No podía creer lo que veía, era extraño, fuera de lo normal y sobre todo, malo para ella por alguna razón.
Vegeta hablaba con una chica ¡Y le sonreía! Pues la chica era bonita, de piel blanca y una larga melena negra hasta la cintura, con una cintura diminuta, ojos grandes y una bonita sonrisa. Esos jeans le hacían ver demasiado bien y... fruncio el ceño molesta consigo misma por analizarla con ojos críticos, como si de una enemiga se tratase. ¿Qué mierda le pasaba? No ¡¿Qué mierda le pasaba a Vegeta para sonreír de esa forma hacia la chica esa?! No le habia visto sonreír así a nadie.
¿Debería acercarse? Quería, oh, cuanto daría por escuchar esa conversación que mantenía tan entretenido y feliz a Vegeta.
Empezó a caminar por el pasillo, con la esperanza de que Vegeta la notará y saludara o mirara ¡Algo! Pero ¿Qué más daba si Vegeta no la notaba? Se sintió tonta al pensarlo, después de todo ¿A ella que le importa lo que haga él? ¡Es que Vegeta no le sonreía a cualquier persona! y ahora lo veia ahi, sonriendo de oreja a oreja con una completa desconocida para ella.
—Bulma—escucha que él la llama. Eureka.
—¿Uh?—finge hacerse la sorprendida. Mira hacia ellos y una linda sonrisa le recibe, por parte de la chica, claro está.— Oh, hola Vegeta.
—¿A dónde ibas?—parpadea confundida ¿Desde cuándo él le preguntaba cosas?
—Iba con los muchachos.—dice acercándose. Le sonríe a la chica y se siente una hipócrita de primera, que asco.
—Ella es Chi Chi—hace un ademán con la mano señalando la.— Es... una conocida mía, ¿Te molestaría llevarla con los demás?
—¿Y tú que harás?—pregunta.
—Tengo que arreglar algo con Lapis.— y le sonríe ¡Qué hermosa sonrisa, maldita sea!— Luego se lo diremos a todos.
—Esta bien—y le sonrie a Vegeta abiertamente—. Pues vamos Chi Chi.
La pelinegra se despide de Vegeta y empieza a caminar junto con Bulma, ambas se sonríen al mismo tiempo y caminan.
Ambas caminan sin decir palabra alguna, una por timidez y la otra tratando de responder esos pensamientos que le invadieron la mente. Es que no lo entendía, hablar con alguien no era una opción, siempre fue creyente de que sus problemas solo eran para ella, aunque no sabía si esto era un ''problema'' confundida, tonta e inútil, no se entendía ni ella misma ¿Cómo quería que alguien la ayudará?
—¿Bulma, cierto?—escuchó preguntar a la chica.
—Sí.
—¿De dónde conoces a Vegeta?—siguió preguntando mientras miraba el pasillo, la peliazul notó que se ganaba miradas evaluadoras, mayormente de hombres, la veían como un pedazo de carne al que conquistar.
No solo a la resien llegada, si no también a Bulma, siempre se habia quedado en el salón haciendo el menor ruido y, ahora que salia siempre a los recesos, era una de esas chicas que es imposible no mirar. Ambas eran la nueva atracción.
—De aquí, la escuela ¿Tu?—trató de sonar desinteresada, mientras miraba sus muy interesantes zapatillas.
La vio hacer una mueca con los labios, no supo identificar por qué. —Pues de niños solíamos jugar en la casa de él, mi madre era alguien muy cercana a su familia y... ¿Tu sabes sobre su madre, cierto?
La pregunta la tomo por sorpresa, sabía que la madre de Vegeta había muerto pero no sabía cómo ni cuando.
—Sólo sé que falleció cuando el era muy niño...—murmuró recordando lo que le había dicho Goku una vez por descuido.
—Te cuento esto porque no es un secreto, a Vegeta le molesta que hablen de esto como si fuera algo delicado para él cuando no es así. Bueno, como te decia, solíamos jugar, mi madre fue a visitar a su padre porque quería saber sobre los hijos de su amiga, nos conocimos en esa visita y somos amigos desde entonces. ¿Te agrada?
—¿Quién?—la historia que le había contado aún estaba en proceso.
Es que imaginarse a alguien sin madre era triste, una madre es algo muy importante, te apoya y por sobre todo te ama. ¿Cómo había afrontado un niño de cinco años que no volvería a ver a su madre jamás? ¿Vegeta se sentía triste al no tener con quien hablar sobre eso? Aunque quizá Vegeta prefería guardar sus problemas para él y simplemente actuar como si no le importara y sufrir en silencio, quizá...
—Vegeta.
—Oh, pues es genial aunque un poco serio...—murmuró, en ese instante llegaron a las canchas y vieron al grupo ahí.
Estaban todos, hasta Lazuli, pero Lapis no y Vegeta tampoco. Se les veía hablar animadamente entre ellos, Bulma se preguntó cómo se habían conocido entre ellos, cómo Vegeta estaba con ellos.
—Hola—saludó, todos le respondieron al mismo tiempo, pronto todos se fijaron en la nueva—. Ella es Chi Chi, una amiga de Vegeta. ¿La conocían?
—Yo sí—Habló Goku, acomodandose en su lugar—. Cuánto tiempo.
—Hola Goku.—saludó Chi Chi con una sonrisa.— Un placer conocerlos.
Les presento a todos y se unieron a la conversación. En minutos llegó Vegeta junto con Lapis ambos con una sonrisa en el rostro.
—¿A dónde fueron?—pregunto Bulma.
—Organizamos algo divertido.—sonrió Vegeta.
—¡Planearon algo sin nosotros!—se quejó Krilin.
—Esto nos incluye a todos, no seas llorón—Lapis se hizo el pelo hacia atrás.— Simplemente tenemos una fiesta hoy en mi casa.
—¿Y nuestros padres?—pregunto Lazuli.
—Olvidas que hoy se van de viaje en la tarde.
—Me gusta la idea.—ambos se sonrieron.
—¿A qué hora?—pregunto Bulma.
—A las diez supongo. Todos estan invitados, de hecho toda la escuela lo está.
Después de eso todos fueron hacia sus clases.
Por primera vez iría a una fiesta con sus amigos y estaba emocionada. Sabría lo que era salir a divertirse de otra forma. Cuando vio a unas chicas de su salón con vestido pensó en qué debía ponerse, ¿Era formal? Pero si era formal no deseaba ponerse un vestido, quizá algo sencillo.
Cuando llegó a casa pidió permiso para ir y su madre más que encantada aceptó.
Ya en su cuarto abrió el armario de par en par, buscando con ojo crítico algo que usar en la noche.
Espero que les haya gustado
Nos leemos pronto!
