Capítulo 4

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Ya había pasado una semana desde su "secuestro" en todo ese tiempo el chico evito a su "conyugue", se recluyo en una esquina de la cueva, cerca del pequeñísimo arrollo que abastecía el lugar, se permitía estirar sus piernas cuando su compañero salía a cazar, había intentado escapar, pero el lobo no se alejaba mucho y siempre le obligaba a regresar, aparte, el dolo en su pierna en los primeros días era insoportable, pero con sus cuidados…y una serie de lengüetazos que Toothless le "obsequio"(realmente le tumbo en el piso y lo comenzó a "curar" sin su consentimiento, pero con semejantes dientes el chico no tenía mucho valor para reclamar) el dolor disminuyo considerablemente.

"¿ya terminaste? "

Hiccup pego un brinco al escuchar la grave voz de su compañero, aun no sabía ¡por qué diablos le entendía! sus ojos se desviaron a los frutos que se encontraban a sus pies. Eran unas manzanas hermosas, rojas y brillantes, por desgracia contaban con una serie de marcas de colmillos y una gran cantidad de baba… ¡whack! asqueado intento limpiar el fruto…pero fue contraproducente, su ropa se encontraba muy sucia y… él también.

Toothless le miraba con los ojos entrecerrados, el humano golpeaba su pelaje, sacudiendo esa extraña piel llena de tierra, discretamente olfateo el ambiente…apestaba. Cansado se levantó, estirándose un poco, le llevaría al rio para que se aseara, aparte estaba aburrido de estar tanto tiempo encerrado, ya era momento de comenzar a imponer un poco de orden, no se quedaría encerrado solo porque al mocosos no le apetecía salir…o hablarle.

Se acercó despacio, pero Hiccup tembló al verle venir, esto le molesto, se supone su pareja debía sentirse segura con su presencia, no aterrada.

"¿Cómo se encuentra tu pata?

Hiccup no decía nada, solo le miraba nervioso y se pegaba más a la pared.

"¿aun te duele?... ¡Responde!"

El chico pego un brinco y negó con la cabeza. Toothless solo bufo molesto sintiendo una punzada en su frente, intentaba ser amable…pero le estaba costando. Tomo una gran bocanada de aire antes de volver a hablar, intentando suavizar su tono.

"vamos a ir al río para que te asees… ¿entendiste?"

Un movimiento de cabeza fue su respuesta.

"bien, vámonos…. ¡y no intentes huir por que te ira mal!"

El chico mordió su labio intentando controlar el miedo. Sí, deseaba huir, pero con semejante guardián era imposible.

Caminaban despacio, el humano adelante y su feroz compañero a su espalda…vigilándolo. Por un momento creyó que su día mejoraría, con un poco de suerte y lograría divisar a un aldeano y pedir ayuda. Por desgracia sus esperanzas se vinieron abajo cuando el lobo comenzó a llevarle por una vereda que no conocía, avanzaron por varios minutos hasta cruzar una gran cantidad de naturaleza muerta y enredaderas muy gruesas.

Llegaron a una pequeña cascada, la cual formaba un lago rodeado de rosales y una espesa cortina de pasto. La luz del sol le daba directamente al agua, bañándola con un tono dorado. Hiccup corrió a olfatear los rosales, jamás había visto tantas rosas juntas… ¡olían exquisito!

Toothless le seguía de cerca, el lobo se tumbó a un costado, observado las acciones de su pareja, parecía un pequeño cachorro, sus ojos brillaban con un deje de ilusión e inocencia. Pero no habían ido a contemplar el lugar.

"metete a bañar, el agua esta tibia a esta hora"

Hiccup le miro sorprendido, pero Toothless no dijo nada más, solo dio un sonoro bostezo y se tumbó en el pasto, creando una cama improvisada.

Tocaba sus ropas y cabello, las primeras le daban picazón y la segunda un enorme deseo de rascarse, la verdad si necesitaba un baño. Discretamente giró a ver a Toothless, parece que se había dormido. por su mente cruzo la idea se salir huyendo, pero la desecho casi en el acto, seguro de que el lobo solo fingía y le atraparía antes de poder salir del circulo de rosas, lo mejor sería, de momento, acatar su orden. Se acomodó en el césped y comenzó a desprenderse de su ropa.

Los ojos tóxicos le miraban de forma discreta. Tenía un cuerpo muy…apetecible, su piel blanca se veía muy suave; músculos ligeramente definidos; una finísima capa de vellos cobrizos cubriendo levemente brazos y piernas, unas piernas muy largas adornadas en la punta con dos montecitos de carne que le parecían deliciosos. Hiccup giró a verlo, pero Toothless fingió dormir. Aun desconfiado tomo su ropa y se encamino al agua.

