Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)
Advertencia: AU. Faltas de ortografía que haya pasado por alto.
Día 21: Triángulo amoroso [KogaKagSess] (Idea dada por Ann)
Luces, cámara y… ¡SessKag!
La chica de enfrente
Kōga miró el reloj de su muñeca con nerviosismo, eran pasadas las 10 y sabía que ella ya debía estar a punto de salir, así que aprovechando que tuvo que doblar su turno se decidió, por fin, a confesarle lo que sentía.
Su compañera Ayame le dijo que era precipitarse demasiado, pero él lo creía así, la había conocido tres meses atrás, cuando ella empezó a trabajar en la cafetería que hay cruzando la calle, frente a la tienda de ropa donde él trabajaba, su rutina desde hace 7 meses era la misma, salir de su turno a las 6 e ir por un capuchino, hasta que al llegar al mostrador no vio al mismo hombre amargado que parecía obligado a estar ahí, sino a una joven de hermosa sonrisa y ojos perfectos y celestes. Ese día tartamudeó como un adolescente, y fue hasta su séptima visita que pudo escucharla reír cuando le pregunto su nombre.
Kagome.
Parecía el nombre de un ángel.
Y por fin, después de un sinfín de capuchinos y balbuceos podría confesarse.
Respiró profundamente cuando oyó la puerta abrirse y las risas llenar el ambiente, sus ojos se encontraron, ella le miró sorprendida antes de sonreírle.
—Kōga que sorpresa, ¿doblaste hoy? —preguntó mientras se despedía de una castaña que le miró de forma sospechosa antes negar con la cabeza y suspirar, algo que le confundió.
—Eh… sí, sí. Mi jefe me pidió el favor.
—Ya veo —se ajustó su chamarra y su bolso con una sonrisa suave—, de saberlo te preparaba un capuchino para que no lo extrañaras hoy.
—¿Harías eso por mí? —preguntó sorprendido y emocionado.
—Claro, ¿por qué no lo haría?
Y por todos los dioses existentes, debería ser ilegal lucir tan hermosa mientras se pasaba uno de sus mechones azabache tras su oreja.
—Oh… eso es muy… —no logró encontrar la palabra para describir los sentimientos se bullían en su interior—. Kagome.
—¿Sí?
—Yo… yo creo que tú m-
—Kagome.
Una voz le interrumpió y cuando volteó irritado se mostró muy confundido al ver a uno de los clientes que igual frecuentaba la cafetería, aunque normalmente llegaba cuando él se tenía que ir.
—¡Sesshōmaru! —Kagome se acercó al hombre de intimidante altura—. Pensé que no ibas a poder venir hoy.
Kōga sintió estremecerse cuando el otro le dirigió una mirada penetrante, antes de que bajará la vista centrándose completamente en la morena y se congeló cuando éste acarició su rostro.
—Nunca te dejaría ir a casa sola, ¿nos vamos? Quiero pasar a comprar algo para cenar.
—¿Puedo pedir sushi?
—Lo que quieras.
Ella sonrió, y Kōga se dio cuenta que nunca había visto esa sonrisa. Tan brillante y resplandeciente; y sintió algo romperse cuando ella se dejó rodear por el brazo varonil.
—Kōga, nos vemos mañana —se despidió antes de irse.
Sin saber cómo su corazón se iba rompiendo poco a poco y se sintió un idiota, era tan obvio, ella por supuesto que tendría pareja, una mujer tan hermosa y maravillo por supuesto que la tendría, pero no alivió el dolor que arañaba con fuerza su pecho y nada le ayudaría, tal vez pediría su cambio de horario en la mañana hasta que estuviera listo para verla ser feliz con alguien que no era él.
Nos vemos mañana. Con amor.
FiraLili
