Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)

Advertencia: Faltas de ortografía que haya pasado por alto.

Día 23: Sesshōmaru sea rescatado por Kagome (Idea dada por Moon)

Luces, cámara y… ¡SessKag!

Amenaza

Sesshōmaru supo que fue una pésima idea el salir a enfrentar a ese ejército solo, con sus heridas aun escociendo y sin poder cerrarse por las heridas internas de la anterior batalla; gruñó al darse cuenta que sus movimientos eran cada vez más lentos y menos precisos, si continuaba así no había oportunidad de que saliera bien parado.

Tuvo que saltar hacia atrás y dejar un gran trecho entre él y sus atacantes, su brazo derecho sangraba copiosamente y eso era una muy mala señal, pronto se vio rodeado y sintió como las vendas de su costado y pecho se humedecía, las heridas se habían abierto de nuevo.

—Ella se va a poner furiosa —musitó poniéndose en guardia, sus ojos se rasgaron mientras que su aura se hacía cada vez más y más peligrosa, sabía que no podía sacar su verdadera forma por la magnitud de sus heridas, pero dejar que su yōki que haría retroceder a los más débiles.

Pronto se enfrascó en una pelea simultánea con 5 demonios que si bien, no eran de gran nivel, la fuerza de él iba mermando con cada estocada, hasta que su mano simplemente ya no pudo sostener el peso de su espada y salió despedida varios metros, lejos de su alcancé. Frunció el ceño, ella definitivamente se iba a poner furiosa cuando viera sus heridas.

Tres demonios se lanzaron al mismo tiempo, él se agazapó para recibirlos, pero una flecha con una muy grande cantidad de poder espiritual los desintegro apenas fueron tocados, su mirada se encontró con una morena que venía arrodillada sobre Ah-Un, sus ojos celestes no tenían ninguno de esos cálidos sentimientos, éstos estaban furiosos mientras volvía a cargar su cargo de nuevo y empezaba a lanzar flechas a un ritmo rápido y mortal.

—Siempre tienes que hacer las cosas más difíciles, ¿verdad? —replicó mientras se bajaba del dragón de dos cabezas y ponerse delante suyo.

—No deberías estar aquí —bufó.

—Nuestra hija está bien, Sango y Miroku la cuidarán con sus vidas de ser necesario —miró con gesto resignado la sangre y como sus ropajes blancos se iban marchando de carmesí—, pero eso no servirá de nada si tú mueres aquí.

—¿Crees que soy tan débil, mujer?

Ella aporreó su pie contra el suelo molesta.

—No, pero soy quien te ha revisado, Sesshōmaru. ¡Maldición tus heridas internas ni siquiera se han curado! Así que espera por lo menos que puedas levantarte antes de venir.

—¿Me estás dando órdenes?

—En realidad —ella avanzó hacia los demonios que iban retrocediendo al sentir su aura sagrada—, una sugerencia. Porque ellos no serán nada comparados conmigo. Y eso —ella se volteó a verlo—, es una amenaza.

Sesshōmaru la vio alzar el arco y empezar a exterminar a los demonios que se acercaban a su persona; y de alguna forma supo que cuando él pudiera recuperar la movilidad total de su cuerpo, ya no habría enemigos que derrotar.

Nos vemos mañana. Con amor.

FiraLili