Perdón por el retraso pero me surgió un problema muy fuerte, de verdad lamento la tardanza.
Espero esta actualización sea de su agrado.
Nota. Este capítulo ocurre de forma paralela a los anteriores.
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Capítulo 9
Maldijo al Destino, Maldijo a dios, se maldijo a si mismo ¿cómo fue tan estúpido para creer que Hiccup serviría para ese trabajo? ¿Cómo fue tan estúpido para confiárselo a Gobber?
Aun recordaba esa noche; regresaba de caza con sus compañeros, arrastrando los cuerpos de dos lobos, comunes y corrientes, los capturaron cerca de la granja de Mildew, antes de que lo devoraran…o eso creían.
Estaba por llegar a un puesto de avanzada cuando unos gritos les detuvieron, no tardaron en desenfundar sus armas y preparar sus cuchillos, listos para el ataque.
De la maleza broto un caballo muy asustado, cargando a dos inútiles jinetes que no paraban de gritar. Alvin alcanzo a sujetar las riendas del caballo, apenas bajaban a los asustados chicos cuando un segundo relinche se escuchó, un segundo caballo apareció, pero Stoick se encargó de detenerlo, el peli rojo se paró frente a él y lo sujeto del cuello.
-¿Qué diablos les pasa? ¿Por qué vienen así?
-lo-lo-lob-os- alcanzo a tartamudear el mareado moreno.
-¿lobos?-los hombres se miraron entre sí, preocupados por la noticia, -¿Dónde?
Stoick preparo su arma y comenzó a caminar, arrastrando a Snoutlout para que le mostrara el camino.
-nos emboscaron, -hablo un asustado gemelo- repartíamos las municiones a las torretas cuando nos atacaron, salieron de la nada.
A uso metros de la torreta los caballos comenzaron a rechinar, asustados.
-¡callen a esos animales!
Dagur se alejó y ato a las bestias en un árbol, intentando calmarles.
-hay alguien ahí- susurro el peli rojo.
Se alejó un poco e hizo una señal a sus compañeros, Drago le acompaño mientras Eret se ocultaba tras unos arbustos y apuntaba a las escaleras, acompañado por los asustados leñadores.
Se escuchaban arañazos, gruñidos y el desgarre de algo… ¿piel?
-¡listo!-susurro el pelinegro.
-mju.
Los dos hombres se miraron unos segundos antes de entrar. Stoick entro de golpe, la madera de la escotilla se partió por el impacto. Los hombres miraron con horror a tres enormes lobos que… ¡devoraban a sus camaradas! La sorpresa duro poco, en segundos apuntaron con sus armas y comenzaron a disparar. Los perdigones se impactaron en la gruesa piel de los licántropos…pero no la perforaron, solo provocaron magullones y la ira de los huargos.
El pelirrojo alcanzo a esquivar un zarpazo, giro el arma y golpeo con la culata al huargo. El animal retrocedo maldiciendo y lamentando su quijada, otro huargo se lanzó en su ayuda, las garras lastimaron un costado del hombre que no tardo en soltar un grito de dolor.
Se escucharon dos disparos más, Dagur y Alvin habían ingresado para ayudar a sus amigos. Los lobos gruñeron furiosos al verse acorralados, estaban cansados…y llenitos, por lo que de momento decidieron retirarse. Las tres bestias se lanzaron contra una de las paredes; Eret y los asustados chicos observaron como caían frente a ellos tres gigantescos lobos, acompañados de una lluvia de madera, para después echarse a correr internándose en el bosque.
Los hombres no tardaron en bajar, pero los huargos eran rápidos y se encontraban amparados por la maleza y la noche.
-no los alcanzaremos.
-cierto, aparte… ¡Qué tal que hay más de esas cosas! ¿Cómo los cazamos? ya viste que nuestras armas no les dañaron y…
-¡basta!... Regresemos a casa, tenemos que sepultar a nuestros amigos.
Cansado se sentó y comenzó a revisar sus heridas, conto con suerte no fue profunda.
Frente a él, tres chicos se debatían si decirle o no, no sabía cómo tomaría la muerte de su único hijo, o algo peor ¿Cómo reaccionaría al enterarse que ellos no le ayudaron?
