Ilegales
Sinopsis:
¿Qué ocurriría si Víctor desiste de sus planes para que Lisa lo cure pero olvida desactivar el hechizo de Rose y Dimitri? ¿Y si a Dimitri tampoco se le ocurre desactivarlo?
Me despierto sobresaltada, como si un balde de agua congelada hubiera sido derramado sobre mi cabeza. Todo me dolía y mis ojos se negaban a abrirse ¿Por qué no cerré la ventana antes de acostarme?
Soltando un gruñido me giro para poder ocultar mi cabeza entres las sábanas cuando me doy cuenta que no estoy sola. Ahogando un grito para no despertar a esa persona, en caso de que deba inmovilizarlo, me separo llevando gran parte de las sábanas conmigo. Cuando mis ojos se acostumbran a la luz mi garganta dolió al reprimir el grito.
-Dimitri-Susurré incrédula.
Totalmente asustada y confundida tomo el acolchado para cubrir mi cuerpo dejándolo a él con la sabana. Recorro toda la habitación con la mirada hasta dar con mi bolso, en el que tengo mi teléfono. ¿Qué pasó anoche? ¿Tomé algo? ¿Me drogaron? No creo que haya sido por el alcohol, en mi experiencia la resaca es insoportable, pero no me duele la cabeza ni siento ganas de echar todo por el retrete.
Recordando lo poco que pude de la noche anterior le marqué a Lissa. Respondió a los dos tonos.
-¿Rose?-Preguntó preocupada.
-No te gastes tiempo en preocuparte por mí, ¿Estás bien?-Pregunté desesperada-¿Quién te secuestro?
-Rose, tengo mucho que contarte, pero en resumidas cuentas: Fue Victor.-Estaba a punto de comenzar a gritar pero me detuvo.-Pero el mismo se entregó, él hizo… él… Obligó a Natalie a convertirse en Strigoi y verla así le hizo ver la magnitud de lo que hizo. El quería que lo curara, pero eso requería mucho poder y me consumiría. Estoy bien, en serio. Pero la que me debe respuestas eres tú ¿Dónde estuviste estas horas? Son las 5:30.
¿¡5:30!?
-Lissa, yo no sé que está ocurriendo, luego te lo explico. Estoy bien, en serio. Luego hablamos.-Sin dejarla contestar corté la llamada para comenzar a ver qué es lo que estaba sucediendo.
Sin pensarlo dos veces camino hacia mi vestido cuando veo a Dimitri sobresaltarse. Despertó totalmente des alineado y con el cabello revuelto, pero aún así se veía hermoso. Comenzó a examinar todo con la mirada hasta que dio conmigo y sus ojos se ampliaron en una mirada de incredulidad y desconcierto.
-No me mires a mí, yo estoy igual de confundida que tú.-Dije sentándome en una silla y cubriéndome más con la sábana.
-¿Qué pasó anoche? Lo último que recuerdo es que llamaste a la puerta y… luego todo está borroso.-Dijo pasando una mano por sus largos cabellos para luego atarlos en una coleta. Su mirada estaba en un punto fijo de la pared.-¿Qué quieres hacer?
-¿A qué te refieres?
-Esto no debería haber pasado, deberías decírselo a Alberta o a la directora.
-Claro que no, algo extraño está pasando aquí, no voy a incriminarte por algo que sea culpa de otra persona.-Dije con una voz que no parecía la mía encogiéndome más en mi asiento. -¿No existe la posibilidad de que sea por otra razón? ¿Algún tipo de compulsión en, no lo sé, mi perfume?
Sus ojos me miraron con reconocimiento para luego llevar la mirada a mi collar. Mi mirada también fue dirigida hacia ese sitio sin comprender, hasta que su voz dijo fuerte y claro.-Amuleto de lujuria.
-¿Eso qué quiere decir? Jamás lo había oído.
