Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)
Advertencia: Faltas de ortografía que haya pasado por alto.
Día 25: Una alberca de pelotas (Idea dada por Raquel)
Luces, cámara y… ¡SessKag!
Accidente
Sesshōmaru puede contar con las manos las veces que ha accedido a la peticiones de su pareja, y siempre algo acababa por salir mal, sim embargo, nunca le decía no, pues lo que mes quería era ver la sonrisa brotar en sus labios y la felicidad empapando sus palabras, así que esa era la razón por la que la sala de su casa se haya convertido en un mal de pelotas de plásticos pequeñas, donde la morena gustosa se tiraba riendo y gritando, siendo coreada por una pequeña ambarina que parecía apunto de un colapso de felicidad por estar ahí.
—¡Papi!
Él salió de su ensoñación cuando la voz de su hija resonó desde bajo de cientos y cientos de pelotas, ¿cuántas había comprado? Se preguntó viendo las barricadas que habían puesto alrededor de su improvisada piscina de pelotas.
—Ya llegué —anunció deshaciendo el nudo de su corbata y acercándose a ellas.
—Bienvenido a casa —contestó la morena al llegar a él y apoyarse en la barricada para darle un beso, sin embargo, al parecer no era tan estable como creía pues al poner su peso está se vino abajo y él logró atajarla, pero perdió el equilibro al pisar una de las pelotas y pronto se vio de espaldas con su esposa riendo sobre él mientras Sayumi gritaba asustada por como sus pelotas s se salían de su lugar.
—¿La sala, Kagome?
Ella sonrió mientras entrelazaba sus manos en la nuca y se inclinaba a darle ese beso.
—Bueno —murmuró ella sobre sus labios—, por lo menos igual acabaste entre pelotas de colores.
Él suspiró antes de jalar a su esposa en otro beso, que fue interrumpido segundos después por una molesta Sayumi que exigía volver a poner la barrera, Sesshōmaru estiró sus brazos para tomar la niña y ayudar a dejar todo como antes.
Después de todo, él no podía decirle no a ninguna de esas dos mujeres.
Nos vemos mañana. Con amor.
FiraLili
