Buenas noches, les traje un regalo de reyes, esperó lo disfruten.

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Capítulo 12

Las pesuñas se desparramaron en el lodo, el jabalí se levantó con un poco de trabajo y continúo su Carrera, acompañado de otros dos. Se introdujeron en un páramo, despedazaron las ramas secas con sus afilados colmillos, avanzaban con rapidez…igual que su captor.

Llegaron a un área semidesierta, los arboles habían perdido su follaje y el pasto se estaba secando, dieron el giro en un roble y avanzaron, podían escuchar las enormes pisadas a su espalda. Se escuchó el crujir de la madera, algo avanzaba con rapidez, una enorme sombra broto de entre los troncos, cayendo sobre uno de los machos. El chillido no se hizo esperar, sus pupilas se contrajeron y la espuma broto de su trompa, se retorcía como una lombriz intentando zafarse, pero le era imposible, las garras habían traspasado su gruesa piel, aprisionándole, chillaba desesperado, sus patas levantaban una gran nube de polvo hasta que una presión en su cuello lo detuvo, sus ojos comenzaron a palidecer, mientras el frio lo inundaba.

Uno menos, faltaban dos.

Las patas no tardaron en tocar tierra, podía sentir el aroma del miedo y desesperación, proveniente de los jabalís, siguió las huellas preparándose para atacar.

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-¿alguna señal de los lobos?

-no, la aldea no ha sido atacada, todo está en orden y han pasado días desde su incursión.

-se ocultaron, eh, muy listos y ¿los aldeanos?

-¡ah! tan desesperantes como siempre, todos los días salen a buscarlos pero nada ¿Cuánto más debemos estar ahí? comienzan a irritarme, en especial esos tres mocosos que no hacen más que ir detrás de nosotros, de verdad ¿no podemos matarlos?

Jedan rio ante el comentario de su amigo, dejo su máscara de lobo en la carreta y continuo supervisando a sus camaradas. Los monjes se encontraban en una especie de encrucijada, los caminos se separaban en distintos niveles, dos bajaban, uno subía y el otro seguía recto. Cuatro de ellos estaban mezclando esas sustancias tan extrañas, viscosas con un olor que recordaba al amoniaco y jarabe para la toz, vestidos con unas túnicas grises, con gruesos guantes de piel y unas mascaras aún más extrañas de las que ellos acostumbraban, hechas de cuero curtido, cosidas entre sí, con una enorme trompa que conectaba con un balde a su espalda.

El rubio tronaba los dedos, impaciente, los experimento aun no salían como se deseaba, los animales infectados no alcanzaban los dos días, la plaga no se esparcía como se tenía predicho, aparte, estaban esos molestos campesinos que cada día se internaban cada vez más en el bosque, lo que no les permitía experimentar con libertad.

Una sonrisa adorno su rostro, pensándolo bien…aun no experimentaba con humanos, no le caería mal intentarlo, tal vez con esas tres molestas pestes, o mejor aún, con ese cazador tan corpulento, posiblemente su resistencia lo haría un excelente conejillo de indas.

¡UUUUIIIIIIIII!

Los chillidos de los jabalís llamaron su atención, logro divisar a las creaturas colina abajo, sus labios se curvaron emocionados.

-continúen-ordeno- yo iré por algunos especímenes para el experimento.

Se levantó despacio y hecho a caminar, eran grandes y fuertes, excelentes para una prueba. No le tomo mucha importancia al hecho de que parecían huir de algo, total, cazaría a lo que los perseguía y lo convertiría en otro sujeto de prueba.

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Los jabalís continuaron corriendo, pero sus patas comenzaban a flaquear, ese animal los había casado por un buen tiempo jugando con ellos. Llegaron hasta un claro donde se sintieron más seguros por lo que pararon para tomar un respiro, sus ojos de canica viajaban de un lado a otro…nada, parece que le habían perdido, más relajados hundieron su trompa en el suelo buscando refrescarse.

Pero la tranquilidad no les duro.

Se escuchó un silbido, una sombra apareció a su espalda. El animal se abalanzó contra el macho más grande incrustándole en el piso. Pero este no sería tan fácil como su amigo, se levantó de golpe arrojando lejos a su captor. El lobo estaba por arrojarse contra el cuándo un fuerte dolor en su costado lo doblego, el otro jabalí se apresuró a ayudar a su compañero, era un lugar más abierto y con suerte podrían defenderse.