-Quiere decir que alguien hechizo el collar con una clase de compulsión e hizo que… bueno, tu sabes.-Dijo agachando la cabeza.
-Dimitri yo…
-No digas nada Rose, como sabes fue un hechizo y…
-Es mi turno de no dejarte terminar.-Dije con voz autoritaria.-No vengas a decirme esas tonterías de que no sientes nada por mí, y menos aún luego de que nos acostamos ¿Ok? Yo… yo también estoy abrumada y créeme, mucho más que tu. Ahora, es tu última oportunidad de ser sincero ¿Esto significó algo para ti? Porque realmente te digo, que en el momento en el cual yo cruce esa puerta no volverás a saber nada de mi ¿Oíste? Estoy demasiado confundida por la llamada que acabo de tener, Natalie está muerta, y lo único que me faltaba era despertar en la mañana habiendo perdido mi virginidad con mi mentor pero que este no sienta nada por mí.
Se quedó paralizado por lo que parecieron horas, pero que yo sabía que fueron tan solo unos pocos minutos. Sabía lo que estaba por venir.-¿Virginidad?
-Sí, camarada, virginidad. ¿Realmente pensabas que todo lo que se decía de mí era cierto?-Estaba a punto de negarlo pero lo interrumpí.-No, para. Lo que menos quiero es que ahora con un estúpido discurso o una tonta lección zen me digas que lo que hicimos estuvo mal pero suavizando el golpe para sentirte mejor contigo mismo. Te lo preguntaré de nuevo, porque realmente tengo la esperanza de que los pensamientos que tengo hacia ti, los cuales no te dejan dormir, sean también la razón de tu desvelo, ahora dime ¿Esto significó algo para ti? ¿O solo estoy aquí haciendo el ridículo como una tonta colegiala?
Ni bien yo había terminado de hablar se levanta para colocarse su ropa, con mi corazón amenazándome con romperse por su indiferencia estoy a punto de salir por la puerta, sin importarme quien pueda verme. Estaba por tomar el pomo de la puerta hasta que sentí una fuerte mano retenerme por mi muñeca. Hecha una furia, porque seguro quería impedir que saliera con la sábana estaba a punto de echarle otro sermón, pero no pude decir nada en el momento que sentí sus labios sobre los míos.
En ese momento todo lo que nos rodeaba se hizo más fuerte, el sonido de los búhos, los colores de las paredes, las cerraduras se trabaron por el aumento de la fuerza de sus engranajes; y el sol, que ya amenazaba con ocultase, brilló más que en el atardecer de la mejor película nunca firmada.
Nos separamos, pero el aura ensordecedoramente perfecta que nos rodeaba se podía saborear en nuestros ojos.
-Wow-Dije consternada.-Creo que luego de esa demostración no volverás a pedirme que te entregue a la justicia verdad.
-No.-Dijo mirándome con una intensa mirada, que aún así estaba llena de sorna.-Pero podría pedirte otras cosas.
-Ese es un repentino cambio de humor. Me agrada.-Dije dándole mi mirada devora-hombres.
Iba a besarlo de nuevo, pero me detuvo.-Te amo.
De repente todo perdió la fuerza, los búhos dejaron de cantar, los colores de las paredes se volvieron opacos, las cerraduras se desarmaron y el sol se ocultó en el horizonte. No es que mi corazón no saltara de alegría, pero esas palabras eran tan complicadas, no solo por su significado, sino por el peso moral que viene junto con ellas. Todo estaba en silencio, porque los secretos deben susurrarse, y todo estaba oscuro, porque es su mejor forma de esconderse, y por esa razón por primera vez en mi vida agradecí que nuestro día fuera oscuro.
