Capítulo 18
Conocía parte de la historia, los viejos se la habían contado tras enterarse de su unión con Toothless, pero descubrir otra versión… le sorprendió.
Parece que la historia no era tal cual la recordaban los viejos.
***…***…***…
Denis había existido, eso era verdad, pero no fue mordido por los celos de un mago loco, como los ancianos le narraron.
Al huargo le gustaban los humanos, les veía como objetos interesantes, por lo que en ocasiones se escabullía a sus aldeas para mirarles, fue en una de sus tantas andanzas cuando vio a cierta mujer que le volvería loco. Una hermosa rubia de piel blanca y ojos azules, tan azules y profundos como el cielo, hermosa, amable, con un corazón de oro, pero que, por necesidad, se veía en la pena de tener que prostituirse para sobrevivir. El huargo no tardo en quedar prendido por tan bello Ángel, por desgracia sabía que su amor no podría ser, ya que eran de polos opuestos.
En su desesperación decidió pedir ayuda a un viejo y sabio hechicero, el mago del Siam. Jamás sabrá si fue por bondad o malicia, pero el viejo decidió ayudarle a conquistar a su amor. Si bien recibió una mordida en su pierna (quien diría que los magos mordieran tan fuerte) fue la cura necesaria para estar con su amada Lissette* Cada noche de luna llena, el hermoso Huargo se transformaba en un apuesto hombre de piel morena, cabello azabache y ojos tan rojos como la sangre, acompañado de una imagen fiera y seductora. No tardo en cortejar a la joven, después de espiar a tantas parejas sabía qué hacer, la cual cayó rendida ante su enigmática presencia, pese a verse solamente en noches de luna llena.
En ese entonces las grandes ciudades no existían, solo pequeñas aldeas como la suya. Lissette le esperaba todas las noches de luna en la entrada del bosque, deseosa por verle. Fue en una de estas noches cuando descubrió su secreto. La joven había decidido darle una sorpresa a su amado, por lo que partió al bosque antes de que anochezca, sin importarle las miradas curiosas de sus vecinos, que ya se preguntaban por el enigmático moreno.
Bañada en aguas de rosas y con una hermosa trenza recogiendo su cabello, se sentó a esperar cerca de los arbustos, lista para cuando le viese llegar. La tarde caía y el sol comenzaba a ocultarse, por desgracia para la joven lo que llego no fue Denis, pero si otro enorme Huargo. El animal había captado el aroma floral de la chica, así como su soledad, y decidió cazar una presa fácil antes de marcharse.
La bestia comenzó a perseguirle, mientras ella corría desesperada clamando por ayuda, gritando el nombre de su amado confiando en que llegaría, mientras huía sus faldas se enredaron con un matorral, por lo que termino en el suelo con un gran raspón. Cuando creyó que su final estaba próximo se escuchó otro aullido, de entre los matorrales un enorme huargo negro apareció.
El animal se colocó frente a ella, listo para defenderla, los ajos azules contemplaron una pelea sangrienta, ambas bestias eran fuertes y estaban decididas a no ceder, por suerte Denis consiguió hacer huir a su enemigo.
Cuando la bestia giro Lissette aguanto el grito, la chica retrocedía espantada, mientras el animal se acercaba despacio. Enorme fue su sorpresa cuando el huargo toco su herida con la trompa, comenzó a lamer intentando curarle, cuando sus miradas se cruzaron no tardo en reconocer esos enigmáticos ojos rojos…era Dennis.
La noche cayó y la luna hizo acto de presencia. La joven quedo impresionada cuando ese enorme huargo comenzó a transformarse, no podía creer que esa bestia era su amado. Él le conto toda la verdad, sobre el hechizo que Siam había lanzado en su cuerpo. Por un momento creyó que la chica le rechazaría, que lo abandonaría para siempre pero… no fue así.
Lissette le acepto…lo amaba, ya fuese hombre o lobo. La mujer abandono el pueblo y se fue a vivir con su pareja, pero en ocasiones regresaba en las noches de luna llena, por víveres y cosas esenciales para la mujer. La gente no tardo en hablar, corrían extraños rumores sobre la antigua prostituta, la cual había abandonado la civilización para internarse en lo más profundo del bosque… ¡Bruja! tenía que ser una bruja, de lo contrario como es que sobrevivía en un bosque tan peligroso, ella sola…pero no, no estaba sola, ese hombre, ese extraño que aparecía en cada luna llena, tenía que ser un demonio, o el diablo mismo, ella se había convertido en consorte de lucifer.
