Sinopsis: Las frías y largas noches que se viven entre oscuros sueños, pesadillas con sentido y un pasado que no se borra fácilmente... A veces, solamente a veces resultan perfectas para volverse a encontrar, para volver a construir, para creer y sobre todo para amar.


A Media Noche


"Cuando se apagan las luces, los sueños se encienden…

Pero cuidado con los miedos, les encantan robar sueños"…


¿Por qué no hay aire fresco?

¿Por qué todo está en silencio extremo?

Y principalmente…. ¿Por qué no siento mi cuerpo?

Son las primeras preguntas que lanza mi mente apenas recobro la conciencia.

La alarma interna de mi cuerpo hace que se despierten todos mis sentidos, la parte mía que siempre está lista para el combate se prepara por lo menos mentalmente, y mi instinto dhampir busca desesperadamente la estaca en los únicos dos lugares que acostumbro a tenerla: cerca de mi cuerpo o en la mesita de noche.

Solo que en está ocasión hay un problema o mejor dicho una serie de ellos, primero mis ojos no encuentran ningún signo de luz, segundo mi cuerpo se siente bastante extraño y diferente, tercero no recuerdo exactamente donde estoy, no recuerdo nada para ser precisa y por último mi ropa es distinta a la que normalmente uso, está rota prácticamente echa trizas, cubre lo esencial, pero los brazos, piernas y cuello los expone al ambiente y en este sitio no hay cama, sabanas, ni mesita de noche, no están los distintos aromas que inundan la habitación, ni mucho menos está ese rico calor de hogar, por lo tanto no hay estaca, no hay protección.

Aún sin saber donde me encuentro y a muy duras penas logro levantarme, mis pies están descalzos y el suelo se siente húmedo, blando y muy frío, algo no calza bien con la situación. Debería estar en una rica cama, enroscada entre cobijas, rodeada por unos fuertes brazos ya tan conocidos. Sí, estar junto él luchando por otras causas no aquí, no ahora, no en mi situación, no luchando conmigo misma, no con mi mente

No sé exactamente cuanto tiempo ha pasado, pero busco a mi alrededor algo para poder guiarme, el trabajo de los pulmones comienza acelerarse y a entrecortarse con cada exhalación, el aire se agota y término conteniendo la respiración, atemorizada por los ruidos que ascienden desde lo más profundo de mi garganta, que aprietan mi pecho con fuerza y siento que mis pulmones se exigen al intentar extraer un poco de aire de este sitio en el que estoy.

Mi cerebro inicia a unir las piezas, una tras otra y doy con la respuesta.

¡No!

¡No!

¡No!

¡No otra vez, no!... parece un extraño canto que sale desde mi interior clamado con dolor.

No estoy segura si esas letras salieron de mi boca, ya que no puedo encontrar mi voz en medio de la bruma que invade mi cuerpo, pero sé que resonaron en mi mente con tanta fuerza que es como si hubiera recibido un golpe haciéndome perder los sentidos.

Sacudo la cabeza con violencia, como si esa simple acción fuera a sacarme de la pesadilla en la que vivo… por una milésima de segundo me dedico a pensar en esa palabra "pesadilla", es que no se siente correcta… ¿Por qué esto no es un sueño o si lo es?...

Dejo la pregunta guindando en mi mente y por primera vez me siento tan lejana de mi misma, tan insegura y perdida, porque de verdad no se si es o no real, como todas las otras veces, ya que con el pasar del tiempo he dejado de comprender lo que debe ser verdad y lo que es pura imaginación.

Aunque para ser honesta no debería de sorprenderme tanto después de haber recibido el disparo, sobrevivido a la muerte por segunda vez, eliminado la oscuridad, perdido por completo el vinculo con Lissa, tener un trabajo honorable al lado de la reina de nuestro increíble e incomprensible mundo para los humanos y de finalmente romper los paradigmas para compartir una relación con la persona que amas…. Aparece algo que cambia la ciencia y la historia Moroi-Dhampir y de nuevo yo soy la protagonista que me veo envuelta en este lio…

Por instinto mi mano desesperadamente se dirige a mi garganta, toco una y otra vez, pero no hay nada el collar de plata que debería estar como un adorno en mi cuello no está.

Como si encendieran un bombillo, en mis pensamientos surge una sola palabra que describe esta situación: Oscuridad y una muy distinta a la que conocemos, incluyéndome a mi.

No hablo de la oscuridad por falta de luz natural o artificial, sino de una oscuridad en particular, una que no experimenta cualquier persona en la faz de la tierra, una que hace que algunos vivos mueran, y que algunos muertos reaparezcan o peor aún que el alma se pierda en una locura sin regreso navegando entre visiones, sueños o arrebatando la vida.

Entre los de mi especie no han descubierto muchos otros como yo, solo hay una historia en particular guardada en los grandes y antiguos libros de San Vladimir, hace tiempo la estudie entre hojas y papeles supe sobre Anna Shadow Kiss, ella y yo tenemos algo en común pertenecemos a ese pequeño porcentaje de personas marcadas por ser besadas por las sombras, la diferencia entre nosotras es que ella ya murió y yo estoy luchando por no hacerlo con el nuevo descubrimiento de lo que puede llegar hacerme mi propia mente.

Ya habíamos encontrado una solución que estaba siendo realmente efectiva, una recomendada y aprobada por varios usuarios de espíritu.

Aunque para ser exactos yo misma había sobrevivido al disparo, esa misma lucha que tuve en una camilla de hospital disolvió todos los efectos.

Sin embargo hace cinco meses atrás todo volvió a cambiar...

-o-o-o-o-o-o-

"¿Estás bien? ¿Rose?

Su voz, ese sonido como siempre tiene muchos efectos en mi, puede calmar la tempestad o avivar el fuego.

Aparté mis ojos de las grandes gotas que caían a través de los vidrios de la habitación y me enfoque en los suyos color chocolate, cambié de expresión y le di una pequeña sonrisa pretendiendo tranquilizarlo, aunque por supuesto él conociendo cada detalle, cada movimiento y prácticamente cada pensamiento mío, iba hacer imposible desviarlo de su preocupación.