-Tengo otra pregunta para ti.-Dije, aun con mi respiración agitada.-¿Tienes alguna idea que los problemas que esto puede traerte? Yo…
-Roza.-Dijo calmando mis frenéticas palabras.-Si no pudiera atenerme a las consecuencias de amarte no lo hubiera confesado hace un instante. Y no, no creo todo lo que se dice de ti, lo que ocurre es que me destroza por dentro pensar en lo que ha ocurrido esta noche, y no por el hecho de estar contigo, sino porque te quité lo que debía ser un momento especial y planeado. Ahora, al contrario, solo tienes recuerdos borrosos de una compulsión que un loco puso en tu collar y que yo no fui lo suficientemente fuerte para desactivar.
Roza, oh, mi hermosa Roza.-Dijo mientras tomaba mi cara entre sus manos.-Nada en este mundo me separará de ti, créeme, nada. Sé que, de alguna forma, estamos tentando a la suerte y a lo que sea que se le llame destino, pero la forma en la que te amo traspasa las leyes de la física, la ciencia y todo lo que ha sido probado por el hombre.
Reí.-Creo que con tus palabras y mis recientes pensamientos podemos escribir juntos unos poemas ¿Qué te parece?
-Me parece que seguro haríamos millones.-Dijo, y besó mis labios con mucha ternura.-Creo que debemos vestirnos.
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1 Mes después
-Que luz se asoma por esa ventana.-Dije en lo que debería ser un romántico y lírico lenguaje Shakespiriano, pero en mi voz a las, para nosotros, 5 am no era más que una queja desesperada.
-Es el oriente, y mi Roza es el sol.-Escucho decir, con un hermoso acento ruso. Luego de eso siento un desfile de besos que se pasea por mi cuello hasta llegar a mí oído. –Buenos días hermosa.
Con la sonrisa más grande que todo el que me conozca haya visto me volteo soltando una pequeña risita. Durante este mes en el que nuestro secreto solo ha sido escuchado por los oídos de la luna… bueno, y también los de Lissa y Christian, no he podido describir la felicidad que siento en el pecho, a veces creo que no es sano porque podría explotar.
-¿Cómo logras cambiar mi humor todas las mañanas?-Pregunto mientras lo tomo por las meguillas y le doy un tierno beso en la punta de su nariz perfilada.
-No lo sé, ¿Cómo es que le cambias el sabor amargo a todos mis días?-Pregunta mientras besa mi pelo de la misma forma tierna que yo hice antes.
En el momento que iba a contestarle un mareó me atacó. Así, sin más, de la misma forma en la que mis pensamientos lo percibieron. Salí corriendo agradeciendo a Dios, o a la humildad de mi novio, porque el lugar era pequeño y el baño estaba a solo unos pasos de la cama. Vacié todo lo que pude en el váter, tiré de la cadena y me senté en el suelo con la cabeza entre mis piernas. Dimitri se acercó a mí y me abrazó fuertemente.
-Lo siento, esto no encajaba con la situación.-Dije con voz ahogada.
-No te disculpes Milaya, ven vamos a lavarte.-Dijo mientras tomaba mi mano y me guiaba hacia el lavamanos para cepillar mis dientes.
-No recuerdo haber comido nada malo, es extraño que esto me ocurra.
-¿Cómo te has sentido esta semana?-Preguntó mientras tomaba mi cabello en una coleta desordenada.
-Para la mismísima mierda.-Recibí una mirada reprobadora.-Lo siento, no tengo palabras bonitas para ello. Solo que he tenido muchos mareos últimamente, Alberta amablemente me dejó salirme del entrenamiento de ayer.
-¿Por qué no me dijiste eso Roza?-Pregunto algo entre triste y preocupado.
-Porque…-Nos sentamos sobre su cama.-No quería preocuparte, el año no está muy lejos de terminar y aún necesito entrenar, y sabía que si te enterabas me obligarías a ir al médico.
-Oh, créeme, iremos al médico.
-Agh.
