ponía atención en cada rastro de la habitación mientras yo cerraba la puerta.
-Aún no tengo fotos de ti desnudo. —Dije rodeándolo con mi brazos por detrás—
-Prefiero que estén las tuyas. —Respondió volteándose y acariciando mi mejilla—
-Así que... ¿No me voy a librar de ti tan fácil? —Recordé lo que el pequeño me había dicho mientras bailábamos—
-Yo aún recuerdo que soy de tu propiedad. —Tragué saliva al escuchar eso, sentí como las palabras del ojiverde abrazaban mi corazón—
—Coloqué mi mano acariciando su cabello por detrás—
-Harry...
-Sólo hazme el amor, Sev. —En ningún momento apartó su mirada de la mía—
-Te volviste loco. —Dije recordando el fragmento que le había leído a Harry y él me sonrió sonrojado—
Besé su cuello recorriendo mi lengua lentamente.
-Esto es mío.
Besé sus labios.
-Esto es mío.
Mordí su barbilla la cual era uno de sus puntos sensibles.
-Esto es mío.
Acaricié su pecho en donde se encontraba su corazón.
-Esto también es de mi propiedad.
Harry se sentía deseado, esas palabras hicieron despertar aún más sus sentimientos por el ojinegro.
Coloqué mi mano detrás del cabello de Harry y él se encargó de sellar ese beso, disfrutaba los labios del ojiverde, sus movimientos eran suaves mientras tomaba la orilla de mi traje para que me acercará más a él, el menor adentró su lengua en mi boca tomándose su tiempo recorriendo todo a su paso y sentí cómo estaba perdiendo el control de mi propio cuerpo, podría pasarme horas besando de esa forma a Harry, sólo sentir esa sensación de placer. Yo no quería detener ese beso pero me percaté que el ojiverde se estaba intentando quitar su ropa y eso era algo que yo no iba a permitir.
-No, tú dijiste que eras la persona más paciente del mundo ¿cierto? —Harry me miraba con su respiración acelerada—
Comencé a quitar su capa que llevaba dejándola caer, lamía su lóbulo mientras él cerraba sus ojos y seguía con esa respiración, me encantaba saber que yo era el que la provocaba. Desabroché su camisa blanca mientras acariciaba su espalda descubierta, Harry era más color rojo que persona y sonreí al ver sus mejillas de esa forma, él se encargo de sus zapatos y calcetines, yo ansiaba quitarle ese pantalón pero decidí tomar mi tiempo, resulta que también puedo ser muy paciente.
-¿Qué quieres que haga, Harry? —Dije volteando su cuerpo contra el mío comenzando a besar su cuello, él sólo emitía sonidos gracias a esa sensación—
-Yo... quiero quit-arte la rop-a. —Observé cómo tomó aire para decir lo que quería y me besó hasta que caí en la cama sentado—
-Sólo hazlo. —Abrí un poco mis piernas y pegué su cuerpo entre ellas—
Harry nunca había visto completamente a Snape desnudo, esto era nuevo para él. Así que tomó todo el valor que tenía y comenzó a quitar el saco de Sev, observó cómo el ojinegro cedía ante lo que él quería, nunca se pudo imaginar del todo esto. El mayor sentía las manos del ojiverde desabotonar su camisa negra con cuidado, él nunca había dejado que alguien lo viera totalmente, tenía cicatrices que la guerra había dejado y no todas eran una experiencia que a él le enorgullecerán, Severus cerró los ojos cuando Harry logró sacar toda su camisa él estaba experimentando una oleada de sentimientos que había reprimido, notó como las manos de Harry vagaron por sus cicatrices... Harry las recorría con su indice como si estuvieran frescas, como si pudiera sentir el dolor de Sev el día que fueron hechas.
-Eres hermoso, Severus. —Lo susurró muy cerca de mis labios—
-¿Te has visto tú?
