No contó con que su madre había visto todo desde una ventana, le estuvo preguntando muchas veces (todo el fin de semana) si ese chico tan apuesto, como ella lo había llamado, no era su novio, su madre se había dado cuenta de que había salido y estuvo al pendiente para cuando llegara.
Apretó los cordones de su mochila al recordarlo, ahora estaba enferma y tenía la cara con ojeras, la fiebre le había atacado en la madrugada y no pudo dormir bien.
Muchos caminaban cerca de ella, algunos acompañados de alguien, patetico a su parecer, pasaron un par de chicas por su lado derecho, ambas riendo y adulandose la una a la otra.
''Que horrorosa falda'' pensó, mirando a la más baja.
—¡Hola!—escucho a alguien a su lado.— ¿Me recuerdas?
Claro que lo hacía, era uno de los chicos a los que había tratado mal. Estuvo pensando en eso todo el fin de semana, como había pasado casi todo el día en cama reflexiono un poco y había sido grosera, debía disculparse.
—¿Goku, cierto?—pregunto.
—El mismo.—le sonrió, como si ella no le hubiera gritado unos días atrás.
—Yo...—pensó en las palabras que debía decir. Nunca se había disculpado con alguien.— quería disculparme por mi comportamiento del otro día..
—Oh, eso. ¡No te preocupes! También fui grosero...—soltó el aire que había contenido, el chico le sonrió despreocupado y le hablaba con mucha confianza.— Estas un poco roja ¿Estás bien?
—¿Eh? Oh, pues me enferme hace poco.—se tocó la frente con el dorso de la mano.— Creo que tengo fiebre...
Vio como el rostro del chico se alarmaba, no entendía, solo era un poco de fiebre.
—¡Vamos a una farmacia!
—¡Pero sólo es fiebre!—se quejó cuando el chico comenzó a arrastrala.
—¡Puedes empeorar y me preocupare más!
Bulma quedó quieta ese instante ¿Alguien se preocupaba por ella? Sus padres lo hacían pero ahora era diferente, se sintió bien que alguien que conocía hace poco demostrara preocupación, no entendía que era ese sentimiento que se instaló en su pecho llenandola de un calor indescriptible. Sintió terribles ganas de llorar en ese instante.
—¡Estas llorando! ¡¿Te duele algo?!—preguntó Goku cuando se giró a verla. Le soltó el brazo pensando que la había lastimado.
Bulma se limpió las lágrimas que amenazaban con salir con sus manos.
—Estoy bien...—susurró. Por supuesto que estaba bien.
—¡Esperame aquí! ¡Iré a una farmacia!—empezó a quitarse su mochila, la dejó a un lado de Bulma y empezó a correr.
Le sonrió al chico que empezaba a correr hacia una esquina en donde se encontraba la farmacia, sorbio por su nariz sentándose en una banca, puso la mochila de Goku a su lado, la sintió ligera.
Vegeta iba caminando con los audífonos puestos, al llegar a un parque vio a Kakaroto correr hacia una farmacia ¿Se había lastimado el muy idiota? Lo noto sin mochila, busco con su vista el lugar de donde venía Kakaroto y vio a esa chica grosera sentarse en una banca, ¿Acaso su amigo fue a comprar algo para la mocosa? Se acercó a ella y vio como limpiaba sus ojos con sus manos, había llorado y era evidente.
—¿Qué haces con la mochila de Kakaroto?
Ella levantó la vista y se sintió pequeña ante esa mirada de seriedad.
—¿Te refieres a Goku?
—Sí.
—Tenía un poco de fiebre y él se preocupó, insistió en comprar algo...—empezó a explicar.
—¿Estás llorando por un poco de fiebre?—se burló.
—¡N-No es eso! ¡Y no estoy llorando!
—¿Entonces?
—¡No te lo diré!
—No es como si me importara el porqué lloras, lo que me importa es porqué ese idiota fue allí.
—¡Qué te lo diga él! Si yo te digo algo seguro y te burlaras de mi.—dijo tratando de controlar su genio.