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Una vez que dieron las 9:30 y el horario de la enfermería comenzara, fuera de los horarios de guardia claro, Dimitri me llevó a hablar con la doctora Olendzki. Dijo que durante nuestros entrenamientos esta mañana yo había comenzado a vomitar, es decir una pequeña mentira piadosa, y que había logrado que le confesara que esta semana me había sentido fatal. La doctora anotó mis síntomas y noté como sus músculos se tensaron.
-Rose, ¿Te molesta que algún tema en específico se discuta en presencia Guardían Belikov?
-No, para nada.-No tenía nada que ocultarle a Dimitri, luego de las noches en vela intentando no sentir nada por el ahora que lo tengo nada puede impedir la confianza entre nosotros en ciertos ámbitos.
-Ok… Rose…-La cosa no iba bien, la doctora estaba muy nerviosa y se notaba ¿Debía empezar a preocuparme?-Rose, ¿Cuándo fue la última vez que tuviste tu período?
Veo como Dimitri levanta la cabeza de forma alarmante, y yo lo único que hago es realizar matemáticas en mi cabeza. La rapidez con la que los números pasaban por mi cerebro hasta que llegue a la siguiente conclusión.
-No tengo idea.
Y ahí comenzó el pánico.
Dimitri estaba demasiado confundido, tanto porque comprendía y también porque no lo hacía. Olendzki comenzó a traer un montón de máquinas que no paraban de hacer bip.
-Ok Rose, necesito que levantes un poco tu remera para poder hacerte una ecografía.-Estaba por hacer lo que me dijo hasta que me frené en seco.
-¿¡Una ecografía!?-Pregunté casi a los gritos.-Es imposible que yo esté embarazada, jamás he estado con alguien que no sea un dhampir ¿Comprende? Un D-H-A-M-P-I-R. No puedo estar embarazada.
-Rose, si esto que dices es cierto no tienes nada por lo cual preocuparte, seguiremos buscando, pero tus síntomas encajan a la perfección con la de una mujer embarazada y debemos tomar las medidas necesarias para tu cuidado y el de él o ella lo antes posible.-Dijo con total tranquilidad, cose que yo pensé que había perdido en el momento de oír mis síntomas, esta mujer es de acero.
-Pero yo….
-Haga la ecografía.-Escuche la voz de Dimitri a mi lado, me giré a verlo y cuando me topé con su rostro lo vi con su más cara de guardián.
Algo indecisa hice lo que se me pedía mientras escuchaba los sonidos de la máquina y me estremecía por el fío gel que no parecía adaptarse a la temperatura de mi cuerpo.
-Ahí está.-Dijo la doctora con un semblante pacifico, pero el mío debía ser todo lo contrario porque de un momento al otro sentí que estaba a punto de tener un ataque de pánico extremo.
-ALGO DEBE ESTAR MAL CON ESO, DEBE SER UNA BROMA PESADA. ¿ES QUE NO ME CREE CUANDO LE DIGO QUE SOLO ESTUBE CON UN DHAMPIR?-Dije gritando, pero el sonido de mi voz se fue apaciguando hasta que se convirtió en un susurro.-¿Qué voy a hacer yo con un bebé?
La doctora por primera vez desde su mini ataque de pánico mostro una emoción es su rostro, compasión.-Rose, entiendo que esto sea abrumador para ti, también se que no lo planeaste, te conozco hace años y eres mi paciente estrella. Te daremos atención psicológica y ayuda médica. Nada malo va a ocurrir.
-¿No hay más que hacer?-Pregunté.
-A no ser que elijas el aborto… pues no, nada más. Pero eso es tu decisión.
Las palabras se quedan flotando en mi mente por unos minutos, yo realmente pienso que el aborto puede ser una solución y que algunas personas realmente lo necesitan pero, en mi caso, yo se que debo tener al bebé. Aunque puede que cuando intente decirle a Dimitri que él es el padre no me crea, y está en su total derecho dado que tenemos a la ciencia en nuestra contra, el bebé seguirá siendo su hijo. Y, aunque esté sola, yo cuidaré de él.