-No pasa nada, es solo el cansancio después de la pelea. -Los asentamientos de Strigois eran cada vez peor, iban en aumento ya no era seguro viajar a cualquier sitio y menos cuando tienes al cuidado a la reina del mundo moroi.

-Todavía sigues siendo pésima mentirosa. – dijo en un tono amable, queriendo quitar un poco la tensión del momento.

Estiró una de sus manos para tomar la mía y limpiar con sus yemas algunas gotas secas de sangre. –Por lo menos a mi no puedes engañarme, veo esa preocupación en tus ojos. ¿Dime que sucede?. –Hizo una pausa bajando el tono de su voz y habló de nuevo cuando no obtuvo ninguna respuesta. -Hoy estuviste increíble, conocías con exactitud de donde venía cada uno de ellos, pudimos atacarlos y tener éxito en el combate todo gracias a ti, casi podría asegurar que era como verte en el pasado cuando aun tenías el vinculo....

Dejé de respirar por una milésima de segundo, no estaba nada lejos de la realidad. Por supuesto, él no iba a perder detalle de eso.

Suspiré resignada de todas las personas en el mundo a él no podía ocultarle las cosas. –Los volví a sentir. –lancé

Me bastó una leve mirada a su rostro para saber que estaba confundido y al mismo tiempo preocupado. Me podía ver reflejada en esa misma preocupación porque así era como me sentía.

-¿Qué cosa?- preguntó cauteloso.

-A los strigois. -susurré y continué. -No es la primera vez… ya había sucedido en el bosque de la corte, pero esa vez no le di importancia... Y hoy... Hoy fue peor, incluso más fuerte que cuando tenía el vinculo y sentí otras cosas, lo he venido sintiendo cambios extraños en mi cuerpo.

Sus ojos me recorrieron sutilmente como si pudiera hacer una radiografía simplemente con sus ojos. -¿Y el vinculo?.

Sacudí la cabeza negando, sabía cuanto le alarmaba. -No hay nada. Es solo... No sé explicarlo es extraño. -terminé encogiendo los hombros.

-Esto es importante. ¿Por qué no lo habías mencionado?. Rose sabes que me preocupa y aún más me importa lo que te suceda. Tal vez deberíamos consultarlo con alguien, investigar que lo empezó y que podemos esperar.

Asentí no estando segura.

- ¿Qué es lo que sientes?. –continuó

-No sé, son muchos cambios, lo principal es esto de los Strigois. –Mentí sabía con exactitud los demás cambios que estaba presentando, ese cansancio extremo, alteraciones en el gusto y el olfato, dolor en diferentes zonas de mi cuerpo así como también hinchazón, vértigos, entre otra lista de cosas, solo que no iba a mencionarlos quería ahorrarle más preocupaciones, aunque una cosa de esa larga lista era la que invadía mis pensamientos la mayor parte del tiempo y era la oscuridad.

Sus ojos me estudiaban averiguando si confiar o no en que le decía toda la verdad. Luego suspiró acercándome a su pecho. -No vamos a permitir que nada malo suceda. Tal vez solo sea eso. –Cambió la expresión de su rostro a esa que siempre pone cuando tiene una idea que no va hacer tan atractiva. –Tenemos que ir al medico.

-Ni lo digas, no doctores, no hospitales, no exámenes ya he tenido mucho de eso.

-Rose…

-Eso no te lo discutiré Dimitri. –dije acariciando su mano de vuelta. –Todavía no, no es nada grave, si llega a pasar algo fuerte algún cambio extremo, algo que arriesgue mi vida voy a ver algún doctor, pero ahora no.

-Solo estoy preocupado por esto.

Aspiro y espiro con una respiración larga, yo también lo estoy, pienso pero no lo digo.

-Ahora solo deseo una cosa y no tiene que ver con medicina. –admito cambiando el tema y suplicando en silencio que él comprenda que no quiero seguir mencionando más el asunto. Ya solo con poder hablarlo siento un peso menos de encima.

-¿Qué cosa?. - levantó una ceja.

-Estar contigo, acostarnos juntos, que me envuelvas en tus brazos, olvidar todo por un momento. –Me acerqué hasta que nuestros rostros estuvieron juntos y lo besé.

Entre beso y beso habló. -Prométeme que consultarás con alguien.

-No doctores.

-Confía más en las personas. –me aconsejo. -Tenemos amigos que sé que están dispuestos a investigar y ayudar; Lissa, Adrián, Sonia aún Oksana y Mark.

Asentí con un movimiento de cabeza aún vagando con mi boca por su cuello.

-Promételo. –dijo entrecortado. - Por favor.

Incliné mis labios y volví a la suavidad de su boca, besándolo entre la mezcla de amor y miedo, entre esa realidad del momento y el susto de algo incierto.

-Lo prometo -susurro todavía tocando sus labios. -Pero prométeme que vas a estar tranquilo, no creo que algo vaya a suceder tan rápido.

Un beso

Dos

Tres…

-Lo prometo Roza.

-o-o-o-o-

Me permití solo un segundo volver a pensar en Dimitri y en lo equivocada que estuve al decirle que nada cambiaría tan rápido, porque todo pasó en pocos meses, algunos síntomas desaparecieron, pero nuevos llegaron….

Mientras parpadeo una y otra vez, el panorama comienza agarrar forma y luz, puedo distinguir que estoy en una montaña cubierta con nieve, no siento el frío, ni el viento, los pinos parecen estatuas no tienen movimiento por el aire, mi ropa sigue siendo un desastre y al final todo el ambiente queda en tonos grises.

Enrosco mis brazos alrededor de mi vientre como protegiéndolo contra lo que venga, aunque de momento no hay ninguna amenaza, entre más se aclara todo descubro que estoy cerca de una pista de esquiar y como un balde de agua helada doy con el lugar, estoy en el centro recreativo en Idaho.

Detrás de un pino a lo lejos algo emerge y desaparece intermitentemente, cuando lo veo no siento miedo más bien podría decir que me da una sensación de paz, creo distinguir que es una persona o por lo menos la silueta de alguien.