Me abalancé sobre él quedándonos de pie ambos con nuestros torsos descubiertos, pasé mis uñas sobre la espalda de Harry observando con atención cómo jadeaba ante esa acción, quería demostrarle que él podía sentir suficiente placer aún así fuesen sólo caricias o rasguños... Harry coló sus manos como un experto por la hebilla de mi cinturón y comenzó a bajar mi pantalón junto con el boxer deslizandolos por mi piernas hasta llegar abajo donde lo ayude para que saliese por completo, me sorprendí ante ese gesto.
-Eso fue astuto, ¿Dónde lo aprendiste? —Susurré en su oído mientras lo aprisionaba contra la pared besando, haciendo un camino por su cuello hasta llegar al lóbulo—
-Mi maestro de pociones lo enseña bastante bien. —Murmuró con dificultad—
Ese chico no sabía cuánto me excitaba al escuchar eso, Pude observar el miembro de Harry pidiendo atención incluso detrás de la tela de ese pantalón pero lo descubrí mirando el mío que estaba en las mismas condiciones. Comencé a bajar su pantalón lentamente, no quería apresurar las cosas... quería guardar cada detalle en mi mente.
Acaricié toda la línea de su espina dorsal haciendo un pequeño camino donde el chico sólo cerraba los ojos ante las sensaciones hasta que llegué a su cabello donde entrecerré mis dedos y empujé con mi cuerpo el suyo para que se pudiera mantener contra la pared, comencé a besarle intentando intensificar el beso lamiendo su labio, nuestras lenguas peleaban para ver quién tendría el poder esta noche, nuestras partes bajas se rozaban para hacer fricción, Harry jadeó en mi boca ante el contacto y ese sonido me hizo perder más la cordura, lo tomé de la cintura cargándolo para que él pudiera abrazarme con sus piernas y recorrer toda mi espalda con sus manos, noté cómo el ojiverde movía sus caderas para sentir menos ansiedad mientras seguíamos con esa pelea a muerte en nuestras bocas, fui testigo de cómo era yo el que salía victorioso en esa batalla ya que Harry estaba completamente nublado.
Mientras Harry seguía sobre mí, lo llevé hasta la cama colocando su cuerpo cuidadosamente sobre ella, podía sentir la mirada del ojiverde, analizando cada movimiento mientras respiraba acelerado dejando notar que no es la persona más paciente del mundo, él se sostenía con sus dos codos para poder mirarme así que me coloqué cuidadosamente sobre él dejando una pierna de cada lado y lo besé hasta que su cuerpo cayó por completo. Harry tenía una esencia inexplicable, un aroma que recorría todo mi cuerpo. Comencé a lamer su cuello mientras que Harry comenzó a rasguñar mi espalda, había descubierto que no importaba si fuese tierno o rudo, el ojiverde seguía enterrando sus uñas en mí. Jadeé en su cuello por mi miembro chocando con el suyo, el calor que sentía era anormal y lujurioso, comencé a bajar depositando besos por todo su pecho donde me detuve para lamer un pezón lo cual hizo que Harry emitiera un sonido nuevo para mis oídos, me gustaba saber cuáles eran los puntos sensibles del menor, así podría sacar provecho.
-Sev... —El ojiverde pedía más atención—
-Qué suerte que soy buena persona, Harry. —Murmuré bromeando—
Acaté la orden de Harry y comencé a deslizar mi lengua por todo su pecho, succionando en ciertas partes dejando ver marcas rojas en él, El menor se retorcía pidiendo que los besos se fueran hacia abajo y sonreí al verlo tan ansioso, dejé las partes sensibles de mi ojiverde para bajar hasta llegar a la orilla de esos bóxer que quería quitar con urgencia, metí mis dedos sobre este para arrastrarlos dejando notar ese miembro que tanto había extrañado, pude ver como el liquido pre-seminal se hacía notar, la mirada de Harry estaba atenta a mis movimientos y en ningún momento dejé de observarlo.