Negué con la cabeza.-No, no voy a abortar… ¿Qué tengo que hacer ahora?
La doctora me recetó unas vitaminas, me hizo un certificado para mis clases de lucha o cualquiera en la que me sintiera mal. Me dijo que debía cuidarme con la alimentación, que si bien podía comer toda la comida chatarra que quisiera, también debía comer saludable. Creo que en el momento en el que escuché la frase "comer saludable" casi pego el grito en el cielo, y lo único que logró ponerme más alterada es escuchar la risa ahogada de Dimitri a mis espaldas. La doctora evitó mencionar todo tema relacionado con el padre del bebé, no lograba comprender si era porque pensaba que era algo delicado para mí o que ya se había dado cuenta de la cercanía entre Dimitri y yo.
-Guardián Belikov, ¿Podría asegurarse de que la señorita Hathaway llegue a bien a su habitación?-Preguntó la doctora.
-Por su puesto, ¿Rose?-Preguntó mientras abría la puerta para mí.
El camino hacia los dormitorios de los estudiantes era bastante corto, pero al estar ambos metidos en nuestros pensamientos se hizo largo y tedioso. Bueno, en realidad no podía decirse que yo estaba sumergida en mis pensamientos, lo que en realidad estaba haciendo era darle vueltas como una total loca a todo lo que había ocurrido. También estaba pensando en la noche del hechizo de Victor, con el cual hablamos y, gracias a San Vladimir, ahora está tras las rejas. Esa fue la única vez que Dimitri y yo llegamos a algo más que dormir toda la noche, no volvimos a ello porque él quería esperar a que fuera mayor de edad y, a pesar de mi decepción, acepté lo que me planteaba. No lograba comprender el cómo, el por qué, de toda esta situación, ¿Qué es lo que debo hacer ahora?
Cuando llegamos a mi habitación no encuentro de qué manera iniciar la conversación, no había forma que no fuera directa, pero tampoco había una que fuera lo suficientemente sutil.
Iba a abrir la boca para decirle, que aunque él no quisiera creerlo yo iba a tener ese bebé. Pero, mucho antes de que pudiera hacerlo se abalanzó sobre mis labios; me besó profunda y lentamente tomándose su tiempo para abrazarme fuertemente. En eso comienzo a sentir que las lágrimas se derraman por mis meguillas, o tal vez eran las de él. No había forma de saberlo.
-Roza.-Dijo al separar nuestros labios.-No tienes nada que decir, te creo. Estabas tan desesperada allí que en lo único que podía pensar era en tomarte en mis brazos para que toda la tención de tu cuerpo desapareciera, lamento no poder haberlo hecho.
-No tienes nada que lamentarte camarada. Pero, no entiendo cómo me crees, cualquiera hubiera dicho que no era suyo. No es que lo esté negando, yo no he estado con nadie más que contigo y lo sabes.-Dije tomando sus manos.
-Cuando te dije que te amaba hace no tan poco tiempo también te dije que nuestro amor superaba a la ciencia, y este es el fundamento que necesitaba para saber que eres el amor de mi vida. Siempre quise ser padre ¿Sabes? Antes pensé que, tal vez, podría lograrlo por medio del amor, pero luego comencé a resignarme. Tal vez formar una familia a base del amor no era para mí. Hasta que te encontré mi Roza.
Estaba a punto de decirle algo cuando la puerta se abrió de un portazo logrando que nos separemos unos tres metros.-¡ROSE! ¿Estás bien? Me dijeron que estabas en la enfermería.-Dijo una Lissa a punto de tener un ataque de nervios. Pero, en el momento que se dio cuenta que no estaba sola en la habitación dio un paso atrás chocando con el pecho de Christian que venía detrás de ellas.-Y-Y-Yo… lo siento.
-Descuide princesa.-Dijo Dimitri en un tonto respetuoso.
-Yo-Se aclara la garganta-Nosotros, queríamos saber si estabas bien… ¿Lo estás?