Pero ese no era su único problema.
El clan de Denis se oponía a la unión, para ellos era una aberración, no aceptaban que uno de su especie se uniera a un ser tan vulgar como un humano. Denis no tardó en ser expulsado, pese a ello no renuncio al amor por su mujer.
Pasaron unos cuantos años y la familia había crecido, dos pequeños, con aspecto humano, nacieron para iluminar su vida. El mayor era la viva imagen de su padre, pero sus ojos y cabello eran idénticos a los de su madre, por su parte el menor era más parecido a esta, salvo que sus ojos eran rojos y su pelo negro, igual que el hombre.
Se habían apartado de todos, a las afueras del bosque, en las faldas de una montaña. Eran felices, Dennis se ocupaba que nada malo les pasara o careciesen de comida y ropa, el lobo era hábil cazando y hurtando en caravanas. Los niños eran felices, tenían todo un monte pare ellos solos.
Salían a cazar con papá, ya que entendían perfectamente el lenguaje de los animales, recolectaban frutos con mamá y jugaban. Fue en uno de sus juegos cuando la balanza comenzó a descender.
Se habían entretenido demasiado y la noche estaba por caer, al regresar se alejaron un poco, perdiéndose en las entrañas del bosque. Caminaban despacio, temerosos, el mayor solo contaba con 9 años y su hermanito con 5, al avanzar lograron distinguir las voces de unas personas; inocentes, como eran, se acercaron a aquel lugar, sin saber que en ocasiones los humanos pueden ser verdaderos monstros.
Un horrible espectáculo fue lo que encontraron, tres hombres se encontraban reunidos en una fogata…violando a una pequeña niña, los chiquillos se congelaron al ver semejante escena, intentaron correr pero esos sujetos no tardaron en atraparles. Los hombres se mofaban y reían, felicitándose por la suerte que tenían, ahora no solo tendrían una presa que compartir.
El menor comenzó a llorar cuando uno de esos hombres procedió a arrancar su ropa, el chiquillo patalea y clamaba por sus padres, pero nadie respondía. Su hermano intentaba ayudar, golpeaba al hombre e intentaba zafarse, por desgracia este era más fuerte y grande.
En el cielo la noche había caído y la luna comenzaba a hacer acto de presencia.
La rabia e impotencia inundo su cuerpo al oír el grito desgarrador de su hermanito, logro ver como las lágrimas recorrían su regordete mejilla mientras gritaba a su madre. Una ira incontenible se apodero de él, algo en su interior comenzó a brotar, su pulso aumento y la sangre en su cuerpo empezó a hervir.
El hombre chillo de dolor cuando su mano fue mordida, pero eso no fue todo. Los colmillos del chiquillo habían crecido, formando enormes dientes caninos, todos afilados y puntiagudos. La delicada y pequeño mano se clavó en su brazo, las uñas crecían convirtiéndose en garras que no tardaron en desgarrar su piel.
El cuerpo del chico comenzó a cambiar, su ropa se desgarro y la espalda creció de manera brusca, achicándose en la cadera, formando músculos que anteriormente no se encontraban ahí, su piel comenzó a llenarse de un vello dorado, la boca se afilo hasta formar una trompa, las orejas se alargaron creando un perfecto triangulo, sus pies y manos se deformaron con rapidez para adquirir un aspecto canino.
La luna finalmente había hecho su trabajo y la sangre del padre salió de su encierro, en cuestión de segundos el chiquillo se había transformado en un licántropo.
¡AHUUUUUUUUUUU!
El profundo aullido aterro a los presentes.
Furioso, el lobo destrozo la mano, que anteriormente sujetaba su cuello, de un mordisco. El rufián grito horrorizado al ver la sangre brotar a borbotones, ahora el chico, que anteriormente no rebasaba su abdomen, le superaba en tamaño sacándole unas tres cabezas. Sus ojos se abrieron cuando la garra se clavó en su estómago, fue elevado un par de metros, la carné y hueso crujieron y el segundo brazo fue amputado. El enfurecido licántropo enterró sus garras en el estomagó del sujeto y lo partió a la mitad, las vísceras cayeron manchando sus patas con un rojo carmín.
¡Aghhh!