Fue Fishlegs el que se armó de valor, se lo debía a Hiccup, gracias a él estaba con vida.
-se…señor…yo…usted debe…bueno…
El pelirrojo detuvo su trabajo y le miro ligeramente molesto; el rubio temblaba, parecía que estaba a punto de desmayarse.
-¡habla ya muchacho! –hablo con voz firme.
El rubio trago grueso y tomo un respiro antes de comenzar a hablar.
-Hiccup…Hiccup estaba con nosotros, él era quien tenía que repartir las municiones, nosotros solo le acompañábamos y…cuando esos lobos atacaron…bueno…Hic.
-¡él callo del caballo!-se apresuró a hablar el pelinegro- intentamos ayudarle, pero ¡esas bestias no nos dejaron! uno de ellos lo correteo e Hiccup se internó en el bosque y…no le hemos visto desde entonces…
Snoutlout temblaba, suplicaba que el peli rojo le creyera su historia. Pero Stoick no dijo nada, el hombre les veía fijo, con el rostro desencajado y pálido, su boca se había secado y sentía una gran presión en el pecho. Hiccup…su Hiccup. Se levantó de golpe y camino hacia Snoutlout.
-donde (susurro)
-¿eh?
-¡donde les Atacaron! ¡Donde Fue!
No tardo en tomar los caballos e ir al lugar, arrastrando a Snoutlout y acompañado de Drogo. La carreta estaba ahí, abandonada, se apreciaban algunas marcas en sus costados y un olor a pelo quemado inundaba el lugar…pero no había rastros de Hiccup.
Que curiosa es la vida, siempre deseo que Hiccup fuese como los demás chicos, robusto, fuerte, alto…como él. Deseaba tanto que el chico fuera como él, no el enclenque y asustadizo joven que era…pero…pese a ello…lo quería, ¡quería a su hijo! pese a nunca decirlo, le encantaba pasar tiempo con él, escuchar su cálida voz que le tranquilizaba, en ocasiones más que la de su mujer, esa calidez que el chico desprendía, sus extrañas, y cortas, conversaciones, su tierna mirada.
¡Por dios! ¿Qué hizo?
Darle la noticia a Valka no fue fácil. Esa dura y recia mujer, de carácter fuerte e indomable, que jamás dudaba y sentía miedo…esa gran mujer… ¡Dios! Su dolor fue tan grande que cayó de rodillas al suelo…llorando. Lloro toda la noche y parte de la madrugada, hasta quedar dormida, clamando por su pequeño y suplicándole que regresara.
Pero que regresaría, esos malditos no dejaron nada. Stoick busco su cuerpo por tres días, pero nada, parece que devoraron hasta los huesos. Tardo días en aceptar la realidad, maldiciéndose por no cuidar bien de su retoño.
En cuanto a Gobber, el pobre hombre término sin un par de dientes y con una pierna rota, de no ser por la intervención de los otros Stoick le habría matado, maldiciéndole por la muerte de su pequeño.
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-¿alguna señal?
-No, pero desaparecieron tres cerdos de la granja de Helena…y Helena
-¡tsk! esos demonios
Tres semanas y ya habían desaparecido seis aldeanos y una gran cantidad de animales.
-¡hey! vengan a ver esto.
Drogo les llevo hasta la parte trasera de la granja, junto a un cultivo de calabazas. el cultivo estaba destrozado, los frutos regados por todo el lugar y hechos pedazos. En el centro una gruesa estaca de madera, decorada con la piel de la mujer, a su alrededor extrañas escrituras hechas con sangre.
-¡Esos Malditos!
Apretó sus puños con rabia hasta que su piel se tornó blanca por falta de circulación. En todos los crímenes siempre se topaban con extraños símbolos.
-¿qué significa?-Eret veía asustado las marcas.
-no sé, pero da miedo-Dagur prefirió girarse para no vomitar.
¡BANG, BANG!
El sonido de las balas capto su atención, alguien estaba en problemas. Los cazadores se echaron a correr directo al bosque, ahí donde se escuchó el disparo. Eret y Dagur se adelantaron, al ser más jóvenes contaban con mayor agilidad y velocidad. Por su parte los adultos se separaron y avanzaron despacio, sondeando el terreno.
