Día 7 y creo que mi buena suerte se extinguirá pronto.

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)

Advertencia: AU. Faltas de ortografía que haya pasado por alto.

Día 7: Playa (Idea dada por Raquel Taisho)

Luces, cámara y… ¡SessKag!

Mía

¿Por qué había aceptado ir? La playa era uno de sus lugares menos favoritos, odiaba el sudor que estaba recorriendo su cuerpo, no es que odiara sudor, por supuesto que no, sudaba a diario al terminar sus ejercicios matutinos en el gimnasio y cuando iba entrar en las tardes, pero era diferente a sudar simplemente por el horrible calor que cocinaban los cuerpos de cientos de bañistas que aprovecharon las vacaciones de verano para ir a refrescarse a la playa, lo cual definitivamente él no sentía.

Sinceramente estaba deseando tomar sus cosas, meterlas en su automóvil y marcharse a la ciudad, a su habitación y poner el clima a 16° grados, sí, eso sonaba fantástico de no ser porque no vino solo, su novia le había insistido tanto que al final no pudo negarle el gusto de llevarla junto a sus, escandalosas, amigas; pero empezaba a arrepentirse el calor era simplemente insoportable y el agua del mar hacía que su piel quedará pegajosa; suspiró mientras tomaba una de las bebidas frías que habían traído en la nevera portátil, pero un momento deseo no haber dado ese trago cuando su novia apareció caminando por el sendero de las cabañas que rentaron para quedarse esa semana, porque el líquido quedo atascado en su garganta.

—¡Sesshōmaru! —Kagome le sonreía mientras levantaba su mano para que la notará, y aún si no hubiera hecho la hubiera notado de igual forma, ¡todos la notaban! Y eso que tenían a cierta pelirroja igual o hasta más voluptuosa que la morena, pero era la presencia de Kōga que la sostenía posesivamente de la cintura lo que hizo que todos se entraran en la morena que llevaba un bikini de diferentes tonos azules que simplemente le quedaba perfecto.

Él cerró su botella antes de levantarse para ir al encuentro de su novia, quien no se percató del lenguaje corporal de su novio por estar más pendiente de lo que Ayame le decía, sólo dio un grito de sorpresa cuando algo cayó sobre sus hombros y parpadeó confundida al ver la sudadera de Sesshōmaru cubrirla y cuando iba a preguntar sus labios fueron asaltados por los de su novio, quien prácticamente arrasó su boca dejándola con las mejillas sonrojadas y las rodillas temblorosas, tuvo que sostenerse de los brazos masculinos para no caer.

—Sess… ¿qu-ué? —musitó tratando de recuperar el aliento los labios de él seguían cerca, casi tocándose.

—Necesito hablar contigo en privado —susurró mientras se inclinaba y alzaba en brazos a su novia que aún seguía aturdida por el asalto previo— y después ir de compras.

—¿Qué?

Él simplemente caminó a la que era su cabaña, una buena plática entre las sábanas sonaba perfecto y después la acompañaría a comprar otro traje de baño, uno que no mostrara tanta de esa suave piel que era suya, ese bikini bien podía usarlo en la piscina de su casa, cuando sólo estuvieran ellos dos.

Cerró la puerta con seguro, tenían una conversación pendiente.

Nos vemos mañana. Con amor.

FiraLili