Los ojos del huargo se abrieron, divertidos, le encantaba cuando sus presas oponían resistencia, que lucharan defendiendo su vida, esto hacia su carne más deliciosa. Esquivo una embestida y después otra, evitando los afilados colmillos. Los jabalís gruñeron furiosos, se arrojaron contra él pero este fue más veloz, con un brinco se colocó detrás de uno de ellos, su mandíbula se apodero del cuello, apretó con fuerza y lo arrojo lejos, desgarrando su piel y tronando algunos huesos, giro sus patas y arrojo un zarpazo al otro que se acercaba a gran velocidad. El jabalí grito aterrado, giro sus pesuñas y se alejó, consciente de que su amigo estaba perdido.

Soltó una sonrisa de autosuficiencia antes de dirigirse a su presa, era momento de llevarlo a su cueva; la sangre empapo su trompa mientras levantaba al jabalí, era una presa grande, una reserva perfecta para el invierno.

No había dado ni diez pasos cuando un chillido capto su atención, el chillido del puerco que escapo.

Sus ojos se abrieron sorprendidos, tiro la presa al suelo y se colocó en defensa.

Un humano caminaba hacia él, arrastrando al jabalí, de piel clara y cabello rubio, con ojos tan azules como el cielo pero tan fríos y tétricos como el invierno.

El humano sonrió divertido al ver semejante botín, soltó la soga y corrió directo al lobo, saco de entre sus ropas un bastón plateado que no tardo en dirigir contra el lupus. El animal aulló de dolor pero logro quitarse antes de recibir otro impacto, furioso se arrojó contra el humano. Jedan cayó al suelo, logro colocar el bastón frente a él evitando la mordida, con un rápido movimiento, y fuerza, arrojo al animal lejos.

Tsk, esa cosa era muy dura, sus dientes no lograron despedazar esa vara. Se agacho a tiempo evitando que su cabeza sufriera un daño permanente, tomo impulso y logro empujar al humano con un cabezazo, se arrojó contra él atrapando su brazo, sus dientes apretaron con fuerza enterrándose en la carne.

La sangre no tardo en brotar, Jedan rugió furioso, le propino un fuerte golpe al huargo en la trompa, arrojándole lejos de él.

"¡ahuuu!"

El pobre lupus fue cogido de las patas traseras, Jedan le azoto unas tres veces ocasionándole unas cortadas y magulladuras. En el cuarto giro el animal logro zafarse, con trabajo giro e incrusto sus garras en la espalda del joven, por acto reflejo el monje lo soltó. En cuanto sus patas tocaron el suelo se echó a correr, ese humano era muy fuerte.

Sus patas escalaban con rapidez el risco, Jedan le perseguía, brinco a una roca y después a otra, logro sentir un jalón en su cola pero no duro mucho, las botas del monje cedieron a la humedad de las rocas mandándolo al suelo. Continuo su carrera internándose en el bosque, estaba lejos de su cueva, tenía que encontrar un lugar seguro para reponer energía.

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Ya comenzaba a obscurecer, el viento soplaba con fuerza y la luz se evaporaba poco a poco.

Toothless regresaba a casa, con tres conejos y una gran sonrisa en su trompa.

El día había iniciado de maravilla, sus "queridísimos sobrinitos" no se aparecieron para molestar, o robar la atención de su humano, Hiccup le había preparado un rico y delicioso desayuno, quien diría que los jodidos huevos cocidos a fuego sabían tan bien. Termino de juntar el grano que el pecoso le ordeno para que las gallinas no se murieran de hambre… ¡Que! no iban a devolver los animales, ni de menso los regresaba, leche y huevo no se consiguen tan fácil, bueno de momento huevos, porque la cabra aún estaba muy chiquita. Conoció un poco más sobre su esposo, al bendito lobo finalmente se le ocurrió preguntar por la vida de su compañero, ahora sabía que tenía un par de suegros muy secos y fríos, en voz del pecoso, pero listos y aguerridos, tal vez si los conocía hasta se llevarían bien (sueña Tooth). Jugo un rato con Hiccup y le enseño a rastrear.

Pero lo mejor vino después. Por alguna razón toda la maldita mañana sintió una comezón horrible, un escozor que abarcaba desde la punta de su cola hasta el último bigote en su trompa, logro soportarlo por la mañana, pero pasado el mediodía ya era insoportable. El pobre de Toothless se retorcía en el suelo rascando con fuerza, sentía que su propia piel le picaba, también un calor infernal que le hacía hervir su sangre. Fueron hasta el lago para darse una ducha, el gua le calmaba un poco pero el hormigueo seguía.

-¿te sientes mal?

