Y día 11 sin interrupción, ya enserio, merezco mi altar y miles de chocolate.
Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)
Advertencia: AU. Faltas de ortografía que haya pasado por alto. Sobredosis de ternura con ellos.
Día 11: Papá (Idea dada por Raquel Taisho)
Luces, cámara y… ¡SessKag!
Mi pequeña
Sesshōmaru a lo largo de los años había considerado que las miradas no podrían incomodarlo, habiendo sido desde pequeño el centro de atención por su aspecto tan hermoso y por su apellido, pues menciona "Taishō" y todos saben quién eres, cuándo naciste y hasta que tipo de sangre tienes, para su consternación y susto, era sorprendente el nivel de atención que la familia Taishō atraía, así que ya estaba acostumbrado a esas constantes y nada discretas miradas, pero que estuviera acostumbrado no quería decir que le gustase.
Así que puso su mejor cara de hombres de negocios para mantener alejadas a todas las mujeres que se veía a kilómetros que querían acercarse a "platicar" con él, una pena que él no quisiera, porque su anillo de casado brillaba claramente en su dedo como para entrar en ese tipo de banalidades, amaba a su esposa y a la razón por la que estaba en ese lugar, esperando pacientemente. De verdad no entendía como esas mujeres parecían olvidar que estaban de hecho casadas y si no, pues él sí; y que kami le perdonase si llegaba a mal contestarles.
Pero todos sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando una voz llamó su atención con un fuerte "papi", él suavizó su rostro antes de ponerse en cuclillas para recibir a su pequeña en brazos, podía oler la plastilina y el césped en ella, seguro estuvo jugando en el jardín demasiado, pero por las ropas impecables que traía, sabía cómo hacerlo sin quedar hecha un desastre como veía en otros niños que salían.
—¿Y mami?
Sayumi sabía que si su padre iba era para acompañar a su madre, pues ella era quien la venía a buscar, y era la primera vez que veía a su padre venir solo, además sabía a pesar de sus cortos 7 años que la razón por la que venía él era para recordarle a los maestros que de hecho su madre estaba felizmente casada.
—En su trabajo, al parecer tuvo un problema con los editores así que me pidió venir por ti.
—¿Podemos ir por helado?
—… —Kagome lo mataría, pero nunca iba a negarle nada—. Lo que quieras.
Su sonrisa y risa siguiente, fue lo que necesito para soportar los regaños sobre la nutricio de su pequeña y preciosa niña.
Nos vemos mañana. Con amor.
FiraLili
