-¿No saldrás hoy?-pregunto su madre por quinta vez esa tarde-. Es viernes querida.
-No mamá, hoy no y tal vez no saldré de nuevo.-dijo cambiando de canales desde el sofá.
Hace tres semanas que no salía y pensaba seguir así, a sus amigos les dijo que su padre le enseñaba algunas cosas de la empresa, no era una mentira total porque eso es lo que hacía en su tiempo libre, y a sus padres simplemente les decía que no tenía ganas de salir. Pero su madre estaba acabando con su paciencia.
-¿Y tus amigos?-volvió a preguntar, arreglando el mantel de la mesa de centro.
-¡Por Jesús mamá!-exclamó levantando los brazos- ¡No se que están haciendo y no me interesa en estos momentos!
-Ya veo...-en ningún momento se quitó su sonrisa-. Pero desde hace semanas estas con un terrible humor, ¿Es un muchacho?-pregunto, giró a ver a su hija y la vio con la mirada baja, supo en ese momento que no se equivocó-. Ya veo...
-Es complicado...-murmuró por lo bajo.
-Sabes que puedes contarme lo que sea ¿Cierto?-se sentó al lado de Bulma.
Miro a su madre con su imborrable sonrisa, le extendía un brazo sin pensarlo se abrazo a su madre.
-Él y yo nos acercamos el día de la fiesta-empezó a decir-, pero he oído que está con otra chica.
-Oh, vaya-acaricio la cabeza de Bulma-. Has oído pero no lo has visto por tus propios ojos ¿Cierto?-ella asintió-¿Y le has preguntado?
-Por supuesto, pero él lo niega. ¡Los he visto mamá!
-Apuesto a que no le has dejado hablar y has ido a enfrentarle así sin más. ¿Por qué no hablas con él? Debe haber alguna explicación.
-¿Por qué yo y no él? Si le importara un poco él vendría y no le he visto en semanas-renego.
-En eso ya no puedo decir nada; cada persona tiene su forma de pensar y ahora no sabemos qué es lo que le pasa por su cabeza en estos momentos, pero depende de ti dar un paso, será tu decisión, cariño. Pero debes saber que tus actos definirán lo que pasará más adelante.-la estrecho contra su pecho y se levantó dejándola sola.
''A veces mamá es más inteligente que papá'' pensó divertida.
Miro la hora en su móvil, faltaba poco para que empezará a anochecer, hizo una mueca dudando si su madre en realidad se preocupaba por ella, es decir faltaba poco para anochecer y le incitaba a salir con sus amigos. Quitando eso de sus pensamientos, y obviando que su madre sí se preocupaba por ella, subió a su habitación y se puso zapatillas para salir.
-Hola Goku-hablo por su móvil.
-¡Qué sorpresa!-habló del otro lado.
-Quería preguntarte algo...
-Te juro que no fui yo el que rompió tus audífonos, todo fue culpa de Krilin.-hablo rápido.
-¿Qué? ¡Cómo que habéis roto mis...! Eso no importa, quiero saber dónde vive Vegeta-trato de hablar tranquila.
-¿Para qué?
-¡Sólo dímelo, no olvides que habéis roto mis audífonos!
Memorizó la dirección que le dijo Goku, aún estaba molesta por los audífonos pero prefería dejarlo estar en ese momento.
Antes de que la loca idea de hablar con Vegeta saliera de su cabeza decidió usar su motocicleta y llegar a la casa de él... No tenía idea de que decirle, pero esperaba que todo fluyera en ese momento, era tan difícil hablar con él a veces.
Estaciono en una esquina y empezó a caminar buscando el número de casa, el barrio era muy bonito, muy bien iluminado, su mirada curiosa se posó por todos lados, la gente que pasaba por ahí le sonreía amablemente y ella devolvía el gesto, ya era de noche así que decidió darse prisa.
Tocó la puerta con el número que le había dicho Goku, trato de planchar su blusa con sus manos torpemente, detuvo sus movimientos cuando la puerta empezó a abrirse.
-Bulma-dijo sorprendido.
-Hola Vegeta-sus mejillas se pusieron rojas al instante-, yo... venía a discul...
-¡Vegeta! ¿Por qué tardas tanto?-escucho la voz de una señora al fondo, llegó a la puerta y la recibió con una sonrisa-. Hola linda.
-Buenas noches-saludo-, yo venía a hablar con su hijo...
-Oh, pasa, pasa, acompañanos a cenar, por favor-decia mientras abrazaba a Bulma por los hombros haciéndola entrar..
-Pero yo...-intentaba hablar.
-Es raro que Vegeta reciba muchas visitas.-comentó distraída.