-Si Lissa, lo estoy. Pero, hay algo que debo decirte…
-Roza-Dijo Dimitri tomándome por el brazo suavemente y llevándome con el.-¿Estás segura de que quieres decirle? Yo solo digo, porque esto es algo que debemos investigar… nuestro bebé podría estar en peligro.
-Camarada, yo confío en Lissa, es mi hermana. Esto es algo que no le puedo ocultar, saber esto y no tener a mi amiga que me apoye sería un tormento para mí. Necesito mantener un poco de mi vida normal.-Acaricié su brazo de forma afectiva.-Todo va a salir bien. Lo prometo.
-¿Todo va a salir bien? Rose, ¿Qué está pasando?-Preguntó Christian, quien no había hablando desde que llegó a mi habitación.
-Yo… Ahg, no sé cómo decir esto, es muy complicado.-Dije frustrándome. Sentí que mis ojos se empañaban y no me reconocía ¿Esto es lo que hace el embarazo en las mujeres?-NO ME INTERRUMPAS DIMITRI BELIKOV YO TENGO QUE DECIR ESTO.-Grite con casi todo el aire que tenía en mis pulmones hacia Dimitri que, viendo mi desesperación iba a decirle a mis amigos lo que ocurría. Me dirigí a ellos.-Estoy embarazada.
Lissa ahogó un grito y Christian se recostó sobre la pared, como si sus piernas no fueran capases de mantenerlo.
-Y es de Dimitri.
Lissa no pudo contener su grito y Christian ya estaba sentado en el suelo. Ambos balbuceaban, como si quisieran decir algo pero las palabras no salieran de sus bocas. Se miraban entre ellos, luego a mí, luego a Dimitri, mi vientre y el proceso se repitió unas diez veces.
-Rose, debes tener mucho cuidado con todo esto. Yo estaré ahí para ti.-Dijo Lissa intentando hablar claramente y tomándome por los hombros. Luego me estrechó fuerte entre sus brazos.-¡Voy a ser tía!
Todos reímos y yo comencé a llorar de la felicidad, pero rápidamente se convirtieron en lágrimas de tristeza. Mi carrera como guardiana estaba arruinada, mi madre se enteraría y Dimitri irá a la cárcel luego de que nos cacemos y solo podré verlo gracias a las visitas conyugales.
Ok, creo que estoy exagerando, pero no es difícil hacerlo con toda la situación que se nos presenta.
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Las semanas pasaron y todo el mundo estaba al tanto de mi embarazo, pero no de quien era el padre. Tuvimos que contarle la verdad a Alberta, y fue muy arriesgado, al principio estaba a punto de llamar a mi madre… pero luego de ver mis llantos y súplicas sintió pena por mi y no lo hizo.
A la tercer semana mi madre se enteró de todo, mi vientre estaba comenzando a notarse y todas las emociones y malestares estaban a flor de piel. Por eso, cuando mi madre realizó la denuncia a Dimitri no fue nada lindo. Lissa me ayudó a contratar a un buen abogado, y Dimitri contribuyó con todo lo que pudo. Gracias a Dios o quien sabe ganamos el juicio. Luego de eso no volví a hablar con mi madre.
Luego de ello todo el mundo supo quién era el padre de mi hijo. En ese momento comenzaron a tratarme como si fuera una adefesio, no es algo que me afectara demasiado, toda la vida se había hablado mal de mí, pero esto era algo diferente. No me agradaba el hecho de que llamaran a mi bebé "engendro antinatural" o cosas por el estilo pero, cuando Dimitri y yo nos acostábamos en la noche y planeábamos nuestras vidas sabía que, sin importar cuantas situaciones o personas se interpongan entre nosotros, siempre tendré a los pilares principales que conforman mi vida.
