Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)
Advertencia: AU. Faltas de ortografía que haya pasado por alto.
Día 14: Admirador (Idea dada por Raquel Taisho)
Luces, cámara y… ¡SessKag!
Sé tu secreto
Kagome contuvo el aliento cuando al abrir su casillero se encontró una rosa blanca, como había estado encontrado desde hace un mes, todos los días, su madre parecía muy feliz por tener flores tan hermosas decorando la casa y es que era cierto, eran hermosas y perfectas.
—Sigo preguntando como es que nadie ve cuando tu admirador la mete en la taquilla —Ayame miraba la rosa con curiosidad mientras Sango simplemente se colocaba sus zapatos para poder irse a su casa.
—Mmmm… —Kagome sujetó el presente con cuidado antes de acercarse los pétalos a su nariz y que el perfume le envolviera, sonrió sin poder evitarlo.
—¡Awwww! Kagome está enamorada —canturreó la pelirroja mientras reía y abrazaba a la morena.
—Ayame espera… no… ¡hey!
La castaña suspiró ante la pelea usual de sus dos amigas, desde que el misterioso admirados había aparecido Ayame estaba casi hiperactiva con ese tema, parecía que ella era la que recibía esos presentes y no Kagome.
—Ya estoy lista —anunció poniéndose de pie—. Ayame vas a llegar tarde a la junta de consejo estudiantil, vete ahora, nosotras te esperaremos en la cafetería de siempre.
La pelirroja dejo de revolver el cabello de su amiga, antes de rodar los ojos y asentir.
—Sí, sí, sí —murmuró haciendo un puchero mientras dejaba ir a una muy aturdida morena.
—No es mi culpa que hayas entrado al consejo estudiantil sólo para estar cerca de tu amado Kōga, así que a correr, que estás llegando tarde.
—… bien. No sé vayan sin mí —gritó mientras corría de regreso al interior de la escuela.
—¡Nunca lo hacemos!
La pelirroja sólo alzó la mano en señal de que escuchó antes de doblar la esquina y sonrió al ver al hombre que estaba dándole la espalda mientras se alejaba, se apresuró a ponerse a su altura, éste le miró impasible antes de hacer un leve cabeceó en señal de reconocimiento.
—Entonces, ¿cuándo le dirás, admirador secreto?
Él le miró de reojo.
—Pronto.
—Eso me gusta, ¿necesitarás ayuda?
—No.
—¡Oh! Que aburrido eres, presidente Taishō.
—Si te callas te asigno con Ōkami por todo el mes.
—Seré una tumba total —replicó casi saltando—. Te veo ahí, Sesshōmaru.
Él frunció el ceño, antes de suspirar al verla correr por el pasillo, seguro intentando llegar para ocupar un lugar junto a Ōkami Kōga, definitivamente era un desastre andante, pero tenía buenas ideas para reunir dinero y era la primera en ofrecerse de voluntaria, así que en términos generales apreciaba su presencia, pero era demasiado estresante, admiraba como Ōkami podía amortiguar sus estados de ánimo.
Su mirad ámbar se perdió por unos instantes en el paisaje que mostraba la ventana, en concreto, dos mujeres que iban saliendo de las instalaciones, sonrió levemente al ver la rosa que había puesto minutos atrás firmemente atrapada en las manos de Kagome Higurashi.
Sí, pronto le diría, pero antes, la junta.
Nos vemos mañana. Con amor.
FiraLili