De verdad estaba tibia, el sol había hecho un excelente trabajo al calentarla; comenzó a lavar su ropa, tallándola en una roca, al terminar le dejo secando en unos rosales, con el calor que hacía se secaría en unos minutos. Era un lugar agradable, silencioso y bello, hace tiempo que no tomaba un baño placentero. A diferencia de los chicos de su edad, a él no le agradaba bañarse en el rio, en parte porque si le veían se la pasaban molestando, a él le agradaba asearse en su casa, cuando sus padres se encontraban dormidos, para que nadie le molestara, porque hasta eso, su padre siempre le reprochaba su manía de asearse seguido, como si fuera una…chica.

Sacudió a cabeza intentando olvidarse de sus problemas personales, ya después cuando regresara, si lo lograba, seguiría lidiando con su infierno diario. Las nubes pasaban frente a sus ojos, adquiriendo formas graciosas que comenzaron a despertar su imaginación, si en algo se caracterizaba Hiccup era en su activa imaginación, que le hacía viajar a muchos lugares, era excelente contando historias e inventando cosas. En poco tiempo Hiccup se encontraba riendo, cual niño pequeño, por las cosas que imaginaba. Su piel comenzaba a arrugarse, pero eso al chico no le importaba. Se encontraba nadando de reversa mirando embobado un par de nubes que a su parecer eran dos lindas ovejas, de improvisto choco con algo, giro a ver que era.

Toothless le miro unos segundos para después seguir nadando, al final decidió que él también necesitaba un baño. Hiccup le veía, ligeramente asustado, el lobo se zambullía y salía a la superficie lanzando pequeños chorros de agua de su trompa, jugando como un cachorro, esto relajo un poco al humano, parece que no le dañaría. Después de un par de vueltas decidió que era hora de salir, con un ligero gruido le dio la orden a Hiccup, el chico titubeo unos segundos, pero no tardo en obedecer.

Salió del lago alejado levemente de su compañero, aun no confiaba en él, de improvisto una ligera lluvia le cubrió, Toothless se sacudía cual animal, bañando a su compañero, Hiccup le dirigió una mirada de reproche pero Toothless ni se inmuto, el animal giro y se fue a tumbar al pasto, para que le sol le secara.

Hiccup se vistió y tumbo unos metros lejos de él, observándole. Era un lobo enorme, casi del tamaño de un caballo, sus patas eren muy grandes y podría jurar que esas garras estaban muy afiladas, su pelo parecía ser suave y brillante…mucho, más que el de muchas jovencitas, pero lo que más le gustaba eran esos ojos tan llamativos y enigmáticos, tenían algo que le hipnotizaba.

Contuvo una risa al ver como el lobo se giraba para quedar panza arriba, con sus patas abiertas de forma tal que el sol calentaba todo su vientre y más (que, a los perros les gusta que el sol le dé en todas partes). Sus ojos se clavaron en el subir y bajar de su estómago, se veía muy suavecito, se enfadaría si lo tocaba.

Estaba por acercarse cuando Toothless se levantó de golpe, el lobo se colocó a su lado en cuestión de segundos, gruñendo a los arbustos. Por instinto Hiccup se pegó a su cuerpo, buscando protección. Los arbustos se movieron, Toothless olfateo el aire, pasaron dos segundos y se relajó, el gruñido se convirtió en un chasquido de lengua, dio un bufido y solo se tumbó al lado de su pareja. Esto descoloco a su compañero que continuaba viendo la maleza.

"¡Buuuuu!"

Tres pequeños cachorros aparecieron, tres lobitos de pelo grisáceo y orejas bien paraditas, con su trompita afilada y hermosos ojos avellana.

"¡ja, los espantamos, ven, se los dije!"- hablo el mayorcito- "¡a ellos!"

Las creaturas se abalanzaron sobre ellos, dos treparon con agilidad la espalda de Toothless y el más pequeño corrió a Hiccup, subiéndose en su regazo.

"Ríndete"

Hiccup ya no se sorprendió tanto al oír sus risas, aun no entendía el porque les …entendía, pero ya no le molestaba tanto. El chico rio divertido, eran unos "niños" jugando.

"¡ríndete, ríndete!"

Su corazón dio un vuelco al ver los ojitos avellana, el lobito se había levantado en sus dos patitas traseras y le miraba suplicante, esperando que continuara el juego. El humano soltó una risa antes de dejarse caer de espaldas, con las manos extendidas en clara señal de que había perdido. Un aullido de felicidad broto de la garganta del cachorro, que no dudo en acercarse y lamer su cara…pero o todos los rivales eran fáciles.

Toothless podía sentir como la vena en su frente palpitaba, el huargo tenía tanta paciencia como la de un anciano en la fila del banco, por lo que no tardo en explotar.

"¡ya basta!"

Se levantó furioso, zarandeándose con fuerza, los cachorritos cayeron pesadamente en el pasto, soltando un ligero quejido, en cuanto se levantaron fueron recibidos por un furioso rugido que les helo la sangre.

"¡Largo de aquí!"

El llanto no se hizo esperar, los cachorros en lugar de irse corrieron a esconderse tras Hiccup, llorando a moco tendido. Una mirada de reproche, acompañada con un poco de odio, fue dirigida a su persona. El huargo bufo molesto y se alejó a una roca…ellos se lo buscaron.