-¡Mamá déjala hablar!-se quejó Vegeta.
-Oh, cierto. Hablad aquí, yo alistare la mesa.-y sin decir más se fue a la cocina.
-¿A qué has venido? Realmente no es un buen momento.-dijo cruzando sus brazos a la altura de su pecho.
Suspiro acercándose a él, quisiera o no ya estaba ahí y no podía ser cobarde en ese momento, cuando estuvo apuntó de hablar escucho pasos en la escalera, levantó la mirada y vio a Lían bajar de la mano junto a un niño.
Parpadeo rápidamente como si con esa acción pudiera desaparecer a la muchacha que tenía frente a ella, ambas se fruncieron el ceño y se dedicaron a matar a la otra con la mirada. Vio como el niño se abrazaba a una pierna de Lían, ella levantó al niño en brazos.
Al principio se sorprendió al verla, ibas a decirle que no era un buen momento y que hablarán en otro momento, pero su madre apareció y le ofreció cenar con ellos, como si no tuviera suficiente con Lían. En realidad, la muchacha había aparecido de la nada, en el instante en el que él abrió la puerta ella se le abalanzó abrazandolo por el cuello, su madre también los vio y como hizo con Bulma la invitó a cenar.
No sabía que decir en el instante en el que ambas se miraron desafiantes una a la otra, levantando la nariz en señal de orgullo. Pronto su hermano estiró sus brazos hacia él para que lo sostuviera.
-¿Qué haces aquí, azulita?-preguntó Lían con una sonrisa.
-Yo venía a hablar con Vegeta-contestó sin dudar.
-Oh, vaya-fingió sorpresa-. No es un buen momento, su familia y yo estamos apuntó de cenar.
-Mi madre la ha invitado-fue rápido en decir, si le daban a elegir entre una de ellas no dudaba en escoger a Bulma, claro sólo para la cena.
-No importa-dijo mirando a Vegeta, todo deseo de querer arreglar las cosas con él se fue a la basura en el instante en el que la de ojos grises apareció en la escalera-. Ya veo que estas ocupado, de todas formas no era importante lo que quería decirte-siseo caminando hacia la puerta-. Despideme de tu madre, por favor.
Salió de esa casa conteniendose de lanzar un portazo, sus lágrimas se formaron en sus ojos cuando empezó a caminar hacia su motocicleta.
Soltó a Tarble y lo mando con su madre, cuando quiso abrir la puerta para ir tras Bulma, Lían tomó su brazo impidiendo que se fuera.
-¿Vas a dejarme para ir tras ella? ¡Estoy de visita!-reclamó, cuidadosa de no elevar mucho la voz para que la madre de él no la escuchará.
-Tú te has colado en mi casa, yo nunca te he invitado y es por mi madre que estas aquí, de ser por mi te hubiera sacado ase rato.-la muchacha quedó muda y aprovechando eso salió.
Miro a ambos lados, a lo lejos la vio caminar lentamente, noto uno de sus brazos restregarse contra su rostro.
''¿Esta llorando?''
Corrió sin pensarlo, ella se giró a verlo, en el instante en el que lo vio corrió a su motocicleta que estaba a media cuadra, en el momento en el que estaba por llegar Vegeta la alcanzó.
''Maldición, soy demasiado lenta'' se reprocho mentalmente.
-¡Espera Bulma!
-¡Déjame! ¡Sólo interrumpo tus momentos con ella!-se subió a la motocicleta, Vegeta se puso frente al vehículo sosteniendo el manubrio desde frente- ¡Aparta o te arrollo, guarro!
-¡Escuchame por una malditas vez en tu vida, joder! ¡Si no quieres hacerlo vete!-grito frente a ella.
Las manos de Bulma soltaron el manubrio y lentamente bajó, con sus manos empezó a limpiarse las lágrimas, pronto fue interrumpida por las manos de Vegeta.
-¿Por qué has venido?
-Quería disculparme...-gimoteo.
-Me has ignorado por semanas-le dijo frunciendo el ceño.
-Jugaste conmigo-susurró las lágrimas volvieron a acumularse en sus ojos-. Tú has vuelto con ella ¿Acaso me besaste para comprobar si aún sentías algo por ella?
-Yo no he vuelto con ella.
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¡Hola! bien tarde un poco pero esta vez hay doble capítulo, en serio siento el retraso :c
Agradezco todos y cada uno de loa comentarios ¡Sois los mejores!
Lei en un comentario en si continuaré este fic porque aparece como finalizado, error mío lo siento :c pero esto seguirá hasta el final.
Nos leemos pronto!
