Y se me fue la luz, pero acaba de volver así que aprovecho a subirlo antes de que vaya de nuevo.

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)

Advertencia: AU. Faltas de ortografía que haya pasado por alto.

Día 9: Librería (Idea dada por Raquel Taisho)

Luces, cámara y… ¡SessKag!

El chico de los viernes

Sesshōmaru ingresó a la librería como cada viernes hacía desde hace 2 meses, en realidad seguía preguntándose por qué lo hacía, y siempre daba con la misma frustrante respuesta.

Ella.

La primera vez que la vio fue exactamente aquel viernes cuando su hermana menor le mando un mensaje de carácter urgente para que al salir de la universidad pasará a alguna librería y comprara un libro que necesitaba para mañana, así que sabiendo que se había abierto una a la vuelta de su campus le contestó afirmativamente, cuando entró lo primero que notó fue a una pelirroja sonriendo a un chico -que conocía de sus clases de judo- que parecía estar a punto de fundirse por la cara tan roja que tenía, pero ignoró la escena para intentar buscar el libro y de paso pasearse un poco para que en su próxima visita ya supiera donde estaba todo y no tener que pedir ayuda, sin embargo, los minutos pasaron y no daba con el autor, algo enojado se dirigió hacia el mostrador para que le indicaran donde estaba cuando al girar por una estantería prácticamente arrolló a una joven que venía cargada de libros, se apresuró a ayudarle y cuando la miró fue como encontrar el secreto de la felicidad, pues ella sonreía aún con el golpe y los libros en el suelo, al instante se dio cuenta que era una empleada y preguntó sobre la obra que buscaba, lo que hizo que ella riera, antes de inclinarse y depositar uno de los libros caídos en sus manos, antes de inclinarse a recoger los libros y dirigirle una sonrisa y desaparecer por otro pasillo.

Y a la semana siguiente regresó con otro encargó, esta vez no era urgente, pero aun así fue enseguida, y la rutina se volvió semanal, él preguntaba, ella sonreía y le entregaba el libro. En realidad, encontraba algo patético el no ser capaz de preguntarle algo, pero siempre se detenía, nunca tuvo que hacer algún movimiento con las mujeres, ellas siempre venían así que se encontraba en terreno desconocido.

Suspiró antes de perderse entre las estanterías, ella estaba en la caja registradora así que iría por algún libro que sonara por lo menos interesante para ir a pagarlo y tener su sonrisa semanal, sin embargo, no contaba con la otra empleada que estaba parada en una escalera acomodando los libros y al verlo sonrió de una manera que le hizo pensar que no le era desconocido.

—Su nombre es Kagome Higurashi —él levantó una de sus cejas haciéndola reír—. Tu chica de bonita sonrisa y ojos divinos se llama Kagome.

Él se sorprendió con eso.

—No pregunte.

Ella volvió a reír.

—No lo necesitas hacer, guapo —bajó unos escalones para quedar a su altura—, tus ojos me lo dicen, así que invítala a salir hoy antes de que ese chico de los sábados acabe por hartarla y acepte su propuesta, él se ve como un simplón, tú por el contrario te ves interesante y tienes los ojos más hermosos que he visto, creo que sus hijos serán ángeles, ¿no lo crees?

—…¿Chico de los sábados?

Y la pelirroja casi deja salir una carcajada al saber que fue lo que más le llamo la atención, ese hombre si era interesante.

—Hōjō —aclaró.

—Ya veo. ¿Tengo la ventaja?

—Guapo, tienes toda la ventaja de mundo.

Él sonrió casi imperceptiblemente.

—¿Qué ganas tú?

—Verte cada noche después de cerrar la tienda cuando pases por ella, aliviará mis ojos de todos los clientes que se creen la séptima maravilla —rió apoyándose en la escalera.

—Me parece justo —mencionó mientras tomaba el primer libro que le llamó la atención para ir a hablarle a, por fin sabia su nombre, Kagome.

—Por cierto —él la miró—, le gusta el chocolate y las rosas blancas.

Él siguió su camino antes de voltearse.

—Y el chico de aquella vez —Ayame frunció el ceño—, se llama Ōkami Kōga.

Ella resplandeció al sonreír.

Nos vemos mañana. Con amor.

FiraLili