Hiccup nadaba a su lado… con una camisa holgada, el chico aun no superaba la pena de que su compañero lo viese desnudo, aunque pensándolo bien, cuando Grump y los demás les acompañaban siempre nadaba así…mmm, Toothless y los demás nunca decían nada, tal vez tenía frio o fuese alguna costumbre humana. La verdad no le había vuelto a ver desnudo después de la primera vez que le llevo ahí, bueno, tal vez un poco de cuando se encontró enfermo, pero por las preocupaciones ni tiempo tuvo de contemplarle.

El huargo salió del agua y comenzó a sacudirse para secarse, aunque no tardo en ponerse a rascar como poseso. Hiccup salió detrás de él y se acercó a revisar, posiblemente tenía pulgas.

-déjame ver.

Sus dedos se deslizaban despacio, abriendo surcos entre la espesa melena negra, revisaba de forma cuidadosa, en busca de alguno de los bichos que torturaban a su esposo. No tardo en terminar sentado en el piso, con Toothless entre sus piernas, retorciéndose por la comezón.

"auch, pica"

-espera…no veo nada…pues no encuentro ninguna pulga.

"claro que no tengo pulgas, yo siempre me baño y acicalo con cuidado mi pelo…tú me has visto"

-lo se…es solo que, creí que tal vez sería algo sí.

"mierda, tengo comezón"

El chico comenzó a rascar la espalda intentando calmarle, tenía las uñas algo largas por lo que esto resulto en una bendición para el lobo.

"si, así…mmmm…más"

Sus dedos viajaban por toda la columna, subiendo poco a poco. Toothless no tardo en retorcerse del gusto, en poco tiempo fue echándose sobre el pequeño, restregándose en su pecho hasta acostarlo en el piso.

-je,je, Toothless espera, no puedo rascarte así…yaaa…

Pero el lobo no se detuvo, restregaba su cabeza en el pecho del chico, mientras este rascaba su cuello. La sensación era muy placentera. No tardo ni un minuto para que le pobre de Hiccup terminara bajo el imponente animal, que si fuese un gato ya estaría ronroneando de gusto. Pero Toothless era muy cuidadoso, controlaba su peso para no aplastarlo.

La comezón comenzó a ceder, no sabía si se debía al toque de Hiccup o por tener el pelaje húmedo. Si, la comezón cedía, pero un gorgoteo en su estómago empezaba a apoderarse de él. Su trompa se llenaba con el aroma a vainilla que desprendía el menor, una fragancia tan sutil que le calmaba. Guiado por sus instintos su trompa comenzó a aspirar el aroma, pegando la trompa en el pecho del humano.

-¡ah!

Hiccup soltó un ligero gemido por la sorpresa, el chico se encontraba rascando las orejas cuando su compañero lo sorprendió. Mordió sus labios al sentir como la ropa húmeda se pegaba cada vez más a la piel, acompañada por una cálida respiración. Sus mejillas se colorearon al sentir la mirada depredadora de su esposo. Por unos segundos esos ojos verde toxico le hipnotizaron.

Toothless sonrió complacido, ese tono carmín que se había apoderado de las mejillas de su humano le agrado. Cerró los ojos y continuo aspirando, su trompa bajaba lentamente. Descendió del pecho hasta el abdomen…mmm, delicioso, el aroma cada vez se volvía mas cítrico y eso le agradaba.

-Ah…no…

Pego un respingo cuando la trompa se coló bajo su camisa. Toothless comenzó a subirla, despacio, deleitándose con la vista, esa piel se veía tan clara como la recordaba. Su lengua no tardo en brota, pese al olor almizclado era muy suave, dulce, estaba algo fría por el agua, pero él se encargaría de calentarla.

-no…espe…

Hiccup intentaba detenerlo, con sus manos empujaba la cabeza del lobo que quería devorarlo, pero no lograba apartarlo…claro que no usaba ni una pizca de fuerza en su supuesto ataque.

-¡ahhh!

Un gemido broto de su garganta cuando la lengua de su esposo delineo su ombligo, su espalda se arqueo al sentir como la cálida saliva lo bañaba. El hormigueo se apoderaba poco a poco de su cuerpo, llevándole a contraer los dedos de sus pies

"hueles muy rico"

-n…o…no digas eso…

Las patas no tardaron en ponerse en juego, Hiccup mantenía las piernas flexionadas, por lo que Toothless no tardo en sepáralas con una de sus patas, para tener más acceso. El Huargo comenzó a lamer el muslo derecho, ocasionando una corriente eléctrica el su esposo. La áspera lengua borraba los signos del agua, remplazándoles por su tibia saliva.