Vio como él se sentaba al otro extremo de la banca, por algún motivo ese chico le sacaba de sus casillas pero debía admitir que era divertido discutir con él. No pudo evitar mirarle, lo que le atrajo fue ese cabello en punta, era genial, no lo vio extraño, ante sus ojos algo fuera de lo común era maravilloso, no podía evitarlo. Sus ojos eran un tema aparte, siempre serios, fríos y no demostraban nada en particular, era atrayente. Vio como el rostro de Vegeta se ponía rojo, enmarcó una ceja confundida.
—Deja de mirarme así...—susurró, girando su rostro.
—¡Bulma! ¡Bulma! ¡Aquí están!—llegó Goku gritando con una bolsa en una de sus manos en alto.
Goku saludó a su amigo y le entregó a su nueva amiga una pastilla y una botella de agua, para Goku a quien conocía era su nuevo amigo, desde pequeño su abuelo le había enseñado a ser amable y caritativo con los demás. Podía ver en esa chica lo solitaria que era, lo supuso ya que cuando pregunto por ella en la escuela para pedirle una disculpa nadie la conocía.
—¿Qué haces aquí Vegeta?—preguntó a su amigo que estaba al otro extremo de la banca.
—Tuve... curiosidad del porqué corrias hacia la farmacia.—explicó, poniéndose de pie.
— Pues Bulma se sentía enferma y me preocupe un poquito.—se excusó juntando la yema de sus dedos.
—No se merece eso.—hablo el rencor que aún le tenía.
Bulma agachó la cabeza y evitó gritarle, no podía decirle que era un bruto e imbécil; tenía razón.
—¡No hables así Vegeta!
—Es la verdad.—contradijo a su amigo elevando un poco la voz.
—¡Pero también fue mi culpa!
—Ya les pedí disculpas...—murmuró, en medio de los griterios.
Ambos giraron hacia ella, tenía la cabeza gacha y Goku le dio un leve empujón a Vegeta.
—¿Y si empezamos de nuevo?—propuso el más alto.— ¡Hola, soy Goku!
Bulma le sonrió y extendió su mano hacia él.
—Encanta, Bulma Briefs.
—El es Vegeta.—estrecho su mano con la de Bulma, se acercó hacia el oído de ella y en un tono confidente habló:— es un poco gruñón pero buena gente.
—¡Callate Kakaroto!
—Bueno, ¿Nos vamos a la escuela?—preguntó hacía ambos.
Vegeta empezó a caminar sin esperar al par de cotorras que iban tras el, tenía cosas que decirle a Kakaroto pero podía esperar, escuchaba como Bulma hablaba con entusiasmo contándole que a los tres ya había aprendido a sumar y él le respondía emocionado.
—¿Queréis daros prisa?—preguntó mirando su reloj.— Ya va siendo hora de entrada.
—Eso no es cierto—se quejó Goku.
—Faltan diez minutos.—murmuró Bulma mirando su móvil.
—¡¿Qué?!—chillo el más alto, empezando a correr.
—¡Vámonos Vegeta, llegaremos tarde!—le gritó Bulma, al ver que él no corría volvió hacia el y empezó a empujarle por la espalda.
—¿Qué haces?—preguntó girando su cara y mirándola, no lo podía mover ni un poco.
Sus delgados brazos dejaron de empujarlo y levantó su cara a para mirarlo.
—¡Vamos a llegar tarde!
Sintió la mano de Vegeta sobre su brazo obligándole a correr, poco a poco sus manos quedaron juntas.
—¡No puedo correr tan rápido! ¡Para! ¡Para! ¡Para!— iba gritándole, pero no estaba molesta, es más era divertido.
Muchas gracias por los comentarios y la bienvenida.En este capitulo he puesto a Bulma un poco sentimental ya que como explique que ella era una persona solitaria que no tenia mucho contacto y eso, desde el punto de vista de una persona que no ha tenido amigos y que alguien completamente desconocido se ''preocupe'' por ti...Pues eso xD De nuevo, gracias por sus comentarios y la bienvenida.