"Ya casi estamos juntos" –suena una voz proveniente de la silueta entre los árboles llevada por el viento y la reconozco de inmediato.

¡Imposible!

Parpadeo varias veces, intentando sin éxito enfocarlo con más precisión.

-Dimitri. –llamo desesperada al no encontrarlo.

Primero escucho su risa y luego su voz. "No te angusties, siempre has encontrado la salida". –Está vez su voz suena más lejana como si se estuviera adentrando cada vez más rápido en el bosque de pinos.

Trato de correr tras él, pero mis pies no se mueven y mi cuerpo no responde.

-Dimitri. –Vuelvo a decir su nombre, en está ocasión con la angustia de que desaparezca.

Hago silencio esperando una respuesta, pero no llega nada así que doy un cansado suspiro en derrota.

Mi Dimitri no está realmente aquí conmigo en esta montaña desolada de vida. Lo sé. Él debe estar cerca de la corte tal vez de turno o en la cabaña, quizá… rodeado de algún doctor y mi cuerpo…

Así de rápido como vino esa idea la alejo de mi cabeza. Es algo en lo que no quiero pensar ahora.

Hace unos cuantos meses comencé a sentir como mi vida iba cambiando, aquello que parecía imposible para todos se hizo realidad y los efectos de ser besada por las sombras volvieron más fuertes que antes lo único que no lo hizo fue el vinculo con Lissa y eso lo hacía más extraño, no había mucha información en que pudiéramos basarnos, prácticamente unos cuantos sabían y otros pocos experimentaban lo que sucedía conmigo. Después de un par de meses iniciaron las visiones, sueños, ver cosas extrañas y al mismo tiempo sentirlas, era succionada por un mundo diferente y sucedía siempre lo mismo distintos escenarios, lugares conocidos, zonas viejas, seres muertos que venían a reclamar mi vida cada vez más furiosos.

Descubrimos que entre más tiempo sucedía, entre más durara dentro de estas visiones más me iba deteriorando, mientras mi agilidad y fuerza dhampir se mantenía intacta, mi cerebro iba fallando velozmente, a veces mis ánimos eran una explosión de todos ellos juntos me enfurecía con cualquiera, lloraba, me sentía triste, traicionada y luego feliz, o si no simplemente despertaba sin reconocer a nadie o sin recordar algo de lo visto, en una ocasión desperté sin acordarme quien era yo, por eso todo se volvía tan confuso.

El leve sonido de pasos me sacaron de mis recuerdos, haciendo que me concentrara en mi situación actual, volví a buscar esperanzada que el Dimitri de este oscuro mundo apareciera, era la primera vez que lo hacía según lo que recordaba, puede que el poder de anhelar estar junto a él es lo que haga que emerja.

Al igual que antes veo movimiento entre los pinos, pero la sensación de paz que sentí anteriormente es reemplazada por susto acompañada de un dolor de cabeza que se forma con un martilleo en la sien ahora más constante siguiendo el ritmo desastroso de mi corazón.

Quiero gritar a los cuatro vientos, pero aquí eso no vale la pena y con la única persona que debo de estar enojada es conmigo misma, por permitir caer de nuevo en este juego terrorífico.

Mis fuerzas se debilitan, mis músculos los siento más cansados, y mientras mi cuerpo lucha por seguir en pie y mi mente está en una disputa por lo que es verdadero y por lo que no, tratando como siempre de encontrar la manera de regresar al mundo al que pertenezco, vuelvo a escuchar el mismo sonido de hace un momento hago un movimiento un poco rígido por la fatiga, tratando de localizar el retumbo y lo único que me encuentro de frente hace que me paralice por un momento, un frío recorre mi columna perdiéndose mas allá de mis caderas.

Lo único que hago es proteger mi cuerpo cruzando los brazos sobre mi área mas vulnerable mi vientre ya que no se me ocurre ninguna otra cosa por hacer.

¡Imposible, solo esto faltaba!

Él viene a paso lento, pero firme, con una media sonrisa burlista, con la seguridad de un vivo andante.

El estomago se retuerce del recuerdo repentino de esa pelea en las afueras de un viejo motel, los ruidos, los golpes, la sangre, la desesperación, el no tener control, la ira, la ceguera de sentimientos, el movimiento del terreno, el poder que emanaba la tierra, el haberme caído y luego levantado con la fortaleza incontrolada que solo puede ofrecer la oscuridad, sí me levante con un solo objetivo: eliminar. En ese entonces mi cerebro parecía programado con una sola cosa y por un enorme y pesado motivo, terminar con la persona que tanto daño había causado a muchos, no me importaba si me había dado respuestas, si había estado dispuesto a brindarme ayuda para traer de vuelta al ser que mi corazón anhelaba, todo eso fue reemplazado y olvidado, porque en ese instante lo que deseaba era que corriera sangre y sí que corrió. Y ahora después de unos cuantos años nos encontrábamos cara a cara de nuevo y en este caso tengo la desventaja.

Las bilis subían lentamente, pero las detuve justo a mitad de la garganta, sacudí el escalofrío y me prepare para decir algo, lo que sea, no voy a permitir que vean mi debilidad, ni mucho menos que descubran mi miedo.

Abrí la boca pero nada salió, las palabras parecían desfallecer en la lengua y él no dejaba de acercarse, noté cuando levantó sus delgados brazos señalándome, lucía como la ultima vez que lo tuve en frente, solo que en esta ocasión se veía mas viejo, más demacrado y seguía destilando maldad a su alrededor, lo peor no venía solo, porque detrás de él estaba su medio hermano junto a una docena de almas traslúcidas que no reconocía.

Si esto fuese una situación diferente, me hubiera reído de lo irónico del momento, Víctor estando en vida había querido, soñado y deseado dirigir al mundo moroi a su antojo, claramente no lo logró y mejor dicho yo no le di la oportunidad, pero en muerte parecía que lo había logrado, encabezando un ejercito de muertos. Él señalaba el resto lo seguía, él levantaba los brazos los demás lo imitaban, en este punto me convencí que si el decía ataquen todos lo harían.