Aquel que estaba sobre su hermano intento huir, el hombre se paró de un brinco y hecho a correr, por desgracia sus piernas se enredaron con sus pantalones, que colgaban sobre las rodillas, y término en el suelo, raspando su barriga y pene. El dolor inundo su ser cuando un peso extra cayó sobre su espalda, rompiendo algunas vertebras, sus gritos se escucharon por todo el lugar, las garras quebraron su espina y le abrieron en canal, para después extraer todo tipo de órganos y esparcirlos por el lugar.
El ultimo se separó de la niña, acomodo su ropa y se hizo con un hacha, mirando con terror a la bestia que se acercaba, ahogo un grito cuando este al pasar cerca de la niña decapito su cabeza sin ningún tipo de consideración. La razón había desaparecido en la cabeza del chico, solo quedaba un enorme deseo de sangre, instinto y nada más.
Caminaba sobre sus patas traseras, como cualquier humano, pero era tan alto como un gigante, sus ojos eran fríos y la sangre escurriendo de su boca le daban un aspecto atemorizante, sujeto el arma cuando esta fue dirigida a su ser, doblo la mano del sujeto y la partió en dos, dejando el hueso expuesto, sus garras no tardaron en rasgar la cara del hombre, desprendiendo la mitad del cráneo de un solo tajo. El cuerpo cayo inerte y él lanzo un poderoso aullido.
El llanto de su hermano le regreso a la realidad, el pequeño se encontraba tirado en el pasto, abrazándose a sí mismo y llorando descontrolado. Cuando sus ojos se cruzaron el brillo de humanidad regreso. Se acercó despacio, mientras un fuerte dolor inundaba su pecho, miro la sangre que escurría en las piernas del pequeño y se sintió mal.
El bebe se espantó cuando…su hermano ,comenzó a lamer entre sus glúteos , intentando curar la herida, no sabía lo que había pasado, no sabía por qué su hermano se había transformado en esa cosa y no en un lobo grande como papá...pero tampoco le importo, se abrazó con fuerza al cuello de ese ser, sin dejar de llorar.
Los gritos que se escucharon lograron indicar a Dennis donde estaban, el, ahora, hombre llego corriendo al lugar, se espantó al ver semejante masacre, restos esparcidos de humanos adornando el césped, pero mayor fue su sorpresa al encontrar al más pequeño de sus hijos abrazado a una extraña creatura. Era una especie de mezcla, mitad lobo, mitad hombre.
Cuando esos ojos, tan azules como el cielo, se clavaron en su persona, supo de inmediato que era el mayor de sus hijos. Corrió donde los pequeños y les abrazo, aquel ser, pese a su aterradora figura, abrazaba con fuerza a su hermano y…lloraba.
Por desgracia no solo fue Dennis quien les encontró, los ruidos habían atraído la atención de otro par de huargos. Los lobos reconocieron el aroma de su antiguo miembro en esos pequeños y por unos segundos dudaron si ayudar o no, estaban por arrojarse a salvarles cuando todo el espectáculo ocurrió, espectáculo que ellos contemplaron ocultos tras unos arbustos. Jamás habían visto semejante acto de carnicería, ni creatura parecida.
Un licántropo, un hombre lobo, el resultado de esa extraña mezcla de ese raro hechizo. Por el día el pequeño era normal, pero en las noches de luna llena, se convertía en un ser con gran fuerza, superior a la de su padre, y también…con un apetito de sangre tremendo. En muchas ocasiones estuvo a punto de atacar a su hermano y madre, pero siempre lograba controlarse justo a tiempo, para evitar accidentes Dennis y Lissette decidieron encerrarlo durante las lunas llenas, el chico acepto de buena fe ya que no deseaba herir a su familia, pero su padre siempre se quedaba a su lado, intentando hacerle entrar en razón, le llevaba alimento y permitía que su sed de sangre se desahogara con las presas, poco a poco comenzaba a controlarse.
Pero la mala fortuna volvió a jugar contra ellos.
Después de dos días de búsqueda, los aldeanos habían encontrado los restos de la pequeña, presunta hija del alcalde de la ciudad, la brutalidad del crimen no tardó en ser atribuida a un demonio, los animales salvajes abrían comido su carne y no solo matarles, empezó la búsqueda de un culpable y el nombre de la antigua prostituta no tardó en aparecer. Comenzaron a rastrearla hasta dar con su paradero meses después.
Esa noche no había luna llena, la noche en que se decidió quemar a la bruja y su endemoniada prole. Dennis había salido a cazar, seguro de que su familia estaría bien. De regreso se percató de la presencia de los humanos en su territorio, estos estaban armados con herramientas de trabajo y antorchas, se podía oler su deseo de sangre y odio, corrió a defender a su familia pero, a medio camino fue interceptado por dos huargos. El clan estaba consciente de lo que los humanos harían, y decidieron que era lo mejor, esa aberración tenía que morir antes de que se convirtiera en un problema mayor.
