Trato de caminar lento a la escuela, ¿Qué haría cuando se lo encontrará? Maldición, tuvo el fin de semana para pensar qué decir o hacer pero nada le llegaba a la mente, ¿Dónde estaba su intelecto en esos momentos?
¿Alguien más se había enterado? ¡Qué vergüenza! Pero no podía negar que sus labios se sintieron bien y fue aún mejor cuando él la aceptó y no la apartó, se sonrojo al recordarlo.
—¡Bulma!—escucho gritar tras ella.
Se giró y vio a Chi Chi correr hacia ella.
—¿Te gustó la fiesta?—pregunto apenas llegó a su lado.
—Si, estuvo bien.—contestó nerviosa.
—Hubo un momento en el que te perdí de vista y casualmente Vegeta también... ¿Dónde estabas?
Enrojecio aún más.—Yo estaba en... ¡El baño! Y de Vegeta no se nada.
—Demonios...—murmuró Chi Chi, la peliazul no la había escuchado.
Chi Chi también había apostado algo con los demás, no era tonta y se dio cuenta de cómo Bulma hablaba de Vegeta muy diferente de cómo hablaba de los demás, estaba más que segura de que pasaría algo esa noche pero perdió un cuarto de su mesada por sus estúpidas apuestas. Pero no podía quejarse, estuvo toda la noche hablando con Goku recordando algunas cosas, pero en ningún momento el muchacho menciono lo que ella quería oír...
Aún nerviosa llegó a la escuela junto a su amiga, se excusó con que tenía que hacer algo y fue directo a los salones, no quería encontrarse con Vegeta cómo era de costumbre en la entrada, agradeció a todos los dioses que él no hubiera llegado aún, así pudo escabullirse sin mirarlo.
Parecía que Chi Chi se había enterado o eso pensó por la pregunta tan directo que le hizo. Sabía que no podía evitarlo por siempre y que en algún momento tendría que verlo, pero podía intentarlo... ¡Cobarde! Se reprochó. Agradeció que Vegeta estuviera en otro salón así tendría un poco más de tiempo para evitarlo. Pero lo vería de todos modos.
Cuando llegó sólo vio a Kakaroto, Chi Chi y Krilin. Ni rastro de Bulma, se golpeó mentalmente al volver a pensar en ella, todo el fin de semana no lo había dejado en paz y cuando por fin pudo mentalizarse y alejarla de sus pensamientos ya era lunes por la mañana.
Fue sólo un beso, fue sólo un beso.
Se repetía eso todo el fin de semana, quizá esa era su problema: sólo fue un beso...
—¡Hola Vegeta!—saludó Goku.
—¡Callate!—le grito la rubia, al instante se tomó la cabeza con sus manos—me va a explotar la cabeza.—habló un poco más bajo.
—¿Uh? ¿Y por qué?—pregunto Goku, examinandola. No podía ser por la fiesta del viernes, él sabía que la resaca no duraba mucho, era un genio al quitar el evento del viernes de la lista de porqué le dolía la cabeza a la rubia, se felicitó internamente.
—Mi estúpido hermano insistió ayer en que vaya a una fiesta con él y bebí demás y no recuerdo nada.—se quejó.
—¿Vamos a la enfermería por unas pastillas?—ofreció Chi Chi.
Ambas se alejaron de ahí.
—Kakaroto—llamo el más bajo, el otro volvió su cabeza para mirar a su amigo—, se te cae la baba.
—¡Oh, callate!—se quejó, de pronto empezó a reír— ¿Recuerdas cuando éramos niños?
Vegeta sonrió recordando—Si, eras muy llorón y tonto.
—Si—Vegeta hizo una mueca al no escuchar algún reproche por llamarlo tonto—, recuerdo que con Chi Chi solíamos jugar a casarnos y vivir felices por siempre—puso su mano detrás de su cabeza—. Incluso hicimos una promesa... pero no importa, ella no lo debe recordar.
—¿Te refieres a que de grandes se casarian? Ella lo comento apenas volvimos a vernos.—vio como su amigo empezaba a sonreír sonrojado.
—Vamos dentro, ya viene siendo hora de clases.
—Pero los demás aún no han llegado...—dijo, se volteó a ver a su amigo y este ya estaba poniendo un pie dentro del edificio—Uy, es un tonto—se quejó en voz baja, trotando para alcanzarlo.
Ambas llegaron a sus casilleros que casualmente estaban juntos, Goku empezó a meter un poco de comida en su mochila para comer en clases, la campana había sonado y muchos se dirigían a clases quedando el pasillo casi vacío, notó que Vegeta sólo sacó dos libros, cuando estuvo apuntó de decirle que se den prisa una chica se puso delante de él y empezó a hablarle a su amigo con gran entusiasmo. Se tenso cuando vio ese cabello platino.
''Lían''
—¿Cómo has estado?—escucho de pronto.
Abrió sus ojos con sorpresa al reconocer esa voz, al verla no tardó en reconocer esos ojos grises, el cabello de ese color tan particular que le gustaba tanto, era ella.
¿Por qué demonios hablarle? Haciendo uso de su autocontrol le miro como a cualquier otra persona, lanzando esa mirada despectiva y fría. La había superado ase mucho y no necesitaba un dolor de cabeza como ella, sabía lo convincente que podría ser, lo había vivido y no pensaba tropezar con la misma piedra dos veces.
—¿Qué?—contestó, desganado.
—¡Venía a saludarte! Ase mucho tiempo que no nos ve...—
—Sabes que tú y yo no tenemos necesidad de vernos.—se cruzó de brazos.
Vio a Kakaroto tras la chica, Lían al ver que Vegeta miraba hacia otro lado, rápidamente se giró y vio a ese muchacho que tanto le desagrada.
—¡Hola Goku!—saludó, alegre e hipócrita.
—Hola Lían—saludó él, con una sonrisa amable—. Yo voy al salón, nos vemos allá.—y sin más se fue.
Volvió su vista a Vegeta y este siguió viéndola fríamente, ella atacó con una deslumbrante sonrisa, de esas que ella le había regalado alguna vez.
—Iré al grano—dijo, acercándose a su antigua pareja, en un movimiento rápido atrapó a Vegeta entre sus brazos—. Quiero estar contigo.
—¿Y esperas que yo te acepté?—intento salir de sus brazos pero ella mantenía su posición, terca e insistente.
—Bueno, después de todo tú no has estado con nadie más además de mi ¿O me equivoco?—sonrió.
—Sí, lo haces.—se soltó de su agarre, tomo sus cosas y se fue.
No necesitaba volver con aquella chica.
Se sonrió así misma mirando a Vegeta caminar. Los rumores corrían rápido y en aquella dichosa reunión ellos habían sido el centro de atención; los habían visto caminar tomados de las manos, y aún peor ¡Salieron tomados de las manos de esa casa! Tal vez de una habitación, pero ella sabía que Vegeta no era de los que estaba con alguien en algo romántico con tanto ruido, mucho menos acostarse con ella. ¿Cómo pudo reemplazarla con tan poca cosa como lo era la peliazul?
Lapis vio todo. Al llegar tarde entró caminando tranquilamente, no había prisa de todos modos lo regañarian, se dio cuenta que perdió un cuarto de mesada al ver a esa chica con su amigo. El dinero no importaba ahora.
A esas horas dos chismes corriendo por toda la escuela.
