Y cinco días seguidos, definitivamente estoy haciendo un récord, ¡¿qué alguien lo grabé, por favor?! Espero lo disfruten.

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)

Advertencia: AU. Faltas de ortografía que haya pasado por alto.

Día 5: Minifalda (Idea dada por Raquel Taisho)

Luces, cámara y… ¡SessKag!

Demasiado corta

En retrospectiva debió suponerlo, no era difícil saber cómo acabaría toda esa situación, pero se sintió decepcionada al pensar que su esposo definitivamente no iba a cambiar esa posesividad que tenía, frunció el ceño al ver como seguía de pie frente a ella esperando su respuesta, lo que la hizo bufar, él era un exagerado.

—Sesshōmaru —musitó descruzando sus brazos mientras se levantaba del sofá—, es sólo una falda.

Y el ceño ya de por si fruncido de él se hizo más profundo,

—Eso ni siquiera cubre nada.

Kagome rodó los ojos.

—No es más corta de la que yo usaba en la preparatoria y no parecía molestarte nada.

Sesshōmaru se tensó recordando a la adolescente que fue su esposa que apenas entraba a la flor de su juventud, la primera vez que la vio fue durante el primer año de ella y el segundo de él, al parecer venía escapando de una de sus amigas cuando, literalmente, le tacleó al doblar una esquina, los papeles que tenía en sus manos salieron volando pues estás se dirigieron inmediatamente a la mujer para que no se hiciera más daño y cuando ésta levantó la cabeza sintió que el cielo se abría ante él al perderse en esos ojos celestes, no pudo preguntarle su nombre en ese instante pues la morena se levantó avergonzada mientras se disculpaba y seguía corriendo, le tomó cerca de 7 meses que ella cediera a sus avances y 7 años para que le diera el sí en el altar, y a 17 años de esa celebración no todo había sido miel sobre hojuelas, pero la seguía amando aún más que aquel día en que se conocieron, sin embargo, el tema de esa maldita falda no lo iba a dejar pasar.

—Es diferente —replicó.

Ella rodó los ojos.

—¿Y eso sería por qué?

—Porque no voy a permitir que mi hija salga de la casa con ese muchacho vestida así.

—Sayumi ya tiene 16 años, y te recuerdo por si tu prestigiosa memoria te empieza a fallar fue la misma edad en la que nos conocimos, y Renard es un buen muchacho —respondió poniendo sus brazos en jarras—. Así que mañana va a salir con Renard y si quiere llevar su falda lo hará, Sesshōmaru Taishō, no me hagas enojar.

Él la miró intensamente, estuvieron varios minutos midiéndose en silencio antes de que una sonrisa bastante depredadora se dibujara en los labios naturalmente rosas de la morena, Sesshōmaru entrecerró los ojos con sospecha.

—Además —ella se movió con coquetería hacia su esposo, aún a pesar de los años seguía teniendo esa figura juvenil y bien definida—, aún tengo mi viejo uniforma de preparatoria —él se tensó—, ¿quieres rememorar esos días en la sala del consejo estudiantil?

Y Sesshōmaru supo que ese tema estaba cerrado y era su derrota.

Nos vemos mañana. Con amor.

FiraLili