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Termino de empaquetar otra tanda de libros de mi camarada en las cajas destinadas para ello. Nos estábamos alistando para mudarnos a Rusia, ahora que comenzaban las vacaciones las pasaríamos en Baia con su familia y donde nacería nuestro pequeño. Será el niño más mimado que la historia haya visto. Y, luego de nuestras vacaciones, nos iríamos a vivir al centro de Siberia donde Dimitri trabajaría en San Basilio y yo cuidaría de nuestro bebé los primeros meses hasta comenzar la universidad como cualquier persona normal. No es que él me lo hubiera impuesto, que yo debía quedarme en la casa. No, yo lo decidí. Hace un tiempo que me estaba sintiendo atraída por la fotografía. Sin mencionar que Dimitri y yo seguimos escribiendo nuestro libro de poesías. Aún no lo hemos terminado, pero decidimos escribir una línea por cada una de las semanas de embarazo que yo tenga para terminar el libro y probar suerte. Algunas de ellas hablan de nuestro amor, de nuestras pérdidas, amistades y logros. Uno de los poemas que más me costó escribir fue sobre la muerte de Mason. Lissa y yo habíamos salido de compras una tarde casi llegada la noche, cuando nosotras estábamos fuera un strigoi entró en el campus, y Mason, para defender a los moroi con los que estaba dio su vida.
A veces siento que en tan pocos meses han pasado tantas cosas que son demasiadas para una sola vida. Pero sé que aún me quedan muchas cosas maravillosas por vivir.
Estoy terminando de embalar la caja cuando escucho tres golpes en la puerta. Confundida porque siempre y cuando no sean horas nocturnas mis amigos entran como si fuera su casa, río al recordar las veces en las que nuestro amigo Adrian ha entrado y yo no estaba de buen humor por lo cual le lanzaba lo que tenía a la mano. Me levanto del suelo y abro la puerta, cuando intento volver a cerrarla en la cara de la persona un pie se interpone en el camino de la puerta. Me alejo de la puerta hecha una furia y de espaldas le pregunto.
-¿Qué haces aquí Jannine?
-Rosemari… Rose, tenemos que hablar. Yo…
-No, tu nada-Dije aún de espaldas.-Estuviste a un segundo de arruinar mi vida entra, y aún así te dignas a mostrar la cara por aquí.
-Rose, yo quería disculparme por esto-Iba a interrumpirla pero no me dejó hacerlo.-Escúchame, es lo único que te pido. Rose, sé que no he estado para ti como una madre debería hacerlo. Acepté todos los errores que cometí y estoy dispuesta a enfrentar las consecuencias. Cuando yo era una niña jamás vi a mi madre, ni una sola vez. Y eso estuvo bien para mi, ella no me quería y, por lo tanto no me interesaba quererla, pero yo si te quiero hija. Yo logré ser una gran guardiana, se que lo soy, por lo cual pensé que tu también lograrías serlo sin que yo me interpusiera en tu camino. Cuando quedé embarazada no sabía qué hacer, no conoces a tu padre, pero déjame decirte que sus negocios no son lo más legal que puede existir. Yo me sentía perdida a pesar de que él me ayudara con el embarazo. No fue nada correcto lo que hice. Y, con respecto a Belikov… Yo estaba viéndome a mi misma cuando estaba embarazada, a pesar de que tú seas más fuerte que yo y el hombre que tienes a tu lado te apoye y lo vaya a hacer el resto de su vida. Yo solo veía a mi hija de 17 años embarazada de su mentor 7 años mayor. No quiero estar lejos de tu vida, quiero que me ayudes a resolver todos los errores que cometí y evitar que cometa nuevos en el futuro ¿Sería eso posible?-La voz se le quebró durante todo el discurso, recordando todas las cosas que ha vivido a lo largo de su vida.
