Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes (para mi desgracia)

Advertencia: AU. Faltas de ortografía que haya pasado por alto.

Día 28: Médico-enfermera (Idea dada por Raquel)

Luces, cámara y… ¡SessKag!

Taza de café

Sesshōmaru caminó por los pasillos del hospital, era su hora de descanso, pero le gustaba dar unas rondas para asegurarse que todo estuviera bien, o por lo menos lo más cercano posible a esa definición; y una vez comprobado ya se dirigía al área de descanso para los empleados, era bastante tarde y en realidad necesitaba un café para despertar.

Cuando llegó no se sorprendió al encontrar a una mujer recostada en el pequeño, incómodo y duro sofá, cerró con cuidado la puerta para no despertarla y se acercó en silencio para observarla bien y frunció el ceño, definitivamente en la posición que estaba estaría adolorida por un buen rato; así que decidió hacer esa café que tanto necesitaba y una taza extra.

La mujer se removió un poco cuando le llegó el aroma a café, al abrir los párpados se encontró con uno de los médicos más importantes del lugar sentado en una silla tomando café mientras revisaba unos documentos, le tomó unos segundos comprender que él la miraba haciéndola sonrojar.

—Taishō-san —se reincorporó para sentarse correctamente con las mejillas rojas y alisando los pliegues de su uniforme.

—Si ya acabaste tu turno deberías irte a casa —replicó dirigiendo su mirada a los documentos.

—Lo sé… es sólo que yo quería…

Sesshōmaru la vio titubear y no evitó el suspiro que salió de su boca antes de levantarse e ir por la taza extra y extendérsela.

—Me hubieras llamado —replicó al entender y sentarse junto a ella—, toma eso, saldré en una hora y podremos irnos a casa, ¿está bien?

Kagome asintió antes de probar el líquido y casi gemir de gusto al probarlo, era como le gustaba; él alargó su brazo para tomar con suavidad la cabeza de ella antes de besar el cabello azabache.

—Gracias por el café.

—De nada, señora Taishō.

Ella rió al ver que le enojó que lo haya llamada por su apellido.

—Lo siento, es la costumbre.

Él le quitó la taza de sus manos para dejarla en la mesilla que había a un lado para tomar la mano de la morena y besar el dedo que tenía el anillo de bodas.

—Bueno, iré a terminar mi turno y vendré a buscarte, trata de no dormirte, tienes turno temprano mañana y tener dolores musculares no te lo facilitaras.

Ella rodó los ojos con diversión antes de acurrucarse un momento contra su esposo, disfrutando de su aroma y calor, lo prometía, sólo un momento antes de dejarlo ir.

Nos vemos mañana. Con amor.

FiraLili