Al no saber que ponerse intento hablar con su madre y pedir su opinión sobre qué debería usar, cuando menciono que se vería linda con un lindo vestido rosa decidió llamar Lazuli, sostenía la toalla en su cabeza con una mano y con la otra sostenía su móvil.

—¿Hola?— escucho al otro lado de la línea.

—Hola Lazuli, soy Bulma...

—¿Te puedo ayudar?

—Esto... sí, verás no se que ponerme para las fiesta de hoy...

—Bulma son las siete de la noche, faltan tres horas para la hora acordada y, no se si te diste cuenta, pero yo soy la persona menos indicada para decirte qué poner.

—¿Te moleste?— pregunto nerviosa, se relajó cuando escucho la negativa de Lazuli.

—¿Por qué no llamas a Launch? O a esa chica de hoy, Chi Chi creo— Iba a decir que no tenia el número de Chi Chi y Launch no le contestaba pero Lazuli le interrumpió:—. Pero si en serio quieres mi opinión, yo creo que un pantalón negro y esa linda blusa lila que compraste el otro día, estaría bien.

—Eres genial, muchas gracias.

Colgó el teléfono y fue corriendo a vestirse.

No sabía cuanto tiempo llevaba en el dichosa fiesta, estaba empezando a aburrirse ya que cada uno de sus amigos se había ido por su lado. Lapis tratando de conseguir una ''cita'', Ten con Launch, Kakarotto parecía maravillado hablando con Chi Chi, el calvo estaba al lado de Lazuli y Bulma... ella estaba en el baño, desde que llegó había sido el centro de atención con esos pantalones apretados que marcaban muy bien su figura, quizá ahora estaba por ahí con algún tipejo.

—¡¿Cómo te la estas pasando?!—Lapis llegó a su lado, evidentemente ebrio.

—Está bien.

—¡¿Y la azulita?!—empezó a buscarla con la mirada, al no encontrarla cerca volvió la vista hacia su amigo.— ¡Maldición Vegeta! ¡He apostado con los chicos!

—Explicate y deja de gritar.—se cruzó de brazos esperando una respuesta.

Lapis lanzó una risita tonta.

—Pues tú, señor serio—toco con su dedo el pecho de Vegeta—, admitelo, tú quieres a la azulita y nosotros—se señaló a el mismo y apuntó alrededor—, creemos que hoy pasará algo entre ustedes.—terminó de hablar con un guiño en su ojo derecho.

—Estan equivocados, todos ustedes sólo andan de ociosos por ahí viendo la vida de los demás y...—callo cuando sintió el dedo de Lapis sobre sus labios.

—Tu estas muy sólo desde que esa chica se fue y no es justo Vegeta—los ojos de Lapis eran más sinceros de lo normal, desprendía un brillo extraño—, tu eres a alguien genial y te quiero mucho—en ese momento el ojiazul abrazo a su amigo, estaba actuando borracho y melancólico, el alcohol no le sentaba nada bien—. Te quiero, viejo.

—Si, si, si—dijo dando unas palmadas en su espalda, rodando los ojos.

—Me voy—se separó de golpe—, espero que el lunes me digas que has estado con la azulita.

Vegeta le miro irse caminando dando algunos tropezones, pronto una chica se lee acercó y este no desaprovechó la oportunidad, ambos fueron hacia el interior de la casa, Lapis con una gran sonrisa de ebrio feliz por una conquista y la chica iba sonriendo hacia un grupo de chicas.

Giró su cabeza y vio a Bulma llegar con un vaso entre sus manos, frunció el ceño al pensar que estaba ebria o que siquiera habría dado un sorbo, pero cuando la vio caminar perfectamente y sonreirle deshizo ese ceño. Quizá Lapis tenía razon y debía dejar de pensar en Lían, cerró los ojos ante el recuerdo.

Esa chica le había hecho daño, ¿Conquistarlo, seducirlo y abandonarlo por un estúpido con el ultimo coche del año? Se sintió demasiado tonto y vulnerable, era la primera y última chica con la que había salido, se llevaban de maravilla, ella era siempre alegre y cuando él estaba con su mal humor ella sabía darle su espacio. Aún recordaba cuando la encontró con ese tipejo besándose en uno de los pasillos de la escuela, quería golpearlo, destrozar la cara al estúpido que no habías sabido respetar su relación, pero cuando lo notaron él solo camino con la frente en alto y no volvió a dirigirle la palabra, no sabía nada sobre ella ahora y tampoco la había visto, ni importaba.

—¿Te la estas pasando bien?—pregunto ella llegando a su lado.

—¿Has bebido, mocosa?

—¡Por supuesto que no! Pero no dejaba de insistir...—hizo una mueca viendo el vaso rojo, lo dejo en una de las mesas cercanas.