Las lágrimas se asomaban con mis ojos y se regaron por mis meguillas cuando cerré mis ojos al suspirar.-Yo te quiero, ¿¡Cómo no voy a hacerlo!? Eres mi madre, pero te has equivocado tanto… No voy a dejarte los de mi vida, ni la de mi pequeño, pero tienes que intentar que te agrade Dimitri, es el amor de mi vida.-Me doy la vuelta y mi madre da un respingo al ver mi estómago de 5 meses.-¿Podrías hacer eso por mí?
-Claro que si mi bebé.-Dijo mientras me estrechaba entre sus brazos.
En ellos Dimitri entra en la habitación con una bolsa en la que estaba nuestro almuerzo. Me suelto de los brazos de mi madre, beso a mi camarada y le arrebato la bolsa de comida. Moría de hambre, este embarazo va a engordarme más de lo esperado.
-Guardiana Hathaway.-Dijo Dimitri educadamente, pero con una sonrisa en sus labios, había visto nuestro abrazo.-¿Gusta quedarse a cenar?
Jannine, sorprendida por la educación de mi hombre solo niega con la cabeza.-No, me temo que no, pero supongo que ya tendremos la oportunidad. Que descansen bien.
-Gracias.-Dijimos al unísono, cosa que solo causo más impresión a mi madre al momento de irme.
-¿Cómo estás?-Dijo Dimitri posando sus manos en mis hombros y besando mi cabeza mientras yo devoro mi hamburguesa. Lo escucho reír por mi forma de comer.
Río con el.-Creo que nuestra relación va a mejorar a partir de ahora.
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Mis manos temblaban y el hecho de que mi hijo no dejara de patear en mi estómago no ayudaba a calmarme. Estamos parados frente a la casa de la familia de mi Dios ruso y no podía estar más nerviosa.
-Tranquila Roza, te amaran.-Dijo tomando una de mis manos temblorosas y mirándome con amor mientras la besaba. Nos acercamos a llamar a la puerta mientras yo intentaba creer las palabras de mi camarada.
Una mujer de aproximadamente unos cuarenta años abrió la puerta con mucha emoción corrió a darle a su hijo un abrazo. Solté su mano para que pudiera abrazar a su madre, sabía que no se veían hace tiempo y que estaba muy emocionado por quedarse aquí. Cuando se separaron la mujer, Olena, se acercó a abrazarme con fuerza, pero no tanto porque mi estomago se interponía entre el abrazo.
-Es un placer conocerte Roza.-Dijo en un perfecto inglés pero con un acento más marcado que el de Dimitri.-Pasen, que hace frío afuera.
Al entrar a la casa de las Belikov nos recibió una aura cálida potenciada por las paredes de madera, las estanterías llenas de libros que seguro Dimitri había leído y también por las fotografías familiares que estaban por toda la sala. Las hermanas de de Dimitri me recibieron con mucho gusto, una de ellas, Sonja, estaba embarazada y la mayor Karolina ya tenía dos pequeños encantadores que no se despegaron de mi por un largo rato. Pero he de admitir que realmente congenié con su hermana Viktoria, creo que seríamos buenas amigas.
Esa noche, luego de que la abuela de Dimitri me diera una mirada un poco aterradora provocando una risa en mi novio, nos fuimos a descansar. Y, en ese momento, por primera vez, note todo lo que había cambiado mi vida en tan pocos meses. Había hecho nuevos amigos, había perdido a uno de ellos, pero había ganado la familia que siempre había soñado.
Todo esto había sido genial, pero sabía que el resto de mi vida sería maravillosa.
Creo que nunca voy a escribir algo a tiempo.
Lo sé, soy un desastre y esta vez no me voy a gastar en poner escusas.
Espero que le haya gustado y que dejen muchos comentarios. Estoy muy feliz de que hayan dado tanto apoyo a la primera parte de estas historias y espero que esta tenga tanto apoyo como la anterior. Todo lo que he leído hasta ahora me ha fascinado y por lo que veo a ustedes también.
Les mando un beso enorme a donde sea que estén leyendo esto y nos leemos la próxima.
BESOOOOS
DaniBelikova16