-Sólo disfruta. —Le dije sin apartar mi mirada sobre la suya—
Abrí un poco más sus piernas deslizándome hasta casi tocar el suelo y jalé su cuerpo hacia mí, comencé a depositar besos lentamente en el interior de sus muslos haciendo que Harry cerrará sus ojos e inclinará su cabeza... Tomé su miembro dando masaje lento de arriba hacia abajo sin seguir la respiración del menor, me incliné para recorrer con mi lengua todo el líquido que se encontraba en su punta, Harry no dejaba de realizar movimientos de cadera, él pedía más. Abrí mi boca para cubrir todo su miembro, noté como las manos de Harry pasaron por mis hombros hasta encontrar mi cuero cabelludo donde entrecerró sus dedos dejándome ver que estaba perdido en esos momentos.
Aumenté el movimiento de mano, presionando sobre el miembro mientras que mi lengua trabaja en su punta, mis manos recorrían su pecho y la suya seguía sobre mi cabello, Harry se sentía fuera de su cuerpo experimentando sensaciones nuevas, intentó advertirle al mayor que estaba apunto de correrse pero no lo logró, se corrió en la lengua de Snape que mantenía haciendo movimientos circulares sobre su punta, Severus lamió todo lo que Harry le proporcionó y volvió a subir para toparse con la mirada del menor, su rostro denotaba excitación, tenía unos cabellos sobre su frente y a él le parecía lo más hermoso que hubiese visto. Snape juró que jamás dejaría ir otra vez a Harry, Snape se imaginó una vida con esos ojos verdes.
-Te amo, Sev. —Musitó Harry aún con las sensaciones de su anterior espasmo—
Harry sintió la boca de su profesor devorando sus labios, el ojinegro volvía a morder sus puntos sensibles, Harry jamás se imaginó que delicadas caricias lo hicieran sentir tan bien, tan cálido, tan lleno de amor. El mayor entrelazó sus dedos con las mano de Harry recorriendo su cuerpo haciendo un camino de su pecho hasta su miembro, él necesitaba al ojiverde.
El menor logró que Sev se quedará debajo de él y comenzó a repartir mordiscos sobre su cuello, Snape respiraba aceleradamente pero intentaba no aparentar lo excitado que estaba e inclinó su cabeza para dar total accesibilidad al menor, Harry comenzó a bajar hasta llegar a ese miembro que tanto se había hecho del rogar, esto era nuevo para él, quería probar todo en Snape. Los ojos verdes buscaron a los negros quienes lo observaban atentamente, esperando con qué movimiento lo sorprendería, esa conexión en sus miradas era única. Harry sonrió maliciosamente y comenzó a deslizar su lengua por todo el tronco, Sev enterró sus uñas en las sabanas de seda verde, se sentía deseado, se sentía perdido, se sentía amado. El menor abrió su boca para probar por completo a Severus, hacía movimientos lentos... él tenía una maldita idea que no se iría tan rápido.
Severus acarició el cabello de Harry para manejarlo más rápido pero cuando sintió que el momento llegaba, el ojinegro se apartó de él.
-Aghh —Gritó frustrado—
-Eso fue mi venganza, Sev. —Dijo subiendo y besando al mayor—
Sev cerró los ojos al recordar los "castigos" que le proporcionaba a Harry, y lo volteó con rudeza para quedar encima de él, Snape quería estar a cargo.
-No juegues conmigo, Harry. —Dijo mordiendo su cuello—
Harry recordó esa frase el primer día que Snape lo había hecho sentir tan excitado con tan sólo una mordida en su oreja.
Snape comenzó a bajar mientras depositaba besos tiernos en la piel de Harry, notó como sus vellos se erizaban ante ese gesto.
-¡Sev! P-or favor —Se quejó el menor—
Severus no se hizo del rogar y abrió las piernas de Harry, murmuró un hechizo lubricador sobre la entrada del muchacho mientras que el menor se estremeció, era nuevo... Snape nunca había sido cuidadoso pero esto era diferente, Sev añoraba hacerle el amor y lo que el menor no sabía es que así serían las noches de ahora en adelante.