No tardó mucho en calmar a los cachorros, unas buenas sobadas en su pancita y caricias tras sus orejas bastaros, en poco tiempo los cachorros corrían de aquí para allá, jugando con Hiccup que intentaba alcanzarlos.

Los gruñidos brotaban de su trompa ¿Por qué a esos engendros si les sonreía y a él lo veía con terror? Decidió ignorarlos y continúo descansando, antes de darse cuenta se quedó realmente…dormido.

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"por aquí, este es el camino para llegar con los humanos"

Rock, el mayor de los lobitos, corría entre las rocas guiando al humano, a su lado su hermanito Dan y en los brazos de Hiccup, porque era el mejor lugar, Kai.

Hiccup aprovecho que Toothless dormía, incluso roncaba, para escapar, los lobitos se ofrecieron a llevarle con los humanos, pero, comenzaba a dudar de su sentido de la orientación

-Rock ¿seguro que es por aquí?

"si, papá dice que las cuevas humanas están al norte"

Hiccup se detuvo en seco…. ¡pero si estaban hiendo al sur!

-¡Rock! este es el camino equivocado, el norte queda para el otro lado

"¿enserio?"-Pregunto mirando al este.

Hiccup se palmeo la frente, posiblemente el lobo ya despertó y le estaría buscando.

"no te preocupes Hiccup, solo tenemos que regresar y listo"

¡Crack!

El sonido de las ramas quebrándose les puso alerta. El castaño apretó con fuerza al cachorro, era tarde, ya le había encontrado.

Pero para alivio…o desgracia, no fue Toothless quien les encontró. Un enorme oso negro apareció de entre las ramas secas. El animal se veía muy feroz, sus ojos estaban rojos y una gran cantidad de baba escurría de su trompa, de un zarpazo destruyo la madera donde los cachorros estaban, por suerte los peques alcanzaron a esquivarle y salieron disparados a los brazos de Hiccup.

Con trabajo logro sujetar a los cachorros y mantener el equilibrio, retrocedía aterrado, suplicando no chocar con alguna roca. El oso avanzaba lento, las ramas se partían bajo sus patas, fue este ruido lo que activo a Hiccup, que no tardo en salir corriendo de ahí.

Definitivamente ese mes había hecho más ejercicio del que hizo toda su vida, a su espalda se escuchaban las fuertes pisadas acompañadas por pesadas respiraciones y gruñidos. En sus brazos los cachorros aullaban, alentándole para ir más rápido. Logro esquivar un zarpazo girando ala izquierda…donde estaba ese estúpido lobo cuando le necesitaba. Jamás en su vida creyó que el bosque fuera tan peligroso y extenso, se adentró en un sendero húmedo, lleno de neblina y afiladas piedras. Lograron esconderse tras unas rocas, la neblina dificultaba su visión, pero sus oídos lograban escuchar a la perfección las pesadas pisadas del animal.

Con sigilo dejo a los cachorros en el piso y les hizo la seña para que le siguieran, avanzaron despacio, alejándose de su adversario, si tenían suerte con ayuda de la neblina se podrían escapar. Esquivaron algunas rocas sueltas y avanzaron hasta llegar a una encrucijada, el camino d la derecha era muy empinado y estaba lleno de piedras. Para su mala suerte el pequeño Kai golpeo una roca con su pata trasera, este rodo y provocó una mini avalancha así como…ruido. El rugido no tardo en escucharse, los ojos de los chicos se abrieron asustados, a su espalda la neblina se disipaba, dando paso a la imponente figura del animal.

-¡Corran!

Hiccup alcanzo a sujetar a Kai, que se congelo en su lugar, y hecho a correr. Al final se encontraron con una represa que cortaba su camino, el joven intento subir, pero estaba tan asustado y la madera tan húmeda, que sus pies se resbalaban, claro que no era el único, los cachorros estaban iguales o peor que él. Les trepo a las maderas y les ordeno marcharse, mientras las fuertes pisadas se acercaban.

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Perdón por el retraso, pero el trabajo no me deja nada de tiempo y cuando llego tengo más ganas de dormir que otra cosa.

Samikun 15. Muchas gracias por leer mi historia, la verdad planeo torturar un rato a Toothless con eso de la vida marital, mi pequeño Hiccup no será fácil de conquistar.

La rojas. Me encanta leer tus comentarios. see, creo que exagere un poco con Hiccup…pero no es mii culpa que este tan salado…ok. Sí. Ya veré como lo compenso.

arace-chan. Ya la continueeeee ****, intentare no tardar tanto, pero se me está complicando un poco.

Alinav. Gracias por seguir leyendo mis burradas, me alegra que te gusten. La reacción de Stoick, planeo que sea épica y una gran sorpresa, para todos

Muchas gracias por los comentarios, intentare ya no tardar tanto, pero todavía debo terminar una exquisita historia y comenzar otra, pero de verdad me apurare a escribir, lo prometo.