Cerré los ojos por un momento intentando inútilmente bloquear los zumbidos crecientes a mi alrededor, haciendo todo lo posible por crear esas barreras mentales que tantas veces había conseguido formar con éxito, ese muro invisible entre los dos mundos que me mantenía alejada de los muertos, ya lo había logrado en tantas ocasiones, lo había perfeccionado con el tiempo y era tan capaz de controlar.

Recordé algunas de las palabras de Mark hace cinco meses atrás cuando tuvimos la última conversación me advertía sobre ver fantasmas y utilizarlos a mi conveniencia. -"Si lo controlas estás a salvo, pero si dejas que ellos te sumerjan en su mundo puedes perderte para siempre, debes dejarte ayudar y luchar… siempre lucha, recuerda de donde vienes y quien eres"…

La desesperación y el cansancio estaban ganando la batalla.

-¿Por qué estás aquí?. –dije con un ardor en la garganta, la falta de aire, de agua, de comida parecía succionar cada gota de energía de mi sistema rápidamente.

Recordé aquel viaje en el avión, después de ir a la corte por el juicio, exactamente cuando comenzaron estos problemas y descubrí que podía ver espíritus… no solo estaba Mason, también los niños y adultos de la muerte de los Badica, los guardines muertos durante el rescate de Lissa y además estaban los padres y hermano de mi mejor amiga y ellos ya llevaban años de haber partido del mundo excepto Mason, por eso no me espantó el ver a Víctor, lo extraño era ver a su hermano.

Su boca se abrió varias veces con movimientos rígidos y dificultosos, pero nada salía de ella. Bueno no es que espero que tengamos una larga charla amistosa, la única vez que escuché la voz de uno de ellos fue antes del ataque a la academia, cuando Mason advirtió sobre ellos, y aún así fueron muy pocas, entrecortadas y costosas.

¿Qué haría la diferencia con Víctor? Posiblemente nada, sería igual para él….

¡O tal vez no!…

-¿A ti que te parece? Estoy aquí por ti. –Mi cabeza se levantó de golpe, su voz fuerte, tosca y forzada, claramente sin vida, pero solo el hecho de que pudiera emitir sonidos de ella, me paralizaba. En el momento que comenzó a escupir las palabras, el dolor estalló, los puntos centelleantes cubrieron por completo mi campo de visión y ahora parecía que Víctor y Robert se triplicaba.

Sostuve mi cabeza a un costado apretando con fuerza, mientras la otra mano seguía cubriendo mi vientre, luchando con la invasión de diferentes dolores. Él siguió como si nada estuviera sucediendo e ignoró mis sacudidas. - ¿Qué es esto tan agradable?. Rosemary Hathaway después de todos estos años y aún te falta tanto por aprender de los besados por las sombras y aún mas de los que no estamos en vida. –esa última palabra prácticamente la escupió con enojo.

-¿Qué quieres?. –pregunté apretando los dientes

-¿Tiene que existir alguna razón siniestra de mi parte?. -chasqueó la lengua. -Por favor Rose, fuiste tu la que nos llamaste, la que abriste este puente y la maravillosa oportunidad de volver a reencontrarnos. A mi no me vengas echando la culpa, bastante tengo yo con estar aquí gracias a ti. -las palabras sonaban amargas y no podía culparlo.

-Esto no es la realidad, es un sueño.

-¿Eso es lo que crees?. –cuestionó de forma burlista. Miró de reojo sobre su hombro izquierdo a su pobre hermano, que estaba con la vista perdida, callado. Me parecía tan extraño el verlos. Definitivamente necesitaba despertar. –Tanto has entrado y salido de aquí que te confundes tu misma.

Respiré profundo y retrocedí lentamente pensando la forma de librarme de aquí.

¡Vamos lo he logrado tantas veces!

-Un día hace bastante tiempo atrás, te dije que siempre ibas a tener una conexión con este mundo. Puede que ya no logres correr de aquí, no sé porque sigues empeñada ya no es tan sencillo escapar ¿cierto?. Rose, Rose has tratado tanto con la muerte que lo único que te espera es encontrarte de frente con ella para no volver a salir más. -hizo una pausa. -Tal vez ya lo estés, no te ves muy bien que digamos. –dijo examinándome de arriba abajo y deteniéndose más tiempo en la mano que protegía mi cuerpo.

Esta vez no iba a caer en sus juegos. Tenía muchas preguntas y dudas, pero él no iba hacer el medio por donde las obtendría. Lo que deseaba era desaparecerlo y no solo a él si no a todos los demás a esos que estiraban sus brazos tratando de halarme junto a ellos.

Mi cuerpo tan fuerte, ágil, rápido y listo para la batalla, aquí perdía valor y se entumecía. Y lo peor ellos parecían saberlo.

-No quiero verte ni mucho menos escucharte .

Trabajé duro en crear barreras, en levantar esos muros, pero eran derribados y bloqueados, traté de moverme con potencia, pero me era imposible una fuerza extra hacía presión sobre mi casi logrando tumbarme, parecía desfallecer ante la idea de poder lograrlo.

-Tan fascinante y tan terca como siempre–tomó una pausa, pensando en su siguiente palabra. –y tan insegura. Podría apostar a que no eres la misma Rose descabellada de antes, algo te ha cambiado y podría apostar…

-No es nada sigo siendo la misma. –escupí cortándolo con molestia.

- Sales, entras, sales, entras. –se movía de un extremo a otro y luego se detuvo frente a mi. -Pero esta vez no puedes o me equivoco? Algo te detiene no eres igual….

Creo que él siguió lanzando más de sus palabras y teorías, pero yo ya no le estaba prestando atención sino que me fije en el pobre hombre detrás de él Robert Doru: más anciano, su cara roja y agotada, su mirada esquizofrénica, su frente sudorosa, sus ojos vidriosos, su cuerpo tensionado y débil ya lo había visto en dos ocasiones, así fue como me transporté a la antigua casa de la profesara karp y en mis sueños mientras la encontrábamos a ella.

¡No!...