Los lobos le entretuvieron, no querían matar a su antiguo compañero, pero lo harían de ser necesario. El grito de su esposa surco los vientos, llegando hasta el como una oración.
Lissette luchaba desesperada, defendiéndose con un palo de aquellos invasores, había conseguido sacar a sus hijos y logro darles tiempo para que estos corrieran al bosque. El mayor arrastraba a su hermanito por la tierra, no entendía muy bien lo que sucedía, su madre les había sacado de la cama y les ordeno ir en busca de su padre. Su sangre se congelo cuando escucharon el grito desgarrador de su madre, al girarse, a donde se encontraba su hogar, logro ver una enorme columna de humo que se alzaba en el horizonte. Maldijo su suerte, si tan solo la luna llena estuviese en lo alto…él la habría protegido. Su hermano lloraba desesperado y se abrazaba con fuerza a su brazo, tenían que seguir, esos humanos les estaban siguiendo y si los alcanzaban, los matarían.
Llegaron hasta un acantilado por donde un rio corría a sus pies, donde papá solía cazar, comenzaron a gritarle pero Dennis no apareció. Cuando estaban por adentrarse más escucharon unos ruidos, tres huargos aparecieron frente a ellos. El líder era un enorme lobo de pelaje blanco, con ojos plateados, tan brillantes como la luna, por un momento sintieron alivio ya que pensaron les ayudarían, después de todo eran similares, por desgracia su corazón se congelo al escuchar la sentencia… estaban ahí para matarles.
Cuando uno de los lobos se arrojó contra ellos, su padre apareció de entre los matorrales, Dennis logro agarrar a su enemigo en el aire y clavar sus colmillos en el cuello de este, el huargo se encontraba mal herido, pero no dejaría que lastimaran a sus cachorros. Se inició una disputa, el lobo blanco hablaba sobre la desgracia y deshonra que había traído al clan, sobre lo peligroso que podía llegar a ser el chico, tanto para humanos como huargos, pero Dennis se opuso, asegurando que su hijo no sería nunca un peligro, que estaba aprendiendo a controlarse, por desgracia sus argumentos no fueron escuchados.
El lobo blanco le ataco, la pelea era intensa, los dos oponentes eran fuertes, pero Dennis estaba en desventaja ya que también se ocupaba de cuidar que a los cachorros no les hirieran los otros dos, fue al defenderles que uno de los huargo, un pardo, sujeto su pata y se la desgarro, el pobre Dennis termino en el piso y el líder no desaprovechó la oportunidad, brinco a su cuello y lo rasgo.
Los niños gritaron aterrados, el mayor intento ayudar a su padre, pero el lobo blanco golpeo su pecho causándole una herida profunda, el impacto fue tal que el chiquillo termino cayendo por el barranco, directo al rio, mientras caía logro ver como los tres lobos se arrojaban contra su pequeño hermanito…después de eso todo fue obscuridad.
Pero el chico no murió, era muy fuerte, logro sobrevivir a la caída y su herida sano. Se alejó de ese lugar donde había perdido todo y fue a vivir a París, ahí creció como un humano normal, pero seguía encerrándose en las noches de luna llena para no lastimar a nadie, pasaron los años y un día desapareció.
***…***…***…
Enorme fue su sorpresa al encontrar detrás de ese panel una gran cantidad de cables metálicos, todos ellos conectados al panel que sostenía las aspas. Lograron retirar una tapa y se encontraron con un pequeño túnel por el cual corrían los cables.
-para que será esto.
El moreno tomo una antorcha y ordeno a Hiccup seguirlo, gamas había visto maquinaria semejante. El pecoso obedeció, guardo sus cosas y camino tras él. Deseoso por saber más.
-Nick
-mmph.
-co… ¿Cómo es que te transformaste en licántropo?
La curiosidad le estaba matando, si bien ya conocía a fondo la historia de Denis aun no entendía donde encajaba este culto.