Stoick avanzaba despacio, preparado para cualquier ataque; el cañón apuntaba a troncos y matorrales por igual, había algo en el ambiente que le inquietaba, sus ojos viajaban de un lado a otro, se sentía vigilado…cazado.
El aire se volvió más denso y un escalofrió recorrió su columna, giró despacio sin bajar el arma, directo a unos matorrales.
Las ramas comenzaron a moverse, algo se acercaba.
Un zorro broto de entre las hojas, el animal clavo su vista en Stoick y avanzo despacio…pero había algo extraño en su caminar, se tambaleaba de un lado a otro, como si estuviese borracho, su pelaje estaba opaco y desprendía un aroma nauseabundo, aparte sus ojo se veían… sin vida.
Por instinto el hombre comenzó a retroceder, había algo mal en ese animal. Sus ojos se abrieron asustados al ver como otro zorro brotaba del follaje, con los mismos síntomas que el primero.
Los animales se acercaban despacio, gruñendo. Apretó el gatillo y la pólvora hizo explosión, los perdigones se clavaron en las patas del primero, mandándole al suelo. Stoick no tuvo tiempo para cargar su arma, pero si para salir corriendo. Era una imagen graciosa, un hombre alto y fuerte huyendo de un pequeño zorro, que chorreaba una gran cantidad de baba y con unos ojos tan rojos como la sangre. En su carrera choco con un árbol, al girarse a ver, fracturando su nariz, el golpe lo atonto por unos segundos por lo que se vio obligado a recargarse en el tronco.
El zorro se acercaba a gran velocidad, con su hocico abierto y mostrando sus filosos colmillos bañados en espuma. Tras él, su feroz amigo que aún tenía fuerzas para moverse.
¡BANG, BANG!
Unos disparos y los animales cayeron al piso, sin vida y con un enorme agujero en sus cráneos.
Pero la tranquilidad no regreso al pelirrojo. Frente a él se encontraban dos "personas" muy extrañas. Vestidos con una túnica negra muy amplia, cubiertos por unas capuchas que cubrían su rostro de forma exagerada. En sus manos una especie de trabuco, pero con una boca mas delgada y partida a la mitad, forjada con un metal gris obscuro y adornada con una especie de cristal en la punta.
-¡STOICK!
Sus compañeros no tardaron en llegar, atraídos por los disparos, apuntaron sus armas contra los extraños que no dudaron en detener su avance. Los hombres se miraron entre si por unos segundos y levantaron las manos en señal de rendición.
-calma, no deseamos problemas, vimos pasar a su amigo y creímos que necesitaba ayuda,- susurro uno de los monjes.
-¿Quiénes son? Stoick les veía molesto, mientras recargaba su escopeta.
-hombres de Dios señor, solo eso-aseguro con voz dulce.
-si es así ¡muestra tú cara!- ordeno Drogo.
-está bien, pero, podrían bajar sus armas, es incómodo que te estén apuntando mientras hablas.
Los cazadores accedieron y bajaron los trabucos, los encapuchados hicieron lo mismo, retiro su capucha lentamente, pero en cuanto esta cayó al piso los aldeanos no tardaron en subir de nuevo las escopetas y apuntarle.
-¡tranquilos, tranquilos! es solo una máscara, -aseguro una especie de…lobo.
Era la cabeza de un lobo blanco, con su pelaje tan puro como la nieve, su afilada trompa y unos exquisitos colmillos, tenía unos ojos tan azules como el cielo pero…no eran sus ojos. Los verdaderos ojos de ese lobo habían desaparecido y ahora sus cuencas estaban ocupadas por un usurpador.
Cuando la máscara desapareció dejo ver a un guapo joven de cabello dorado.
-lo ven, soy humano…como ustedes. El chico sonrió y se acercó despacio.- mi nombre es Jedan de tolena, mucho gusto.
Una sonrisa fría adorno el rostro del joven, mientras le estiraba la mano a Stoick. El hombre dudo un poco antes de aceptar el saludo.
-Stoick Haddock…gracias por tú ayuda.