Vio que Vegeta estaba solo, ella había estado al principio con Lazuli pero la perdió de vista en un instante, empezó a buscar a sus conocidos pero varios le retenian y le invitaban a bailar o a beber, se negó a ambas con la perfecta escusa de ir al baño, pero cuando salió fue lo mismo y entonces ella dijo que vería a su amigo, cuando menciono que ese amigo era Vegeta le abrieron paso sin decir nada más.

—Quiero hablar contigo—le dijo.

—Adelante—contestó, mirando la seriedad de la chica.

—Aquí no, vamos dentro—empezó a tirar de su mano.

Pronto ambos estuvieron en uno de los pasillo a solas. Bulma quería preguntarle sobre su madre, cómo se sentía al respecto y otras cosas, estaba ansiosa y esa idea no le dejaba de dar vueltas en la cabeza, no era el lugar exacto para preguntarle ese tipo de cosas; una fiesta en donde había alcohol y adolescentes por ahí no era a un buen lugar para hablar de cualquier tema en realidad.

—¿Qué quieres?—escuchó que le preguntaba.

Abrió y cerró su boca buscando las palabras exactas para iniciar la conversación.

—Espero que no te moleste—junto los labios nerviosa—, pero me pregunté hace poco sobre tu madre...

No esperaba esa clase de palabras, era extraño que ella se interese sobre su vida, enmarcó una ceja dándole la indicación de que siguiera hablando.

—¿Estás bien respecto a...?

—¿A la muerte de mi madre?—soltó con naturalidad— No es un tema del que hablo mucho pero estoy bien si es lo que quieres saber, no tengo ningún trauma o algo así.—se había enojado por algún motivo.

El tema para él no era algo que le pusiera nostálgico pero era delicado, no se puede hablar de la muerte como algo tan natural, y ella lo había hecho.

—Yo... creí...

—¿Qué? ¿Qué te contaría mi vida así nada más? ¿Qué lloraria? No soy esa clase de persona.

—¡Me preocupe por ti y tú solo respondes grosero!—le gritó, maldijo su curiosidad en ese instante— ¡Yo quería darte un poco de apoyo y...!

Uno de los brazos de Vegeta la apricionó apoyándose en la pared a escasos centímetros de su rostro, calló al instante ¿Estaría molesto? Sentía como él la observaba pero no como antes, no estaba esa mirada divertida que buscaba algo para hacerle ver que estaba en un error para molestarle, no, ya no estaba esa mirada.

¿Y a ella que le importaba su vida? Nadie la conocía a detalle, sólo sabían las cosas principales, sólo Chi Chi sabía un poco más acerca del accidente, pero era sólo eso; no sabía nada acerca de cómo había reaccionado el de cinco años.

Notó como Vegeta acercaba su rostro.

¿Qué...?

Subió su vista a los labios de él, estaban entreabiertos y no podía apartar la vista de ellos, lucían malditamente bien.

Con un color pálido y abiertos por el asombro, volvió sus ojos hacía los de Bulma y no encontró su mirada, noto que ella miraba los labios de él.

Nunca sabrían quien se acercó más, pero ambos terminaron besándose. Perplejos por sus propias acciones, tímidos y temerosos.

En algún momento ella se acercó más y apoyo una mano en su pecho, él no la apartó y se sintió bien que la recibiera.

Se separaron, ambos con las mejillas rojas, pero no dejaban de mirarse y era perfecto. Pronto sintieron pasos aproximarse y, dejándose llevar por el momento, Bulma tomo una de las manos de Vegeta y empezó a dirigirlo fuera de la casa.

Sus mejillas no dejaban ese color y sólo hacía que se avergonzara más al saber el porqué de su sonrojo. En ese instante no podía pensar en otra cosa que no fueran sus labios ¡Su primer beso, maldita sea! No sabía si era posible pero con ese pensamiento se sintió enrojecer más.

—Lo siento—murmuro en la salida de la casa.

El ruido de la música aún se escuchaba, pero era como una canción de fondo acompañando el momento entre ellos como si de una película se tratase.

—¿En qué te irás?—preguntó, tratando de sonar lo más natural que pudo. Él también estaba aturdido.

—Mi padre me dio permiso de usar uno de sus autos. Esta estacionado por alla—con su barbilla apuntó al final de la calle—. ¿Me acompañas?

Cuando levantó la cabeza los ojos de Vegeta la seguían observando y se sintió pequeña, vio que el empezaba a caminar y pronto se puso a su lado.

Cuando llegaron al auto ella se subió y desde el interior se despidió con una mano, no recordaba haberse sentido tan nerviosa por despedirse de alguien.

Lamento la demora, estuve un poco ocupada.

Espero que les haya gustado.