-bueno, veras, yo sufría de una enfermedad muy fuerte, polio, mis piernas eran débiles y cada día me costaba más trabajo moverme, un día llego uno de mis hermanos, un monje. El me ofreció ayudarme si a cambio yo les devolvía el favor reparando algunas cosas. Vivía en un pueblo pequeño y era un inventor, oh bueno, un intento de inventos, tan solo tenía 18 años, aunque me veo más joven lo sé, acepte sin dudar ya que…le temía a la muerte. Me trajo hasta esta catedral y me llevo ante el consejo, estos deliberaron si transformarme o no, Pasados unos días aceptaron, me transformaron en lo que soy.
-pe… ¿pero cómo lo hicieron?
-pues, recuerdas la historia que te conté.
-mju, la vida de Denis y sus hijos.
-pues sucede que su hijo tenía un talento más, al parecer su mordida era más fuerte que la de un huargo común y era capaza de transformar en licántropos a los que la sufrían. Tuve que recibir una fuerte mordida en la clavícula, después la sangre de él comenzó a hacer efecto y me recupere.
-e…espera. Entonces ¡fue el hijo de Denis quien te transformo!
-¡No, claro que no! Él murió hace mucho tiempo, fue uno de sus descendientes, pero la verdad, no podría decir quien ya que me llevaron vendado ante él, solo sé que fue gracias a ellos que me salve. Por eso es que estoy aquí, para devolver el favor…aunque también me gusta ser un licántropo.
Hiccup no lo podía creer, jamás imagino que algo así existiera, aunque tampoco se imaginó que terminaría unido a un huargo y paso.
-entonces, todo esto ¿es obra de los descendientes de Dennis?
-así es
-pe...pero ¿Qué buscan con ello?
-pues…la verdad no lo sé, solo sé que estamos tras un gran descubrimiento y…nada más.
El moreno regreso a su labor mientras Hiccup intentaba procesar la información.
-cu… ¿cuál era el clan al que pertenecía Dennis?
Nick le miro confundido, pero no tardó en responder, le agradaba la curiosidad del chico.
-el clan de la luna de Otoño.
-La luna de Otoño.
Una ola de alivio le embargo, al menos no se trataba de su clan…bueno, ex clan. Aunque desde un principio él sabía que ellos nunca harían algo así.
-sabes, he estado pensando, tu eres muy listo y hábil, tal vez podría apelar frente al consejo por ti, para que te transformen en un licántropo, qué opinas, seria genial verdad.
Sonrió nervioso sin atreverse a hablar, eso era una mala idea, una pésima idea, él jamás se transformaría en una de esas…bestias.
-entonces, esos sujetos, el consejo ¿son los descendientes de Dennis?
-mju, eso es lo que se dice, la verdad es que nunca les he visto, solo uno de nosotros tiene acceso a ellos, Jedan, es el único que les conoce cara a cara.
-¿Jedan?
Un escalofrió recorrió su cuerpo al recordar a ese rubio, no le agradaba.
-sí, aunque no lo parezca es uno de los licántropos más viejos en la orden, y también uno de los más fuertes, cuando yo llegue él ya estaba aquí. Antes de que vinieses él se la pasaba ayudándome, me enseño muchas cosas nuevas y sorprendentes, fue el quien me enseño varias de las funciones de estas máquinas, es increíble.
Nick hablaba con estrellitas en los ojos, mientras Hiccup solo le ve sin saber que pensar, sabía que ese sujeto era listo y fuerte, por algo hasta Viggo le temía, pero no imagino que fuese alguien tan respetable.
Al final se encontraron con otro panel de metal, donde estaban conectados los enormes cables. Revisaron el lugar buscando una salida pero nada, los cables estaban soldados al enorme panel.
-¿oyes eso?
-¿Qué?
-suena como…agua.
Hiccup pego su oído a una de las paredes, esta se encontraba fría y humeda, el chiquillo camino junto a esta, parece que estaban cerca de un rio. al final, oculta en una esquina, encontró los restos de una escalera.
-Nick, mira esto.
-Valla ¿a dónde nos llevara?
El moreno cargo a Hiccup en su espalda y brinco a los restos de la escalera, por suerte los pocos peldaños aguantaron u peso, por lo que lograron llegar hasta arriba, encontrándose con una trampilla.
Nick la abrió despacio, listo para cualquier ataque. Una ola de polvo golpeo su nariz, aparto la madera y se encontraron con una gran habitación, una especie de laboratorio abandonado. Cubrieron su nariz con un paño húmedo y prendieron una antorcha.
-¿Dónde estamos?
Nick comenzó a curiosear e Hiccup le siguió. Pasados algunos segundos el pecoso lanzo un quejido de sorpresa y horror. Sentada en una silla se encontraban los restos de…una persona.