-Toothless…para..mmm…pa…

Pero el lobo no obedecía, le encantaban los sonidos que brotaban de la garganta de su esposo, esos sonidos tan suaves y en ocasiones agudos despertaban algo en su interior, aparte estaba también ese aroma que se intensificaba cada vez más. Su mirada no tardo en ubicarse en la fuente de ese exquisito aroma, relamió su trompa antes de lamer el área en cuestión.

-¡Ahhh!

Hiccup no tardo en gemir tras sentir la caricia en su falo, el chico se retorció en el pasto, había sido una sensación muy agradable pero….

-¡TOOTHLESS PARA!

No, aun no se sentía listo para ello, aparte… ¡El era un lobo y…! La culpa y vergüenza lo invadió, por alguna razón eso no le incomodaba, se sentía tan seguro y a gusto con él que ese detalle no le inquietaba, pero…tenía un poco de miedo, jamás había experimentado algo así y eso le aterraba.

Toothless le veía, sentado en sus cuartos traseros, el lobo se había detenido al escuchar el grito de su pareja, por un momento se sintió mal, tal vez lo daño sin querer o..

Hiccup se levantó, bueno solo logro estarse en el pasto, su respiración era muy rápida, su corazón latía con prisa y se encontraba visiblemente sonrojado.

"lo…lo siento, yo no "

-aun no…todavía no

"Hiccup"

Toothless lo veía sorprendido, Hiccup desvió la mirada mientras se acomodaba la camisa, dudo unos segundos antes de armarse de valor. Los ojos del huargo se abrieron sorprendidos al sentir esa caricia en su trompa, su pequeño le había regalado un casto y tímido beso…aunque Toothless se enteró después, ya que para los lobos un beso es una buena lamida, pero eso lo sabremos después.

-va…vamos a casa, sí, tengo hambre.

Cabe decir que la cara de Uke y la voz tímida que Hiccup uso, puso como loco al huargo, que no tardo en lamer la cara de su esposo, rosando en varias ocasiones su boca. El huargo acepto, e incluso se dio vuelta para que el humano se cambiara en paz. Su relación finalmente estaba avanzando.

El sol ya se había ocultado y las estrellas comenzaban a aparecer. Toothless apuro el paso, había salido a buscar un poco de comida para cenar, el Huargo avanzaba feliz, moviendo su colita de un lado a otro, si todo marchaba bien tendría cachorros para la siguiente primavera, unos tres o cuatro y para otoño otra cama…auch.

La comezón le detuvo, se sentó y comenzó a rascarse desesperado, tsk, que diablos le pasaba, ahora también sentía cosquillas en las almohadillas de sus patas…maldita sea…aunque, pensándolo bien, la comezón era una buena excusa para acercarse mas a Hiccup je,je.

Llego hasta la entrada de su cueva, subió las piedras con gracia…pero antes de ingresar algo le detuvo, un aroma muy fuerte. Sus garras brotaron de entre las patas y sus colmillo se afilaron aún más, había otro alfa ahí, otro macho estaba en su cueva… ¡con su esposo! Entro de golpe llevándose una sorpresa.

Hiccup se encontraba al final de la cueva, al lado de su hoguera, vestido con un pantalón y una camisita delgada, sin sus zapatos, con sus mejillas sonrojadas y frente a él…un huargo color marrón. El imponente can miraba a Hiccup fijamente, la mano del chico se encontraba limpiando una herida en su pata, inclino la cabeza en señal de agradecimiento y le regalo una lamida en esa regordeta mejilla, ante el avergonzado chaval.

" Hiccup!"

El joven pego un brinco al oír la voz furiosa de su esposo, ambos se giraron a verle. Los ojos de Toothless casi se salen por la impresión al ver a su visita inesperada.

"Hola…hermano"

"Wo… Wodesfang"

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y hasta aquí, espero fuese de su agrado^. ^

¿Qué? ¿Creyeron que iba a ser zoofilia?...bueno, no les miento, casi me sale, pero no, logre contenerme, lamento no haber advertido al principio, si ocasione algún daño mental mil perdones ^W^.

Ja,ja,ja, no creyeron que Hiccup le pondría los cuernos ¿cierto? nombre, con lo posesivo que son los canes, el mío me muerde si acaricio a otro perro, eso y que no me deja sentar después en el sillón…infeliz ¬¬.

Les deseo un muy feliz inicio de Año, espero que se cumplan todas sus metas y expectativas, animo que todo lo que uno desee se consigue…ok, no todo, aun no tengo mi visión de chocolate y no puedo volar ¬¬, pero ustedes entienden.

Feliz día de reyes y espero los tres vejetes les trajeran lo que pidieron.