-Eres tú. –grité intentando señalarlo, quería abalanzarme hacia él, atraparlo y derribarlo, pero él mismo viejo era el que me inmovilizaba. –Tu estás manipulando mi mente y mi cuerpo.

Ambos tanto Víctor como Robert se burlaron.

-No vas a poder hacerme nada. –Creía fielmente en que sus fuerzas se agotarían pronto, era muy antiguo y el daño de usar la magia era irreparable.

Víctor chasqueó su lengua quitándole importancia a mis palabras. –Eso es lo que quieres pensar Rose. –luego se acercó a su hermano sosteniéndolo de su frágil brazo y le habló al oído. -Robert ella me envió aquí, y creo que ambos estábamos esperando esté momento…

-No voy a escucharte más, donde los vivos también me esperan y créeme haré lo que sea por regresar. -Negó meneando la cabeza. -No estoy hablando contigo Víctor eres solo un producto de la demente imaginación del loco de tu hermano, tu realmente no estás aquí. –tomé un poco de oxigeno y continúe. –¿Cierto?. Robert eres tu, lo sé y tu sabes el daño que te haces haciendo esto, porque no te detienes de una vez.

Un horrible silencio se apacentó por un lapso.

-Tu más que nadie debería saber que los recuerdos que abundan en la memoria son como una llama ardiendo que no se pueden apagar, y queman en tu interior para bien o para mal. Y los tuyos querida te van a dejar atrapada, y los míos vienen cargados de venganza. –balbuceó Doru con un brillo malvado en los ojos.

-¿Cómo es que lograste entrar en mi mente?. -Pregunté buscando ganar tiempo para poder vencerlo.

- No la escuches. –sugirió Víctor. –Solo basta un segundo, si te descuidas no sabes de lo que es capaz esta arpía, mira como termine yo.

Al parecer está vez Robert decidió ponerle fin a Víctor y lo desapareció. Lo que confirmó que la visión de él fue creada por su propio hermano.

-He intentado por años encontrar una conexión contigo y no había nada, no podía, pensé que habías muerto y que por eso no lograba encontrarte, por un tiempo deje de probar hasta hace poco, por casualidad traté y vi que había vuelto el enlace, me propuse que si trabajaba duro iba a volver a entrar en tu mente.

Me puse nerviosa y a la vez ávida, él me estaba dando información valiosa, solo necesitaba un poco más para poder hacer la conexión.

-¿Por qué apareces hasta ahora, si dices que hace tiempo encontraste un enlace, no te había visto?

Él me miró y soltó a reír una risa desenfrenada.

Yo opté por analizar todo: el ambiente, el espacio y una manera de escapar o de pelear.

Robert aprovechó mi silencio.

-Ay chica shadow, Víctor siempre dijo que eras sorprendentemente ingenua, ya veo porque lo decía.

¡Bingo! Mis ojos se abrieron por el descubrimiento, como en una cinta de película escena por escena corrió por mi mente; los sueños, las visiones, los problemas, creíamos tener una razón de porque sucedía, pero esta confesión lo cambiaba todo.

-Siempre has sido tu. –declaré.

-Deberías haber interpretado todo como un aviso, pero reprobaste.

-¿Un aviso?

-De lo que se avecina. –explicó él.

No lo vi venir me suspendió en el aire con una fuerza inesperada y me soltó. Esa reacción tuvo efectos negativos en él, el sudor le empapaba la ropa y sus manos temblaban desenfrenadas, mientras en mi la caída dejo adolorida la mayor parte de mi cuerpo y con poco oxigeno.

Intenté incorporarme y lo más que logré fue caer de rodillas el loco me estaba controlando por completo.

No me dejó avanzar, no me dejó defenderme, solo sentí el choque de un campo magnético a mi alrededor, el aire se extinguía y una mano invisible apretaba con fuerza mi garganta, notaba como iba siendo succionada en ese gran abismo negro que se extendía detrás de él, mi alma y mi mente por otra parte peleaban por aferrarse a la vida, recordé por quienes tenía que pelear y principalmente sobrevivir, una vida dependía de mi y la otra no la quería dejar.

-Increíble. -su vista buscó mis ojos y luego bajo a mi vientre. -Contigo no se deja de aprender….

Lo miré por un segundo confundida.

-Eso lo explica todo…

Un leve mareo distorsionó mi visión y los sonidos a mi alrededor, siento un liquido viscoso recorrer por mi cara y sé que estoy sangrando las gotas hacen contacto con mi boca y el sabor a herrumbre lo confirma, "me muero" pienso. "La presión explosiva que siento en la sien al intentar salir de aquí pudo más conmigo está vez". Robert levanta una mano, cierro los ojos y antes de que pueda terminar lo que comenzó, siento un fuerte viento golpear en todas direcciones, algo apareció rompiendo la magia y alejándolo de mi.

En medio de la bruma puedo oírlo gritar frases de enojo. -¡No pienses que te has librado de mi! te encontraré… no puedes escapar por siempre… ahora tengo un doble objetivo. –dijo algo más y luego me pareció entender un "no recordarás nada"…

Silencio

El cambio de escenario me abrumó por completo y reconocí que otra vez mi mente es la que está creando todo.

El cansancio ganaba la batalla, para este momento ya no me importaba lo que apareciera.

Mis ojos se cierran lentamente mientras caigo sobre la nieve, siento un leve movimiento en mi interior que no le doy importancia, en cambio me concentro en un par de formas, no las reconozco a primera vista, pero sé que juegan y ríen felices en una competencia de bolas blancas.

Un sentimiento de nostalgia me invade despertando dentro de mi unas ganas inmensas de tomar un poco de fuerza e ir a disfrutar junto a ellos, solo que para mi creo es un poco tarde, hago el inútil intento de elevar un brazo y no lo logro.

"Rose… despierta por favor"

Primero lo oigo como en un sueño, borroso y amorfo, como un sonido bajo el agua. Necesito un momento antes de darme cuenta que alguien está pronunciando mi nombre. Pero eso es imposible.

"Despierta"

Mentalmente vuelvo hacer lo posible por abrir los ojos, pero más bien se cierran.