El ojinegro se apropió de la entrada de Harry con un dedo, presionando, haciendo círculos, pero el menor le pedía más así que Sev llevó tres dedos a la entrada de Harry mientras que comenzaba a colocar fugaces besos en su miembro que tenía nuevamente erecto, el ojiverde cerraba los ojos ante las sensaciones.
-Harry, ya no puedo esperar.
Severus se arrodilló sobre la cama abriendo las piernas de Harry para que él quedara entre ellas, El mayor empujó las piernas de harry hacia su dueño y el menor acató la orden, el mayor tomó su miembro deslizándolo por la entrada de Harry con cuidado mientras que el ojiverde le dedicaba jadeos rasposos, intercambiamos miradas que estaban perdidas por el deseo que sentíamos el uno por el otro. Severus quería ver la cara de su ojiverde cuando llegará a su esperado orgasmo, esperó unos segundos a que el menor se acostumbrará a su miembro, y comenzó a moverse, Harry inclinaba su cabeza mientras cerraba sus ojos, Sev estaba amando ver la forma de la boca del menor, estaba entreabierta y dejaba escapar jadeos acelerados que eran como música para los oídos del mayor.
Harry comenzó a masajear su miembro al sentir que Severus aumentaba el ritmo de sus caderas, El mayor no podía ocultar lo que el ojiverde provocaba en él, dejaba escapar sus gemidos rasposos, la habitación se sentía calurosa, olía a deseo, pasión, amor... Observó como sus movimientos buscaban más placer haciendo que fuese más rápido, Harry aumentaba la acción sobre su falo, Ambos inclinaron sus cabezas mientras que las embestidas de Snape se volvían erráticas, ambos llegaron al orgasmo.
Snape sacó su miembro para abrazar a Harry colocándose de lado de él mientras abrazaba su cuerpo para traerlo a él, el ojiverde seguía respirando aceleradamente por su anterior orgasmo.
-Especial. —Dijo Harry volteando a ver sus ojos aún intentando controlar su respiración—
-¿De qué hablas, cariño? —Acaricié su cintura y él enrolló una pierna sobre la mía acercándose más—
-Del fragmento que me leíste antes de ir al baile, el término que buscaba, es especial. Tú me hiciste sentir especial esta noche, Severus. —Acariciaba mi mejilla—
-Tú ya eras especial. —Coloqué un beso en sus labios—
Harry se sonrojó ante mi comentario, mientras que se acurrucaba en mi pecho y yo lo atraía abrazándolo de su cintura, arrastré las sábanas sobre nuestros cuerpos.
-Sé mi pareja. —Esas palabras salieron de mi boca sin pensar, no sabía si era pronto, no sabía si me estaba comportando como un intenso al preguntar esto después de haber hecho el amor—
Harry alejó su rostro de mi pecho para verme con una expresión de sorpresa fijamente, Harry por un momento esperó un comentario sarcástico o una burla pero se dio cuenta por la mirada de Snape que esto era real, que esto estaba sucediendo
-Pensé que ya lo éramos. —Dijo obsequiándome una media sonrisa, lo tomé por la cintura y volvió a su antigua posición, este era un abrazo único, estaba a punto de decirle que nos quedáramos ahí por siempre—
-Bueno... ahora todos lo sabrán. —Acaricié su cabello—
-Sólo con una condición... —Dijo levantando las sabanas, posicionándose sobre mi regazo y yo subí para recargarme en el respaldo, el ojiverde acariciaba las cicatrices que dejaba ver mi pecho así que lo abracé por la cintura— -Debes recordar que eres de mi propiedad.
Severus se percató como su corazón le era entregado a Harry, el ojiverde podría hacer lo que sea con él, pero estaba consciente que él tenía el del menor y sonrió al pensar que él lo había reclamado primero.
-Yo te reclamé antes, Harry. De mi propiedad.
Harry no pudo ocultar su sonrisa, pensaba en cómo sería su vida de ahora en adelante... ¿Severus seguiría con él? ¿Seguirían juntos?
Falta el final y el epílogo, abrazos.