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Según Jedan, él y sus hermanos eran una congregación religiosa encargada de combatir demonios o algo así. Estaban ahí por unos extraños rumores que les habían llegado, sobre animales muy salvajes y peligrosos.
-¡wuauuuu! ¡increible!
Dagur y Eret veían emocionados el arma de Gererd, cuando se quitó la máscara apareció un guapo pelinegro.
-¿para qué sirve esto? señalando el cristal.
-es una mira-le retiro el arma y les mostro como se usa.
-valla, impresionante.
-sí.
-Es muy efectiva contra los demonios, aseguro el pelinegro.
Stoick miraba de reojo a Jedan. Tomo el arma y la examino con cuidado. Era más ligera que su trabuco, con mira y un extraño circulo de metal al final, cuando le abrió se topó con varias balas de…plata, tomo una y la examino, muy liviana, comenzó a agitarla y alcanzo a escuchar como algo se movía adentro.
-la plata es un excelente asesino de monstros y su contenido…una potente pócima.
Hablo el rubio retirándole su arma.
-y… eso serviría para, matar huargos.
Jedan frunció el ceño, confundido y sorprendido.
-¿perdón?
-ya sabe, lobos gigantes, tan grandes como vacas y feroces, muy feroces.
-si… ¿Por qué pregunta?
Los monjes se miraron entre sí.
Stoick no tardo en ponerles al tanto de la situación, para después solicitar su ayuda.
El rubio escucho sus súplicas, cruzo una mirada de complicidad y después sonrió.
-déjeme ver, le avisare a nuestro hermano superior, el decidirá.
Al anochecer el líder de la secta se encontraba en la aldea. Un hombre de unos cincuenta años, de piel blanca, rubio pálido y bien parecido, vestido con una túnica roja y una máscara de carnero, con unos cuernos imponentes y unos ojos turqués.
El líder accedió a sus peticiones, incluso les dio tres armas y dejo a un par de sus seguidores para que ayudaran con la caza.
Stoick estaba feliz, le haría pagar a esos malnacidos.
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Salieron al día siguiente de casería. La mañana transcurrió tranquila, hasta que Dagur dio la señal de alerta. El chico se había trepado en un árbol para ver mejor, ayudado por una de esas miras. Casi cae del susto al ver a tres enormes huargos corriendo por los pastizales, persiguiendo a un cuarto, no tardo en informar a su jefe.
Stoick apretó con fuerza la escopeta, su venganza estaba próxima, no sabía si eran los lobos que cazaron a su hijo pero no importaba, porque tenía planeado matarlos a todos.
La mira era perfecta, podía ver al animal como si estuviese a centímetros de él, no titubeo al jalar el gatillo.
El perno se desprendió y libero una cámara con aire comprimido, lo cual acciono el mecanismo y un resorte expulso el proyectil. Este se impactó en el cráneo del animal mandándole a otro mundo.
La alegría inundo su pecho al verle caer, sus ojos no tardaron en clavarse en su siguiente víctima. Un enorme huargo de pelaje negro y ojos brillantes.
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Y hasta aquí lo dejo, espero fuese de su agrado.
En el siguiente viene el enfrentamiento de Stoick y Toothless.
Intentare no tardar tanto.
Ahora los reviews.
LaRojas. Si, se parece a Fishlegs, tan lindo y tierno…los dos, peli y libro. Que te digo, Stoick se alió por venganza, pero esa orden tiene otro propósito.
AliNav. Algo así, ese Stoik rencoroso. Aclaro, jamás dije que fueran deformes, solo que por la obscuridad de la noche, así parecía, o así les vio Hiccup. Gracias por tus saludos y arriba el norte…siempre he querido ir a Monterrey, al cerro de la silla…ah, algún día.
Yusefan. El banco de sangre me da miedo, en especial cuando me obliga un amigo a donar, según por labor civil o algo así…mendigo. Qué bueno que te gusto el cap. no te preocupes, no creo que se maten…aun.
Una cosita mas, el personaje de Jedan ya lo he usado antes, aquellos que leyeron mi fic de Rencarnación, les digo que es el mismo, solo le cambie el color de ojos…es que me dio por reciclar.
cuídense mucho y los leo despues.