-Estoy despierta. –Pronunció sin saber si alguien me escucha. –Aquí estoy… estoy despierta.

"Regresa eres tan fuerte y por eso es que te amo"

No estoy segura si lo que escucho es cierto o no, pero mis ojos vuelven a caer en donde juegan las personas, con el cansancio ahora carecen de definición, son como un espectro.

Escucho otras frases adicionales, pero ya me siento muy lejos de aquí y sin más dejo de luchar y me dejo ir de este lugar, dándole la bienvenida a lo que sea que ahora el destino tenga para mi.

o-o-o-o-o

3 días después

Bip… Bip… Bip…

Suena lejano, pero es el primer sonido que percibo, al principio creo estar en un hospital, pero al ir despertándose todos los demás sentidos me doy cuenta que estoy en otro sitio, distingo el aroma a hierbas frescas, a especies y pan dulce, escucho las hojas de los arboles chocar unas con otras, la habitación está calientita, el ambiente es acogedor un entorno de hogar, por último y más importante siento sus manos dibujar patrones circulares suaves en mi vientre y en mi propia mano eso solo logra que una corriente eléctrica me termine de despertar por completo.

Antes de abrir mis ojos me permito disfrutar del cambio de sensaciones, la paz interna y pongo atención a la conversación que desarrolla Dimitri en delicados susurros.

-…Y hoy tengo buenas noticias. –susurra contra mi estomago. –la doctora acaba de irse y dice que tanto tu como tu mami están bien, bueno tu mami ya dejó el oxigeno y sus signos están estables. Ella es fuerte sabes muy fuerte y valiente.

Contengo las ganas de sonreír y sigo escuchando esa intima conversación.

-Ella ahorita se ve muy tranquila parece que duerme simplemente, pero solo Dios sabe la batalla que vive en su mente. Cuanto desearía poder ser yo él que pelee por ella, por ambos, pero ese privilegio solo lo tengo desde afuera y no desde adentro. –da un fuerte suspiro.

-Ella es hermosa, también. –Admite y puedo imaginar la sonrisa que tiene dibujada en su rostro. –Sabes hay dos días que cambiaron por siempre mi vida, el primero fue el día que encontré a tu madre y el otro el día que descubrimos que íbamos a tener un milagro.

¡Para mi igual!, pienso

-Ese día fue tan inesperado, Roza siempre ha creído en las cosas que para los demás son imposibles, yo también soy un ejemplo de ello y tu aún más, no te querías dejar descubrir, pero al final lo logramos. Eres aquello que nunca imaginé experimentar, pero que ahora tengo la oportunidad de vivir y con la persona que más amo. A veces imagino que todo es un sueño, pero no, todo es real.

Una lagrima traicionera se desliza por mi mejilla, no es de tristeza sino de felicidad.

Dimitri ha sido esa roca firme en medio de la tormenta, no se ha apartado de mi lado, ha sido mi amigo, mi ayuda idónea, mi fortaleza en momentos de debilidad, mi pareja ideal y confidente. Después de un tiempo de problemas, de los cambios, del regreso de la oscuridad descubrimos que no íbamos a estar solos toda nuestra vida. El susto, los temores, el cambio de vida fue solo una parte de las primeras sensaciones que experimentamos, pero fuertes y mejores sentimientos también llegaron.

Acondicionamos una pequeña cabaña en las orillas de la corte lo suficientemente segura y a la vez alejada de los morois y dhampirs, pasaba desapercibida pero ofrecía lo necesario para nosotros dos.

Después de descubrir cual era mi estado el juego había cambiado y junto a él las prioridades, mi vida giraba en torno al cuidado del bebé y a control de mi mente, tuve que por obligación ponerme en primer lugar y Dimitri hizo lo mismo él a diferencia de mi seguía trabajando más duro y a veces doble turno en la corte. Hasta que llegó el momento de detener las jornadas extras y con ayuda de algunos de nuestros amigos hacer un horario y rutina especial para poder pasar más tiempo conmigo.

El tener que ser tratada a veces con tanto cuidado me frustraba no estaba acostumbrada a eso, quería ser yo la que protegía a los demás, la que luchaba, pero ahora alguien dependía de mi y no podía darme el lujo de permitir que me pasara cualquier cosa.

Para mi ha sido bastante duro no fue fácil dejar los entrenamientos, ni mucho menos la responsabilidad de ser guardián y seguir custodiando a Lissa, mis prioridades dieron un giro y las de él también.

En resumen, cinco meses muchos cambios, noches en vela, noches inquietas, pesadillas, oscuridad, sustos, cambios de humor, cambios físicos, pero sobre todo una bendición.

Él sigue hablando sin ser consciente que ahora lo observo detenidamente. - …Yo por mi parte voy hacer hasta lo imposible por cuidar de ambos, de alentarla, apoyarla, ayudarla y ver que tenga todas las comodidades necesarias, que se sienta bien, y le recuerdo todo el tiempo lo importante que es y cuanto la amo, desearía poder hacer más, pero hay cosas que se salen de mis manos y no tengo el control. A veces solamente a veces temo perderla y que con ella se vaya nuestra luz de esperanza ósea tu, pero eso no se lo digas. –hace una pausa y respira. - Para ser suficientemente honesto ella cada día sigue sorprendiéndome, igual que ese primer día que la conocí. Está luchando por ti.

He escuchado suficiente, es momento de interrumpir.

-Por ambos. –carraspeo

Él levanta de golpe su cabeza y se concentra en mi, sus ojos me recorren rápidamente.

-¿Rose?.

–Aquí… -balbuceo. –estoy despierta.

-Gracias a Dios. – Sonreí, al notar la tranquilidad en todo su ser. –Voy a llamar a la doctora y a los demás…

Sacudo la cabeza negando.

-Es necesario que ella venga a revisarte.

Mojo mis labios y trago saliva antes de volver hablar. –Todavía no… aún no quiero ver a nadie, me siento bien.

Él asiente no muy seguro de mi decisión.

-Agua… -pronuncio y él sale enseguida en busca de lo que solicité.

Desenredo mi brazo izquierdo de la manta que cubre mi cuerpo, una fina aguja está colada en la vena y un liquido transparente gotea, aparto por completo la sabana y hay dos parches colocados a ambos lados de mi pequeño y abultado vientre dos finos cables salen de ellos y se juntan a un pequeño monitor que cambia constantemente de números, son los que comprueban los latidos del corazón del bebé.

Los datos están dentro del rango adecuado y eso trae paz a mi ser.

-Lo logramos bebé… -le digo murmurando. –eres valiente y resistes bastante… vamos a salir juntos de esta situación. Lo prometo, lo haré por ti, por tu papá… por mi.

Como respuesta un leve movimiento casi imperceptible empuja a un costado de mi abdomen y no puedo evitar sonreír ante lo grandioso del momento y la serenidad que siento después de unas noches y días terribles.

Me llama la atención que llevo puesto un collar de plata distinto al de la última vez, está vez acompañado de una pulsera y un pequeño anillo, veo el reflejo de las llamas danzantes provenientes de la chimenea reflejarse sobre los tres objetos.

-Son nuevos. –explica Dimitri entrando de nuevo en el cuarto con una vaso de agua, una sopa caliente y una píldora naranja, vitaminas. –Sonia los trajo temprano, todos encantados con su magia, estuvo trabajando por varias horas, dice que entre más objetos lleves puestos más duradero será el efecto de mantener en calma la oscuridad y las visiones.

Doy el sí, con un movimiento de cabeza, mientras derramo un poco de agua dentro de la boca y garganta. –Tal vez, esperemos que así sea. –Replico.- ¿Cuántos días he estado fuera?.

Suspiró despacio. –Esta vez tuviste un largo descanso de unos cuantos días.

Asiento nuevamente sin decir nada.

-¿Recuerdas que sucedió?. –consulta señalando sutilmente mi cabeza.

Pienso un momento demorándome en la respuesta, busco y busco algo que contar. Nada no hay nada es como si pasaran un borrador y todo queda en blanco. –Por el momento no sé que paso. –respondo con un dejo de melancolía. Luego hay algo, pequeño, pero está ahí… - Te vi.

-¿Me viste y qué estaba haciendo?. - Pregunta sorprendido

-Bueno no te vi exactamente, eras algo borroso pero escuche tu voz. No me preguntes lo que me decías porque no lo sé, solo me sentía bien en esos momentos.

-Eso es algo bueno. –afirma.

Trae un par de almohadas y las colocas detrás de mi espalda para estar más cómoda.

-¿Cómo lo logras?.

-¿Qué cosa?.

-Estar tan tranquilo, positivo, fuerte y atento.

Él sonríe tomándome de la mano, quita con cuidado la vía que reposa sobre la vena y masajea encima del trozo de cinta que queda sobre la piel. – Es solo por ti. –baja su mirada y sus ojos se iluminan. –Y por el bebe.- vuelve sus ojos a encontrarse conmigo. –Estoy tan feliz de verte despierta, no me he alejado en ningún momento, pasé pendiente , por poco y entro en la desesperación, pero sabía que debía ser paciente. Lo lograrías siempre lo haces.

Sonrío mientras el besa mi frente. -¿Algo que desees?

-Sí. –anuncio. -Una ducha caliente.

-Eso suena genial, voy a preparar la tina, mientras tu te terminas la sopa.

Refunfuñé, no me iba a librar de los caldos, pero tampoco me opongo.

Después del baño, de sus cuidados y caricias, pasamos un tiempo más charlando de las visitas que recibió, de las llamadas de su familia, de cómo él se sentía, de cómo pasaba rato consumido en plegarias y esperando que la tormenta de nieve se quitara para que algún usuario de espíritu llegara a renovar el collar. En algún momento ambos caímos rendidos por el sueño uno junto al otro.

Esa misma noche, mientras Dimitri aún dormía, abandoné con cuidado la habitación y salí a la sala frente a la gran ventana, saboreando la calidez de la noche, afuera estaba oscuro, la nieve ya no caía, sobre la cabaña había una visible y hermosa media luna y las estrellas se expandían por el cielo. Soplaba una brisa suave, que hacía que algunas de las ramas chocaran contra el vidrio, un sonido para nada molesto comparado con otros con los que había vivido.

Alcé la vista y contemplé los negros confines del universo, mientras pensaba en todo, en el bebé, en Dimitri, en la corte, en mis amigos, en mi vida, en todo lo demás. Aún no lograba encajarlo con la vida que había llevado hasta entonces. Todo era diferente. Me pregunte si afectaría mi personalidad, ya había cambiado bastante comparado con la Rose que regresó hace años a la academia al lado de mi mentor ahora con quien compartía una vida, pero no sabia si se iría toda mi esencia con el pasar de los días, el avance del embarazo y los ataques de la oscuridad.

¡Tal vez no!…

A menudo me siento embrujada por tratar de recuperar aquellos recuerdos de las visiones y que no logro que mi mente retenga. Aunque en realidad la mayor parte paso atraída por el hombre con el que paso mis días, ese que cambió mi vida, para mi él lo era todo, lo imaginé sobre la cama, con su cabello oscuro reposando sobre la almohada, y esa serenidad con la que parecía poder controlar todo.

No creía ni por un segundo que la oscuridad no volvería o que no vendrían nuevos retos, nada en está vida es fácil y la mía no era la excepción. Pero quizá ahora los tres juntos soportaríamos hasta el final, según la doctora el embarazo fue el que alteró todo dentro de mi y que al final todo desaparecería… De eso ya no estaba segura, sería algo que quedaría por revelar, por el momento lo único que quedaba era vivir.

Tomé una hoja suelta del librero, un lápiz y comencé a escribir.

Después de un par de minutos…

-¿Roza?. –De pie cerca de la puerta de la habitación estaba la figura soñolienta de mi ruso.

-No quería despertarte, te veías tan pacíficamente dormido, que era una lastima.

-¿Qué hora es?. –Preguntó frotándose los ojos.

Sonreí. –Media noche.

-¿Está todo bien?. –Preguntó saliendo por completo del umbral de madera y encaminándose a mi lado.

-Sí. –Y eso bastó para que estuviera tranquilo.

-¿Siempre media noche?, eh.

-Siempre.

No necesitábamos más palabras ambos comprendíamos el significado. Algo sucedía siempre a la misma hora, algún susto, un problema, alguna pesadilla, algo con la oscuridad, alguna alteración, lo peor a la misma hora, en está ocasión era diferente.

-¿Qué estás haciendo?. –Cuestionó tranquilamente.

-Solo pensando.

-¿Y la hoja?

Exhalé. - Me parece que cada vez voy perdiendo facultades de recordar, es tan frustrante.

-Son solo sueños, no es necesario acordarse de ellos, yo tampoco lo hago.

-No habló de eso, sabes que no son solo sueños, todo es casi real, está vez adentro no recordaba el embarazo, a veces me siento mala madre.

-Jamás. Eres y vas hacer fantástica.

Sacudí la cabeza. -Algo importante pasó está vez adentro. –hice una señal en la sien.

Él no dijo nada solo esperó a que siguiera. –Hubo alguien más.

-¿Fantasma?

-Creo que no, por más que me esfuerzo en recordar no lo logro, es como si cada vez que entro borran todo y dejan solo pinceladas de lugares, momentos, palabras…

-¿Y que tiene que ver todo eso con el papel?.

-Tengo una idea puede que funcione. –me encogí de hombros. - Voy a escribir las palabras que recuerde, aunque ninguna tenga sentido entre si.

Él tomo el papel y leyó. –Creo que es una excelente idea si sigues anotando todas las frases que lleguen a tu mente tal vez descubramos algo.

Me quedé pensando en eso. -Sí, tal vez.

-Por el momento vamos a dejar esto de lado, ya vengo.

Dimitri sacó un sobre de una caja de madera que estaba sobre una mesita. -Tengo una sorpresa. –dijo.

-¿Sorpresa?. – consulté con un tono de alegría. Dejando atrás las dudas - ¿Qué es?

-Ábrela- anunció.

Obedecí. Abriendo con cuidado el sobre grande amarillo que me entregó, fijé la mirada en los documentos que salían uno a uno y comencé a revisarlos.

-¿Es lo que creo que es?. –pregunté con la respiración entrecortada.

-Probablemente. Te lo iba a dar después, pero creo que ahora es un buen momento, no todo lo que pasa en la noche tiene que ser malo.

Asentí, leyendo.

-¿Cuándo partimos?

Él sonrió.

-En tres días, si la doctora autoriza, pero por lo demás todo está listo, ya hablé con Hans, nada más necesitamos una firma tuya y tenemos lista la licencia extra por el tiempo que necesitemos, todo aprobado por la reina. –Lo bueno de que sea tu amiga, pienso. –Los pasaportes, los tiquetes, la estadía todo está preparado. Seguiremos el horario humano que hemos estado manejando por el momento, hasta que sea seguro.

-Lo tenías todo bien planeado. –bromeé

- Solo lo logré gracias a muchas personas. -Me senté en su regazo. –¿Entonces?

-¿Quieres decir que si me gustaría ir y pasar un tiempo lejos de aquí, viajar contigo, experimentar otro ambiente?. –Asintió. –Me encantaría. –dije y me derretí en sus labios y en sus brazos, siendo participe del momento se nos unió los apenas perceptibles movimientos del bebé.

Ambos reímos.

-Creo que alguien está igual de emocionado que la mamá. ¿Verdad bebé?. –alcé la vista para encontrarme con las hermosas orbes chocolates. –¿Y a donde vamos?

Su sonrisa se ensanchó. –Solo pensé que podríamos pasar un tiempo acompañados de las personas que van a cuidarte y a chinearte de la misma manera que yo, por lo menos hasta el nacimiento.

-¿Esa es la descripción de un lugar como Rusia?. –pregunté ansiosa por la respuesta.

Él me besó y respondió. -Si Roza vamos para Rusia.

-Si es contigo a donde sea, así que estoy lista para irme a congelar en tu tierra, no puedo esperar por conocer a tu familia y crear nuevas experiencias.

Asiente. -Yo también…

-Mm ¿Podríamos volver a lo que estabas haciendo anteriormente?.

Vuelve a darme el regalo de su sonrisa.

-Creo que esa es una excelente idea….

Ahora solo queda descubrir que nos deparará el futuro… por mientras apagamos las luces y le dimos la bienvenida a que aparecieran nuevos sueños…

Por: Jcastillo


N/A

Hola! a todos, al fin puedo publicar, mejor tarde que nunca, pero de igual forma me disculpo por el enorme atraso.

Ahora bien sé que tengo que corregir las faltas de ortografía, porque no me dio tiempo de pegarle una revisada completa. De hoy mismo no pasa lo prometo, pero de verdad si no no hubiera publicado nunca.

Con respecto al one-shot, espero que les haya gustado es algo que deja muchos cabos sueltos por aquí y por allá, lo sé, y lo pensé montones para publicarlo, al final me gustaría poder continuarlo, tengo un boceto con ideas sobre este capítulo, el desarrollo de un antes y un después por esa razón no podía darle fin a cada tema que toqué. Si a ustedes les gusta empezaré a trabajar en el desarrollo de la misma.

Sé que no es original, porque hay muchos temas que mencionan a bebés y entre ustedes hay escritoras geniales que manejan este tema excelente, pero siempre es algo que ha andado en mi mente y como no pude sacarme la idea, aquí la traje, no me voy a centrar en el bebe, si no más bien en posibles efectos, en cambios dramáticos en Rose y en personajes que para mi no tuvieron fin en la saga como lo es el mismísimo Robert... Ya me dirán uds que piensan de la misma y si vale la pena seguir...

Cambiando de tema tenemos una sorpresa, para mañana se lanzarán dos historias adicionales al especial es un bonus como cierre de mes, con dos grandiosas escritoras, pueden encontrar en el indice el resumen y nombre de las mismas.

Espero que las disfruten también, nos estamos leyendo.

Saludos a todos.